Lucha como una poeta negra

Traducción de una poesía negra, periférica y antirracista.

Por Ana Lúcia Santos

Traducción de Ghana Hurtado

Colaboración en IG con: @feitade_poesia y @_soy_de_mar

 

Ecos, gritos y susurros es el primer poemario publicado de Ana Lúcia Santos[1]. Está compuesto por cinco actos emancipatorios: 1. Por la libertad de las negras y negros, 2. Por la libertad de amar, 3. Por la libertad de todas las jóvenes, 4. Por la libertad de sentir y 5. Por la libertad de luchar. El uso de la palabra “libertad” es un recurso retórico que permite seccionar las odas, elegías y sátiras en torno a la negritud, conjugando una perspectiva panorámica e interseccional sobre la poética afrodescendiente y periférica. Por la libertad de constituye una manera de construir llamados al cuestionamiento, a la acción y, sobre todo, al acuerpamiento de la afrodescendencia.

            El libro cierra con una nota de agradecimiento de la autora, en la cual, expresa su deseo de que sus palabras hagan en eco en los sitios donde habita la resistencia, el amor y la lucha de las personas negras.

Quiero, amigue, que mi grito resuene y llegue a las amas de casa, a los jóvenes de las favelas, a los LGBTs heridos por las instituciones religiosas, a las madres negras que siempre están en lucha. Quiero hacer eco en cuantos corazones pueda […] Quiero ser tratada como humana, porque eso es lo que soy. Este libro es un intento desesperado por demostrar que necesito vivir. QUIERO VIVIR en libertad con los míos.

 

Así pues, en el marco del 25 de Julio Día Internacional de la Mujer Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora, ésta primera traducción de la poesía de Ana Lúcia Santos, poeta sur Bahiana, negra, bisexual y periférica es un acto de solidaridad para que sus letras materialicen el deseo de que su poesía resuene en cuantos corazones sea posible. Sirva, pues, esta primera traducción para desbordar la potencia de la poesía negra y periferizar la blanquitud literaria. ¡Por la libertad de ser leídas en nuestro cimarronaje!

 

 

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Yuleisy Cruz Lezcano | Poemas

Yuleisy Cruz Lezcano (Cuba,1973). Vive en Marzabotto (Bolonia; Italia). Emigró a Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermerísticas y obstetricia”; consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública. Su último libro “Di un’altra voce sarà la paura” estuvo entre los libros candidatos al Premio Strega, ha sido presentado en la televisión de Estado de la República de San Marino, en Tele Granducato de Livorno, Toscana, en distintas estaciones radio: Radio Pop Napoli, Radio Nord Borealis, será presentado en la televisión en el programa de Andrea Villani Street Talk y al Festival del Borgo Antico di Bisceglie, que es uno de los festivales literarios más importantes de Italia. Este año participó al “Festival La palabra en el mundo” de Venecia.

 

 

 

El inocente

Una pequeña mano

captura piedras pequeñas,

el ruido de la corriente del río

abre el suspiro de las piedras,

y un sombrerito azul acompaña

el ejercicio de llenar

un cubo de inocencia.

La inocencia es mucha,

ya no cabe en el cubo

y un germinar de ideas

la conectan con el mundo

que habla con los ojos cerrados

de donde llegan noticias de lo eterno.

 

 

 

 

Habitar la vida

Se ríe distraídamente

la vida cuando

se asoma a la vida

así sin nada másLeer más

[Sobre]volar el horror

Breve aproximación a Las voladoras de Mónica Ojeda

 

Por Jesús Guerra Medina[1]

 

Una imagen:

Nocturnas, dos alas de cóndor se abren como capullo, floreciendo una cabeza de mujer que se eleva en la oscuridad. Con la barbilla levantada, los ojos retraídos tras el escudo de los párpados —acaso para soportar la gravedad del viento—, sus cabellos flotan como una nube, abrazando a la luna que emerge del fondo gris, igual que un volcán. Abajo, un páramo borbotea montañas como jorobas de la tierra, exhalando su respiración de marea // su respiración que marea.

Las voladoras, colección de ocho cuentos de Mónica Ojeda (Ecuador, 1988), publicada por Páginas Espuma en 2020, abre su panorámica con esta ilustración que, a manera de portada, suspenden el contenido en un canto que resume los contenidos centrales del libro: lo femenino, el horror, el cuerpo —la mutilación del cuerpo—, y el paisaje andino que corre por las cordilleras, sobre volcanes, entre montes y montañas.

