Chasing Amy – Esto no es una película de identidad de género

Por Sergio E. Cerecedo

 

Los días que corren son muy diferentes a los de los años noventa, el estado de constante queja se ha vuelto poco evitable pues te persigue vía celular, el cine independiente se libró de la mala calidad del VHS para acceder mínimo al FULL HD y abrir caminos para nuevos talentos, y las luchas sociales por la equidad entre hombres, mujeres y comunidad LGBT diariamente emprenden un nuevo capítulo rodeado tanto de apertura como de cerrazón radical. Mucho de ello ha traspasado también al cine de estas contraculturas, que muchas veces se aleja de la libertad de expresión para cumplir con productos comerciales medianos que a veces no representan a ninguna comunidad.

 

Esto no le tocó a Kevin Smith, un joven gringo devorador de cultura pop que encontró un libro de cómo usar el presupuesto a precios de carros usados y se aventó a grabar de noche “Clerks” , su ópera prima en la tienda de abarrotes que atendía. Recomiendo ampliamente leer el estudio en tres partes que Rodrigo Vidal Tamayo le dedicó hace algunos años a su trayectoria fílmica. Un personaje muy típico que aquí plasma un relato sobre lo marginal y lo rechazado, y que —como comentaba en una plática con el antes citado Vidal Tamayo— fue muy intrépido a la hora de hablar de diversidad sexual en una comunidad tan cerrada Leer más

«El gabinete de las curiosidades»: una antología del cuento contemporáneo

Por Omar Cruz[1]

Siendo niños y viendo los lugares más oscuros de nuestros hogares imaginamos que en alguno de ellos probablemente se alojaría un ente ajeno a la naturaleza humana, es por eso que, creo yo, tales espacios —por aquello de la experiencia vivida— son una fuente ilimitada de inspiración para muchos autores del cine de terror y suspenso en la posmodernidad. Si bien es cierto que es muy frecuente ver en las películas de la línea de horror y fantasía cómo dichos lugares suelen tener importancia sea por que brotan desde su interior seres inimaginables o incluso aquellos que mecen la cuna de los infantes cuando el reloj marca la medianoche, estos espacios se han ganado el cariño de los amantes del terror y lo desconocido. En américa, por ejemplo; es notable cómo los lugares oscuros de un hogar han llegado a influenciar grandes clásicos del cine de terror y suspenso, incluso llegando a crear series sobre lo paranormal y sobre aquello con lo que aún no hemos podido interactuar.

De este lado del mundo crecemos en hogares en los que desde pequeños nuestros padres y abuelos nos relatan hechos cuasi verídicos sobre apariciones macabras en pueblos y también en las ciudades. Tales situaciones se asocian con mitos, metamorfosis de hombres o mujeres en seres repugnantes y hasta la llegada de animales capaces de habitar en la esquina de tu habitación, de la sala o el comedor. El imaginario colectivo se transmuta de tal manera que se arraiga en nuestra cultura tanto oral como visual, y cuando surge la migración los nuestros se llevan toda esta narrativa fantástica y ancestral hacia los países a los que llegan y con ello mantienen viva esa tradición de contar lo que habitaba en la oscuridad de sus antiguas casas, en el armario y en los gabinetes que por alguna razón siempre avivan la llama de nuestra curiosidad.

Desde estas premisas es que considero que surge la serie de Netflix del cineasta mexicano Guillermo del Toro titulada «El gabinete de las curiosidades» un trabajo que por su cuidado y profuLeer más

Tomboy – La indumentaria del ser ante el mundo

Por Sergio E. Cerecedo

 

El término “cine con temáticas de diversidad sexual” tiene una definición cada vez más variable, esto debido también a que la consciencia y percepción social con respecto a conceptos como orientación sexual, identidad de género y derivados son cada vez más diversos e inclasificables en tanto las ideologías nos invitan a pensar más en las cualidades de las personas, su manera de relacionarse y cómo éstas componen el tejido social y no se les puede encajar en estereotipos.

 

Hace poco más de 10 años Celine Sciamma filmó ésta, su segunda película, con las mismas inquietudes que en su obra entera —además de la diversidad sexual, también le interesa la racial, la afrodescendencia y la huella de las legislaciones y política de Francia—, y en su trabajo “Retrato de una mujer en llamas” pudimos ver estas inquietudes depuradas con un tratamiento de imagen mucho más pictórico y con mayores ambiciones, por ello, rememorar sus inicios narrativos en fechas pertinentes es un ejercicio interesante sobre todo por la frescura con la que lo aborda, y porque logra ver que hay temas de igual importancia que el sexual cuando concierne a la construcción de la identidad de un ser humano en sus primeros años.

