El abismo existencial de occidente

Por Jorge Yáñez Lagos[1]

 

El presente artículo realiza una recapitulación de lo planteado en el libro El abismo existencial de occidente escrito por Alberto Mayol en 2022. Para comprender el presente mundial o la crisis del presente, la obra de Mayol comienza del siguiente modo:

“Un fantasma recorre Europa. Se trata del fantasma de occidente. A ratos el fantasma es tan pausado que parece un museo. En otras ocasiones es un fantasma histérico […] En 2022 los países de la OTAN, aunque evitando la explicación periodística, han asumido que hay un vínculo, ya sea orgánico o ya sea por oportunidad, entre Rusia y China. La OTAN ha hablado de una asociación estratégica cada vez más profunda entre ambos países” (p. 17).

En este sentido, el libro de Mayol argumenta que el abismo existencial de nuestra época no es esencialmente económico ni político, sino que es una crisis cultural que afecta al proyecto de la civilización occidental desde sus fundamentos. Cuando el proceso civilizatorio experimenta dificultades en su producción de sentido, surge la confusión. En este caso, la confusión es uno de los grandes fenómenos de la actualidad entendido como la ausencia de forma y la indeterminación del contenido. Por eso, la gran deuda de la comprensión política de las últimas décadas ha sido dar por sentada la cultura. En este punto, se confirma la tesis de Samuel Huntington sobre la aparición de clivajes culturales tras la caída de la Unión Soviética. Pero cabe aclarar que las culturas no sólo chocan entre sí, como lo hacen los intereses políticos y económicos. Las culturas son el espacio de construcción esencial de la piedra filosofal de la actividad política: la legitimidad (Mayol, 2022).

A modo de ejemplo, la naturaleza de un conflicto entre Estados Unidos y Europa contra China sí sería un problema civilizatorio, puesto que China ha asumido —adaptándolo— el sistema operativo de la economía occidental, pero sin pertenecer culturalmente a esta civilización. Por su parte, la actual Rusia en la deriva nacionalista, eslavista, ortodoxa y sus crecientes teorías de una civilización euroasiática, plantean un desafío que es más difícil de resolver para Occidente. En otras palabras, la tesis de que la globalización resolvería los conflictos por la mera influencia del dinero y la convivencia común queda obsoleta cuando se comprende que la dominación civilizatoria no es un conflicto entre Estados (Mayol, 2022).

En tales circunstancias, toda civilización es una propuesta cultural. Pero, la civilización occidental es la única que ha pretendido que su diseño institucional y económico, que sus valores y normas generales; sean universales. No obstante, Occidente actualmente es protagonista de una crisis de “sentido”. Y con esto cae la legitimiLeer más

Estela, la mujer del pañuelo blanco

Por Aníbal Fernando Bonilla

 

La libertad y el respeto a los otros(as) son elementos esenciales para una adecuada convivencia social. Esto en circunstancias de una plena expresión democrática. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 2) se establece que: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier condición”.

 

Sin embargo, de esta proclama y de permanentes intentos por alcanzar la concordia y la coexistencia pacífica han existido momentos en la historia de las naciones en donde se han quebrantado tales postulados. Tal fue el caso de Argentina, en la sangrienta dictadura entre los 70 y 80 —décadas de horror—, en donde se implementó el denominado Plan Cóndor. Aquel período represivo trajo como secuela a más de 30 mil desaparecidos, en un régimen militar violento e intolerante. Ante ello, surgieron voces de protesta, de reivindicación de la ternura, de dignidad ante el oprobio. Una de ellas es la de Estela Barnes de Carlotto (Buenos Aires, 22 de octubre de 1930), presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, quien ha enarbolado la búsqueda incesante de hijos y nietos, en un válido intento por revelar las identidades de seres que fueron despojados de sus padres naturales, por un sistema autoritario que silenció los ideales de la juventud de aquel tiempo.

 

Estela de Carlotto ondea como bandera de lucha suLeer más

Ana Ibette | Historia de vida

Por Jacqueline Campos[1]

Ser residente del Valle de San Quintín en los últimos siete años, me da la oportunidad de conocer a mujeres de la comunidad con distintos tonos de piel, estatura, peso, edad y de diferentes latitudes de México que en algún momento de su vida, migraron a Baja California. Mujeres con sororidad, empatía y fortaleza para reconstruirse a partir del dolor de las pérdidas, duelos y/o desventajas económicas, sociales, físicas y de salud. Mujeres que le tuvieron y tienen que arrebatar a la vida lo que les hizo falta para superar obstáculos.

Una de estas mujeres es Ana Ibette Gutiérrez, protagonista de esta crónica. Nos conocimos en octubre del 2023 en un aula del primer semestre de la licenciatura en Enfermería de la Universidad Intercultural de Baja California, con una peculiaridad: su hijo Samuel de siete años estuvo con ella acompañándola en el aula. Samuel fue un excelente compañero de aula para el grupo, tanto que al final del semestre una profesora le otorgó un reconocimiento.