Todo cubierto por un manto de misticismo que predomina:

En sus relatos, podemos hallar un ansia por nombrar el horror que es corporal por emerger del sufrimiento; brotar de la violencia, que es telúrica porque cimbra la carne cuando el miedo de la realidad sobrepasa la razón. En este sentido, no sería extraño pensar sus historias como una experiencia física, pues muchas de ellas enraízan su vivencia en una sensación de desprendimiento, no sólo metafórica: plagan la mutación tanto literal como simbólica.

“Las voladoras” —relato homónimo de la antoLeer más

Las mujeres y el traje de Tehuana

Por Karla Moreno Concepción

Este trabajo está realizado en la inspiración de mis raíces, de mis mujeres istmeña, que representan a mi abuela, a mi madre y que me representa a mí.

La “Tehuana”, “paisana”, “istmeña” como se les identifica a las mujeres del Istmo de Tehuantepec, al sur de Oaxaca. De origen zapoteco, con carácter fuerte, el alma de la fiesta, valiente, libre y orgullosa, su físico se percibe como exótico, aristocrático e, incluso majestuoso.

Para las mujeres del Istmo el traje de tehuana es un símbolo de orgullo y de representación de las tierras istmeñas e incluso del territorio mexicano y de las vestimentas más conocidas en todo el mundo.

Para el siglo XX, la imagen de la tehuana se explotó en las artes y se convirtió en ícono de la feminidad mexicana e indígena. La política nacionalista del oaxaqueño José Vasconcelos (fundador de la Secretaría de Educación Pública en 1921) buscó que en la pintura, la fotografía y el cine la figura de la tehuana se retratara como una imagen identitaria de “lo mexicano” y de la “oaxaqueneidad”. (Santiago, 2022)

 

Marco Teórico

El Istmo de Tehuantepec lleva el nombre de uno de los municipios que se ubica en la región. En náhuatl, Tehuantepec significa “cerro de las fieras”, el cual plasma la cotidianeidad de la vida en este lugar, debido a la gran cantidad de fiestas que involucran una diversidad de elementos de cultura popular.

En este contexto, el traje de Tehuana posee rasgos característicos, complejos y diversos. Cabe recordar que la vestimenta es el conjunto de prendas textiles y no textiles elaborada con diversos materiales o elementos que utiliza el ser humano para vestirse. (Silva, 2022)

Nuestro modo de vestir denota indefectiblemente una toma de posición, tanto en un sentido de inclusión (a un grupo, una identificación con un género musical), de exclusión o diferenciación frente a un referente establecido (familia, compañeros de estudio, otros jóvenes del barrio) (PhD., 2013).

Así como lo expresaba el psicólogo y teórico de la comunicación Paul Watzlawick: «Es imposible no comunicar», y es que hasta un collar de cuentas de colores tiene sus propios códigos que, al descubrir cómo interpretarlos, son capaces de expresar estatus, estado civil o pertenencia a un clan.

Al estudiar la identidad cultural expresada a través de la vestimenta se entenderán las características que como comunidad, municipio o región permiten a sus habitantes identificarse como miembros de éste. En ese sentido, para en las mujeres istmeñas, el traje de tehuana es un medio de representación. El vestuario y los difLeer más

Crónica de una “conversación de muelles”

Por Andros E. R. Aguilera[1]

Hace calor y el ventilador junto a la mesa de los ponentes se descompone apenas comienza la primera exposición. Pienso en el extraño camino que me llevó a Puebla para hablar sobre los vasos comunicantes en la obra de dos poetas mexicanas que admiro profundamente: Beatriz Pérez Pereda y Sara Uribe. ¿Fue por la invitación de Armando para unirme a la revista Irradiación, luego de coincidir en un coloquio en el COLMEX y una improvisada presentación virtual del nuevo libro de cuentos de Dainerys Machado? Quizá fue antes, cuando decidí quedarme más tarde un viernes en la FIL de Minería del 2023, para conocer en persona a esa poeta que seguí en Twitter y que amablemente me pasó en pdf su anterior libro, Crónicas hacia Plutón, mientras pensaba en la “enunciante” del poemario Un montón de escritura para nada (2019), de Sara Uribe, que escanea su libro en contra de los editores y en contra de la ley cuya amonestación escucha “con tono de la maestra de Charlie Brown” (9). O tal vez fue cuando Armando llegó con esa maravillosa idea de Código Cero, una serie de entrevistas a poetas mexicanas y mexicanos de la actualidad. Naturalmente debía invitar a Beatriz y a Sara.

