A la luz de las divas pop

Por Diego Medina

Hace unos días se viralizó un video en el que una residente de Sao Paulo le pedía al alcalde llevar más divas pop a Copacabana, “no hombres, divas pop” repitió efusivamente la mujer. La petición, junto a los números que lograron Lady Gaga, Shakira y Madonna en la playa brasilera, nos revela algo que por transparente parecía invisible: la influencia de las divas pop marca las sociedades y puede que hasta las transforme, muy a pesar de la ortodoxia de los camaradas más puros.  “Cuando un gay es joven elige una diva pop y ésta será su guía el resto de la vida”, se puede leer en una publicación de humor pop. Me atrevo a decir que tal elección es comparable con la que hacen los fifes cuando escogen el equipo al que le dedicarán porras el resto de sus días.

La necesidad de destacar las ventas de discos, el posicionamiento en las listas, los estadios llenos, los premios y las nominaciones se convierten en una guerra santa en los comentarios y publicaciones de redes sociales, aunque a fuerza de ser sinceros nunca hizo falta Instagram o tik tok para la vorágine de pasiones en la que se enfrascan los fandoms de las divas pop. Hay en estas celebridades un apostolado casi erótico. Sin embargo, se menosprecia su influencia, así como las diosas del viejo mundo fueron degradadas a brujas por el catolicismo, la modernidad dialéctica insiste en reducirlas a barbies útiles al capitalismo, incapaces de pensar por sí mismas y, mucho menos, de rebelarse contra el sistema que las canonizó. Y si alguna se atreve, que piense en Sinnéad O’Connor antes de abrir la boca.

Habría que pensar en las veces que las divas pop, sin bajar del OlimpoLeer más

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“Badlands”

Por jaazia

 

Volvimos, no estaba de parranda, andaba muriendo. Vaya manera de iniciar el año ¿no? A todas las circunstancias horribles que han ocurrido en el mundo en los últimos meses se me sumaron algunas cuestiones de salud que me entorpecieron la escritura de esta columna, si me extrañaron, una disculpa, si no, bienvenidas. De cualquier manera, estamos de vuelta.

Otro tropezón para esta columna fue que el tema de la escritura me tomó por completo, me desquicio, sigo pensando, leyendo y dialogando al respecto, por eso, daremos una pausa y continuaremos con ese temita más adelante.

Mientras, me gustaría platicarles que vi Depredador: Badlands, una peli palomera, entretenida, no me interesa entrar en detalles técnicos o narratológicos, más bien quiero hablar de las sensaciones que me generó. Me dejó una sensación de satisfacción, una ligera felicidad, una breve veta de esperanza. 

En este relanzamiento, la franquicia le da un giro a la historia ya conocida, desde la peli anterior de la saga Prey, en este caso El depredador es el protagonista. El personaje es conocido por su deseo de “superación” (por llamarlo de alguna manera) o las ganas de querer ser siempre el mejor (típico de varón, a ver quién la tiene más grande), el gran depredador, aunque siempre pierde y ganan los héroes humanos, a veces con la ayuda de los propios depredadores.  

Bien, la narrativa del personaje ya es conocidísima (si no, vayan a ver las pelis, léanse el wikipedia o, si son vagas como yo, véanse el resumen así nomás). Pero lo que me resultó reconfortante fue la narrativa de la historia en la que nos cuentan (una vez más) que nadie se salva solx, ni siquiera el mismísimo depredador.

Vamos por partes, la historia inicia contando un poco sobre la sociedad depredador y cómo se les valora dependiendo qué tan chingones son, qué tan chicos o tan grandes son (típico de varón) y cosas por el estilo. Nuestro protagonista tiene daddy issues (¿Quién no?) y para tener la aceptación de su clan y de su papi decide ir a cazar a la presa más grande y temida en el planeta más hostil y peligroso (sorprendentemente no es la Tierra).