Al inicio del segundo semestre en febrero 2024, Anna Ibette recibió una llamada que nadie quisiera recibir mientras estaba en el aula; su padre a quién dejó de ver años atrás falleció. InmediatamenLeer más

Tláhuac, Santiago Zapotitlán y Miguel Hidalgo

Por María de Jesús López Salazar*

 

Las historias de cada lugar son fundamentales para entender las necesidades de la población ya que sólo a través de la recopilación de sus orígenes puedes entender sus formas de vida así como sus problemas, sueños y desavenencias…

 

El Distrito Federal (D.F.) o Ciudad de México es la capital de la República Mexicana y sede de los Poderes Federales de los Estados Unidos Mexicanos, lo que implica referirse a la ordenación de una estructura local establecida en un espacio territorial que no conforma parte de los tres niveles de gobierno. En este sentido, el D.F. no es un Estado como el resto de los treinta y uno que forman parte del territorio mexicano, pero pertenece a la Federación en calidad de “entidad federativa con personalidad jurídica y patrimonio propio, con plena capacidad para adquirir y poseer toda clase de bienes que le sean necesarios para la prestación de los servicios públicos a su cargo, y en general, para el desarrollo de sus propias actividades y funciones” (Art. 2 del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal).

La Ciudad de México es el núcleo urbano más grande del país, y el principal centro proveedor de bienes y servicios. Se sitúa en el Valle de México, en la alta meseta del centro de México. Cuenta con una población de 8,851,080 habitantes, y conforme a la definición acordada entre el gobierno federal y estatal la capital en conjunto con su área conurbada integran la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), sumando más de 112,336,538 habitantes (INEGI:2014). Esto también la convierte en la más grande aglomeración urbana del continente americano y en la tercera más grande del mundo (INEGI: 2014).

Continuando con el punto, el D.F. colinda al norte, este y oeste con el Estado de México y al sur con el estado de Morelos, siendo sus coordenadas geográficas extremas las siguientes: al norte 19°36’, al sur 19°03’, de latitud norte al este 98°57’, al oeste 99°22’ de longitud oeste (INE, 2006:3). Igualmente, se divide en dieciséis Demarcaciones Territoriales que son: 1. Álvaro Obregón, 2. Azcapotzalco, 3. Benito Juárez, 4. Coyoacán, 5. Cuajimalpa de Morelos, 6. Cuauhtémoc, 7. Gustavo A. Madero, 8. Iztacalco, 9. Iztapalapa, 10. La Magdalena Contreras, 11. Miguel Hidalgo, 12. Milpa Alta, 13. Tláhuac, 14. Tlalpan, 15. Venustiano Carranza, y 16. Xochimilco. Cada Demarcación Territorial tiene un órgano político administrativo desconcentrado de la Administración Pública Central, denominada genéricamente Alcaldías de la Ciudad de México. A su vez, cada órgano político administrativo de las Demarcaciones Territoriales cuenta con un titular denominado genéricamente Jefe Delegacional, que desde el año 2000 es elegido por sufragio universal, libre, secreto y directo. También influyen en cuestiones de gobierno, como instancias de participación ciudadana, los Comités Ciudadanos o Consejos de los Pueblos –dependiendo el caso particular de cada Delegación–,[1] y por unidades territoriales.[2] Cada Alcaldía de la Ciudad de México se estructura por pueblos, barrios y colonias, todas equivalentes a las localidades.

La Ciudad de México ha sostenido su categoría política por saberse la primera urbe del país, “la más valiosa, monumental, compleja y prolongada obra que la nación ha construido” (Garza Villarreal, 2000:3). Definitivamente, capital de la nación, ha sido lugar estratégico como principal escenario de politics (Roth Deubel, 2002), donde “hay fines intermedios necesarios para que el ejercicio del poder funcione, ya que el ejercicio del poder no es un ejercicio de fuerza, siempre va acompañado de convicciones profundas” (Gutiérrez López, 2003:4); pero igualmLeer más

