El beatnik de la Onda prevalece en la única cinta que revela la voz de Parménides García Saldaña  

El único registro sonoro de la voz del escritor
Parménides García Saldaña (1944-1982)
se encuentra en la Fonoteca Nacional.
Por un programa de radio que consolidó junto
a Adolfo «Fito» de la Parra en la década de los 70.

 

 

Por Nataly Antonio

No hay mayor acto de rebeldía que el de escribir. Romper con las barreras del comunismo, arrojar por la ventana al que no cree en la antisolemnidad de la literatura, aniquilar con sátira a quién no esté dispuesto al parangón de sexo, drogas y rock and roll. De todo ello, era consciente Parménides. Pues representa la ruptura del lenguaje con un grado de experimentación al que ni siquiera llegó José Agustín. Simboliza un declive entre la locura y lo descomunal, una especulación incomprendida, que erige perfecta afinidad entre el desbarajuste de The Rolling Stones y su obra. 

 

El primer y único registro que se tiene hasta ahora de la voz del escritor emerge del programa radiofónico «Las raíces del Rock and Roll», mismo que se estrenó el 22 de junio de 1971. Dicho programa fue creado por el baterista de origen mexicano, Adolfo de la Parra, quién es reconocido por su trabajo con la agrupaciónLeer más

Amusement Park – ¡Díganle al abuelito por qué!

Por Sergio E. Cerecedo

Conforme pasan los años me siguen causando una gran sorpresa y extrañeza al mismo tiempo algunos hechos referentes al financiamiento cinematográfico cuando se trata de entidades religiosas que deciden entrarle con dinero a alguna producción, sobre todo porque nos esperamos que pongan sus inversiones en propaganda descaradamente clerical y evangelizante, pero en general acaban financiando productos extraños de serie B que se convierten en objetos de culto, sobre todo el caso muy sonado de “Plan 9 del espacio exterior” (Ed Wood, 1959) una rareza con vampiros, marcianos y demás que fue financiada (Quien sabe cómo) por la iglesia bautista de Beverly Hills y considerada por gran parte de la crítica como la peor de la historia.

En Amusement Park hay algo de eso, pues de una manera extrañísima fue concebida por una iglesia protestante como una película con un mensaje altruista, un llamado al cuidado de los ancianos, que en los 70´s empezaban a ser mayoría en todo el mundo y que es traída a colación por su rescate/inclusión en varios festivales de cine y también traída con el plus de ser la película perdida de George A. Romero, el gran autor de terror y gore cómico encargado de clásicos como “La noche de los muertos vivientes” donde jugaba con la crítica social al racismo y el terror nuclear, línea temática que continuó inclusive en los 2000, donde en “Diary of the dead” los protagonistas subían videos de los zombies a YouTube ante la postura de las autoridades de tapar el Leer más

El colonialismo interno examinado en dos fuentes fílmicas e históricas mexicanas Flor Silvestre (1943) y María Candelaria (1944)

Por Marijose Nieto Martínez[1]

Introducción.

Durante la cuarta década del siglo XX, dentro del cine nacional mexicano surgió un particular interés por filmar a los indígenas, pero al retratarlos, los llenaron de glamour porque eran idealizados en gran medida, sin embargo eso tuvo su justificación porque las películas eran exhibidas en diferentes países y, de una u otra forma, lo que se filmaba era la puerta de entrada a todos aquellos que no habitaban en el territorio mexicano, tal como postula el historiador Aurelio de los Reyes, “por absurdo que parezca, la glamorización obedecía a otra preocupación nacionalista, al “cosmopolitismo” […] Se buscaban rostros locales que tuvieran aceptación universal. Quizá se consideró que los rostros auténticos eran demasiado regionales para lucirlos”[2]. Bajo esa mirada es que el director Emilio Fernández o mejor conocido como “el Indio Fernández” dirigió sus películas[3].