Hago un paréntesis aquí, es cierto que tengo una postura en contra del fin de la metáfora, pero en este caso me gustó que le llamaran a este lugar Badlands. Si bien su títLeer más

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Por jaazia

 

“La escritura (uno)”

Una vez más vengo con más preguntas que respuestas. He pensado mucho en la escritura, en su transformación con el paso del tiempo, el peso o la importancia que tiene o que le damos y, por último, la banalización y comercialización. La escritura es el factor principal de uno de los cambios de paradigma más grandes en la historia de la humanidad, es una técnica, es un lenguaje. Y me parece que al día de hoy la damos por sentada, la infravaloramos, lo mismo que con el lenguaje oral y el diálogo, no le prestamos atención, está tan inmersa en nosotras y en nuestra cotidianidad que le prestamos poca atención, quizá la mínima necesaria y eso.

La historia de la escritura es larga y tendida (les recomiendo seguir a @linguisticamentehablando divulgadora y lingüista, la escritura es uno de sus temas de interés y está bastante formada en ello), pero más allá de adentrarnos en las particularidades de su historia, me interesa destacar algunos momentos relevantes:

  1. La escritura como técnica, particularmente para la memoria y el conocimiento. Por un lado encontramos la escritura como este registro de la memoria colectiva y, por otro lado, también encontramos la escritura para la transmisión de conocimiento; me parece relevante subrayar que en ambos aspectos siempre fue importante la colectividad, tanto de una manera previa, quiero decir, para la construcción del relato, como en su paso posterior, que es el diálogo o la discusión de lo leído (no me voy a enfocar mucho en este aspecto, ya que la lectura en sí misma tendrá su propia columna).
  2. La literatura. En algún momento de la historia, la escritura además de ser utilitaria o funcional, se convierte en una expresión estética, artística o como la quieran llamar. La consolidación de la escritura como “arte” o expresión artística en donde la técnica incluye interés por la forma o el formato y el contenido.

Estos dos momentos me parecen relevantes porque creo que con el paso del tiempo se nos han mezclado un poco las técnicas, los saberes, los usos y desusos. Y aunque a mí me encanta la mezcla, la hibridación y todo eso, ha llamado mi atención el estado actual de la escritura. Hasta acá todo bien, no quiero adentrarme en el clasismo y racismo dentro de las academias o las grandes instituciones deLeer más

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“Hija de madre soltera”

 

Por jaazia

 

Recientemente vi un reel o un tiktok en instagram, que explica por qué la frase “hija de madre soltera” tiene un machismo de fondo, desarrolla su argumentos con puntos interesantes y que, hasta cierto punto, comparto. Habla de hacer énfasis en la irresponsabilidad del padre, de honrar el trabajo de la persona que se hizo cargo de dos, la justicia lingüística y de cómo el feminismo nos pide nombrar el mundo de forma justa.  

Hasta acá, todo bien. Pudo ser un reel más, un reel menos, en mis horas desperdiciadas en la plataforma, esperando generar un pico de dopamina o qué sé yo. Pero no, no fue así. No sé si porque habla de un tema que me toca personalmente, de temas que conozco profundamente o simplemente estaba premenstrual, pero me generó una clase de incomodidad y conflicto, aun cuando comparto (de nuevo, hasta cierto punto) su punto. Conforme pasaron los días, lo platiqué con mis amigas, lo charlé con mi mamá, lo pensé y resultaron algunos esbozos de ideas.

Estamos acaso en la era de la literalidad, entiendo que regresamos a explicarlo todo de nuevo (como lo dije en la columna anterior), pero es real que tenemos que llegar al punto tal en el que tenemos que decir las cosas así de claras: hija de padre ausente. Primero, quizá una cosa de la edad, pero para mí siempre fue bastante claro que cuando se hablaba de madre soltera existía una relación directa a la ausencia del padre, cualquiera que fuera la causa. Incluso, como fue pasando la vida y una se adentra al feminismo, me di cuenta que de hecho todos los padres medio que son ausentes, los papás no existen son las mamás. El trabajo de crianza, educación y cuidados ha sido, históricamente, feminizados o relegados a las mujeres (quizá por eso la mayoría de los varones quieren tener hijos, pero ese es tema para otra columna).

