Articulación de lo fantástico, lo siniestro, lo gótico y lo grotesco en la sed de Adriana Díaz Enciso

Por Aleqs Garrigóz[1]

La novela La Sed (2001) de Adriana Díaz Enciso, que ha ocupado la atención de la crítica por ser una de las mejores elaboradas de su género en la contemporaneidad mexicana, recupera diversos aspectos tradicionales, trasladados a un contexto posmoderno. En ella el personaje principal es una mujer, Sandra, que es trasformada en vampira. Su representación rompe con la imagen tradicional de la seductora femme fatale y se nos presenta como una vampira a veces frágil y a veces fuerte, inestable y voluble, preocupada, que aprende a ser vampira sin disfrutar completamente de su nueva condición de monstruo. Esta es una vampira independiente que sabe desapegarse de su creador, al que no se somete y al que incluso llega a repudiar, para hacer un camino por su cuenta en el mundo. Los vampiros en La sed se construyen más como individuos solitarios que si bien necesitan de los otros para alimentarse, también necesitan constantemente afirmarse ellos mismos mediante el cultivo de su individualidad, explorando el mundo y viajando, lo que recuerda más o menos las Crónicas vampíricas de Anne Rice. Como los vampiros de ésta, los de Díaz Enciso también se enamoran con un amor cercano al amor humano, en consonancia con los nuevos héroes góticos, construidos para que el lector pueda sentir una empatía más efectiva hacia ellos.

Al ser el vampiro un ente de ultratumba, lo sobrenatural Leer más

El espectro discursivo en 2666 de Roberto Bolaño

Por Adán Ramírez[1]

I

2666 es la novela póstuma del escritor chileno Roberto Bolaño, quien residió de 1968 a 1977 en la Ciudad de México. Esta novela es un libro que a primera vista se muestra imponente ante el lector, debido al número de páginas por las cuales está conformada, pero, fuera de lo físico, he de aceptar que 2666 sí es una novela imponente, por la cantidad de personajes, historias y temas que se abordan en ella, además de que se entrelazan las unas con las otras. También, cabe mencionar que el mito que gira en torno al escritor y su muerte a una edad temprana ha contribuido a la construcción de la figura de Roberto Bolaño y a su gran recepción en el ámbito literario. Sin embargo, no planeo cuestionarme si esto es veraz o no.

Lo que realmente quiero abordar es que leer 2666, siendo más específico, leer “La parte de los crímenes”, trae como premisa la presencia de quienes están ausentes. Estas ausencias de las mujeres asesinadas de Santa Teresa —ciudad ficticia a la cual han identificado como Ciudad Juárez—, estas mujeres que están, pero no están presentes físicamente, serán los espectros de la idealización de una imagen en la novela de Roberto Bolaño. Así pues, lo que me propongo en este trabajo es analizar, por medio de la voz del narrador, el tratamiento que Bolaño da a las víctimas de los feminicidios en Santa Leer más

Poéticas espectrales/fantasmáticas: a propósito de la violencia y el silencio en Julián del Casal y José Asunción Silva

Por Víctor González Astudillo

Si bien el trabajo de Elizabeth Jelin (Los trabajos de la memoria, 2002) me es interesante para esta reflexión, me gustaría iniciar, no con el trasfondo teórico de sus investigaciones, sino con cierto planteamiento metodológico que, me parece, es fundamental a la hora de pensar los diversos componentes semióticos de nuestra cultura. La cita en cuestión es la siguiente:

En principio, hay dos posibilidades de trabajar con esta categoría [a propósito de la memoria y su significado]: como herramienta teórica-metodológica, a partir de conceptualizaciones desde distintas disciplinas y áreas de trabajo, y otra, como categoría a la que se refieren (u omiten) los actores sociales, su uso (abuso, ausencia) social y político, y las conceptualizaciones y creencias del sentido común. (17)

Tal como lo señala el título, nuestro concepto capital, digamos, sería lo espectralLeer más

Algo sobre el silencio literario (y un tal Nepomuceno Pérez)

Por Antonio Teshcal[1]

Uno escribe cuando la necesidad y el deseo se encuentran. A veces se tiene la necesidad, pero falta el deseo, y se escapa de morir ahogado. Otras veces el deseo asalta, pero sin la necesidad solo se sufre de ímpetu desastroso. Mientras estos amantes se encuentran uno espera leyendo.

Por eso a los silencios literarios se les saca la mejor partida, pues se gana tiempo para conocer a aquellos afortunados, o desafortunados, que fueron abatidos por la necesidad y el deseo. Y se aprende que no hay mejor pulso para saber que se está frente a una buena obra literaria que el asombro o la vergüenza de escribir. Así que no es de lamentar que autores de pocas palabras hayan enmudecido o pasen mucho tiempo sin publicar. Si se forzara a una de las partes a retratar la vida, tendríamos obras empalagosas o demasiado ligeras, y el encanto de leer se derrumbaría.

Un escritor cuyo silencio solo lo hizo más grande fue Juan Rulfo,Leer más

Dos textos de Argelia Lucero

La que recuerda

Entre mis pechos se encuentra una inscripción que Horacio utilizó en su poética: “Nescit vox missa reverti” que algunos estudiosos del latín tradujeron como “la palabra que se ha soltado, no puede regresar”. La tinta que encapsuló mi piel es un recordatorio de lo frágil, lo importante, lo potente y transformador de la palabra, es el color añadido a mi sangre y piel color café que me acompaña por el mundo, sin poderme escapar del peso de cada oración.

