Notas sobre el documental «Yo soy»

Por Miguel Ángel Jiménez González[1]

“Hay un problema endémico que subyace detrás
de todos los problemas y es de consciencia”

En los días de confinamiento por el COVID19 acá en Alvarado, Ver., vi en Netflix el documental “Yo Soy” realizado en el 2010 por el director Tom Shadyac, el cual me gustó mucho y lo recomiendo. Es una reflexión profunda de su realizador, quien durante su recuperación tras un accidente, duda de lo que venía haciendo e intuye que algo se oculta detrás de lo que vemos, descubriendo así que vivimos una mentira y una gran locura con el capitalismo[2]. Así, desde la cima en que se encuentra (siendo director de cine de Hollywood y habiendo logrado una forma de vida exitosa de acuerdo al establishment), renuncia a todo y cambia de perspectiva en su vida. Insatisfecho por lo que venía haciendo, llega a la conclusión de que más que ayudar al mundo, estaba contribuyendo a su destrucción. En esa decisión y con una vocecita en su interior que dice “… estás loco, ¿Cómo renuncias a lo que quizás muchos aspiran?…”Leer más

La resiliencia poética ante la voracidad masiva en Nomadland

Por José M. Delgadillo

Desde que existe un lenguaje tanto visual como escrito para dejar un registro del ser humano y su paso por el mundo, sabemos que estos seres, que somos todos, buscamos ser parte de una sociedad y ser aceptados en ella. Podría decirse que esto es algo que en gran medida está codificado, y en la gran mayoría de los casos, sentirse aceptado es una necesidad psicológica.

A pesar de que esto parece estar establecido, el Ser individual tiene lapsos en los que aparecen cuestionamientos, necesidades, ideas, deseos en los que no están incluidos los demás, o no se quieren incluir porque hay una especie de tranquilidad, apacibilidad y conformismo en el status quo. Dentro de esto, en ocasiones aparece el individuo que observa y se cuestiona si lo que todos necesitan o creen necesitar, también es lo que él necesita.Leer más

El cine de Chaplin, lo cómico como una forma sutil de crítica

Por Tania Reyes Vázquez[1] y Eduardo López Velasco[2]

El cine de Chaplin es un excepcional representante del período del cine mudo y de la cultura popular estadounidense. Una de las características más representativas era la comedia, sus acciones llenas de distracciones y torpezas generaban en la gente constantes risas, esto fusionado con ideales que hacían críticas en contra del sistema capitalista en el cual estaba inmerso, pero ¿cómo estar en seno del imperialismo yanqui y criticarlo desde adentro?

Los personajes de Chaplin son complejos dentro de la sencillez de la que buscaba retratar en sus filmes, su crítica a veces de forma sutil y en otras de forma muy evidente como en: Armas al Hombro (1918), Tiempos Modernos (1936), El Gran Dictador (1940). Para poder comprender las denuncias de Chaplin al sistema,Leer más

iBoy: Kevin Brooks vs. Adam Randall

Por Nadia Issa Alvarado Silva[1]

Por ahí del 2016, durante mis viajes a mi facultad para los trámites de mi titulación leí la novela de Kevin Brooks, iBoy, la cual fue escrita en 2010. Para enero de 2017, Netflix lanzó su adaptación cinematográfica pero no fue hasta el 22 de agosto de 2020 que la topé en su catálogo y me di a la tarea de verla.

¿De qué va la historia? Tom, un chico de 16 años, es víctima de un ataque en el que, como consecuencia, fragmentos de un teléfono celular se le incrustan en el cerebro sin posibilidad de poder retirarlos, y que lo dotan de habilidades informáticas tales como hackear cuentas de banco, realizar búsquedas en Internet,Leer más

Fanzine “Testigos del polvo”, la resistencia siempre

Por Violencia Parra

Y que nos agarra la pandemia y nos tira la eventa, pero aquí estamos para levantarla. ¿Desde cuándo hemos dejado de escribir y autopublicarnos sólo porque todo está en contra?, esa justo es una de las motivaciones, incluso después de ganar algunos certámenes, de haber sido publicado y de retomar los estudios, la necesidad de hacer poesía para la calle, más allá del poetry slam o de los open mic’s es una constante en mi quehacer poético y el lugar que tengo para hacerlo siempre fue el fanzine, sin una gran producción, sin una gran distribución, apenas papel, tinta y poesía.

“sediento de fuego

gemido fosforescente que arde como sueño húmedo”Leer más

¿Preguntarle al polvo… qué le puedo preguntar?…

 

Por Liliana Rivera

Sinceramente, cuando mi maestra de creación literaria nos dejó leer Pregúntale al polvo de John Fante, mis expectativas eran muy bajas, venía leyendo una serie de subgénero de guerrillas, homosexualidad y feminismo, pensé que era algo más de lo mismo. Tardé semanas en abrirlo, sin embargo, el tiempo me apremiaba, y el día que decidí hacerlo (que por cierto fue hace dos días) desde el prólogo me atrapó, y así como le sucedió a Charles Bukowski:

cogí el libro, lo abrí y se produjo un descubrimiento. Pasé unos minutos hojeándolo. Y entonces, a semejanza del hombre que ha encontrado oro en los basureros municipales, me llevé el libro a una mesa. Las líneas se encadenaban con soltura a lo largo de las páginas, allí había fluidez. Cada renglón poseía energía propia y lo mismo sucedía con los siguientes. La esencia misma de los renglones daba entidad formal a las páginas, la sensación de que allí se había esculpido algo. He allí, por fin, un hombre que no se asustaba de los sentimientos. El humor y el sufrimiento se entremezclaban con sencillez soberbia”

