Por María de Jesús López Salazar
*Carlos Alberto Jiménez Elguero
*Rodrigo Anaya Loza
El presente artículo versa desde la teoría convencional sobre las representaciones sociales, a través de éstas es posible decir que la objetivación de los miedos urbanos de quienes habitan la Unidad Habitacional El Rosario se integra de ese sentimiento que, como advierte Rossana Reguillo (2000c), parte de una experiencia concreta e individual, incorporado a lo socio urbano, construyendo nociones de riesgo, amenaza y peligro. Este miedo urbano de la ciudad se ve interpretado en la práctica del espacio vivido, cruzado así de temores articulados a una representación social desplegada en estereotipos y comportamientos sociales. Asimismo, se anticipan maneras de respuesta normalizadas frente a las situaciones y posibilidades de riesgo o peligro.
Lo anterior se toma como punto de partida para identificar la –ya mencionada– objetivación de los miedos urbanos de los urbanitas de la Unidad Habitacional El Rosario, procurando una confrontación sistemática de esto a partir de la denominada inducción analítica, en la cual –conviene recordarlo– el primer paso consiste en la definición aproximada del fenómeno a estudiar. Este fenómeno –se insiste– que es el miedo urbano, que aquí se ha entendido, en primera instancia, como la incertidumbre resultante de cómo los sujetos experimentan e interpretan el espacio urbano, significando este espacio mediante la calibración de los factores protectores y, sobre todo, de los de riesgo, que tienen como elemento tangible la inseguridad urbana que se manifiesta en un área testigo concreta (Bauman, 2008; Duhau y Giglia, 2008; Filardo y Aguiar, 2010; United Nations Human Settlement Programme, UN-HABITAT, 2007), particularmente por lo que concierne a lugares, tiempos y personas.
El segundo paso de la inducción analítica ha consistido en la formulación de hipótesis, siendo que aquí se han formulado las siguientes:
A nivel del lugar, las maneras de objetivación del miedo urbano de los urbanitas del área testigo elegida posiblemente se estructuran mediante los manuales de sobrevivencia:
- Miedo acerca del desorden, que vincula el descuido de la infraestructura urbana con la sensación de peligro.
- Miedo hacia lo desconocido, que hace sentirse a las personas con mayor seguridad en la propia área testigo y a sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo de la ciudad.
A nivel del tiempo presente, los modos de objetivación del miedo urbano de los urbanitas del área testigo seleccionada se estructuran mediante el manual de sobrevivencia:
- Miedo respecto de la noche, en el cual la oscuridad se vincula con la sensación de peligro.
A nivel de las personas, las formas de objetivación del miedo urbano del área testigo seleccionada se estructuran mediante el manual de sobrevivencia:
- Miedo al otro diferente, que produce un otro sospechoso partiendo de características específicas como el género, el color de piel, la ropa y la expresión corporal.
El tercer paso ha consistido en analizar un primer caso para ver si las hipótesis se ajustaban. Con relación a este paso, se procedió a revisar el posible ajuste del primer caso a partir de la entrevista identificada con la nomenclatura UHR-1, obteniendo los resultados que se mencionan enseguida.
Por lo que concierne a la hipótesis sobre el miedo acerca del desorden, ésta se confirmó en el momento que UHR-1 hizo referencia a los laberintos de la unidad o las calles –que en realidad son pasillos (v. Imagen 1)–, con lo que se puede inferir la identificación de una infraestructura descuidada cuando se relacionan estas calles con la oscuridad en la que se encuentran, lo que al final termina generando la sensación de peligro, que se agudiza con el señalamiento de asaltos en el espacio, pues “aquí hasta les han cortado la garganta para quitarles sus cosas” (UHR-1).
Imagen 1. Pasillos de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 19 de junio de 2022.
Respecto de la hipótesis del miedo hacia lo desconocido, ésta no se confirmó, toda vez que el entrevistado UHR-1 indicó no sentirse con mayor seguridad en la propia área testigo debido al “miedo a los del barrio de los guapos [v. Imagen 2], se junta toda la bola, se meten a tu casa, no respetan a nadie”. Asimismo, manifestó sentir desconfianza de las personas que provienen de otras áreas testigo, pues advirtió que “aquí en la calle ya ves caras que nunca habías visto, carros que nunca habías visto; dices, pues, ese no es de aquí porque pues ya no sabes si, te digo, ya no sabes si es el bueno o es malo” (UHR-1).[1]
Imagen 2. Entrada al Barrio de los Guapos

Fuente: Archivo personal. Fotografía tomada el 19 de junio de 2022.
Por lo que atañe a la hipótesis sobre el miedo respecto de la noche, esta se confirmó mayoritariamente, toda vez que, por ejemplo, lo mencionado por UHR-1 identificó a la noche como un potenciador del miedo –léase la incertidumbre– que la propia persona entrevistada tenía respecto de la posibilidad de ser asaltada (v. Imagen 3), un factor que, a su vez, aumentaba la sensación de peligro que tenía en la Unidad Habitacional El Rosario: “andaba uno en la calle ya noche y todo, iba y venía; bueno yo, por ejemplo, me salía con mis hijas, estaban chiquitas… y no sentía miedo y ahorita sí ya. [¿Existe algún, alguna hora o algún periodo del día que te cause miedo en la ciudad para poder salir?] La noche (…), yo creo hay más ¡este!, más chance pa los rateros pues hay calles más solas, o hay gente, hay más peligro en la noche” (UHR-1).[2]
Imagen 3. Espacios sin luz de la Unidad Habitacional El Rosario

Fuente: Archivo personal. Fotografías tomadas el 18 de marzo de 2022.
En lo concerniente a la hipótesis sobre el miedo al otro diferente, ésta se confirmó, pues, acorde a lo expresado por UHR-1, quien no es lugareño de la Unidad Habitacional El Rosario, produce otro sospechoso que se expresa mediante el cuestionamiento por el transitar de las personas desconocidas: “una persona que esté rondando el lugar donde estás, que no la conoces, pero pues tú dices, sabes, esa persona no la conozco. ¿Por qué andan rondando por aquí?” (UHR-1).
Recordando el cuarto paso de la inducción analítica, este implica que si las hipótesis iniciales no explican el caso, entonces es necesario reformularlas con una hipótesis de revisión para incluir el caso examinado; para esta investigación, lo expresado por UHR-1. Aquí es necesario indicar que, después de analizar inductivamente lo expresado por UHR-1, la hipótesis del miedo hacia lo desconocido fue reformulada por la hipótesis del miedo difuso del lugar, relativa a que en ese momento no era solo que las personas sintieran desconfianza de las personas que provenían de otras áreas testigo, sino que se sentían con mayor inseguridad en la propia área testigo.
Dicho lo anterior, se procedió a desarrollar el quinto paso de la induLeer más