 

El propósito del presente escrito es el análisis de la representación indígena dentro de dos películas mexicanas Flor Silvestre (1943) y María Candelaria (1944), utilizando como marco conceptual las categorías de Clase y Raza desde la mirada del Colonialismo Interno. Cabe señalar que elegí ambos filmes porque fueron realizados por el mismo director, Emilio Fernández, y protagonizados por la misma actriz, Dolores del Río. Asimismo, en las dos películas evidencian lo que en antropología se conoce como “el buen salvaje”[4], aquel que vive alejado de la ciudad, de lo moderno y occidental, que no conoce de vicios o pecados, no está inserto dentro del capitalismo, más bien se conserva puro, bondadoso, es uno con la naturaleza, pero ante todo es algo verosímil e ideal. Para poder llevar a cabo lo cometido, la metodología que utilizo es la etnografía en cada filme, con la intención de extraer diálogos, escenas y procesos dentro de la historia que me sirvan para realizar el análisis.

En primer lugar, Flor Silvestre está ambientada en un contexto revolucionario en el Bajío de Leer más

Análisis de una selección de obras producidas por Myriam Holgado durante su exilio en México (1976-1983)

Por Leila Bohórques

UNT- IIF UNSE leilabohorquez@gmail.com

 

Hay hombres que luchan un día y son buenos,
Hay otros que luchan un año y son mejores,
Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos,
Pero hay los que luchan toda la vida,
Esos son los imprescindibles.
(Bertolt Brecht)
 
Sueño con serpientes, Con serpientes de mar
Con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
Lo que puedan arrebatarle al amor.
Oh, La mato y aparece una mayor
Oh, Con mucho más infierno en digestión.
No quepo en su boca, me trata de tragar
Pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
Una paloma, y la enveneno de mi bien.
Oh, La mato y aparece una mayor
Oh, Con mucho más infierno en digestión.
Esta al fin me engulle, y mientras por su esófago paseo
Voy pensando en que vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago,
Y planteo con un verso una verdad.
Oh, La mato y aparece una mayor
Oh, Con mucho más infierno en digestión.
Sueño con serpientes. (1975) Silvio Rodríguez.

 

 

Selecciono tres obras de la artista tucumana Myriam C. Holgado, cuya producción está fechada en el período pautado durante su exilio en México. Para su estudio recurro al análisis iconográfico e iconológico de Erwin Panofsky, el cual es el estudio detallado y riguroso en la lectura de imágenes, un método constructivista donde los saberes que se desprenden de esas lecturas permiten conjugar conceptos y material teórico de calidad científica. Poner en práctica el método favorece el desarrollo de los contenidos actitudinales referentes a las manifestaciones del patrimonio artístico y cultural de la región en particular. En este trabajo, reúno la trama de un documental relacionado al exilio junto al contenido teórico histórico en transposición al propio análisis de las obras.

Metodología

El Método de lectura de imagen que propongo aquí será desarrollado según el planteo del historiador y crítico de arte, Erwin Panofsky. La palabra Iconología es de origen griego (eikon, imagen) y (logia, discurso), se ocupa junto con la iconografía de la descripción y de la interpretación de las imágenes representadas en las obras de arte. La utilización del método iconográfico se remonta al siglo XVI, teniendo un amplio desarrollo en el siglo XVIII a través del estudio del patrimonio figurativo de origen sacro, dando lugar a repertorios y manuales. A principio del siglo XX la iconografía se enriquece con el aporte de la iconología (estudiada ya por Césare Ripa en el s. XVI).Vale la pena proporcionar una lista de autores de la corriente metodológica y sus modificaciones en orden cronológico: Wilhelm Worringer (1908) – Aby Warburg (1912) – Erwin Panofsky (1939) – Ernst Gombrich (1972).

Panofsky[1] divide en tres partes el análisis de la obra, cada una con tres niveles de significación:

  1. El objeto a interpretar.
  2. El acto de interpretación.
  3. El bagaje para la interpretación

1-          El objeto a interpretar

  • Asunto primario o natural: universo de los motivos artísticos.
  • Asunto secundario o convencional: universo de las imágenes, historias y alegorías.
  • Significación intrínseca o contenido: universo de los valores simbólicos.