Esto me hace pensar también que estamos en un momento en el que tenemos la retención y la atención por los suelos, no por nada en las películas y series comerciales repiten el plot una y otra vez, pero de nuevo ¿de verdad llegamos a esto? Nuestra capacidad de pensamiento crLeer más

En Acapulco continúa la búsqueda del líder ambiental afromexicano Vicente Suástegui

Por Ghana Hurtado P.

 

¿Cuántas personas afromexicanas desaparecidas hay en México? La falta de datos desagregados perpetúa las desigualdades en el acceso a la justicia de pueblos y comunidades tanto indígenas como afrodescendientes. ¿Las personas afromexicanas no son víctimas de desaparición forzada?

 

Acapulco, Guerrero. El pasado 27 de octubre, Vicente Iván Suástegui Muñoz cumplió 42 años y 1,544 días desaparecido. A la 1 de la tarde en la Parroquia de San Francisco de Asís de la Colonia Ciudad Renacimiento, familiares, amigos y periodistas honraron el aniversario de Vicente con una misa.

 

La Fiscalía del Estado de Guerrero responde a la petición de justicia con una estrategia de desgaste y crueldad. Hay inculpados, pero también prófugos. Hay declaraciones que afirman que Vicente fue ejecutado y abandonado en un sitio, pero también hay restricciones para realizar búsquedas en lugares invadidos por grupos delictivos. Hay una promesa de justicia, pero también hay procesos que no se cumplen. Hay medidas cautelares, pero también hay dos crímenes no resueltos: el asesinato de Marco Antonio Suástegui Muñoz —hermano de Vicente— y la desaparición forzada de Vicente.

 

“En cualquier caso de desaparecidos siempre la familia tiene que salir adelante por el Estado sumiso de esta situación”, declara Rogelio Teliz, abogado del Centro de Derechos HumLeer más

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“Viene por nosotras”

Por jaazia

 

No entiendo muy bien qué está pasando en el mundo, no entiendo por qué está pasando lo que está pasando, no sé si valga la pena buscar teorías del porqué, pero entre todas las cosas que están pasando se ha perdido la bonita costumbre de avergonzarse de ser facho, de ser de derecha, de ser conservador, de ser macho (un par de añitos nos duró).

 

Vienen por todas nosotras. No quiero ser fatalista, ni asustar a las compas, pero considero necesario dejar una advertencia, porque nosotras (todas las que no somos un varón blanco heterocis) siempre corremos el riesgo, es un recordatorio de que nosotras nunca podemos dar nada por ganado.

 

Sí, tenemos una presidenta con A ¡Qué maravilla! De izquierda ¡wow! ¡Somos una referencia de la justicia social para nuestrxs hermanxs latinoamericanxs! Sí, claro, se viene el tiempo de las mujeres, con todos los cuestionamientos, válidos, que se hacen a estos discursos. Pero no podemos hacer caso omiso a lo que está pasando alrededor del mundo, incluso al interior del país, unos pelados queriendo reforzar los estereotipos de género y demás.

 

Sí, las luchas de las mujeres y las disidencias han conseguido un montón de cosas en los últimos años (y las que nos faltan por conseguir, cositas muy básicas como que dejen de matarnos), pero hay que plantarnos en la realidad histórica, cuando las cosas se ponen feas, por las primeras que vienen es por nosotras.

 

Por nosotras me refiero a nosotras, las mujeres, las disidencias. NosoLeer más

“Vagabundear”

Por jaazia

 

Viajar es abrazar la incertidumbre, es la posibilidad de posibilidades, experiencias, todas, posibles, nuevos niveles desbloqueados. Acompáñenme en esta, queridas lectoras, ya que es más que nada una catarsis sobre todo lo que es viajar.