Lo que debemos recordar los salvadoreños

Por Víctor Salmerón

Los derrotados, los vencidos militar y psicológicamente, casi siempre y en todas partes han sufrido la misma suerte: la esclavización, el desplazamiento, la pérdida de identidad, la imposición cultural y la subyugación política. Por el hecho de perder son esclavizados y obligados a trabajar para los vencedores, como piedras que estorban en el camino hacia el éxito son apartados violentamente de sus tierras y obligados a abandonar sus hogares, lo que se traduce en una pérdida acelerada de su identidad y arraigo cultural. Además, son obligados a adoptar la cultura, la religión y las costumbres de los vencedores; lo que implica la prohibición de sus prácticas culturales y la imposición de nuevas formas de vida. Así, estos quedan bajo el absoluto control político y administrativo de los vencedores. Eso fue lo que le ocurrió al territorio que hoy se le conoce como El Salvador y al resto de los pueblos mesoamericanos. Fueron subsumidos y asimilados por un vientre siniestro y desconocido. A pesar de lo difícil, amargo y doloroso que puede ser digerir nuestra propia historia, pues demanda de una boca, dientes y estómago saludables, creemos que la adopción de una perspectiva histórica crítica y equilibrada, que supere las concepciones dogmáticas o ideológicas, posibilitará a la sociedad salvadoreña reconciliarse con su pasado, evitando el avergonzamiento de sus raíces y construyendo así una identidad que abrace tanto los aspectos positivos como los desafíos de su historia. Lo que con este escrito se pretende es, principalmente, fomentar una comprensión equilibrada de la historia salvadoreña, superando así concepciones dogmáticas o ideológicas, para promover la reconciliación y construir una identidad nacional más positiva y enriquecedora.

En medio del bullicio y ruido maquinal, una voz bien estructurada y lograda me susurra que una tarea fundamental y urgente en el presente para El Salvador, y para la mayoría de los países latinoamericanos, es desmitificar el pasado. Observar con ojos críticos la historia ya no es un lujo reservado para eruditos de gruesos espejuelos y ociosos de la historia, sino una necesidad apremiante para comprender con mayor precisión ciertas actitudes y comportamientos en nuestra sociedad. En los dLeer más

Patriotismo criollo y polémica en la Libra Astronómica y Filosófica

Por Mario César Campuzano Perales[1]

Introducción

La cuestión de la diversidad cultural fue central en el marco de lo que conocemos como descubrimiento y Conquista de América, pues las diferencias entre Europa y las culturas precolombinas fueron abismales. Recordemos también que la sociedad colonial estaba compuesta por europeos, criollos, mestizos, indígenas, negros, mulatos, entre otros. En ese sentido, el presente trabajo aborda dicho tema centrándonos específicamente en el caso de los criollos, es decir, de aquellos hijos de europeos nacidos en el continente americano.

Frente a la posición que consideraba a los criollos como inferiores moral e intelectualmente, destaca la visión de Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700), quien además de tratar cuestiones astronómicas en la Libra astronómica y filosófica,[2] se propone realizar una defensa de los criollos, grupo con el cual él mismo se identificaba. Por ello, el propósito del presente texto es abordar la cuestión del patriotismo criollo en el marco de la polémica con el sacerdote jesuita Eusebio Kino (1644-1711).

En su etimología, la palabra patriotismo proviene del griego pater que en español podemos traducir como padre y que alude a un sentimiento basado en la lealtad al padre. Derivado de pater surge patriotes que significa compatriota y el vocablo patria que se refiere a patria o país.[3] En su forma básica podemos decir que el patriotismo nos remite al sentimiento de adhesión o pertenencia de los individuos hacia su grupo y el país en el que residen. No obstante, el patriotismo no solamente es un fenómeno político, histórico y social, sino que también debe ser examinado desde un enfoque psicológico. Con base en dicha faceta, debe entenderse como un apego hacia el grupoLeer más

Savonarola: el renovador de un Dios en transición

Por Francisco Octavio Valadez Tapia*

Así son siempre los redentores en el mundo.

Para llegar a la veneración de las generaciones venideras;
para subir a los altares de la historia;
para obtener la apoteosis de la inmortalidad,
 tienen que sudar sangre en el huerto de los Olivos.
Emilio Castelar cit. por Llugdar (2022:1).

Severo crítico de una Iglesia católica disoluta, confrontando al Papa Alejandro VI y predicador de las virtudes teologales, Girolamo Maria Francesco Matteo Savonarola fue quemado en el año de 1498, y sus cenizas tiradas al río Arno; empero, siendo —según Francesco De Sanctis (cit. por Granada, 2000:38)— “el último rayo de un pasado que menguaba en el horizonte (…), el último tipo del viejo hombre medieval”,[1] fue el precursor de Martin Lutero (1483-1546) y la Reforma Protestante, considerada por unos —entre ellos Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), Heinrich Gotthard von Treitschke (1834-1896) y Wilhelm Dilthey (1833-1911)— “el origen de la era moderna” (Granada, 2000:38), y por otros —como Ernst Troeltsch (1865-1923)— “una restauración de patrones medievales contrarios al espíritu de la modernidad” (Granada, 2000:38).

Si bien es cierto que Savonarola no es el único religioso que ha fallecido martirizado bajo acusaciones de herejía, sí es relevante hoy —cuando la Iglesia católica pretende reformarse—[2] señalar que por el periodo y las circunstancias en que emergió la apasionada palabra del predicador ferrarés, su condena a muerte por el Papa Alejandro VI, así como la decadencia en que habían caído tanto el papado como muchos clérigos, nos indican que su voluntad reformadoraLeer más

Una gramática para la ciudad: montaje urbano, aversión a la Modernidad e ilusión

Por Aldo Vicencio[1]

Ésta es una pequeña reflexión en torno a la nostalgia por el “orden tradicional” en los espacios urbanos en México, escrita durante las últimas semanas de agosto del 2022.

 

Hoy en día, podríamos situar a las antiguas ciudades de México, fundadas en los siglos XVI y XVII, cómo espacios de cierta excepcionalidad. Éstas siguen conservando su cuadrícula cívico-religiosa, heredada del pasado virreinal. Hay que recordar que la ciudad novohispana fue ordenanza, apellidos de hidalgos y caciques, nombres de santos patronos, y toda ella era regida por una cardinalidad que abjuró del caótico mundo de la Conquista. Espacio de lo humano como creación divina, la proporción de los hombres en los edificios era la dimensión de Dios. El Verbo se hizo carne, ungió señores y subyugó siervos. Los barrios, sus palacios, casonas y templos, contenían un orden religioso y social que, a decir de unos, sigue perviviendo en localidades como Oaxaca o Morelia. Es la clase de ciudad que, para ciertas e intransigentes sensibilidades, se aproxima más a la Civitas Dei (la Ciudad de Dios) de San Agustín, esa que se contraponía a la ciudad de los paganos y la barbarie.

Como no podía ser de otro modo, las ciudades novohispanas también respondían a una perspectiva histórica Leer más

El cine como constructor de imaginarios sociales

 Desde su llegada a México hasta el fin de la Época de oro.

 

Por Eduardo López Velasco[1]

La presente reflexión tiene como objetivo exponer la llegada del cinematógrafo a México y, posteriormente, comprender cómo se convirtió en un instrumento de difusión de las ideas, analizando la forma en que mutó de ser un simple espectáculo de barrio hasta llegar a convertirse en una potente industria. El cine durante la Época de oro, gracias a ser un medio de masas, se convierte en una especie de educador no formal, que servía para fomentar la modernización, dejando atrás la vida rural. De esta manera, el cine se convierte en una herramienta para construir un imaginario social, ya que refleja los modelos y los valores de la vida. Es menester tener en cuenta que las formas en las que se construyen las ideas dominantes representadas en el cine son históricas y se modifican al igual que las prácticas de consumo de filmes. [2]    

 

La llegada a México

Gabriel Veyre y Bon Bernard se unieron al equipo internacional de los hermanos Lumière, convirtiéndose en los comisionados para explotar comercialmente el cinematógrafo en México. La llegada del cinematógrafo a México se realizó el 6 de agosto de 1896, en una exhibición privada en el Castillo de Chapultepec para el presidente Porfirio Díaz y una pequeña camarilla de amigos, familiares y políticos cercanos. Se menciona que la proyección causó tanta sensación que los espectadores hicieron repetir las películas hasta muy altas horas de la noche. Gabriel Veyre y Bon Bernand, aprovecharon su estadía en México para realizar algunas grabaciones, entre ellas: El presidente de la república paseando a caballo en el bosque de Chapultepec, Desayuno de indios, El canal de la Viga, etc., se calcula que filmaron un total de 35 películas durante su estancia en México.

Hugo Lara Chávez (2006) menciona que la primera presentación cinematográficaLeer más

Análisis de una relación de simbiosis de un recurso natural y su impacto en el desarrollo urbano

Caso Cerro Rico y la Villa Imperial de Potosí, Provincia Tomás Frías, Departamento de Potosí, Estado Plurinacional de Bolivia[1]

 

Por Ana Patricia Huanca Paco[2]

Resumen

La relación entre los recursos naturales y la humanización del territorio tiene en el caso de Cerro Rico y la ciudad de Potosí una indudable interacción, dado que es yacimiento argentífero, considerado durante siglo como el más importante del mundo, fue y es la causa del crecimiento del asentamiento potosino, que durante los diversos ciclos de explotación se nutrió de una variedad de hitos patrimoniales propios de la época de su constitutivo urbano.

Sin embargo, en la actualidad hay un ambiente de crisis propiciado por diversos factores entre los que destacan el minero, el medioambiental y la comunidad local, situación que debiese ser abordada en cuanto a su búsqueda de soluciones mediante la estrategia de la consulta ciudadana, de la cual propendiesen las políticas públicas y los considerandos de gestión socioterritorial respecto del caso en estudio.

Introducción

Durante el siglo XVI, la ciudad de Potosí se convirtió en uno de los asentamientos urbanos de la ColoniaLeer más