Leticia Maldonado | Minificciones

Leticia Maldonado Gómez estudió Psicología Educativa en la Universidad Pedagógica Nacional. Es maestra especialista de la Unidad de Educación Especial y Educación Inclusiva, perteneciente a la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación Pública (traducción: labora en una escuela pública en la Ciudad de México). Escritora aficionada, ha tomado un par de talleres en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), con Kyra Galván y Gerardo de la Torre; en el Centro Cultural Elena Garro, con Marisabel Macías; y en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, con César Gándara. Actualmente, forma parte de la Escuela Feminista Comunitaria de Creación Literaria, coordinada por Ingrávida. Hacerle al cuento es una de sus grandes pasiones.

 

Invicta

La intempestiva sensación de picazón y ardor perturbó mi sueño. Retiré el cubrecama, observé numerosas hormigas rojas recorriendo mis piernas, algunas se introducían y otras emergían del interior.

La ansiedad invadió las entrañas y la razón, y un estremecimiento recorrió mi piel. Obcecada y curiosa resolví ayudar a la colonia de solenopsis invicta con la abertura. Rasgué la piel de los muslos hasta dejar el músculo expuesto. Fue evidente la desorganización de los himenópteros ante mi intervención, se alejaron en desorden, algunos huyeron, y los más continuaron con la tarea, parecían cavar un túnel.

Habría averiguado a dónde pretendían llegar, pero no resistí más, aborrezco el contacto de los insectos con mi piel. Rellené la hendidura con el músculo contuso que por alguna razón fue insuficiente. Tomé algunas de las hormigas que deambulaban por ahí y las usé como arcilla. Coloqué la piel en su lugar, en vez de zurcir, cautericé la herida.

Me erguí, di unos pasos y confirmé el vigor de mis piernas. Estaba lista para continuar.

 

 

I

¿Cómo no iba a ser condenada la serpiente, si a esta dadivosa es a quien debemos la imagen y semejanza con el Creador?

¿Será que Dios se olvidó en el sexto día de dotarnos de conocimiento y la capacidad de elección o será que planeaba reservarlo para sí?

Vivimos el plan original del Todopoderoso.

O quizás el plan original es otro y nos tocó ser el grupo experimental.

 

 

II

La mujer y la serpiente cruzaron miradas en una fracción de segundos. Imaginaron la vida en la piel de la otra. Cautas y hasta temerosas, tomaron caminos opuestos. Ninguna recordó que ambas habían sido sentenciadas por una eternidad.

 

 

Débora

—Siempre me ha atraído el interior de las personas —comentó Débora al terminar de rasurarlo— dice mucho de uno.

Tomó el bisturí y realizó una incisión de oreja a oreja. Preparaba el cadáver para la extracción del cerebro.

Todo en nombre de la ciencia.

 

 

Please follow and like us:
Publicado en Obras literarias y etiquetado .

3 Comentarios

  1. Claramente es la pluma de una escritora que no es escritora aficionada. El ritmo de su prosa es vertiginoso, un colibrí que sabe que tiene los aleteos contados. Sus imágenes están trabajadas con la precisión de una cirujana de la palabra. No, para nada es una escritora aficionada. Le otorgó mi máxima admiración.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *