15 Letras de tango escritas por mujeres

 

6. Garabatos de mujer

Micaela Sastre (Buenos Aires, 1880 – Buenos Aires 1962)

Por Miguel García

Micaela Sastre fue una maestra cultísima que provenía de una familia asimismo ilustre, y autora de buen número de libros de poemas, sobre todo para niños. En su momento, no quiso firmar como suyos los tangos que escribió, pues era inaceptable que el nombre de una maestra tan insigne fuera relacionado con la palabra tango. Por ello, en algunas de sus canciones le daba todo el crédito a su hijo Rodolfo, autor de la música, o usaba el pseudónimo de Michel Tailor, juego en el que vela su nombre y lo trueca por sus equivalentes en inglés.

Esta conducta de ocultar el nombre propio a cambio de un pseudónimo neutro o masculino fue recurrente entre las autoras de la época, primeras décadas del siglo XX. Por supuesto, adoptaban el género masculino con el propósito de la congruencia, pues en sus tangos desarrollaban acciones contadas en voz de hombre. Es curioso que los tangos en voz de mujer («Loca», «Padrenuestro», «De mi barrio», «Volvé», etc.) fueron todos escritos por autores masculinos.

A finales de la década de los años 20, Carlos Gardel, en su búsqueda incesante de material tanguero cantable para llevarlo al disco, decidió interpretar dos piezas de Micaela y Rodolfo Sastre: «Refucilos» y el que tratamos aquí: «Garabatos de mujer».

 

*     *     *

 

Garabatos de tu mano

que tan sólo entiendo yo,Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

5. Palermo viejo

Bibí Albert (Buenos Aires, 1944)

Por Miguel García

Con una obra extensa y consolidada, Bibí Albert es una de las letristas del tango más importantes de la generación que apareció después del boom de Horacio Ferrer, Eladia Blázquez y Héctor Negro. Su labor como creadora la ha llevado a impartir talleres de escritura poética. No le es ajeno el hábito literario de la poesía de libro ni el de la poesía de canción.

Fue ganadora del premio OTI internacional en 1994 con su «Canción despareja», y de ahí siguieron innumerables premios en certámenes nacionales e internacionales. Asimismo, ha publicado varios volúmenes de poesía y narrativa; sus textos han sido difundidos en diversos medios impresos y virtuales. Ha sido editora, conductora de radio, ha dirigido cafés literarios. En fin, es una incansable difusora de la poesía, la lectura, la canción y el tango.

En 1998, SADAIC (la Sociedad Argentina de Autores y Compositores) lanzó la convocatoria de un certamen de tangos.  Bibí Albert y su marido, Pocho Lapouble —reconocido músico de jazz— nunca habían escrito ese género de canción; se aventuraron con una melodía fresca, interesante, y una letra honesta, llena de nostalgia. Su «Palermo viejo» fue acreedor del primer lugar. Esto marcó el inicio de una extensa obra autoral tanguística.

 

*     *     *

 

Crecí aquí,

a media cuadra de las citas domingueras

de las morochas con los soldados,

en esos tiempos de jugar en la vereda,

de calesita, cine y helado.

     Después me fui,

viví mudando de balcón mi primavera

y echó raíces mi desarraigo.

Y Zannetín también se fue y la panadera

que me vendía caramelos de fiado.

     Pero a ese paso cascabelero

de los mateos va mi costado

hacia el Zoológico, hacia el Botánico,

con paso esdrújulo pasea mi barrio.

     Yo soy de Palermo Viejo,

como Cortázar, como Carriego,

y cuando salgo de tardecita

por los pasajes me los encuentro.

     Yo soy de Palermo Viejo,

pago de Borges, Ferrer y Negro,

y en el bullicio de la placita

vuelve a hamacarme la voz del tiempo.

     Por fin volví,

traje a mis hijos a vivir de otra manera,

entre jazmines, frente al estaño

del almacén donde mi viejo —¡quién lo viera!—

se amanecía con el truco y sus milagros.

     Yo soy de aquí.

Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

 

4. Sueño de barrilete

Eladia Blázquez (Avellaneda, Pvcia. de Buenos Aires, 1931 – Buenos Aires, 2005)

Por Miguel García

Eladia Blázquez fue la gran renovadora de la canción de tango desde los años 60, época en la que cada vez aparecían menos letras, menos orquestas y menos público. De ascendencia andaluza, desde niña cultivó los géneros españoles, transitó luego a la música folklórica argentina, el bolero, la balada y llegó al tango casi como consecuencia lógica de sensibilidad.

Talentosa en las tres disciplinas que conforman la canción (música, poesía, canto), dio a conocer una enorme cantidad de piezas que han sido interpretadas por artistas de renombre en Argentina y en distintos lugares del mundo. Las ocasiones que no hizo la música de sus obras, colaboró con destacados compositores de la talla de Astor Piazzolla, Virgilio Expósito, Chico Novarro, etc.

Se le ha emparentado estética, temática y temperamentalmente con Enrique Santos Discépolo,Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

3. A una ola

María Grever (León, Guanajuato, 1885 – Nueva York, 1951)

Por Miguel García

Algo que resalta en toda la obra de María Grever (María Joaquina de la Portilla y Torres) es una brillante originalidad que, en su momento, no fue comprendida de manera cabal y pasaba por rareza, a medio camino entre lo popular y lo académico. Sus conocimientos musicales daban a sus composiciones el complemento mejor para sus versos, capacitada de sobra para musicalizar todas las emociones.

Era una artista atrevida. Esto es lo que le otorgaba a María Grever esa originalidad. Imaginemos la mirada de la sociedad a finales de la década de los 20 hacia una mujer que escribía de amores pasionales, entregas eróticas, amores secretos llenos de ternura y arrebato, figuras femeninas que no esperan a que llegue su amante: ellas van por él; que no son pasivas sino activas, soñadoras que se permiten derribar barreras impuestas por la época; ellas mismas toman la iniciativa. No sólo dice cosas lindas de amor; sus canciones son auténticos manifiestos que denuncian inconformidad y exponen toda una realidad velada.Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

2. Pero yo sé

Azucena Maizani (Buenos Aires, 1902 – Buenos Aires 1970)

Por Miguel García

Azucena Josefa Maizani, conocida como La Ñata Gaucha, es la inventora del canto femenino del tango, junto con Rosita Quiroga, y una de las principales cancionistas que llevaron el tango vocal a alturas insospechadas, junto a una constelación conformada por Libertad Lamarque, la misma Quiroga, Tita Merello, Mercedes Simone y Ada Falcón.

En un ambiente dominado por la presencia masculina, la vemos en imágenes de la época vestida con trajes malevos y atuendos de gaucho, interpretando las primeras milongas de Homero Manzi y Sebastián Piana en la primera película sonora que se filmó en Argentina, Tango de 1933. Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

1. Decime, Dios, dónde estás

Tita Merello (Buenos Aires, 1904 – Buenos Aires 2002)

Por Miguel García

Laura Ana Merello, Tita, llevaba todo el tango en las venas. Su carrera artística es diversa y prolífica como actriz de cine y teatro. De personalidad fuerte, pícara, canchera, supo ganarse el favor popular gracias a sus actuaciones en las que solía representar personajes del pueblo, con un espectro expresivo que transitaba de golpe y sin problema de lo cómico a lo trágico. El gran debut que la llevó a la celebridad se dio con la primera película sonora que se filmó en Argentina, Tango, de 1933, al lado de Libertad Lamarque y Alberto Gómez. Desde entonces, el reconocimiento que recibió fue aumentando hasta convertirse en una de las grandes luminarias del escenario argentino.

Cantó también muchísimo; antes que actriz, fue una de las cancionistas que forjaron el modo femenino de enfrentar las letras de tango. Su voz es de aquellas que uno desea seguir escuchando no por su perfecta entonación (que no la hay), sino por su profundidad, por su honestidad, porque hay sustancia efectiva y no solamente forma o belleza.

Su origen es difuso. Aprendió a leer ya adulta, pues tuvo que trabajar desde niña; su padre murió —según declaró en alguna entrevista— cuando ella tenía cuatro meses de edad. Al más puro estilo gardeliano, las noticias Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

Introducción

Por Miguel García

Si el tango ha merecido la atención del público y de la crítica en distintos ámbitos de análisis a lo largo de la historia es porque, a pesar de haber nacido como expresión popular menor, ha alcanzado un nivel altísimo de desarrollo y progreso en todas las artes que lo conforman.

El corpus de las letras de tango es uno de los más diversos y complejos. Inclusive, la frontera entre lo popular y lo académico, entre la poesía de canción y la poesía de libro, llega a difuminarse cuando confrontamos las ideas estéticas de autores del canon con las de los tangueros. Infinidad de estudios literarios han demostrado que las expresiones del tango están a la par de las canónicas, manifiestan un avanzado progreso y calidad artística, sin perder su cercanía con la gente al ser cantadas.

Dadas las condiciones de la sociedad, la mayoría de los Leer más

El tango y sus orquestas: un panorama

XV

Por Miguel García

Aunque los mencionados (Salgán, Francini y Pontier) estaban ubicados en la tendencia vanguardista, el paladín de la intención revolucionaria era Astor Piazzolla. Su etapa con Troilo fue muy importante en su carrera, pues al tiempo que tocaba en la orquesta, tomaba clases con el reconocido Alberto Ginastera y de piano con Raúl Spivak. Esto hizo posible que, en poco tiempo, Piazzolla se convirtiera en orquestador y arreglador. Todos estos conocimientos y experiencia lo prepararon para dirigir. Primero se encargó de la orquesta de Francisco Fiorentino, luego formó la propia.

El público seguía prefiriendo los números bailables y cantados, por eso siguió incluyendo voces en su formación orquestal, y músicos de su confianza que se convertirían en grandes exponentes del tango, como Hugo Baralis, el pianista Atilio Stampone, el bandoneonista Leopoldo Federico, y los cantores Héctor Insúa y Aldo Campoamor. De ahí siguió una serie de presentaciones radiales, musicalización de películas, numerosos arreglos para Troilo, Basso, Caló, Francini-Pontier, etc., hasta llegar de nuevo al disco con cuatro temas en 1950. En el 51 acompañó a la cancionista María de la Fuente, aunque su nombre no aparece en las portadas de los discos.

En 1955, en Francia, luego de su instrucción con la maestra más importante de esa época, Nadia Boulanger, formó su primera orquesta de cuerdas con Lalo Schifrin y Martial Solal alternándose al piano, y músicos de la orquesta de la Ópera de París. A esas alturas, ya existe un sonido Piazzolla, con elementos de sus grandesLeer más

El tango y sus orquestas: un panorama

XIV

Por Miguel García

Estos exitosos directores que apelaron al conservadurismo de los estilos sencillos, bailables y favorecidos por el público (D’Agostino, Rodríguez, De Angelis) hacían un contrapeso a los impetuosos esfuerzos de los renovadores, vanguardistas que optaron por experimentar y buscar incluso fuera del ámbito del tango, en la música académica y en las formas de la música popular que habían alcanzado mayor progreso, como el jazz. Mantenerse en la búsqueda, en el desafío constante, era la actitud que prevalecía en el ambiente. Algunos (Enrique Rodríguez, por ejemplo) no soportaban la carga del progreso y volvían a la vieja usanza en procura de conservar su medio de trabajo; otros (Pugliese, Troilo) configuraron una propuesta compatible entre la aceptación popular y la inquietud vanguardista; algunos otros se arriesgaron a ofrecer sonidos totalmente inusuales, adelantados a la sensibilidad del público que los escuchaba desde otros foros ajenos a los propios para la danza social; a pesar de no ser comprendidos al principio, lograron situarse en los lugares más distinguidos de la historia del género e inspiraron a los creadores jóvenes sumados a la emocionante aventura del tango progresivo.

La constante oposición entre los tradicionalistas y los evolucionistas trajo un sinnúmero de discusiones en medios impresos; comentarios, ataques y contraataques, intentos por conciliar, intentos de solución desde el ámbito institucional mediante la sociedad de autores y compositores (sadaic). Esta polémica, aunque en ocasiones alcanzó el grado no sólo de discusión sino de disputa, fue un episodio saludable para el desarrollo del tango. Todo fenómeno y movimiento artístico debe confrontarse entre lo conservador y lo renovador en un acto de complementación sin el cual no es posible el desarrollo y la toma de decisiones. Sin los tradicionales, todo el bagaje de las generaciones anteriores se vería perdido ante las manifestaciones nuevas; sin las vanguardistas, se estancaría el movimiento y caería en una inercia que lo llevaría a la extinción definitiva o el olvido, como cientos de géneros lo demuestran a lo largo de la historia.

Horacio Salgán, según Luis Adolfo Sierra, Leer más

El tango y sus orquestas: un panorama

XIII

Por Miguel García

El sonido del tango ha ido modificándose conforme se modifica la sociedad en que se desarrolla. La sencillez de su origen dentro de la complejidad de sus circunstancias delataba el estado de transición de un pueblo en el que apenas se empezaba a construir una estructura; se fue ampliando y enriqueciendo, siempre al margen de la cultura oficial, que lo denostaba en favor de las manifestaciones consideradas más dignas. Era obvio que las clases dominantes no aceptaran un movimiento artístico sin pretensiones, nacido, acunado y desarrollado en un ámbito marginal, de pobres, de gente trabajadora, la masa que cada generación posterga incómoda. Por eso las tentativas de callarlo, matarlo, desconocerlo, por parte de las élites adineradas y las intelectuales, ajenas a la realidad diaria de tantos que encontraron en esa musiquita bailable un reflejo, una contención, un descanso de tanta miseria en todos los aspectos de su cotidianidad.

Poco a poco fue aceptado, pero nunca del todo, sino hasta décadas recientes, en las que ha llegado a representar un valor nacional y económico de la Argentina y, además del peso en sectores populares que lo difunden, sobre todo a través del baile, de instancias institucionales que lo han colocado en el ámbito del patrimonio cultural tanto de Buenos Aires como de Argentina y de todo el mundo. Los años 50 fueron la bisagra en la que empezó esta nueva valoración. Los estudios especializados, que los expertos llamaron tangología, dejaron ver sus primeros pasos formales; asimismo, empezaron a divulgarse publicaciones periódicas dedicadas específicamente al tango y otros géneros populares, incluso algunas que habían dejado de circular desde los años 30.

Alfredo Gobbi, bien afianzado en su estilo dentro de los cánones tradicionales de la orquesta típica, de Leer más