¿Denuncia social o Ruido Social?

 El caso de Eva María Beristain a través de una reflexión sobre la fotografía

 

Por Diego Medina

 

¿quién causó lo que muestra la foto? ¿quién es responsable? ¿se puede excusar? ¿fue inevitable? ¿hay un estado de cosas que hemos aceptado hasta ahora y que debemos poner en entredicho?

Susan Sontag

 

Como muchos escritores, llegué a la literatura gracias a una serie de fracasos previos. Mi escasa habilidad vocal cortó las alas de mi sueño de convertirme en estrella pop, supuse que al menos podría escribir canciones o poemas. También me interesaba el cine y la fotografía, pero en mi juventud los celulares ni si quiera tenían cámara, ni había recursos digitales como hoy en día. Sin embargo, a inicios de la pandemia tuve entre mis manos mi primera cámara semiprofesional, una Nikon D-3200 con la cual sigo disparando en la ciudad. Algo sabía ya de composición, puntos de fuga y texturas, pero fue gracias a Miguel Sánchez, un amigo fotógrafo profesional, que aprendí a usar la cámara con propiedad. A él siempre lo llevaré en mi corazón.

Con cámara en mano comprendí el vértigo que algunos escritores sienten ante la hoja en blanco ¿Y ahora qué fotografío? Me llama la atención lo urbano, lo erótico, los colores neón, pero también el blanco y negro, las expresiones faciales, la diversidad de rostros y cuerpos, la injusticia, la política, la arquitectura. En fin, tomar una fotografía es seleccionar, mutilar, elegir qué sale en la foto para “decir” lo que queremos, pero para eso es necesario tener algo que decir. Empecé a seguir fotógrafos en instagram, a mirar con ojo clínico sus composiciones, sus obsesiones con el color, la luz, el encuadre y las formas, todo es parte de un lenguaje subversivo, subliminal que contribuye al “qué decir” a través del “cómo se dice”.

Dicen que el camino al infierno está hecho de buenas intenciones, dicen también que el diablo está en los detalles. Noté que muchos fotógrafos amateurs, novatos como yo lo era, empezaban por hacer retrato de la vida cotidiana: fachadas derruidas, edificios abandonados, ruinas brutalistas; vestigios de tiempos mejores. Fotografías de vendedores ambulantes, policías de tránsito, marabuntas en los transbordes del metro, motorepartidores en aprietos, manifestantes, skaters, futbolistas, etc. Pero había un tipo muy común de fotografía con la que nunca me sentí cómodo: retratos de indigentes. Algunas de esas fotografías son excelentes, pero me preguntaba ¿qué me está diciendo esta fotografía? Lo tenía claro, pero no en palabras. Hoy puedo poner dichas imágenes en palabras. Muchas de esas fotografías pretenden ser ejercicios serios de vida cotidiana, incluso denunciar una realidad, pero me parece que la mayoría son sólo un alarde de técnica y de superioridad discursiva de parte del fotógrafo.

En Sobre la fotografía y Ante el dolor de los demás Susan Sontag reflexiona sobre la discursividad de la fotografía de guerra y advierte, entre otras cosas, que la fotografía es un ejercicio estético, así algunas fotografías de guerra bellísimas han sido consideradas falsas o menos verídicas por su elevada técnica, llevando a algunos fotógrafos a deslucir intencionalmente sus encuadres. Sucede que algunas fotografías son tan “perfectas” que parecen montadas y esto les resta credibilidad. Esto me parece importante porque nos obliga a reflexionar en el papel del cómo en la fotografía. Pensemos de nuevo en la fotografía de indigentes: me parece grotesco que algunos fotógrafos utilicen la basura, la calle, la indigencia para hacer fotografías “bellas” de dicLeer más

El acuerpamiento de un pueblo originario de la Ciudad de México en contra del proceso urbano de gentrificación

