Análisis de la cinta Un hijo propio | Sobre la maternidad como dispositivo de control y vigilancia

Por Carmina Cardiel

 

                                                                        Ningún destino biológico, psíquico, económico, define la imagen que reviste en el seno

de la sociedad la hembra humana

Simone de Beauvoir

 

 

Un hijo propio (2026), bajo la dirección de la chilena Maite Alberdi, nos pone ante un hecho que, aunque nunca ha sido aislado, sigue siendo motivo de prejuicio y carga social y moral sobre las mujeres: la maternidad.

La directora narra que ella se encontraba en Santa Martha Acatitla haciendo otra investigación con fines de proyecto documental, cuando conoció a Alejandra, una mujer condenada a 13 años de prisión por extracción de menores, pero ese no era el delito más grave, sino que detrás de esa falta se refugiaba una mujer que, al verse socialmente presionada, finge un embarazo. 

 

Los cuerpos femeninos como Territorio socialmente vigilado

A esta edad, la amistad entre mujeres comienza a reconfigurarse debido a decisiones de vida que parecen estar cargadas de convicción y decisiones propias, como la de casarse y tener una familia nuclear: mamá, papá e hijos. Son tareas tan cotidianas que se desdibujan otras posibilidades de vida y, entonces, para quienes no hemos cumplido con esas funciones, se abren preguntas. Al ver las historias de las madres de mis amigas y de la mía, una llega a observar historias de vida cargadas de enfermedades derivadas de presiones económicas y afectivas casi siempre. Pero también de historias de auto-olvido porque las maternidades parecieran ser —más allá del milagro biológico de poder crear vida dentro de una misma— una especie de castigo en el sentido en el que, a partir de ese gran suceso, a las mujeres se les exige el doble de trabajo en casa y fuera de ella.

Simone de Beauvoir nos cuenta, desde su perspectiva, que ser mujer(es) no es simplemente una condición biológica, sino una identidad que se construye socialmente. Es decir, la sociedad asigna y designa diferentes comportamientos y expectativas a las mujeres y, entre ellos, aparece la maternidad como hecho histórico. En Un hijo propio, Alejandra no solamente desea tener un hijo. Su deseo está rodeado por una enorme expectativa que no le pertenece a ella sino a la sociedad en la que se desenvuelve: la de su familia, parientes y conocidos.

Alejandra se debate en medio de sus pérdidas gestacionales y la imposibilidad de convertirse en madre, problema que comienza a adquirir un significado que deja de ser privado: para su entorno social ella ha fracasado en algo que se supone que debería ser “natural” para una mujer.

Esta idea nos permite centrarnos como mujeres en una pregunta específica en la que lo biológico queda de lado para apuntar específicamente a lo social: ¿Realmente quiero ser madre o es que siento la necesidad de serlo para sentirme como una mujer realizada?

Es entonces cuando surge una pregunta del millón, cuya respuesta quizás jamás encuentre una explicación precisa y exacta: ¿Qué es ser mujer? Porque si ser mujer va más allá de un sentido biologicista, entonces quizás debamos preguntarnos: ¿Qué deseamos más allá de tener un hijo? ¿Qué proyectos tenemos para nosotras mismas? ¿Cómo nos relacionamos con nuestro propio cuerpo? ¿Cómo vivimos el Mundo desde nuestros cuerpos de mujeres? ¿Qué nos hace ser mujeres entonces? ¿Qué sería la maternidad si no fuese una exigencia social?

Si bien los cuerpos femeninos están atravesados por cuestiones biológicas, invariablemente también están profundamente permeados por la biopolítica. Esto significa que no sólo es importante saber quién(es) controla el cuerpo de las mujeres, sino saber hasta qué punto aquello que creemos elegir libremente ha sido previamente definido por los discursos y las normas sociales que hemos aprendido a interiorizar. Dicho de otra manera, el cuerpo femenino aparece como un territorio de disputa entre poder, norma, identidad y libertad.

Desde la perspectiva de Michel Foucault, el cuerpo no puede comprenderse únicamente como una realidad biológica, ya que es también un espacio sobre el cual actúan relaciones de poder. Las sociedades actuales desarrollan mecanismos que buscan regular la vida, la sexualidad, la reproducción y las conductas de los individuos. A este conjunto de mecanismos Foucault lo relaciona con un concepto que hemos revisado en otros análisis de #ButacacVioleta: la biopolítica; es decir, con una forma de poder que tiene como objeto la administración y regulación de la vida de las poblaciones.