Sí, quizá sería más preciso decir que todo esto, mi participación en el VII Coloquio de Poesía Mexicana Contemporánea en la BUAP, era un efecto colateral de la preparación que hice para sus respectivas entrevistas en Código Cero, pues la lectura casi consecutiva de sus obras, con semanas de distancia acaso, me hicieron percatarme de que ambas poetas mexicanas, pese a las diferencias geográficas (casi en las antípodas norte-sur) tienen una trayectoria lírica bastante similar, la cual consiste en dos etapas gemelas: la primera, más “romántica” (por su tratamiento básico de la voz lírica), preocupada por nombrar lo ausente en los tiempos de “la memoria y su llovizna incómoda” a decir de Sara, o del “trópico de ausencias” y los retratos en sepia, según Beatriz; y la segunda etapa que tiene como eje principal el dinamitar la unidad del yo lírico al travestirse o encarnar otras voces, ya sea por medio del archivo o de la ficción —“yo soy una ficción de mí”, dice Uribe—; por lo que el sujeto poético muta en “la enunciante” en el caso de la poeta del norte y en la “persona no humana” para poeta del sur.

Llega mi turno para hablar y me encuentro algo sofocado por el calor y mis pensamientos. Sonrío, carraspeo un poco y doy las gracias, como si estuviera recibiendo un premio; luego me enredo y expLeer más

“La tierra los altares”

Reflexiones sobre la desaparición forzada, huesos, raíces y algo más

 

Por Laura V. Medel[1]

 

«La huella es la diferencia que abre el aparecer y la significación.
Articulando lo viviente sobre lo no-viviente».[2]
Jacques Derrida

 

Los llamados “levantones”, un fenómeno particular dentro del espectro de la violencia que se vive en la sociedad del México contemporáneo, suelen culminar en la desaparición de personas. Quienes ejecutan este tipo de acto buscan eliminar por completo el rastro físico de la persona “levantada”, dejando en su lugar un vacío físico y explicativo que daña directamente a los seres amados de la víctima y a la sociedad. Hay casos excepcionales donde se logra volver de la desaparición en calidad de persona viva. Es el caso de la artista visual, poeta y cineasta emergente, Sofía Peypoch, quien desde el género documental nos narra poética y visualmente su testimonio sobre el rapto que vivió en huesos propios.

“La tierra los altares” (2023) comienza con una escena en la que se aprecia a una mujer inmersa en la oscuridad, iluminada apenas por una luz que resalta sus manos removiendo sin descanso la tierra del suelo sobre el que reposa. Sonidos típicos de una atmósfera natural se van percibiendo, revelando que aquella mujer no se encuentra rascando el suelo de un lugar común. Luego de algunos minutos la escena cambia y emerge una voz femenina en off para dar inicio a un monólogo que se irá tejiendo poco a poco entre poesía y prosa. En la medida en que nos sumergimos en el relato contado lograremos inferir que aquella voz le pertenece a la mujer cuyas manos vemos en la escena inicial. Mediante sus palabras nos conducirá a recuerdos del secuestro del que fue víctima, a fragmentos de su experiencia onírica de infancia, así como a reflexiones y preguntas surgidas a raíz de su retorno al lugar en el que fue privada de la libertad. También revelará que es ella misma quien filma la película que estamos observando, dejando al descubierto su identidad. Se trata de Sofía Peypoch, directora y creadora del film.

Con cámara y lámpara en mano, la trama visual va avanzando al ritmo de los pasos de Sofía quien se adentra al bosque de noche, lugar del suceso traumático del cual nos proporLeer más

La espera del mar | Narrativa

Por Cielo Pérez

 

Yo llegué a ese lugar como unos veinte años después que ella. Era la mujer que más llamaba mi atención, no sólo porque era quien estaba frente a mi celda, sino porque tenía un cuerpo muy grande en altura y en peso, le habían arrimado dos camas para que durmiera. Tenía su cabello chino, cortito y color negro como de luto. También, tuve tiempo suficiente ahí para darme cuenta de sus tantos lunares que hacían parecer que ese era su tono de piel.

En mi primer viernes, el día de la semana que ponían música en los altavoces, fue cuando descubrí lo que Ofelia más anhelaba. Levantó su cuerpo de la cama con las fuerzas que sacó y se puso a bailar con el ritmo de la canción Mares de Amaral, haciendo movimientos como los de una sirena o un delfín, con tal ligereza que su cuerpo no correspondía para el momento. Confirmé lo de la sirena o el delfín porque una guardia del pasillo no tardó en susurrarme lo que ya no era un secreto.