2-          El acto de interpretación.

  • Le corresponde una descripción pre-iconográfica (y análisis pseudoformal).
  • El análisis iconográfico.
  • La interpretación iconológica.

3-           El bagaje para la interpretación.

  • Experiencia práctica: familiaridad con objetos y acontecimientos.
  • Conocimiento de las fuentes literarias: familiaridad con temas y conceptos específicos.
  • Intuición sintética: familiaridad con tendencias, condicionadas por la weltanschauung – visión de mundo o cosmovisión.

Marco histórico

El objetivo principal para este proyecto es definir el contexto político, cultural y social en la provincia de Tucumán en la periodización pautada. Comenzando la revisión primaria desde lo sucedido durante el Operativo Tucumán (agosto de 1966), cuyo decreto dictatorial fue responsable del cierre de 11 ingenios de un total de 27 fábricas destinadas a la producción sucro-alcoholera. El onganiato[2] representativo del Estado, burocrático y autoritario, reprimía duramente a finales de los años sesenta para remarcar una imagen de orden y disciplina social. De esta manera se evidenciaban los síntomas de una fragmentación que venía creciendo entre distintos sectores de la población provincial. Debido a la censura de las actividades relacionadas a las militancias partidarias, estos quiebres repercutían en las políticas educativa, social y económica locales. Fue una década que se extendió tumultuosa durante los tucumanazos, habiéndose repetido estas puebladas con similares características en otras provincias del país. Los “azos” estuvieron en consonancia global junto a la cadena de protestas colectivas estudiantiles, principalmente universitarias, y posteriormente sindicales del mayo francés. Por otro lado, ya seLeer más

Rasgos del futurismo italiano en La nube en pantalones de Vladimir Maiakovski

 Por Aleqs Garrigóz

 

 Yo, limpiador de cloacas
            y aguador,
movilizado y llamado
por la Revolución
partí al frente
desde los jardines señoriales
de la poesía,
esa mujer caprichosa.
Vladimir Miakovski
 

Sabemos que el futurismo, el primer movimiento literario de vanguardia, nace en Italia con la publicación del Manifiesto del futurismo en 1909 por F. T Marinetti; sin embargo, será en Rusia donde adquirirá un cultivo más relevante y trascendental en la historia de la literatura del siglo XX. Éste surge en Rusia hacia los años previos a la Primera Guerra Mundial, considerándose su fundación en dicho país con la publicación del manifiesto Bofetada al gusto del público (1912), que estaría firmado por componentes del grupo literario Hylaea de San Petersburgo: entre ellos Velimir Jlébnikov, Aleksei Kruchéinj, David Burliuk y nuestro Vladimir Maiakowski. (Si bien aparecerían alternamente otros grupos de estética similar, como los ego-futuristas representados por poetas como Igor Severyanin y Boris Pasternak en ciudades como Moscú, Kiev y Odesa, entre otras.)

Al igual que los italianos, los futuristas rusos introducen a su poética la fascinación por el dinamismo, la energía, la potencia, la velocidad, el bullicio y la inquietud de la vida urbana moderna a través de símbolos tecnológicos como la máquina, el automóvil, el aeroplano, etc. Buscaron con todos los medios posibles provocar el escándalo anunciando que repudiaban el arte del pasado, la crítica del arte y las academias por estáticos. Según ellos, aun autores rusos canónicos como Pushkin, Tolstói y Dostoyévski debían ser «arrojados por la borda del barco de la Modernidad». No reconocían ningún tipo de líder literario. Se dice que incluso el propio Marinetti sería abucheado por ellos cuando viajó a Rusia en 1914 para hace propaganda de su credo estético. 