Esta perspectiva permite realizar una lectura más cercana sobre la cinta Tener un hijo propio, particularmente respecto al cuerpo femenino y la maternidad. En la película podemos ver cómo el cuerpo de Alejandra deja de ser exclusivamente suyo y comienza a adquirir un significado social: es un cuerpo que ha cumplido la expectativa social del casamiento, ahora debe reproducirse. Es un cuerpo cuyo embarazo debe ser visible y comprobable y, finalmente, un cuerpo que es evaluado de acuerdo con su capacidad reproductiva. La maternidad aparece entonces como una práctica impuesta por discursos sociales que determinan qué debe hacer una mujer con su cuerpo, despojándola de decisión propia sobre sí misma.

Foucault plantea que el poder moderno no funciona únicamente mediante la prohibición o la violencia directa. También opera desde el entramado social; es decir, a través de normas, instituciones, saberes médicos y discursos que establecen aquello que se considera normal o anormal. En el caso de los cuerpos femeninos, la medicina, la familia, la religión, la cultura y las instituciones sociales han contribuido históricamente a definir lo que significa ser una “buena mujer”, una “buena esposa” o una “buena madre”. El cuerpo reproductivo se convierte así en un objeto de conocimiento, vigilancia y regulación.

En la película, esta regulación puede observarse en la manera en que el embarazo adquiere una dimensión pública. El cuerpo femenino debe demostrar que está cumpliendo con aquello que socialmente se espera de él. Alejandra no solamente experimenta su cuerpo desde su propia subjetividad, sino también desde la mirada de los demás, ya que su cuerpo se convierte en una especie de evidencia social de su identidad como mujer y como futura madre.

Aquí aparece la arista particularmente importante de la biopolítica: el ejercicio del poder puede ser interiorizado. No es necesario que alguien nos obligue explícitamente a comportarnos de determinada manera, pues podemos aprender, o más bien aprendemos a vigilarnos a nosotras mismas porque hemos interiorizado las normas y las expectativas que los distintos grupos sociales esperan de las mujeres. De ese modo, una puede comenzar a controlar su propio cuerpo, sus deseos, su apariencia y su comportamiento de acuerdo con aquello que considera que la sociedad espera.

En este sentido, el cuerpo femenino se convierte simultáneamente en objeto y sujeto de vigilancia. Es vigilado por los demás, pero también puede llegar a vigilarse a sí mismo y así la presión social se transforma en una forma de autocontrol. La maternidad permite observar claramente esta relación entre poder y cuerpo, pues la capacidad reproductiva de las mujeres ha sido históricamente vinculada con discursos sobre la familia, la sexualidad y la continuidad de la sociedad. Por ello, el cuerpo femenino adquiere una dimensión política: controlar la reproducción significa también intervenir sobre la población (demografía) y sobre el futuro de la sociedad, principalmente desde la fuerza de trabajo y la economía.

Sin embargo, Foucault también permite comprender que donde existe poder existe la posibilidad de resistencia. El individuo no es simplemente un receptor pasivo de las normas y puede cuestionarlas, transgredirlas y producir otras formas de relacionarse consigo mismo. Por ello, Ale puede ser interpretada como alguien atrapada entre las normas sociales que definen su cuerpo y su intento de construir una identidad propia.

Desde esta perspectiva, Tener un hijo propio muestra que el conflicto alrededor de la maternidad no ocurre únicamente en el ámbito privado, como ya se ha planteado. Es también un conflicto político porque involucra quién tiene derecho a decidir sobre el cuerpo, quién establece qué significa ser mujer y qué ocurre cuando un cuerpo no responde a las expectativas sociales.

Existen algunos estudios antropológicos, demográficos y sociológicos que apuntan a que la gen millenial, principalmente, es la que de a poco ha ido minando esta expectativa de la maternidad al vivir en constante cambio y sin estabilidad económica, derivado de las distintas coyunturas globales que ha afrontado como generación. Si bien hoy en día muchas mujeres han/hemos decidido no ser madres, el mandato y la auto vigilancia no cesan porque se cree que al tener hijos entonces una tiene una razón de vida y de trabajo en la edad adulta. Pero entonces, ¿es que acaso con la maternidad se nos despoja de la característica humana de ser sujetas de derecho para pasar a ser la madre de/la esposa de/la mujer que trabaja para? ¿Qué pasaría si un día descubres que a tu madre le habría gustado no serlo y sin embargo lo hizo, dejando de lado sus sueños, planes de vida e ilusiones?

