La calistenia como transformador social

 Por Alonso Mancilla

Los pueblos y las comunidades han sobrevivido a lo largo de la historia humana a la destrucción, tanto de las bombas como de la violencia en las calles; en las sociedades latinoamericanas hemos sido despojados y despojadas de nuestras identidades, no solo una vez con la Conquista, sino muchas veces, y esto sucede cada vez que se busca otra forma de ver el mundo. Nos arrebatan nuestra identidad, no obstante, construimos otras, más solidarias, y nos hacemos comunidades en espacios y lugares que jamás habíamos pensado, esto, precisamente, ocurre con el deporte: pues une lo más diverso de la sociedad.

En ese sentido, la sociedad mexicana como las latinoamericanas, están inmersas en la desposesión histórica que ha producido diferentes tipos de violencias, desde los robos, los enfrentamientos entre grupos del narcotráfico y sus consecuencias “colaterales”, consumo de sustancias psicoactivas, alcoholismo, utilización de lenguaje inapropiado, intimidación a la comunidad y, por supuesto, la opresión que sufren las mujeres. Todo, consecuencia de la cotidianidad capitalista en la que vivimos —y morimos—. Es precisamente por ello que este artículo parte de la idea de “sistematizar el deporte de la Calistenia como una experiencia pedagógica de transformación social”, pues, hoy en día, necesitamos poner un deporte tan practicado, pero tan criminalizado como es la Calistenia, como un agente transformador que interviene en la comunidad.Leer más

Los sentimientos que se esconden en las personas con obesidad

Por Liliana Reyes Grande

Las causas de la obesidad rara vez están limitadas a nuestra genética, a comer en exceso o a un estilo de vida sedentario. Lo que hacemos y no hacemos a menudo se deriva de cómo pensamos y nos sentimos, y esto impacta en nuestra salud. 

La tristeza, la ansiedad o el estrés pueden desencadenar una serie de malos hábitos, como comer más de lo habitual, prolongar los periodos de ayuno provocando atracones de comida, o bien, imposibilidad de llevar una vida activa. Por lo que se vuelve necesario subrayar que de no tomar acciones para enfrentar estas emociones, éstas pueden ocasionar problemas a largo plazo.

Un estudio publicado en la revista Appetite en 2013 denomina la ‹‹Ingesta Emocional›› como un factor que caracteriza cuando la persona come al tratar de suprimir o atenuar emociones negativas como la ira, el miedo, el aburrimiento, la tristeza y la soledad, así como eventos relacionados con las pérdidas o cambios de manera repentina, como la pérdida de un amigo cercano o de un miembro de la familia; una ruptura amorosa, perder el trabajo o enfrentar un problema médico serio.

Frente a una ‹‹Ingesta Emocional››, es importante señalar que la obesidad suele ser un factor causal de enfermedades como el síndrome metabólico, enfermedad cardiovascular, cáncer, daño hepático, trastornos endocrinológicos y en la fertilidad, enfermedades respiratorias, artropatías, entre otras, lo cual merma la calidad de vida e incrementa la mortalidad en países que habían alcanzado su tope de salubridad. Además, tiene un creciente coste económico que se estima ocupa el 10% del gasto sanitario global, de acuerdo con datos publicados entre 2014 y 2015.

Sin embargo, para atender de manera integral la obesidad, así como hay que tomar en cuenta sus causas en el plano emocional, es necesario considerar sus efectos en este mismo plano. Por ello, un aspecto de suma importancia al abordar los efectos emocionales en la obesidad es la estigmatización social que favorece la baja autoestima, la falta de habilidades sociales, la visión distorsionada del cuerpo, pensamientos suicidas y el autocastigo, lo cual distorsiona negativamente la percepción de bienestar.

Al respecto, en el estudio titulado Aspectos Psicológicos de la Obesidad los autores mencionan que las personas con sobrepeso viven hoy en una sociedad “obeso-fóbica” que estigmatiza al obeso. Esto acarrea consecuencias en sus relaciones interpersonales, menos posibilidades de acceso a los mejores empleos, los hacen sentir culpables, avergonzados, inadecuados y criticados por su fracaso. Dicha estigmatización ocurre en lo ámbitos sociales más cercanos al pasiente, es decir, en los espacios familiares, por los compañeros de trabajo y los profesionales de la salud, logrando conducir al obeso al desarrollo de nuevas patologías psiquiátricas, entre las que destacan la depresión, la ansiedad, la angustia y hasta el trastorno alimentario compulsivo.

El conjunto de emociones inmersas en los comportamientos que se vinculan con la sobrealimentación se presenta en combinaciones complejas y son diferentes para cada persona; expertos aseguran que es tan elevado el número de variables que influyen en una persona, y en concreto en que un determinado ser humano padezca de obesidad, que bien se puede decir que existen tantos casos de obesidad como obesos. Es decir, que la explicación, y el abordaje de un caso de obesidad nunca es exactamente igual a la explicación y abordaje de otro. De ello se desprende la necesidad del trabajo interdisciplinario para atender cada uno de los detalles que inciden en esta problemática.