Por Ana Belén Sánchez Jiménez

¿Qué nos sugiere la construcción de la ciudad que necesitamos los habitantes de grandes cuidades como es el centro de México? Cuando observamos como transeúntes o como habitantes los espacios del centro, el sur, el norte, el oriente y el poniente de manera particular se asoman cambios grandes que están presentes no solo en lo que observamos, sino también en cómo vivimos el espacio en donde habitamos y somos ciudad. Porque la brisa del aire fresco no se filtra más por las hojas de los árboles para quitarnos el calor bochornoso que sentimos cuando la temperatura alcanza más de treinta grados centígrados y lo que se erige hoy en los lugares donde yacían estos árboles son una cantidad aberrante de edificios residenciales y comerciales de lujo, que detonan el ruido que el sistema mundo predispone, ese que se escucha cada vez que quienes tienen el poder adquisitivo consumen todo lo que se produce cada día como un elemento de vital importancia para satisfacer “necesidades”, pero que habla del caos porque, mientras tanto, el agua, la luz natural, un aire limpio, la tranquilidad de saberse pertenecientes a un lugar no existen y en cambio se establecen acciones de despojo, para sustentar la vida que se construye con dichos proyectos.

El sector inmobiliario y comercial han ganado terreno en las últimas dos décadas, más que nunca en el centro de la ciudad, porque este centro simboliza poder, mismo que tiene este centro como resultado de su ambiente natural y su construcción histórica. Misma, que deja reminiscencias en los habitantes que construyen el presente de un lugar que más que ser un centro de inversión y consumo para ciertos actores sociales, es un espacio de pertenencia por lo que significa para quienes se autonombran o se reconocen como pueblos originarios, pues en estas comunidades se acentúan valores que emergen del origen, del pasado, de la tradición y de la memoria que pervive en su actuar cotidiano, porque es en lo cotidiano en donde se modifican los valores. Asimismo, la vida que va construyendo el poder de la industria inmobiliaria en sitios de la ciudad que tienen historia y memoria colectiva también borra lo anterior cada vez que las políticas públicas de desarrollo urbano y el poder económico del sector privado se unen para reconfigurar el paisaje urbano en la actualidad. La renovación y la inclusión son discursos que giran entorno a los cambios de los que somos presentes cada día cerca o lejos de nuestro habitar, como ciudadanos interactuamos con esta nueva forma de Ciudad que evoca el desplazamiento de quienes no comparten la visión del mundo que se construye y se reafirma cada día con un nuevo complejo residencial y comercial, identificando este proceso por parte de académicos expertos en temas de urbanismo, antropología y política, pero también por quienes han sufrido los efectos de este accionar que es nombrado como Gentrificación. Es entonces que hay preguntas imprescindibles para comprender las transformaciones actuales en el espacio urbano, como ¿qué es el proceso de gentrificación? ¿qué elementos podemos percibir nosotros como ciudadanos entorno a los cambios que surgen con este fenómeno urbano? ¿quiénes son los pueblos originarios de la Ciudad?, ¿por qué están siendo afectados? y ¿Cuál es su hacer frente a las consecuencias que origina la gentrificación?

 

Origen del término gentrificación

La primera ocasión en la que se utiliza este término es en la década de los 60´s en el Reino Unido, la socióloga Ruth Glass observa cómo es que los obreros que habitaban algunos barrios cerca del centro de Londres son desplazados por la llegada de habitantes de clase media alta a dichos sitios, puesto que en este proceso se transforman y se forman los lugares de acuerdo a las necesidades de los nuevos residentes, que conforme a los diversos estudios urbanos que se han realizado hasta la fecha se percibe que siempre son personas que tienen un mayor nivel adquisitivo en contraste con los habitantes que originalmente residen en cierto espacio territorial. Por tal motivo, la condición social de los recién llegados genera que se renueven edificaciones de carácter residencial y espacios que los circundan, por consiguiente, se produce un incremento en las rentas y/o compra de las viviendas de las que se desplazan los habitantes que en ese momento formaban parte de la clase obrera. Es así, que la marcada diferencia que presenció Glass entre estos estratos sociales propició que eligiera el derivado “gentry “que hacía referencia a una condición social burguesa rural que es típica de Gran Bretaña y a manera irónica surge el antecedente del término actual (Diaz, I. 2013; Saldaña, D. 2024).