 

Mikael llega con su familia a un suburbio de París, su madre está embarazada y él convive de una manera cercana con su hermana de 6 años, en quien encuentra una complicidad pese a que ya no tiene ganas de acompañarla en las mismas actividades, pues está creciendo, desarrollándose y, sin darse mucha cuenta, preguntándose y definiendo quién es. Precisamente ser Mikael ante los niños y niñas del barrio es su primera decisión fuerte, pues en realidad se trata de Laure, una niña que ha decidido cómo se percibe, algo que no había hecho antes, dejarsLeer más

Delicatessen – Risas contra el canibalismo

Por Sergio E. Cerecedo

Hace poco más de diez años, cada nuevo trabajo de Jean Pierre Jeunet representaba escenarios elaborados y plenos de detalles —mucho tiempo pujó por ser quien adaptara “Life of Pi” que finalmente acabó dirigiendo Ang Lee—, después de algunos cortometrajes estrafalarios y que ya daban a notar la influencia de ambos por el cine y la televisión hechos con dibujos animados, saltaron al largometraje con una ópera prima trascendente, divertida e inesperada que, si le rascamos a las influencias, encuentra su brote en las fantasías más divagadas de Terry Gilliam, y pese a que últimamente anda bastante perdido y más en pos de trabajos de encargo —ya no se diga de su co-director Marc Caro que solo ha dirigido un largo en solitario—, estamos aún con esperanza de ver algo nuevo y brillante como ésta película inclasificable que vio la luz hace 30 años y que tan influyente ha sido en otr@s director@s que quieren balancear la risa con lo macabro.

Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet (1991)

Situando el inicio de su película en una situación de postguerra o postapocalipsis que mucho debe visualmente al final de la segunda guerra mundial, se nos muestra el intento de huida de un individuo escondido entre la basura, un polizón que se quiere salvar de ser asesinado y finalmente no puede. Posteriormente, vemos a un carnicero repartiendo carne a cambio de semillas —deducimos que el dinero ya no es válido—, obviando de dónde ha venido su mercancía. El carnicero Clapet posee un edificio y en cierta manera también la aburrida vida de sus variopintos y excéntricos inquilinos alimentándolos de forma caníbal e inclemente. En medio de todo esto, llega Louison, un ex payaso decepcionado de las andanzas de la vida y con un luto peculiar que llega a ocupar el lugarLeer más

Amusement Park – ¡Díganle al abuelito por qué!

Por Sergio E. Cerecedo

Conforme pasan los años me siguen causando una gran sorpresa y extrañeza al mismo tiempo algunos hechos referentes al financiamiento cinematográfico cuando se trata de entidades religiosas que deciden entrarle con dinero a alguna producción, sobre todo porque nos esperamos que pongan sus inversiones en propaganda descaradamente clerical y evangelizante, pero en general acaban financiando productos extraños de serie B que se convierten en objetos de culto, sobre todo el caso muy sonado de “Plan 9 del espacio exterior” (Ed Wood, 1959) una rareza con vampiros, marcianos y demás que fue financiada (Quien sabe cómo) por la iglesia bautista de Beverly Hills y considerada por gran parte de la crítica como la peor de la historia.

En Amusement Park hay algo de eso, pues de una manera extrañísima fue concebida por una iglesia protestante como una película con un mensaje altruista, un llamado al cuidado de los ancianos, que en los 70´s empezaban a ser mayoría en todo el mundo y que es traída a colación por su rescate/inclusión en varios festivales de cine y también traída con el plus de ser la película perdida de George A. Romero, el gran autor de terror y gore cómico encargado de clásicos como “La noche de los muertos vivientes” donde jugaba con la crítica social al racismo y el terror nuclear, línea temática que continuó inclusive en los 2000, donde en “Diary of the dead” los protagonistas subían videos de los zombies a YouTube ante la postura de las autoridades de tapar el Leer más

El colonialismo interno examinado en dos fuentes fílmicas e históricas mexicanas Flor Silvestre (1943) y María Candelaria (1944)

Por Marijose Nieto Martínez[1]

Introducción.

Durante la cuarta década del siglo XX, dentro del cine nacional mexicano surgió un particular interés por filmar a los indígenas, pero al retratarlos, los llenaron de glamour porque eran idealizados en gran medida, sin embargo eso tuvo su justificación porque las películas eran exhibidas en diferentes países y, de una u otra forma, lo que se filmaba era la puerta de entrada a todos aquellos que no habitaban en el territorio mexicano, tal como postula el historiador Aurelio de los Reyes, “por absurdo que parezca, la glamorización obedecía a otra preocupación nacionalista, al “cosmopolitismo” […] Se buscaban rostros locales que tuvieran aceptación universal. Quizá se consideró que los rostros auténticos eran demasiado regionales para lucirlos”[2]. Bajo esa mirada es que el director Emilio Fernández o mejor conocido como “el Indio Fernández” dirigió sus películas[3].

 

El propósito del presente escrito es el análisis de la representación indígena dentro de dos películas mexicanas Flor Silvestre (1943) y María Candelaria (1944), utilizando como marco conceptual las categorías de Clase y Raza desde la mirada del Colonialismo Interno. Cabe señalar que elegí ambos filmes porque fueron realizados por el mismo director, Emilio Fernández, y protagonizados por la misma actriz, Dolores del Río. Asimismo, en las dos películas evidencian lo que en antropología se conoce como “el buen salvaje”[4], aquel que vive alejado de la ciudad, de lo moderno y occidental, que no conoce de vicios o pecados, no está inserto dentro del capitalismo, más bien se conserva puro, bondadoso, es uno con la naturaleza, pero ante todo es algo verosímil e ideal. Para poder llevar a cabo lo cometido, la metodología que utilizo es la etnografía en cada filme, con la intención de extraer diálogos, escenas y procesos dentro de la historia que me sirvan para realizar el análisis.

En primer lugar, Flor Silvestre está ambientada en un contexto revolucionario en el Bajío de Leer más

Adaptación-Control: Sobre El Live-Action De Avatar: The Last Airbender

 Por Rafael E. Quezada[1]

Adaptar es una actividad de alto riesgo. La práctica de traducir un texto a otro código de signos existe desde los orígenes del cine, pasando por la televisión, los videojuegos, el streaming y demás géneros del discurso audio-visual. Antes de la pantalla estaban el teatro y los libros. The Jazz Singer (Crosland, 1927) el primer largometraje comercial con sonido sincronizado había sido un éxito en Broadway en su versión original de 1925. En México, la primera película sonora de éxito fue Santa (Moreno, 1931), adaptación de la novela de Federico Gamboa. Incluso el cine mudo mostró filogenia con las letras, en filmes como La Cenicienta (Méliès, 1900) —basada en la historia de los hermanos Grimm— y King John (Dickson, 1899), de Shakespeare. Desde entonces, las adaptaciones han enfrentado una amenaza constante: la recepción marcada por comparaciones con el material original.

Con Avatar: The Last Airbender ocurre lo mismo. La exitosa serie animada, creada por Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko, amparada por Nickelodeon entre 2005 y 2008, ya tuvo una fallida adaptación a la gran pantalla en 2010, dirigida por M. Night Shyamalan (The sixth sense, 1999). Digo fallida no porque suscriba la idea de que la adaptación debe ser una copia impoluta del original, sino porque se trató de un texto insostenible por cuenta propia. Así que cuando se anunció que Netflix produciría un live-action en formato streaming, el público receptor se comía las uñas. La caricatura es un material discursivo de gran complejidad: además de la excelente construcción de personajes, el trasfondo cultural y filosófico y el interesante worldbuilding, aborda temas éticos de una actualidad incalculable, como las consecuencias de la guerra, los genocidios culturales, la devastación de los ecosistemas y la cualidad diversa de la humanidad. Todo esto sazonado, como pimienta, entre dosis de humor, acción y pasajes emotivos.

Como es costumbre de Netflix, se han estrenado todos los episodios de la temporadaLeer más

«Baki: el hijo del ogro»

El cuerpo como una máquina de espejos y sombras

Por Omar Cruz [1]

 

«Que desgracia es para un hombre envejecer sin haber conocido
la belleza y fuerza de la que su cuerpo es capaz.»
Sócrates

 

El cuerpo es un elemento narrativo que de manera histórica se ha utilizado para embellecer y dar forma a aquellas imágenes que pueden parecer difusas en un texto literario: sea éste poético, de teatro, ficción u otro que se derrame en el vaso que llena la literatura y nos lleva a una elevación más precisa y nos permite engullir de manera estética todo trabajo literario.

Cuando el cuerpo es utilizado en la literatura hay partes de éste que sobresalen de tal forma que se requiera muchas veces dar algunas pistas o detalles de lo que estamos viendo para que las imágenes que nos puedan surgir al momento de la lectura llenen correctamente el espacio en ese momento y dejen en el lector un impacto brutal y hermoso, que colisione directamente con el manjar literario que se está degustando.