A diferencia del movimiento futurista italiano, el futurismo ruso fue más literario que plástico; si bien algunos poetas futuristas como Maiakóvski y Burliuk también pintaron. El futurismo llegaría a arraigarse tanto en Rusia que incluso escritores ya entonces consagrados como Natalia Goncharova y Kazimir Malévich experimentarían con versos futuristas, contagiados Leer más

El grafiti y los murales vs la propaganda política

El derecho de rebelión no lo entienden los tiranos.
Ricardo Flores Magón
Regeneración, 10 de septiembre de 1910.

Por Adrián García[1]

Hace un par de semanas en una de mis clases de Teoría de la Argumentación Jurídica, se abría un pequeño debate respecto al tema del grafiti y los murales en las calles de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Cabe señalar, que San Cristóbal de las Casas es considerado un Pueblo Mágico de México. Por ende, exige determinadas reglas respecto a la fachada de inmuebles para ciertas zonas: debe prevalecer una imagen histórica de la arquitectura.

El debate partía de un caso concreto en un hotel de la cuidad, donde el dueño de éste permitió que el artista lober Alarcón Santanilla pintara en la fachada del inmueble un mural de un jaguar. El problema comienza cuando en 2020 el artista comienza la creación de dicho mural, un ciudadano que conducía su automóvil y pasaba por el hotel fotografió al artista para posteriormente exhibirlo y exigir el retiro de la obra, argumentando que no estaba permitido pintar ahí.

Esto causó que el 08 de enero de 2021 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) colocara sellos de clausura al mural ya terminado, ¿la justificación? La misma que el ciudadano. Pero claro, fundamentándolo de acuerdo a la Ley federal de Monumentos y su Reglamento, el Reglamento Municipal y el decreto del 04 de diciembre de 1986 donde se encuentran enlistados alrededor de 500 inmuebles en San Cristóbal de las Casas, los cuales son considerados patrimonio histórico de la ciudad.

Tanta fue la exigencia de borrar el jaguar, que pasando tan solo unos días fueron retirados los sellos de Leer más

Destello del sol tras su reino

Por Aníbal Fernando Bonilla

Para Manuel Vázquez Montalbán, un novelista antes que ser de un país, pertenece a una ciudad: “Todo escritor escribe para orientarse a sí mismo y mucho más si la materia de su escritura es una ciudad”. Así como Leonardo Padura cree que la ciudad es “el mercado libre del que se nutre el almacén de memorias y de lugares simbólicos del escritor”.

Esto, a propósito de Donde el sol pierde su reino (Seix Barral, Colombia, 2022), de Adolfo Macías Huerta (Guayaquil, 1960), cuyo espacio vital es Quito, con sus amaneceres, bemoles y rincones noctámbulos. En sí, es la ciudad convertida en personaje que va de la mano de Carlos García, el otro personaje central, develado en carne y hueso. La geografía urbana se aprecia dinámica, en franco movimiento, discordia y contradicción. Con enorme fuerza rítmica, tal como Carlitos, por su innata condición de bailarín extraviado en los malabares del vicio y la incesante indagación identitaria, quien cae y se levanta dentro y fuera del escenario dancístico.

En esta novela (ajena a la moralina) calzan los temas de siempre, aunque con miradas seductoras,Leer más

The Artful Escape, la ópera espacial de los videojuegos

Por Greta Ortega[1]

Si bien todos estamos acostumbrados a los videojuegos de acción infinita, a los mundos desconocidos en donde hay un montón de cosas que pueden cambiar conforme a tus acciones, a morir en batalla pero revivir en un nivel anterior o correr con el fin de descubrir que hay NPCs diferentes; “The Artful Escape” no es nada de esto. Apenas es interactivo al hacerte escoger preguntas y respuestas que en realidad no cambian el rumbo de la historia.

Francis Vendetti es un personaje confundido en sí mismo, es el sobrino de la leyenda de la música folk John Vendetti (una increíble referencia a Bob Dylan), por lo que todos en el pueblo de Calypso esperan que Francis, como otro músico de la familia, siga los pasos de su tío legendario.