 

Características de la gentrificación en el caso Ciudad de México

A partir de dicha mención en cuanto a cómo es que se genera este térLeer más

Paradojas del presidencialismo

El caso argentino

Por Jorge Yáñez Lagos[1]

 

Antecedentes sobre las paradojas de un concepto

Las críticas al presidencialismo en América Latina no son nuevas. Hace tres décadas atrás, la visión de Juan Linz se centraba en un supuesto irremediable quiebre democrático que esperaba a los países con sistemas presidenciales. En cambio, actualmente los supuestos apuntan a problemas de diseño, que generan bloqueos, rigideces, conflictos de gobierno y dificultades para gobernar (Martínez, 2022).

Por otro lado, una de las razones que se han esgrimido para reemplazar el presidencialismo —en el caso chileno— responde a una supuesta concentración del poder en manos del Ejecutivo. Esto es lo que se denomina erróneamente hiperpresidencialismo. Por el contrario, quienes sostienen que el sistema presidencial concentra demasiado poder en el presidente, proponen como alternativas modelos semipresidenciales o parlamentarios (Martínez, 2022). De algún modo, cada país latinoamericano acusa a su sistema de ser un hiperpresidencialismo.

No obstante, en el sistema presidencial el Congreso es autónomo del Ejecutivo, mientras que en el semipresidencialismo el presidente retiene la atribución de disolver el Legislativo, situación que bajo los poderes del sistema presidencial no es posible. De esta forma, en el semipresidencialismo la balanza de poder se inclina hacia el Ejecutivo en desmedro de la asamblea. En el caso del parlamentarismo, la concentración del poder es históricamente conocida, pero por diversas razones no se menciona. Mientas el primer ministro y su gabinete mantengan la confianza del Parlamento, ejercen un poder significativo, lo cual representa una enorme autoridad del Ejecutivo en este sistema (Dodd, 1976 citado en Martínez, 2022).

Esta perspectiva ha mermado la comprensión acerca del funcionamiento de las democracias presidenciales contemporáneas en América Latina. Al contrario de lo planteado en el debate público, “el poder estaría mucho más concentrado en el Ejecutivo en los sistemas parlamentarios y semipresidenciales que en el presidencialismo, modelo que se desea reemplazar precisamente porque supuestamente concentraría mucho poder en el presidente” (Martínez, 2022: 30).

Ahora bien, también se hace necesario aclarar algunos aspectos generales sobre el presidencialismo. En primer lugar, el presidencialismo se caracteriza por la elección popular del presidente de la República, realizando de manera separada la elección de congresistas; ya sea o no en el mismo día. En otras palabras, al momento de votar se entregan al menos dos papeletas: una con los nombres de las personas que quieren llegar al Legislativo y otra con quienes aspiran a la presidencia. De esto se agrega que el presidente es elegido popularmente, siendo independiente del Legislativo. En segundo lugar, en el presidencialismo tanto el presidente como los congresistas son elegidos por un período fijo, que determina la Constitución Política. En tercer lugar, un rasgo distintivo del presidencialismo es que el presidente es, al mismo tiempo, jefe de Estado y jefe de gobierno. En su condición de jefe de Estado, el presidente representa los intereses permanentes de la República a nivel nacional e internacional, mientras que como jefe de gobierno tiene la responsabilidad de conducir políticamente el país (Martínez, 2022).

Por lo tanto, el concepto de presidencialismo se fundamenta tanto en el origen separado del Ejecutivo como en la supervivencia autónoma del presidente y del Legislativo, puesto que ninguno de los dos poderes puede acortar al otro (Mainwaring y Shugart, 2002). De modo que, la mayoría de la literatura que analiza la intensidad de los presidencialismos en América Latina parte de la idea de que las variaciones entre los países se encuentran expresada por la estructura de mutuos controles —check and balance— entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial (Basabe-Serrano, 2017).