En esta columna se respeta el derecho y la voluntad de ser madres, pero también se cuestiona si eso ha sido una decisión propia o si ha sido una programación social instaurada en lo más profundo de la psique humana femenina y lo más grave: para quién(es) o al servicio de quién(es).

 

 

 

Bibliografía:

  1. Beauvoir, S. de. (2005). El segundo sexo (A. Martorell, Trad.). Cátedra.
  2. Foucault, M. (2002). Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores.
  3. Foucault, M. (2007). Historia de la sexualidad 1: La voluntad de saber (U. Guiñazú, Trad.). Siglo XXI Editores.
  4. Morales, Carlos Ramón (2026) ‘Un hijo propio’, de Maite Alberdi: la maternidad imaginaria en Imcine https://www.imcine.gob.mx/nota.php?id=179

Posicionamiento del colectivo Novísimxs de poetas LGBTTTIQ+ ante los comentarios homófobos de Paco Taibo II

 

En días recientes el director del Fondo de Cultura Económica, Francisco Ignacio Taibo Mahojo, ha participado en programas de televisión de alcance nacional para hablar, entre otros temas, del caso de homofobia ocurrido en el seno de su equipo de trabajo. Caso en el que Víctor Santana, que hasta hace poco se desempeñó como subgerente editorial de Tierra Adentro, fue víctima de comentarios vejatorios por su orientación sexual. La participación de Taibo, sin embargo, se centró en insultar, descalificar y anunciar la rescisión del contrato con Santana por “pérdida de confianza”, toda vez que este habló con medios de comunicación sobre lo ocurrido en el FCE.

Durante su participación en Canal Once en el programa de Los periodistas, Taibo se refirió a este tema como una cuestión sin importancia, no obstante, lo ha repetido en Radio Fórmula y en Canal 22, lo cual nos obliga a preguntarnos ¿Si es un tema sin importancia, por qué repetirlo en medios de alcance nacional con tanta insistencia? Luego, sugirió que Víctor Santana convocó al colectivo Novísimxs de poetas LGBTTTIQ+ para que montaran un mitin a las afueras de la sucursal Rosario Castellanos. Desde el primer día el colectivo Novísimxs ha dejado en claro que su involucramiento en el caso nace desde la indignación contra la homofobia y que Víctor Santana no estuvo, ni está involucrado de ninguna manera en las acciones de protesta del colectivo, ni de cualquier otra índole, por lo cual exhortamos a Taibo a que, bajo el principio de que quien acusa tieLeer más

Masculinidad erosionada

Entre la machosfera y el surgimiento de especies antifeministas de extrema derecha

 

Por Lluvia Caballero Ledesma

 

En un contexto donde los sujetos posmodernos tienen como único referente de comunidad aquella que establecen en el entorno digital de las redes sociales, donde pasan tiempo que pierde referente real, donde la relación con el Otro se banaliza a likes, retweet, follows, donde estas “comunidades virtuales” se convierten en lugares de encuentro virtual, donde se comparten discursos, ideas, preferencias, fantasías y donde es más ameno y fácil establecer conversaciones, donde se habla de cualquier cosa y eventualmente es más fácil ser parte y ser aceptados, se vuelve necesario analizar los sujetos sociales que se forman allí.

Si bien las redes sociales surgen como un avance tecnológico importante para la sociedad y después de la pandemia han tenido un auge impresionante, en la actualidad es casi imposible prescindir de ellas ya que se han entrelazado con nuestro día a día, en nuestras actividades cotidianas, pero sobre todo en nuestros espacios de ocio, recreación y descanso.

En este sentido, el algoritmo tiene un papel clave en la proliferación de discursos y formas de  subjetivación de los individuos. Len Ivón (2025) refiere que la voz imperativa del Superyo de la que habló Freud ahora ha encarnado a los algoritmos que no solo recomiendan contenidos en las redes sociales, sino que además comandan: “goza esto” “mira esto” “sé esto”. Por tanto, es una voz sin ley, que incita a un goce absoluto, el individuo entonces termina siendo un instrumento de esta maquinaria.