John Fante me llevó de la mano al grado que realmente me entremezcló con sus personajes, parte Bandini, parte CamilaLeer más

Corazón que ríe, corazón que llora de Maryse Condé

Por Liliana Rivera

El artista es un niño, el niño crea, nos rodea de un mundo objetivo, y el arte surge como añadidura, y la realidad se reconfigura. Esa es la labor de un escritor, resignificar o recrear la realidad, y esto es a través de la memoria, de recordar, despertar el alma dormida, y descubrir sus caminos secretos, así como lo logra hacer la niña Maryse.

Corazón que ríe, corazón que llora, una novela sencilla en sus letras, pero poderosa en su contenido.  En ella, Maryse, a través de la memoria nos va llevando a la construcción de su niñez y adolescencia. Sus recuerdos, llenos de amor y desamor, de amistad, de vida, de muerte, y el choque racial, que como niña no entendía, y como adolescente tuvo muy claro, pues lo llevaba en la piel. La ganadora del premio Nobel alternativo, nos enfrenta a un mundo prejuicioso, que ella misma descubre a través del vacío.Leer más

Gorki: Apuntes de una subversión

I

De Lo Literario Y De Lo Político

Por Gandhi Monter Corona

Las obras anarquistas y, a menudo, bastante crudas de Gorki no encajan de ninguna manera en el marco de los Premios
─ Comité evaluador del premio Nobel, 1918

Alekséi Maxímovich Péshkov, de sobrenombre “Gorki” (amargo, en lengua rusa), es reconocido históricamente por ser el padre del llamado realismo socialista, el mismo que terminará imponiéndose hegemónicamente como la línea oficial en una naciente nación que vio desfilar las vanguardias más creativas del siglo XX de la mano del nacimiento de la primer Revolución Socialista de la historia. Los rusos, más que nadie, comprendieron que una revolución sólo puede ser social si subvierte la experiencia de la cotidianidad, pero, también, aprendieron muy rápido que una revolución política enfrenta la disyunción de sobrevivir a punta de bala o perecer. Gorki atraviesa ese convulso momento de la historia rusa; como el primer presidente de la Unión de Escritores Soviéticos sepultó ese “arte burgués” y encumbró un abigarrado realismo Leer más

Una duda histórica

Una verdad duda histórica

Reseña de Una novela criminal de Jorge Volpi

 

Por Oliver Muciño[1]

 

En nuestra época, la manipulación de la realidad se ha vuelto una herramienta frecuente para la comunicación cotidiana. La veracidad de los hechos se deja de lado en favor de generar verdades “apropiadas o adecuadas” a intereses particulares y poderes hegemónicos. En un escenario como éste, ¿cómo encontramos la verdad?, ¿de qué manera se construye? y ¿a servicio de quién está? En Una novela criminal chocan estos cuestionamientos. Volpi llama a su libro una novela sin ficción, pues está basada en su investigación sobre el caso judicial “Cassez-Vallarta”; sin embargo, a causa de las características de su escudriño y a las incógnitas que sugiere el proceso acusatorio, nos señala su abordaje haciendo una advertencia: “[…] para llenar los incontables vacíos o lagunas, en ocasiones me arriesgué a conjeturar –imaginar– escenas o situaciones que carecen de sustento en documentos, pruebas o testimonios oficiales […]”. También es ahí donde conocemos lo que motivará el argumento del libro, lo cual se nos presenta de manera inteligente –y con cinismo–: “[…] cuando así ocurre, lo asiento de manera explícita para evitar que una ficción elaborada por mí pudiera ser confundida con las ficciones tramadas por las autoridades.” Así inicia el libro, sabiendo el lector de antemano que los sucesos que está por conocer, a pesar de haber sido recogidos de los datos oficiales de una “verdad histórica”, carecen de la objetividad necesaria para ser creíbles, consecuencia de la alteración de la información por parte del sistema de justicia del estado. Leer más

Oralidad y escritura

Por Karen valiente[1]

 

Para abordar el tema de la oralidad y la escritura, considero necesario mencionar algunas comparaciones que Cassany hace en su libro Describir el Escribir. Para empezar, Cassany expone la complejidad que tiene adquirir la oralidad, así como la escritura, pues cada una esconde un código que vamos descifrando y mejorando a medida que aumentamos el flujo del uso. Cassany va a exponer, entonces, que existen dos características para comparar el código oral con el escrito, las características contextuales y las características textuales.

Las contextuales son las que se refieren al contexto de la comunicación (por ejemplo: el espacio, el tiempo). La comunicación oral es inmediata en el tiempo, todo lo que se diga no se puede borrar, puedes retractarte, pero el emisor o emisora recibe el mensaje en el momento que se le da. En cambio, la comunicación escrita es diferida, ya que el emisor o emisora tarda en leer el escrito del autor o autora, también pueden elegir el lugar donde hacerlo y tomarse el tiempo de leer el mensaje de la forma en que prefiera.Leer más