En todo este escenario, Argentina no se encuentra ajena a esta tendencia. Por lo tanto, el presente artículo aborda los dilemas del presidencialismo ilustrados en el caso argentino. En particular, se plantea indagar en una eventual concentración del poder Ejecutivo o en la existencia de un hiperpresidencialismo.

 

Desarrollo sobre el caso argentino

En Argentina, el proceso constituyente de 1853-60 condujo a la creación de un Estado federal y un Ejecutivo relativamente poderoso como resultado de los intereses provinciales y el líder más probable del futuro gobierno. En aspectos generales, la organización política del Estado, tales como la forma de gobierno presidencial, el modelo de federación centralizada y los poderes de emergencia del ejecutivo, la Constitución estuvo influenciada por las ideas de un liberalismo de carácter conservador. La creación de la nueva República en Argentina tenía como propósito histórico crear una autoridad nacional en un contexto de fragmentación territorial y de conflicto persistente entre fracciones a nivel local (Negretto, 2013).

Por otro lado, una forma de gobierno presidencialista varía en intensidad respecto a variables institucionales, partidistas y aquellas propias del contexto económico y social. En otras palabras, se plantea una tipología de distintos tipos de presidencialismo con dos dimLeer más

El fenómeno antiintelectual

Por Christian Jiménez Kanahuaty

 

Antes de marcar una génesis o una idea relativa a la historia de los procesos políticos e institucionales —además de culturales—, que dan forma a la faceta anti intelectual en nuestras sociedades, quizá sea preciso establecer una líneas generales que funcionan como líneas de tensión entre lo que se puede llamar “tendencia” y “escenificación”, como si ambas formaran parte de una razón más que instrumental con capacidad suficiente como para desmontar un andamiaje que logró hacer del pensamiento una manera de resistencia ante los peligros y exabruptos del poder político y la demagogia de los medios de comunicación.

En ese sentido, está claro que uno de los factores modernos de la desvalorización de lo intelectual está ligado a las redes sociales en su manifestación de plataformas multimediáticas que marcan desde los “influencers” cierto estilo de vida, donde la riqueza y la notoriedad son relativamente inmediatos. Y si bien es verdad que hay influencers que construyen un discurso sofisticado sobre ciertos temas que van desde la literatura hasta la astrofísica, también es cierto que la mayoría glosa videojuegos, películas de súper héroes, tendencias en maquillaje, cocina vegana y ropa hecha de residuos. Hay poco para ser pensado o razonado en un mundo donde la información corre a cargo de apresurados 20 minutos de comunicación.

Esto claramente no es nuevo del todo porque ya hace décadas empezaron a surgir libros, videos, programas y películas que hacían las funciones de la divulgación científica. Tenían la labor de facilitar el camino para que los legos pudieran acceder a la comprensión de fenómenos como la graveLeer más

Persepolis: la raíz monocroma que nos sobrevive

Por Sergio E. Cerecedo

 

La animación es una industria que ha crecido mucho en los últimos 40 años debido al avance agigantado de las tecnologías de creación de imagen. Dentro de un mundo de modelado tridimensional, parece que la animación que sigue siendo en dos dimensiones se ha vuelto un mundo donde transita más la expresión de los estudios y realizadores independientes, no solo en las películas, series y publicidad, sino también en los videojuegos y visuales para celulares, tablets y dispositivos más recientes. Los videojuegos indies siguen apostando por una gráfica reminiscente de la tradicional en gran cantidad, y esto se vuelve una resistencia cobijada por precios relativamente asequibles, pero en igual medida por el tesón de quienes quieren realizar una historia muy personal.

 

De la misma manera, los títulos animados en largometrajes dirigidos por mujeres la mayoría están en 2D, exceptuando unos cuantos de los grandes estudios como Turning Red (Domee Shii, 2022), Kung Fu Panda 2 (Jennifer Yuh Nelson, 2011) y algunas codirecciones de los mismos que resultaron muy productivas en taquilla, entre las que se pueden contar Brave (Brenda Chapman, Mark Andrews, 2012) y Frozen (Chris Buck, Jennifer Lee, 2013), que han logrado colocarse en el gran gusto del público. Aún con esa hegemonía, si somos un poquito clavados en las entregas de premios, podemos encontrar entre proyectos tan fastuosos, una muy noble competencia entre las cinco nominadas que siempre nos hará mirar hacia productos de otros países que no son los Estados Unidos, y otros estilos e historias.

 

“Persépolis” entró en estas nominaciones en el ya lejano 2008 y se encuadra en esa temática tan productiva en el subgénero sobre los dilemas de crecer, especialmente en las visiones de directoras que abordan la primera crisis de sistemas de creencias de una niña o adolescente. Esta adaptación de la novela gráfica de la misma Marjane Satrapi (codirigida por Vincent Paronnaud) nos da una crónica detallada de la revolución islámica de Irán de los setentas a los noventas, denotando la represión general, pero centrándose en la repercusión del cambio ideológico sobre las mujeres, el ascenso al poder de un régimen, los asesinatos devenidos de éste y la atracción de la población hacia lo prohibido y lo occidental. La directora acierta en no idealizar esto último.

 

Marjane al crecer —una representación de la infancia deLeer más

Miedo respecto de la noche en la Unidad Habitacional El Rosario

Por *María de Jesús López Salazar

*Carlos Alberto Jiménez Elguero

*Neymar Bello Orrego

 

El presente artículo aborda la hipótesis del miedo respecto de la noche en la Unidad Habitacional El Rosario, la cual fue confirmada por 35 de los 40 urbanitas entrevistados de la Unidad El Rosario,[1] lo que representó un 87.5%. De esta forma, UHR-1 confirmó la hipótesis en el sentido de objetivar a la noche como un potenciador del miedo —léase la incertidumbre— que la persona  entrevistada tiene respecto de la posibilidad de ser asaltada, un factor que, a su vez, aumenta la sensación de peligro, pues “la Unidad, mi casa y los alrededores de los pasillos y más porque de noche [v. Imagen 1] ni hay luz y uno llega del trabajo queriendo no llegar porque ya no sabes si te van a asaltar los de Tlanepantla o los del Rosario”.

Del mismo modo, UHR-5 afirmó que:

A cada rato asaltan. Por eso colocamos las mantas, porque ya se estaban pasando de pendejos. En las noches se metían a las casas y las vaciaban, sin importar que hubiera gente, y uno ya no estaba ni tranquilo, a cada rato con el Jesús en la boca. Por ejemplo, los delincuentes traen camiones de mudanza. Han vaciado tres casas de la sección CTM A1 de la Unidad Habitacional El Rosario, en Azcapotzalco, donde, por cierto, la venta de drogas se incrementa día a día. Y luego te asaltan por lo regular entre las once y las tres de la mañana, principalmente en la Cerrada de Jacarandas y otros dos sobre la calle de Jacarandas.

 

Imagen 1. La noche de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 17 de marzo de 2018.

Asimismo, para UHR-5 la noche se presenta como ámbito de lucha callejera entre porros, es decir, grupos estudiantiles utilizados comúnmente por la policía, algún grupo político o alguna instancia educativa para controlar al estudiantado a través del miedo, pues señala que “en las casas aledañas al Metro Rosario es frecuente (…) los enfrentamientos entre porros del Colegio de Bachilleres [v. Imagen 2], CCH y CECATY. Sobre la calle de Cananea, entre las seis y nueve de la noche, ¡es horrible!, no se puede ni salir, pues se enfrentan con petardos”.

Imagen 2. Colegio de Bachilleres – Plantel 1 El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el17 de marzo de 2018.

Otro caso que expresamente indicó que aquello que le generaba miedo en la Unidad Habitacional El Rosario consistía en los lugares oscuros fue el urbanita UHR-18. Su manual de sobrevivencia le indicaba que: “me da miedo cuando los lugares están obscuros, (…) no se me hace un lugar seguro”. En situación parecida se encontraba el urbanita UHR-19, quien mencionó que el tiempo que le generaba miedo era “la noche porque es donde pasan más cosas (…), a las doce de la noche donde vivo escuchas las balaceras, los gritos”. Esto se complementa con lo señalado por UHR-33, quien también señaló la noche como el tiempo que le generaba miedo “porque en la noche es cuando salen los delincuentes a trabajar”.

Pese al porcentaje de entrevistados que confirmaron la hipótesis del miedo respecto de la noche, dado los casos anómalos, ha sido necesario incluir una hipótesis de revisión para incluirlos, pues estos representaron 12.5% del universo de urbanitas que evidenciaron su proceso de objetivLeer más

Manifiesto cuerpobicicleta

Por Ángel AVE, Addi, Yelitza, Joselyn Itzel, Carolina Moreno, Dany Soler, Alejandra Ramírez, José Miguel, David Israel Sánchez Morales, Iván cervantes, David Acrílicos, Tania Selma Galván Cortés, Benjamín Mtz, Sergio Sorcia Reyes y Ximena Cobos Cruz

 

 
Primera parada

SIEMPRE SOBRE TODAS LAS COSAS FLUY E E E E

        cuerpo, baika y corazón      movimiento sensible y justo

De aquí partimos, buscamos recuperar lo robado, transformar

        Somos cuerpos en movimiento que habitan el e s p a c i o

¿Por qué nos ignoran?                 Los camionesmototaxiscarros todos

terror de ellos… de todo, s_r movimiento ignorado cuando me niegan los pasos

— no es obligación, pero se siente bien, siento que me ven y no me ignoran

Existo

De nuevo existo

Siempre  e

                   x

                      i

                        s

                           t o

  

Cada que miro a alguien en bici me da gusto y me pongo a pensar ojalá que llegue con bien

Yo también quiero llegar – no sé a dónde            pero quiero llegar

Quizás todos aquí tengamos una profunda conexión con la bicicleta | primera curva en el concreto |

                                     ¿será que eso crea un sentimiento colectivo?

Vamos siendo cada pedaleada, vamos siendo encuentro

conforme rodamos comenzamos a ser      somos el esfuerzo de nuestras piernas al subir

                                                                         somos ese destino al que en conjunto llegamos

siento que somos el conjunto | nunca fuimos individuosLeer más

Los puntos sobre las íes en la lucha contra el desabasto

Por Elías Medina (Violencia Parra)

 

El acceso a la salud es un derecho consagrado en la Constitución Política Mexicana en su artículo cuarto. Esto no está sujeto a interpretaciones, forma parte de las llamadas garantías individuales, amén de ser un derecho humano. Esto quiere decir que es un derecho inalienable, irrenunciable e innegable a toda persona en territorio nacional, no depende del nivel socioeconómico, no depende de la filiación política, ni del credo, ni mucho menos de la orientación sexual del individuo. Sin embargo, la presente administración parece tomar a la ligera el peso de estas palabras. Esto es fácil cuando no son sus vidas, ni su salud las que están en juego.

El combate a la corrupción y el saneamiento de las compras de medicamentos han sido el argumento principal para justificar el desaseo en el abastecimiento de medicamentos controlados en las instituciones de salud pública. Se ha utilizado, por ejemplo, como chivo expiatorio la figura de la oposición, se ha acusado a los pacientes de cáncer de ser tontos útiles del llamado PRIAN, se han desestimado sus reclamos, se han burlado del dolor de los enfermos desde la tribuna presidencial. Hoy en día si alguien lucha por su salud fácilmente puede ser acusado de ser traidor o de “hacerle el juego a la derecha”. Esa es la izquierda que tenemos, pero no la que merecemos.

Hoy hablamos de desabasto antirretroviral, algunos defensores del Leer más

El efecto iluminador de los feminismos y lo que no acaban de alumbrar

Por Irma Lorena Acosta Reveles

ilacosta@uaz.edu.mx 

 

El mes de marzo ha devenido en un lapso que interpela a la ciudadanía para reconocer el rol social de las mujeres, es un llamado a reparar en la trascendencia de sus múltiples quehaceres en el presente, y rastreando el pasado. Y no son sólo las mujeres quienes se encargan de ponerlo a la vista; lo hacen con exceso de propaganda los organismos gubernamentales y educativos, los medios de comunicación, entidades sociales varias, y corporaciones, desde luego. En lo individual, también los hombres —cada vez más de ellos— se adhieren al evento: aluden a la equidad, la inclusión y justicia alcanzada, a lo mucho o poco que desde su perspectiva falta por hacer. Es el efecto iluminador de los feminismos. Cabe aclarar que esta expresión no es mía.