En la sucesión de descendientes de mis árboles generacionales se me ha otorgado el don de la Memoria, ser la persona en la familia quien a través de la comunicación celular recuerda las historias de quienes no he conocido, de las aguas que fueron expulsadas del nido familiar y de quienes no tenemos la oportunidad de conocer el Olvido.Leer más

Una reseña de «Y hasta aquí» o una invitación a leer más poesía

Por Mayra Gutiérrez 

Se sabe que Wislawa Szymborska escribe desde la ausencia. Desde la imaginación de lo no visible. Tratemos de ser concretos. Szymborska escribe desde la ausencia cuando versifica sobre una manifestación en la que los protagonistas no serán la multitud sino el barrendero que acudió al día siguiente a limpiar las calles: “Pancartas rasgadas, / botellas quebradas, / peleles quemados, / huesos mordisqueados, / rosarios, silbatos y preservativos”

A veces pienso que la poesía es la materia traslúcida que, en un laboratorio, se depura de montón de elementos impresentables. Así, se nos muestra y ofrece el resultado: la belleza, como versos para ser digeridos. Por eso hay quienes la encontramos amarga, sesgada. Y, en una especie de comparación, creo que la ausencia de SzymborskaLeer más

Deserotizar las redes: el mercader melancólico y el sujeto digital

Imagen: Shylock (Fernando Conde), a punto de cobrar la deuda de Antonio (Juan Gea).

Por Ángel de León[1]

“No sé por qué estoy tan triste: me agobia y tú dices que también te agobia, pero cómo se me pegó, o dónde la encontré o de qué está hecha esta tristeza, de dónde nació, lo ignoro”[2]. Palabras que podría decir un veinteañero en la azotea, entre alcohol y cigarros, mientras abajo transcurre una fiesta que ha dejado de tener sentido; las dice Antonio, el mercader homosexual y racista de la comedia más amarga de William Shakespeare. Poco después, resulta clara la causa de su tristeza: Basanio, su “amigo”, le pide dinero para conquistar a una rica heredera, lo que significa que Basanio dejará de ser su chichifo.

Podemos hurgar más a fondo detrás del deseo, acaso reprimido, de Antonio por Basanio, en la explicación que el propio Graciano ofrece a la tristeza de su amigo: Antonio está triste porque no está contento… está triste porque está triste. Como en otros protagonistas shakespearianos, el conflicto de Antonio se explica sólo hasta cierto punto por las circunstancias presentes de la obra (el duelo de Hamlet, la venganza de Yago), pues losLeer más

Los des-exilios de Carlos Montemayor

Por Luis Mario Carmona Márquez[1]

Apuntes del exilio (2015) de Carlos Montemayor (1947-2010), obra póstuma, es la justificación del abandono, la espera por el encuentro con lo sustancial en el cuerpo de la mujer amada. Partida sin ausencia, un viaje que se realiza al mirar un punto vacío, pero sin salir del lecho; cambio del cuerpo por otro, el de antes que se extiende, avanza y se transforma como las estaciones del año hasta el mismo punto donde inició su travesía. El reencuentro, el reconocimiento, el recomienzo: el Amor vuelve, más renovado ahora en el ritual primaveral, la celebración del cultivo del sexo dentro del tiempo. Lo eterno que transforma a los amantes en llamas y el tiempo que los devuelve a la fatalidad. Apuntes no es un cuaderno de viaje en esencia, es la angustia del cambio, ansiedad por la soledad en la alcoba, equilibrio que se concreta una vez hecho el retorno. Es una historia lineal que necesita repetirse, asegurarse una y otra vez para no caer de nuevo en palabras y sombras oscuras.

En principio, está presente el regreso del exilio físico. La celebración delLeer más

Humanizar las humanidades

 Ensayo sobre el rumbo de la teoría y crítica literaria

Por Carolina Jocabed Cervantes Martínez

La realidad de los estudios literarios se ha modificado con el paso del tiempo, del pensamiento y de la forma de vida del humano. Ahora, quienes nos dedicamos a estudiar la literatura nos encontramos con la novedad de que el mundo de la crítica y estudios literarios ha perdido su rumbo: <<está en crisis>> gritan a través del papel quienes están realmente convencidos de que esto es verdad.

Es curioso cómo esta problemática inició justo cuando el canon occidental dejó de ser suficiente para las corrientes literarias y las vanguardias que empezaron a surgir, así como en Latinoamérica, en el resto del mundo. Por supuesto que conviene llamarle crisis a aquello que rompe con toda una tradición tras el formalismo, estructuralismo y postestructuralismo, aquello nuevo y desconocido que ha sido propuesto por practicantes de la crítica que <<no tienen un recorrido propio>>, Leer más

¿Que tenemos en común las personas adultas y las infancias? Todos callamos

Un breve ensayo sobre el silencio en El libro de la negación de Ricardo Chávez

Por Carolina Cervantes

Silencio. Silenciosa es la forma en que comunicamos lo escondido. Desde pequeña mi madre me ha pedido silencio para no estresarla con mis tonterías de infante. Silencio le exigió mi padre durante tantos años mientras ella se afligía. Silencio aprendió mi padre cuando mi abuela le pidió que no la molestara con sus tonterías de infante, y a su vez ella era silenciada por la mano dura de mi abuelo. Silencio, silencio. De tanto silencio, el silencio aprendió a hablar.

El silencio no es la ausencia de palabra o lenguaje. Es más bien lo que Bajtín llamó “callar”; lo que está construido a partir de aquello que se calla, que no se dice de manera literal, y calla porque esa acepción es la única que permite explicar la ambigüedad, la falta de respuesta, la polisemia, el vacío, la angustia… Cuando el silencio le habla al silenciado, ya no es posible querer callar. Porque lo que se calla es la violencia, el grito de los violentados, la historia sangrienta que, como adultos, queremos dejar escondida en el pasado y en el presente.Leer más