“Lacan lo advierte: el Superyo ya no es el heredero de la ley, sino una voz perversa que empuja al sujeto a un goce imposible”. (Ivón, 2025, p. 513)

Lo anterior se inscribe en individuos particulares, vulnerables y en pleno desarrollo, a saber, los sujetos adolescentes[1]. Los adolescentes que se encuentran en búsqueda de su identidad, preguntándose ¿Quién soy yo? ¿Qué se espera de mí?, se enlistan en las filas gracias al algoritmo y a lo que está en tendencia o se viralizó en grupos virtuales, podcast, influencers, promotores de formación o coach, artistas del ligue, aplicaciones de citas, foros, redes de Incels[2] y otras especies antifeminLeer más

Posicionamiento ante la violencia homófoba en el Fondo de Cultura Económica

El pasado viernes 3 de julio de 2026, el colectivo Novísimxs de poetas LGBTTTIQ+  llevó a cabo una lectura de poesía en protesta contra la homofobia institucionalizada en el Fondo de Cultura Económica dirigido por Paco Ignacio Taibo II. Los comentarios homófobos emitidos con total impunidad en un chat laboral, y  posteriormente redirigidos contra Víctor Santana, trabajador del FCE, son inaceptables. Así mismo, no se puede justificar la revictimización que se trató de ejercer al pedirle a éste que hiciera “las paces” con quien consideró que no representaba mayor problema expresar este tipo de insultos por una vía de comunicación oficial. Por si fuera poco, al notificar que interpondría una denuncia interna, Victor Santana fue sacado sin previo aviso de aquel medio. En un contexto como el actual, la homofobia no puede ser tolerada bajo ningún pretexto, mucho menos dentro de instituciones culturales al servicio del pueblo como lo es el FCE.

            El hecho de que Paco Ignacio Taibo II  pida firmas para respaldar su gestión, mediante esos mismos canales de contacto, a quienes colaboran con él, además de ser una muestra grotesca de abuso de poder en sus funciones como director del FCE, revela sus verdaderas preocupaciones; su falta de interés en la resolución de conflictos dentro de su equipo de trabajo; al igual que su desprecio por la comunidad LGBTTTIQ+ al respaldar a quien emite comentarios homófobos como los denunciados. No es sorpresa, ni sería la primera vez que Paco Taibo II actúa desde el machismo. Célebres son ya sus infames declaraciones “se las metimos doblada” y “poemas [de mujeres] horribles de malos”, lo cual nos obliga a preguntarnos ¿Hay intocables en la 4T? ¿La gestión de Taibo se saldrá con la suya? ¿La presidenta se mantendrá al margen? ¿La homofobia ahora vuelve a ser política de estado? Lo dijimos el viernes 3 de julio en la protesta pacífica: lo único que pedimos de Paco Ignacio Taibo II y de la presidenta, Claudia Sheinbaum, es que sean radicalmente congruentes.

Desde el principio de nuestro posicionamiento sabíamos que enfrentar a los aparatos del Estado implicaba enfrentarnos a una relación de poder asimétrica. Pero también hemos aprendido de nuestra historia, que ante todo es una de resistencia, y jugaremos el juego de la guerrilla. No con armas, puesto que ese idioma no lo entendemos. Nos referimos a una guerrilla de protestas en las librerías, en los cafés, en las ferias del libro, en las recepciones, en los honores a la bandera, en las cenas familiares, en los vagones del metro, en las redes sociales, en los videos de influencers extranjeros que ansían conocer lo “bello que es México”, en las aulas, en los mercados, en los cines, en alamedas, en los hospitales, en los cementerios, y en cualquier lugar donde pretendan esconderse de nosotros, porque nosotros ya no nos esconderemos nunca más. NO VOLVEREMOS AL CLÓSET. SI ALGUIEN TIENE QUE SENTIR VERGÜENZA, SON USTEDES.

            Ante el ejercicio de poder del director del FCE, que conmina a sus subordinados a respaldarlo públicamente, desde el Colectivo Novísimxs de Poetas LGBTTTIQ+, convocamos a artistas, activistas, colectivos LGBTTTIQ+, escritores, asociaciones civiles, medios de comunicación, defensores de derechos humanos y aliades en general a sumarse a este posicionamiento, lo mismo que al siguiente pliego petitorio, que se manifiestan abiertamente en contra de la homofobia dentro del FCE,  del uso del cargo público como trinchera de la homofobia y, sobre todo,  de cualquier tipo de declaración discriminatoria en los espacios públicos que son de todos, todas y todes.

 

PLIEGO PETITORIO

  1. Talleres de sensibilización para lxs trabajadorxs del Fondo de Cultura Económica que hayan proferido insultos homofóbicos.
  2. Garantías de no repetición, así como de no represalias contra Víctor Santana.
  3. Disculpa pública del FCE y de Paco Taibo II por la revictimización ocasionada al subgerente del Fondo Editorial Tierra Adentro.
  4. Creación de una colección de literatura LGBTTTIQ+ en el Fondo de Cultura Económica.
  5. Cese inmediato de actividades para funcionarios de cualquier nivel que, de ahora en adelante, pronuncien comentarios misóginos, homófobos, racistas, coloristas, capacitistas o que denigren la dignidad humana en cualquiera de sus formas.
  6. Finalmente, exigimos que la presidenta Clauida Sheinbaum sea radicalmente congruente y se pronuncie en contra de los comentarios homófobos emitidos al interior del FCE y en cualquier institución pública del país.

ATENTAMENTE

Colectivo Novísimxs de Poetas LGBTTTIQ+: Elías Medina, Alejandro Miravete, Ricardo Rosales de Paula, Abdul C. Bornio, Afrodita M. Alvarado, Darío González Rodríguez e Ismael Glaf.

Y LOS ABAJO FIRMANTES:

Ximena Cobos, Guido Astolfi, Ernesto Reséndiz, José María (Ediciones Abuela Yonki), Alge Aguilar, Rubén Fischer

Análisis de la cinta Las viudas de los jueves | Ser hombre: sobre la construcción del status

La ficción de “identidad y pertenencia” llevada al suicidio.

 

Por Carmina Cardiel

 

“Las viudas de los jueves” (2009) está basada en la novela de Claudia Piñeiro, cuya producción señala, bajo la dirección de Marcelo Piñeyro, los problemas de la crisis económica argentina del 2001. Esta obra no sólo habla de los problemas de los ricos, sino de la descomposición social dentro de grupos cerrados que, a estas horas del neoliberalismo, viven en algo que se le parece a una eterna ficción, no sólo en el sur de América en donde se desarrolla la historia, sino que es muy vigente en distintos países, como el nuestro.

 

Las relaciones humanas vistas como relaciones económicas

La trama se construye desde un fraccionamiento privado y exclusivo llamado “Altos de la Cascada”, un barrio donde habitan empresarios, ejecutivos y familias de clase alta. En la Argentina, este tipo de construcciones proliferaron durante la década de los años 90 como resultado del modelo económico impulsado por las privatizaciones, la apertura de mercados y el aumento de la desigualdad social. Estas burbujas, muy similares a las que encontramos en la zona de Santa Fe en CDMX llamados countries, tenían una carga simbólica que garantizaba seguridad y prestigio, pero también una creciente fragmentación del tejido social, tal como ocurre en nuestro país con respecto a este tipo de construcciones.

Cuando las personas de cierto grupo deciden que deben vivir apartados como en el country (barrio cerrado), no sólo están aludiendo a un estilo de vida que consideran mejor que el del promedio, sino que, además, están apartando a quienes consideran diferentes. El country no es solamente una locación, sino que representa una institución social diseñada para la segregación.

Se sabe que el neoliberalismo transforma las relaciones personales en relaciones económicas, pero en este tipo de fraccionamientos es aún más notable dicho proceso porque no sólo se busca la riqueza, sino que se busca la aprobación constante y aceptación de los vecinos ricos: casas lujosas, automóviles exclusivos, clubes deportivos, fiestas privadas, viajes internacionales, consumo ostentoso. Es decir, la construcción de lo que Bourdieau llama status a partir de los tres estados del capital: económico (recursos materiales y financieros), cultural (conocimientos, títulos educativos y habilidadLeer más

Born This Way

 Celebrando el mes del orgullo 15 años después de su lanzamiento

 

Por Greta Ortega

@superdeadkid98

 

Born This Way no es un álbum pop cualquiera, es una oda al amor propio. Sin importar tu identidad de género, nacionalidad, preferencias sexuales o el color de tu piel. Born this Way fue creado para los que se sienten fuera, extraños, “freaks”, raros.

 

Lanzado el 23 de mayo de 2011, poco antes de iniciar el mes del orgullo, Gaga escribió una carta de amor. Vendiendo 2 millones de copias en su primera semana de lanzamiento, es parte de la lista de los mejores 500 discos de todos los tiempos según Rolling Stone.