 

—Hace eso porque sueña con volver al mar. Nunca le Leer más

Menila Sánchez | Poemas

Melina Sánchez. Docente y comunicadora afroindígena. Militante de pueblos originarios desde cuando decir eso en Buenos Aires causaba risa entre los que oían. Hija de una familia migrante del litoral argentino. Nací, crecí y vivo en el conurbano bonaerense. Profe de lengua y literatura en escuelas secundarias del Gran Buenos Aires. Leo y difundo literaturas indígenas. Escribo sobre todo cuando algo me causa indignación o tristeza, y también para dejar registro de nuestra mirada en la urbanidad y en el mundo actual

1

 

Brother

Roto

Otro mundo

Tramita

En tu inconsciente

***

Eran las cinco de la tarde

al calor de un domingo de enero

de esos que queman gomas

en la pista

o en la esquina

Pasó un Cristo por la feria

alguien pregunta: ¿cuáles son las consecuencias de que gobierne un loco que se cree mesías?

que nos nazcan otros locos/otras locuras

al calor de un domingo de enero

era su combustible una gaseosa caliente Manaos cola

por un momento temí que fuera vino -es probable-

por un momento temí que fuese kerosen -es menos probable-

pero créanme que la pregunta apareció coherente y soberana

al verlo hacer su ingreso triunfal

al border

a su escenario

con los pies descalzos

cincuenta kilos maldistribuídos en un metro setenta y cinco

que supo de otras épocas

barba descuidada de muchos días

y el pelo duro de falta de baño

se sentó en el cordón de la vereda,

antes echó una bendición,

la primera, a la pacha mama,

le echó un sorbo, le dio de beber,

la segunda, a los transeúntes en medio de un trance,

que hasta ponía en duda su borrachera, y lo vestía de blanLeer más

Reseña Colectiva: ‹‹Tablero›› de Aída Cartagena Portalatín

Por Laura Valentina, Victoria Pantoja, Nat Mont, Belen Carvente y Ximena Cobos

 

Al acercarnos a Tablero de Aída Cartagena Portalatín, hallamos una mujer que no tiene miedo de estar puesta en su escritura, lo que podría ser una más de las formas en que se planta como mujer que irrumpe, que desborda. En este libro de cuentos se nos revela una escritora confrontativa, sin temor, que se permite hacer frente con firmeza a los cuestionamientos que en su práctica creadora le pudieron haber hecho, por lo que nos parece una escritora valiente, que no teme defender su voz, su verdad y su estilo.

 

En ese sentido, Aída Cartagena nos permite reconocer como parte de una genealogía a una escritora que desde su voz y letras refuta y se planta cara a cara contra la “tradición”, soltando una crítica aguda y directa al canon de la blanquitud en sus diversos espectros, no sólo el literario; quizá una de las estrategias que impresionan de manera gozosa es que lo hace a través de su narrativa híbrida, por lo que la consideramos una genia que explotaba la inmensidad de su lenguaje para retratar la realidad que habitaba, con tintes de muy diversa índole.

 

A su vez, este libro de cuentos es un juego narrativo donde cada teLeer más

Retrato de una mujer en llamas

Creación artística, aspereza y amores secretos

Por Sergio E. Cerecedo

 

Cuando trabajaba en un local de DVD´S especializado en cine de arte, llegaban muchas personas pidiendo recomendaciones sobre películas relacionadas con el arte, muy en concreto con la creación literaria y la pintura. La mayoría de mis recomendaciones solían gustarles pero, por las anécdotas que me contaban al regresar, pude ver dos tipos principales de personas: las que disfrutaban las historias en sí, fuera cual fuera la parte que abarcaran de la vida de los artistas —si la trama se centraba en el oficio o en algún otro aspecto como su vida y amores o algo fuera de lo biográfico—; y las que específicamente querían ver retratado el proceso de creación y la vida y obra del/la artista alrededor de su oficio, lo demás les sabía a poco o de plano lo dejaban de ver.

 

Traigo a colación el comentario porque creo que esta película puede ser disfrutada a partes iguales por muchos tipos de público, si se tienen concesiones a su ritmo lento y de episodios que se sienten contundentemente separados, pero puede llegar a conmover realmente si uno se dedica al arte y ha vivido de cerca los procesos de creación, el aprendizaje, los bloqueos, las críticas y autocríticas, la insatisfacción que viene con esto y sobre todo, la inspiración y la plasmación del lugar y el momento desde el punto de vista del creador. Además de esto la directora Céline Sciamma se anima en su quinto largometraje a dar un salto por primera vez a una historia de época, subgénero al que aporta las inquietudes habituales de su cine con buenos resultados.

 

De esta manera, la pintora Marianne llega a una casa aristocrática a retratar a Helóise, una mujer joven, como se acostumbraba antes de un matrimonio. Por cuestión del temperamento y rechazo personal a esa unión arreglada, el pintor anterior comisionado no logró que ella posara, por lo que Marianne tendrá que convivir con la joven y observarla para realizar el retrato, conociéndola profundamente, sobre todo a raíz del viaje que la madre hace. En su ausencia, se dan la oportunidad de paseLeer más