Es importante comprender que las personas que viven con obesidad o sobrepeso viven con sentimientos de desvalorización cotidianos, gracias a la presión que es ejercida bajo los estereotipos de belleza actuales, por lo que el diagnóstico y tratamiento psicoemocional cambia de sujeto a sujeto, de acuerdo a su historia personal y en combinación con los conflictos generados por un medio social hostil. 

De acuerdo con el estudio A Parent’s Guide to Childhood Obesity: A Road Map to Health, los criterios de éxito terapéutico deben contemplar no sólo la reducción de peso como producto final, sino como un proceso continuo con resultados positivos en la calidad de vida, estilo de vida menos sedentario, integrando activamente el ejercicio, una mayor aceptación de su imagen corporal y un cambio de hábitos de alimentación, junto con una conciencia de la enfermedad que conduzca a una evitación de las recaídas, tan frecuentes en este proceso, pero que no significan obligatoriamente un fracaso absoluto del tratamiento

No obstante, es importante recordar que estos problemas psicológicos, pueden o no estar presentes en el padecimiento de obesidad y que no son características de la enfermedad, además de que no suelen funcionar de forma aislada, sino en combinación con otros matices distintos en cada persona concreta.

 

Bibliografía consultada

Tamayo, D. y Restrepo, M. (2014). Aspectos psicológicos de la obesidad en adultos. Revista de Psicología Universidad de Antioquia, 6(1), 91-112.

El desgaste emocional de la obesidad. 2018. A Parent’s Guide to Childhood Obesity: A Road Map to Health (Copyright © 2006 American Academy of Pediatrics). Consultado el 23 de septiembre de 2021. Disponible en https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/obesity/Paginas/The-Emotional-Toll-of-Obesity.aspx

Salud mental/corporal: La obesidad. 2010. American Psychological Association. Consultado el 23 de septiembre de 2021. Disponible en https://www.apa.org/topics/obesity/obesidad

Emociones que se esconden tras el sobrepeso y la obesidad. 2017.EFE salud. Consultado el 23 de septiembre de 2021. Disponible en https://www.efesalud.com/emociones-sobrepeso-obesidad/

Quintero, Javier, Félix Alcántara, Miriam P., Banzo-Arguis, Cristina, Martínez de Velasco Soriano, Raquel, Barbudo, Eduardo, Silveria, Belen, & Pérez-Templado Ladrón de Guevara, Josefa. (2016). Psicopatología en el paciente con obesidad. Salud mental, 39(3), 123-130. 

Silvestri, E., & Stavile, A. (2005). Aspectos Psicológicos de la obesidad: Importancia de su identificación y abordaje dentro de un enfoque interdisciplinario. Posgrado en Obesidad a Distancia. Córdova, Esp.: Universidad Favaloro.

 

 

Esteatohepatitis no alcohólica-EHNA, una enfermedad silenciosa

Por Liliana Reyes Grande

La Esteatohepatitis no alcohólica o EHNA es una enfermedad en la que se acumula grasa en el hígado, genera inflamación y lesión de las células hepáticas, sin embargo, este padecimiento produce pocos o ningún síntoma. Se asocia con algunos problemas médicos, incluyendo el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2 y la obesidad que es considerada una epidemia mundial.

Se estima que entre 5 y 12 % de la población adulta padece Esteatohepatitis No Alcohólica, por lo que en 2018 se estableció el 12 de junio como el día internacional de la Esteatohepatitis no alcohólica o NASH, por sus siglas en inglés, para aumentar la visibilidad y la urgencia en torno a la enfermedad del hígado graso.

Si bien la pandemia de COVID-19 ha limitado los esfuerzos a nivel mundial para enfocar otras enfermedades, es importante crear conciencia desde nuestras trincheras creando y promoviendo Leer más

Sobrepeso y obesidad, señalando al culpable equivocado

Imagen: Hospital Ruber Internacional – Archivo

Por Liliana Reyes Grande

Vivir con sobre peso u obesidad es señalado como un problema que parte de las malas decisiones y descuido individual, sin embargo, la persona es, en última instancia, responsable de su estilo de vida ya que las prácticas alimentarias dependen de factores micro y macro estructurales, por ejemplo: salarios mínimos insuficientes, elevación en costos de la canasta básica, condiciones laborales precarias, desintegración familiar y falla en la respuesta del sistema de salud. Lo que plantea la pregunta de ¿hasta qué punto la problematización de la obesidad como enfermedad está contribuyendo a estigmatizar a las personas obesas?

 La prevalencia de obesidad se ha incrementado a nivel mundial en las últimas tres décadas al afectar a uno de cada tres adultos. De acuerdo con el Estudio de Carga Global de la Enfermedad (Global Burden of Disease Study), en el año 2015 10.8% de todas las muertes en el mundo se atribuyeron a exceso de peso, y en el año 2016 esta cifra incrementó a 12.3%.

En México,  se identificó la obesidad a nivel nacional como una epidemia desde hace dos décadas. De acuerdo conLeer más