 

Gaga, como todo buen artista, existe para cuestionar e incomodar a la sociedad. Solo por ser diferente. Cuestiona si vale la pena vivir en una sociedad en donde todo lo diferente es considerado malo, incómodo, no aceptable. Una sociedad en donde todo debe verse, sentirse, escucharse y pensarse por igual.

 

Hablamos de la importancia de la identidad en todos los aspectos, la libertad de expresión y poner en duda si realmente los inadaptados existen y de qué forma. Cuestiona la religión, el amor, el sexo, la política, la moda, sin temer a ser censurada por hablar sobre lo más obvio, y al mismo tiempo lo más ignorado por una sociedad que busca la perfección de forma superficial, a pesar de que le cueste la diversidad y su importancia.

 

Vamos por partes, Gaga es una artista multidimensional, rompe los estándares de belleza y pensamiento crítico. Outfits con una narrativa que viven en un universo propio, una estética visual que muestra diferentes puntos de vista, crítica política y social.

 

Born This Way es más que una recopilación de éxitos, desde la canción homónima, “hasta “Marry The Night”, “Judas”, “Edge Of Glory”. Todas himnos impresionantes que forman parte deLeer más

Cuando funaron a “las perdidas” la diversidad seguía ahí

Por Elías Medina

 

El famoso eslogan de “Love is love” siempre me ha parecido una cursilería que asfixia a la comunidad LGBTTTIQ+, pues como aboga por el derecho de amar a quien uno quiera resulta efectivo, después de todo qué hay más “puro” que el amor, pero es justamente esta idea de lo virtuoso lo que me conflictúa. No señores, la lucha cuir no se trata de amor, se trata de libertad, la libertad de hacer con nuestros cuerpos lo que se nos hinche la gana y eso incluye el sexo, lo nefando, lo sucio, lo escatológico, lo depravado, lo fetichista, lo sadomasoquista, la humillación verbal: la liberación sexual. El amor está bien pero, ya lo dijo Lemebel, es una ordinariez, hasta los policías se enamoran.

No creo que los homosexuales merezcan consideraciones especiales, no creo que seamos seres susceptibles de más ternura o de odio que los demás, no merecemos ser asesinados por ser quienes somos, ni tampoco merecemos condescendencia por nuestra orientación o identidad. Somo seres igual de malditos e iluminados que el resto, en nuestros corazones vive lo mejor y lo peor de la humanidad, como en todo el mundo.  La cuestión homosexual no se define por su derecho al amor, sino por su lucha por la libertad. No somos personas que, carentes de amor, merezcan la compasión del mundo, somos personas que, conscientes de sus cadenas, luchan por la libertad.

Ahora bien, la libertad es responsabilidad. No todo acto que nace de la autonomía es un acto de libertad. Un asesinato no es un acto de libertad, es un acto criminal; igual que una violación no es un acto de libertad, es un acto criminal, porque en ninguno de estos actos hay responsabilidad. Quienes encubren sus deseos de hacer daño al prójimo, ya sea a través de la venganza, de la autodestrucción, del daño deliberado, no son personas libres, por el contrario, atentan contra la idea misma de libertad. Esta aclaración es necesaria toda vez que grandes sectores de la población asocian la diversidad sexual con actos que en realidad nada tienen que ver con la lucha por la liberación sexual que es la base de la lucha homosexual.

México es uno de los países predilectos por pederastas y pedófilos para hacer turismo sexual. Las playas mexicanas son un núcleo importante de la trata de blancas, un tipo de esclavitud moderna. En mi última visita a Zipolite escuché a un grupo de locales hablar al respecto: “sí, es que vienen los gays y se los agarran cada vez más chavitos, antes pues eran los de 15-16, pero ya andan detrás de los de 12 o más chiquitos”, hablaban sin alzar la voz, no estaban enojados —al menos como yo lo estaría—, su platica reflejaba un modo de vida: estaban acostumbrados al turismo sexual de los “gays”, incluso convivían con ello. La prostitución de menores, asociada a la diversidad sexual, es vista como algo normal.

“No señores, esos no son gays, son pedófilos”, quisiera haberles dicho, pero ¡ah! “el callar no es no saber qué decir, sino no caber en las voces lo mucho que hay que decir”. Por eso hoy escribo, porque a veces intuimos lo que se quiere decir, pero las palabras no acuden a uno y uno habla cuando está listo para hacerlo. Lo cierto es que ese tipo de pedófilos son, en su mayoría, extranjeros del primer mundo que vienen a las playas mexicanas a violar niños, porque en sus países sí se cumple la ley y podrían ir presos. Por eso mismo, algunos países como Estados Unidos han tipificado el turismo sexual como delito, para que la justicia los juzgue, aunque los delitos no se hayan realizado en su país de origen. Por otra parte, México tiene una muy arraigada cultura pedófila que no es exclusiva de los homosexuales, ni de lejos. Es obligado mencionar la popular canción “17 años”, la cual forma parte de la educación sexual y sentimental de un país con embarazos adolescentes a tope y con sectores que todavía se oponen a la educación sexual.