Así es, creo yo, el anime/manga «Baki: el hijo del ogro» del artista japonés Keisuke Itagaki. Una serie que por su exquisitez narrativa, sus elementos y hechos históricos bien podría estar a la altura de un cuento japonés sobre la guerra de los samurái o, incluso, una novela negra del siglo veinte en este lado del globo terráqueo. Baki nos cuenta con precisión la historia de un cumulo importante de hombres que se decantaron por llevar su cuerpo y un determinado arte marcial a niveles en los que parece imposible para un humano corriente. La historia nos condensa en cada capítulo la figura del cuerpo y explota la voz omnisciente de la narrativa de forma bastante notable, tanto así que los diálogos, sean estos en el aire o para definir un hecho, se vuelven parte del tiempo y espacio que el autor logra evolucionar en el momento que su obra está en el punto de ebullición más significativo.

[El cuerpo en la morgue]

Cuando hablamos de llevar el cuerpo a una expresión de semidios, hemos de pensar que la evolución de éste tiene que ser exhaustiva, entrenamiento constante, concentración absoluta y dedicación diaria a seguir este objetivo y para ello el autor nos muestra los regímenes a los que sus personajes son sometidos con tal de cumplir su propósito. Es aquí cuando surge el viaje a la morgue en el que Keisuke Itagaki desprende metáforas filosóficasLeer más

Víctimas o sobrevivientes: las mujeres en los slashers

Por Mijal Montelongo Huberman[1]

Una representación social, concepto propuesto por Serge Moscovici en 1961, es un conjunto de elementos (información, opiniones, creencias) con los que las personas establecen relaciones. Moscovici argumenta que las representaciones son el producto de ciertos grupos sociales, que surgen y se transmiten a través de procesos comunicativos, y que son impuestas sobre los individuos (Moliner, 2020). Se ha planteado que los medios masivos son agentes socializadores del público al que están dirigidos y que funcionan como “educadores” de la población, señalando las pautas de conducta deseables e indeseables (Gutiérrez et al., 2004). En ese sentido, en una película, se pueden proyectar consensos de manifestaciones culturales, éticas, morales o religiosas (Maldonado, 2021), por lo tanto, el cine puede ser considerado como una fuente y un difusor de representaciones sociales (Maldonado, 2021).

Cada género y subgénero del cine transmite las representaciones sociales de diferentes maneras. Un ejemplo de esta transmisión son las películas de los subgéneros de terror y horror conocidas como slashers, en donde se muestran representaciones de mujeres jóvenes. Estas películas están definidas (entre otras cosas) como películas que contienen escenas de violencia dirigida principalmente hacia mujeres (Cowan y O’Brien, 1990).

El cine slasher apareció después del cambio contracultural que Estados Unidos experimentó en las décadas de los sesenta y setenta. En esos años se difundieron diversos movimientos contraculturales, incluyendo el feminismo, y se asentaron conductas como el liberalismo sexual de los jóvenes y el consumo de drogas. Esos movimientos contribuyeron a que se radicalizara el conservadurismo de dicho país debido a que temas esenciales para la construcción moral estadounidense (the American way of life), como lo son el matrimonio, el patriotismo y el trabajo, quedaron relegados frente al hedonismo que expresaban las generaciones jóvenes (González, 2011).

Este cambio dio paso a que hubiera representaciones de jóvenes en las que se materializa esa contracultura, ya que el surgimiento de una representación social coincide con una situación novedosa o un fenómeno desconocido (Moliner, 2020). Ahora, una de las funciones de la comunicación de masas es la función moralizante que Leer más

La última imagen de las salamandras

Un colapso digital que se aproxima

Por Saúl Alejandro Mireles Estrada[1]

500 años han pasado ya desde que la humanidad sufrió el mayor colapso digital de su existencia. La Historia ya no existe y la memoria se ha perdido para los pocos habitantes que quedaron varados en lejanos lugares del planeta. La información que hace cientos de años era intrascendente ahora se ha convertido en lo más preciado. Lo anterior podría ser una de las sinopsis de la más reciente película del cineasta y artista José M. Delgadillo[2], titulada “La última imagen de las salamandras”. Film que se puede denominar como dentro del género de la llamada ciencia ficción.

La película tiene una duración de 62 minutos y está realizada con material rescatado/tomado de archivos encontrados en el internet. Esta técnica muchas veces llamada de reapropiación es recurrente en la extensa obra del cineasta, ya que la podemos encontrar por ejemplo en su película “Sinfonía de lo invisible” (2020) que se ha convertido en un referente en el tema de la realización y creación de cine de manera independiente.

En “La última imagen de las salamandras” hay una continuación de esta manera de hacer cineLeer más