Sin embargo, el alma y el ser de Francis irradian tensión cósmica, ciencia ficción alimentada de ópera espacial, y esoLeer más

Babette Hersant y su espíritu

Por Francisco Tinajero

Durante muchos días consecutivos pasaron por la ciudad restos del ejército derrotado.

“Bola de sebo”, Guy de Maupassant

 

Con respecto a la hegemonía del sentido visual sobre el resto de capacidades sensitivas mediante las cuales aprehendemos el mundo, a la vez que somos aprehendidos por él, Silvana Rabinovich, en su texto Heteronomía y traducción (o cuando traducir es padecer las cuatro locuras platónicas) (2012) mencionó que “En tiempos de oscuridad es necesario abrir otros horizontes de pensamiento” (p.152). Por lo que resulta preciso ahondar en esta idea.

Para iniciar, cabría acercarnos de manera tentativa a una definición de los “tiempos de oscuridad” desde dos perspectivas entre sí contradictorias. En primer lugar, la acepción de algún modo tradicional: la falta de luz, de claridad o, en palabras de una de las instituciones más tradicionales y oscuras a un tiempo, la Real Academia Española:[1] “Falta de luz para percibir las cosas.” (RAE, 2020). En este sentido, la oscuridad ha hecho de México, América Latina y Centroamérica su morada predilecta, ngu ñu ngu, ruka kochi ruka, kay dous kay,[2] hogar dulce hogar. El anonimato en los crímenes,[3] la falta de esclarecimiento en los casos, la poca disposición de las autoridades para ayudar a las familias de las víctimas y la criminalización de las mismas, así como un sinfín de actos corruptos, tergiversaciones, manipulaciones, etc., conforman el vasto inmobiliario de esta lastimera casa.

El otro valor que se puede apreciar de la oscuridad es el estudiado por Pier Paolo Pasolini y Georges Didi-Huberman, en el cual la oscuridad no es la ausencia de luz, sino todo lo contrario: una luz enceguecedora. Desde la luz de los anuncios publicitarios en los espectaculares y en los diversos dispositivos electrónicos, los rayos UV y la luz azul emitidos por las pantallas de los mismos, hasta los reflectores ubicados en las torres de los reclusorios y las sirenas de las patrullas,[4] estas luces no hacen más que privarnos del sentido de la vista.

Una vez expuestos algunos de los muchos riesgos que acechan al sentido dominante[5] y en concordancia Leer más

Rap e intervención comunitaria para liberar las voces de las juventudes

Por Victoria Pantoja Campa

Las juventudes construyen formas múltiples de expresión colectiva y una de ellas es el rap, a través del cual se escriben letras para expresar y compartir los sentipensares. A grandes rasgos, el rap forma parte del Hip hop que como movimiento cultural y social se caracteriza por ser transgresor, esto último favorece la liberación de las voces de las juventudes que están siendo oprimidas por su condición socioeconómica, racial, geográfica, preferencia sexual, entre otros aspectos que los caracterizan.

Ahora bien, la vinculación del rap con la psicología comunitaria es posible porque la psicología comunitaria mantiene una postura crítica ante el hecho de ser meros consumidores; además, promueve la visión de un agente activo y no de un simple sujeto, sino un sujeto que vive relacionado con otros y que puede cambiar personalmente a partir de la interrelación que ocurre en un ámbito comunitario. Con base en lo anterior, me he propuesto comprender la forma en que las juventudes son atendidas por las políticas públicas, por qué el rap puede liberar las voces (sentipensares) de las juventudes oprimidas, y si existen algunos espacios en México donde el rap es el medio de expresión del sentipensar de las juventudes.

Si bien Lozano señala que los jóvenes son vistos como personas dependientes, en algún grado, de su familia; su participación está mediatizada, y se encuentran buscando dejar de ser niños para llegar a la madurez social (2003, p. 14), para Margulis (2001, citado por Villa, 2011, p. 149), la juventud no es un acto natural, va más allá de la edad,Leer más