Los homosexuales no son más pedófilos que los heterosexuales, de hecho, de acuerdo a encuestas del ENDIREH, el 38% de las violaciones a niñas menores de 15 años son perpetradas por hombres de la familia, principalmente tíos y primos. Lo que deja en evidencia el debilitamiento de las instituciones heterosexuales, la más importante de ellas, la familia. El restante 62% de las violaciones es perpetrada casi en su totalidad por hombres heterosexuales externos al núcleo familiar, en el caso de niñas menores de 15 años. ¿Entonces por qué se asocia la pedofilia a la diversidad sexual?  Porque la homosexualidad es considerada persé una desviación; así como se considera que la mariguana es la puerta a otras drogas, se considera que la homosexualidad es la puerta a otras “desviaciones”, lo cual, por cierto, es sólo un prejuicio. Pero, como decíamos al principio, el núcleo de la lucha homosexual es la lucha por la liberación sexual, lo que por definición se opone al abuso sexual, en tanto que es una lucha por la libertad.

Hemos dicho también que los homosexuales no merecen más consideración o castigo que cualquier otro, por lo tanto, si hay un homosexual pedófilo tiene que ser juzgado por pedófilo y no por homosexual, así como si hay un heterosexual violador, tiene que ser juzgado por violador y no por heterosexual. Estoy convencido de que esto le queda claro a los ágiles de mente, pero para aquellos a quienes les gana la homofobia, el fanatismo religioso o la sed de sangre, es importante que sepan que en casos como los de “las perdidas”, la diversidad sexual es la primera en levantar la voz contra estos personajes, como lo hizo Kenya Cuevas en su momento, al señalar lo dañino que resulta para la comunidad empoderar a este tipo de personajes. Que las juzguen con rigor, como a cualquier otra persona.

Habría que recordarle también a la sociedad que hace extensiva la conducta de Wendy Guevara y Paola Suárez al resto de la diversidad sexual, que otro tanto podríamos hacer nosotros, por ejemplo, decir que como los caníbales pedófilos de los archivos Epstein eran heterosexuales, por extensión todos los heterosexuales lo son. Es evidente la falacia del argumento y por eso mismo, por ridículo, es necesario que vean en el espejo lo absurdo del criterio que usan respecto al tema.

Finalmente, creo que es importante que complejicemos otros temas que entran en juego en torno al caso de “las perdidas” y la pedofilia en México, por ejemplo el trabajo sexual (no son pocos los niños que son llevados por sus propios padres a tener su primera experiencia con trabajadoras sexuales), la escasa educación sexual, el matrimonio infantil, los usos y costumbres, la violencia sexual como herramienta de socialización (incluso entre hombres heterosexuales): ya sea en el trabajo, entre amigos, entre adultos y niños, entre niños, entre jóvenes, en la familia, etc. Si algo nos demuestra el caso de Wendy Guevara y Paola Suárez es que es necesario hablar de estos temas sin tabúes, con la madurez que nos exigen nuestros tiempos, así como denunciar los abusos dentro de la comunidad sexodiversa, pues es una obligación ética, en la medida en que somos herederos de las luchas por la liberación sexual.

 

 

 

Violencia en las relaciones de pareja / Primero eres tú

Por María de Jesús López Salazar

 

Este artículo surge de la necesidad de visibilizar una problemática actual que atañe no solo a las mujeres sino a los hombres. Esta investigación ha puesto el acento en el análisis de una expresión específica de violencia intrafamiliar, es decir, aquella violencia que se da al interior de una relación de pareja exista o no convivencia o cohabitación —esposos, novios, actuales o que lo hayan sido en otro tiempo—. En concreto, se ha investigado la violencia que tiene como sujeto que la padece a las mujeres y como sujeto que la ejerce a su pareja, actual o pasada, exista convivencia o cohabitación, o no. Además, la presente investigación se ha delimitado exclusivamente al análisis de parejas heterosexuales.