Hay muchos tipos de viajes, la mayoría dependen de los motivos, puede ser un viaje por placer o por trabajo, hay viajes de placer que parecen trabajo y hay viajes de trabajo que pueden ser casi tan divertidos como unas vacaciones. Pienso que, al final, los viajes son pretextos, por ejemplo, un congreso es un pretexto, sí, te da curriculum, te reencuentras con colegas, quizá se conocen algunos nuevos, das a conocer tu trabajo, aprendes, compartes y bla. Pero también es una posibilidad a lo desconocido, respirar otros aires, aires diferentes.

 

La maldita y bendita incertidumbre, no saber a dónde llegamos, qué nos espera, yo procuro pensar que puras cosas divertidas y buenas, aunque sea a puro tapping y manifestación porque lamentablemente vivimos en un mundo que no nos asegura nada, ni nuestra propia seguridad, lo cual me lleva al siguiente punto: viajar sola, sola con A de presidentAAAAA, con a de mujer.

 

De entrada, ya existe una cuestión de ser mujer y tener el peligro en tu propia casa, en tu propia cama. Alguien puede entender el terror de viajar sola, el miedo de ser parte de una estadística más, alguien puede comprender las palpitaciones, el sudor frío, la inseguridad de subirse al auto de un desconocido esperando que de hecho te lleve al destino pactado, caminar por calles solitarias y desconocidas. ¿Qué se hace para solventar esa seguridad? ¿Para arriesgarnos sin que el ataque de pánico nos baje la presión? Es una lucha constante, interna y profunda, pero me resisto a quedarme encerrada en mi casa para no correr algún riesgo.

 

Una vez superado el miedo de algún tipo de acto violento hacia tu persona, hay otra situación respecto a viajar sola, algo muy curioso, hasta gracioso diría. De entrada, la cuestión: la soledad, hacer cosas sola, como ir a comer o al cine, que por más que a una no le importa, una siempre se enfrenta a la mirada del otro, cuando te hacen saber, quizá hasta con incomodidad, de lo “raro” que es viajar sola y por el mero gusto de hacerlo (y tener las posibilidades claro):

 – ¿No vienes con otros compañeros?

–  ¿Aquí no te vas a encontrar con alguien?

– ¿No te acompaña tu directora?

 

Entre las incomodidades y las inseguridades es un gran logro, por lo menos para mí, salir de viaje sola.

 

Viajar sola es comer en algún restaurante, en alguna plaza, en algún lugar, escuchar a lo lejos una canción y sonreír por lo que te recuerda, es escuchar las conversaciones de la pareja homosexual músicos o poetas, intentar descubrir de dónde es el extranjero trabajando a distancia. Me atrevería a decir que viajar sola es la full life experience de la vida misma, es vivir la emoción, el miedo, es también saber que el viaje es finito y en algún momento se termina y que el retorno es inminente, y que por lo menos yo, tengo un nido a donde volver.

 

Finalmente, mis queridas lectoras, les comparto la experiencia con la esperanza de que ustedes también se avienten, se aventuren a viajar solas, pero qué sé yo, yo solo hablo mientras hablar sea gratis.

 

 

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“Too much”

Por jaazia 

 

Parece que hoy en día es más sencillo hablar sobre las relaciones. Los discursos progres y los feminismos nos han dado herramientas para cuestionar la idealización del amor, la formas de vincularnos y el contexto en el que lo hacemos. O al menos eso pareciera.