 

La causa, los fines de la conmemoración son legítimos, pero de la parafernalia hay mucho por cuestionar; sobre todo la autenticidad y congruencia de muchas voces. No es lo que corresponde hacer ahora. Esta breve nota tiene el propósito de apuntar hacia un sector de mujeres perteneciente a la población económicamente activa que sigue siendo poco visible y subvalorado, que no logra apreciarse en toda su relevancia y magnitud. Se trata de las trabajadoras del hogar remuneradas, una dimensión casi ignorada, soslayada en las agendas feministas.

 

Es preciso hablar de su condición de vulnerabilidad y de la infravaloración de sus Leer más

Los demonios del DESABASTO ANTIRRETROVIRAL

Por Diego Medina

 

La noticia no parece nueva, si googleamos podemos ver que esto está sucediendo en: Tamaulipas, Estado de México, Veracruz, Hidalgo, etc., tan sólo de finales de 2025 a la fecha. La noticia parece ya no tener impacto en quien no lo vive: pero el gobierno está jugando con la vida de seres humanos. La noticia empieza a normalizarse por ser cosa de todos los días, no hay responsables.

            Ahora me tocó a mí vivir esto en primera persona, este viernes 13 (mala estrella) de marzo del 2026 acudí al Hospital General de Zona Núm. 48 para resurtir mis recetas, como lo hago desde hace dos años, cada tres meses. En esta ocasión nos entregaron un formato para entregarlo a las farmacias en el cual se pide que surtan nuestro retroviral por al menos 12 meses. Burocracias. En la sala de espera somos aproximadamente 15 personas, todas despachadas con sus recetas y sus formatos. Vamos en bola, pero no juntos (todos queremos regresar a nuestras vidas) a la farmacia, la cual está en un sótano lleno de equipo para diálisis. Son las 14:00 h, cambio de turno, los jóvenes que despachan los medicamentos advierten la turba de amanerados que, como cada viernes, hace fila para surtirse de Biktarvy, entonces uno de ellos vocea: “NO HAY BIKTARVY, LLAMEN POR TELÉFONO EL MIÉRCOLES PARA VER SI YA LLEGÓ”, los pares se retiran en desbandada.

            Me quedo parado frente a la ventanilla, el joven que atiende me pregunta si necesito algo más. “NO, GRACIAS” le respondo mecánicamente. Trato de asimilar lo que ha pasado. El desabasto ha llegado por fin a mi puerta, nunca me había pasado esto, de hecho, yo mismo había compartido algunas pastillas con amigos que habían vivido esto, pero nunca me había pasado a mí. Sigo en shock, ¿ES NETA, WEY? Me pregunto retóricamente para mis adentros.

            Procuro tomarme la pastilla religiosamente a la misma hora, todos los días. Excepto los días que sé que tomaré una o dos copas de vino o cuando el cansancio de la jornada laboral y escolar hacen que me gane el sueño y pase la noche sin tomarme la pastilla. Es ocasional, trato de subsanar el error con una estrategia de alarmas en el teléfono, pero siempre he sido algo desordenado. Esto es un ejercicio de honestidad, tampoco quiero decir que pase muy seguido, pero a veces pasa. Regreso a casa pensando en todo lo que quisiera decirle a Sheinbaum y a Andrés Manuel sobre su sistema de salud mejor que el de Dinamarca.

            Es cierto, a veces uno pone en riesgo su salud, pero eso no le da derecho al estado de jugar con nuestras vidas. Ellos NO TIENEN EL DERECHO DE DEJARNOS SIN MEDICAMENTO.Leer más