La elección de lo anterior obedece a la intención de emplear un enfoque de género al análisis de la violencia, dado que este tipo manifiesta de modo especialmente concreto las dimensiones de género de las experiencias violentas, es decir, que “las agresiones que sufren las mujeres de sus esposos o compañeros ofrecen la máxima evidencia posible del papel tan determinante que tienen las desigualdades fundadas en el género”.

Pues bien, puede suceder que las mujeres no suelan darse cuenta o quieren darse cuenta cuando algo no encaja, la vida da señales, el problema es que no siempre sabemos reconocerlas. Especialmente si hablamos de relaciones de pareja, donde entran en juego las trampas del enamoramiento, los patrones de apego heredados de la infancia, la confusión entre amor y proyección y la narrativa idealizada del amor romántico que sostienen un sistema de opresión.

A lo largo de todo el análisis la intención de quien aquí escribe ha sido conceder un papel clave a las narraciones de las mujeres, además de recurrir de manera comLeer más

Y sí Tiene adentro algo que brilla de Yol Segura

Por Diego Medina

 

El martes 31 de marzo de 2026 se presentó en la librería Utópicas el nuevo poemario de Yol Segura Tiene adentro algo que brilla, el cual está publicado por Almadía y es resultado del proyecto de creación artística presentado por le autore en 2023 en el FONCA. En sus poco más de cien páginas, le autore explora la posible identidad no binaria de la escritora novohispana por excelencia Sor Juana Inés de la Cruz, reflexiona sobre los dispositivos de control en el cuerpo de las mujeres, además de hacer múltiples referencias a la vida y obra de la autora, así como a la cultura aurisecular, en particular, un ejercicio de metatextualidad al explorar Las Meninas de Diego Velázquez.

 

No hay en este poemario un índice, por lo que no podremos encontrar un listado de poemas, de hecho, los fragmentos no están titulados y, aunque puede leerse como un poema de largo aliento, también puede leerse cada fragmento de manera individual sin que carezca de sentido. Sobre esta línea, podemos decir que la escritura de Segura se revela profundamente barroca por el despliegue de sus recursos escriturales, ya que, amén de las referencias históricas y culturales, también incluye saltos anacrónicos para contrastar la vida de Sor Juana con el México actual.

 

El consumo de búcaros es el eje temático de la obra, estas vasijas de baLeer más

Mujeres rompiendo esquemas

 El Colectivo Revuelta Vinyl Club en Lima

 

Por Paloma Rodríguez Sumar[1]

A finales de 2021, tras una pandemia que transformó nuestra sociabilidad y nos sumergió en el encierro, Sandy Pérez decidió profundizar su vínculo con la música. Coleccionista de vinilos desde los 15 años, adquirió su primer mixer, aprendió el oficio de selectora y rápidamente se posicionó en la escena peruana de la postpandemia. Su plataforma en Instagram, La Ruta del Vinilo, evolucionó de ser un espacio de reseñas a un referente de difusión para sus proyectos, consolidándose gracias a su erudición musical y constancia.

A través de las redes sociales, este trabajo captó la atención de Cecilia Yzarra, coleccionista peruana radicada en Brasil desde 2014. Cecilia, quien había pinchado discos en circuitos de Argentina, Brasil, Colombia y México, notó una ausencia notable: a diferencia de otros países de la región, Perú no contaba con un colectivo femenino de vinilos. En la escena local, dominada por espacios como Lima Soul Club o Lima Dub Club, la presencia femenina era casi inexistente, con la excepción de Daniella Franco, parte ahora también del colectivo.

En diciembre de 2022, durante su viaje anual para navidad a Lima, Cecilia contactó a Sandy para formalizar una propuesta: crear el primer colectivo de mujeres en la industria del vinilo en el país. Así nació Revuelta Vinyl Club, cuyo lanzamiento oficial se realizó el 23 de diciembre de 2022 con un conversatorio internacional. El evento contó con la participación de referentes como Mujeres Vinileras (México), Los Rulos Vinyl Club (Colombia) y Pibas Vinileras (Argentina), estableciendo puentes de aprendizaje y sororidad que marcaron el inicio de una nueva era para la cultura del disco en el Perú.

La reunión transfronteriza se estructuró en tres ejes fundamentales que definieron la identidad del colectivo:

Reflexión y debate: Un conversatorio analizó los retos de ser mujer en un entorno tradicionalmente masculino. Cecilia Yzarra destacó el impacto del síndrome de la Leer más