 

Sin embargo, al hacer un breve repaso de mis propios relatos y los de mis amigas, me tropiezo con la misma piedra: la incomodidad y la inseguridad de ser “demasiado”. ¿Somos personas muy demandantes o con estándares imposibles? ¿Pedimos mucho o simplemente somos mucho? o ambas cosas, lo cual resulta, por supuesto, too much. Me resulta fascinante cómo, como humanidad, damos por sentado que el mundo está poblado por personas que sienten y piensan, con sus propias complejidades y contradicciones. Y, sin embargo, parece que se nos olvida constantemente. Estamos tan ensimismadas en nuestro propio sentir/pensar —nuestras necesidades, expectativas, traumas y deseos, siempre los propios— que olvidamos que frente a nosotras existe una otra, igual en humanidad, pero distintas historias.

 

Creo que la nueva serie de Lena Dunham, Too Much, retrata este proceso de manera tan entretenida como incómoda. Aunque tengo una larga lista de series y pelis para ver, fue gracias al análisis de Nati Maldini sobre la obra de Dunham (en su canal de youtube, que uso y recomiendo) que decidí verla inmediatamente, como ella dice: “la serie no es sobre amor, es sobre traumas”.

 

Too much, a primera vista, podría parecer sólo una comedia romáLeer más

Energía masculina y femenina: la opresión revestida de elegancia

Por Mikel Armenta

 

No está de más decirlo en todas partes. Hoy en día muchos creadores de contenido, en su mayoría hombres, logran acceder a grandes comunidades virtuales perpetuando el discurso de las energías masculinas y femeninas. Este discurso ofrece a los hombres la producción del deseo sobre cómo debe ser una mujer de “alto valor”, cuyos criterios de dicho valor se determinan a través de su energía femenina.

 

Pero ¿a qué le llaman energía femenina? Para empezar, es el complemento perfecto del hombre con energía masculina, es decir, fuerte, seguro, líder, proveedor y sobre todo protector; cualidades que si quieres en tu pareja, debes alinearte a la contraparte, la energía femenina. Ésta se enmarca bajo la idea de que una mujer está creada desde el instinto de cuidar su núcleo familiar, de lo maternal y servicial; al mismo tiempo, se espera y exige a las mujeres sumisión, silencio, obediencia y ceder el control al “liderazgo masculino”, tanto en aspectos de toma de decisiones como de independencia económica. Es así que la promesa de la masculinidad a todos los mandatos y expectativas es una mujer femenina al servicio del hombre, quien ofrece dos principales “bondades”, proveer y protección.

 

Sin embargo,  esto nos lleva a dos grandes problemas que enfrascan una relación de poder. Por un lado, la entrega del control absoluto al liderazgo masculino en la toma de dLeer más

Que se aguanten los pobres, total, lo mejor que saben hacer es sufrir

Por Diego Medina

 

A su libre mercado, nuestra libre violencia

Malcolm X

 

Casi todos han hablado sobre la marcha contra la gentrificación, se ha dicho, por ejemplo, que las consignas contra la burguesía extranjera es xenofobia, se ha dicho también que México es un país abierto al mundo y se ha informado que hay 15 carpetas de investigación contra el bloque negro por su manifestación iconoclasta. ¿Qué podemos esperar de un sistema que privilegia la colonización —inversión extranjera— por encima de la reparación de los daños por la expulsión de los vecinos de la Ciudad de México?

 

Los críticos, intelectuales duros, opinadores simplones coinciden en que se trata de algo mucho más complejo que simplemente estar a favor o en contra de este fenómeno producto de la especulación, la corrupción y el capital salvaje. No es así, detrás de la apología de la burguesía internacional hay una retórica cansina, tramposa y leguleya, considero que es importante golpear la mesa y señalar estos argumentos hechos a la “por eso joven”.

 

Se habla de xenofobia, porque claro los inditos mexicanos tienen que rendir pleitesía a los gringos, perdón, expats, que trabajan aquí y no pagan impuestos, mientras disfrutan de las colonias con mejor calidad de vida, incluidos servicios de alumbrado, hospitales, escuelas, metro, ecLeer más