The hater, ideología y comunicación en México

Por Eduardo López Velasco[1]

The Hater (2020), del director Jan Komasa, es una película estrenada en Netflix que está llamado la atención de los usuarios de la plataforma, ya que expone algunos elementos que son secretos a voces de cómo se manipulan la percepción de las personas. En este ensayo, relacionaré y problematizaré la película con la realidad de los medios de comunicación, las estrategias políticas, las campañas de odio y la manipulación de la percepción, elementos que es posible identificar en la situación actual que se vive en México.

Para empezar, es importante recordar que la idea central de la película es la manipulación de la percepción de los ciudadanos en medio de la elección del alcalde de Varsovia, esta arena política evidencia los proyectos ideológicos que se enfrentan para quedarse con la alcaldía. Sin embargo, en la realidad muchas veces quedan fuera, invisibilizados, otros sectores que generan mecanismos para ayudar o golpear a algún candidato y creo que eso, precisamente, es lo que hace que esta película sea muy llamativa, ya que visibilizan estos sectores que operan desde las sombras. Un punto de partida para empezar el análisis de la manipulación de la percepción de las masas es estudiarla a través de un análisis ideológico de los medios de comunicación.

El concepto de ideología ha sido utilizado entre Marx y sus seguidores posteriores, aunque no son los únicos; al respecto, Ludovico Silva (1975) subraya que si Marx definiese hoy el fenómeno ideológico analizaría el papel de los medios de comunicación, en los que un sistema de valores justificaría la explotación de clase. Por su parte, Thompson (2006) sostiene que el concepto de ideología sigue siendo central para las ciencias sociales contemporáneas, entendiéndola como un adhesivo. El análisis renovado de Thompson nos permite matizar la comunicación de masas en la época de la globalización, en ese sentido, centra la atención de la ideología en los medios de comunicación (Velasco, 2020). Lenin, antes y durante la revolución bolchevique, señalaba la importancia de la prensa como órgano de difusión de las ideas de la clase trabajadora; otro medio de comunicación al que le veía un enorme potencial para llegar a las masas trabajadoras analfabetas era el cinematógrafo al que consideraba como arte: “De todas las artes, el cine para nosotros es el más importante” (Salvat, 1973). Siguiendo los postulados marxistas es posible afirmar que los medios de comunicación son los emisarios de los intereses de la burguesía, en ellos se manifiesta la ideología que justifica su dominación a las otras clases sociales. Entonces, los mensajes de los medios de comunicación son de la clase dominante.

Si bien la sociología elaboró investigaciones acerca de los mass-media o comunicación de masas, su método difería totalmente del marxismo, que por medio de su análisis buscaba la emancipación de la clase obrera. Los estudios sobre mass-media se teorizaban a partir del funcionalismo, que tenía como preocupación central mantener el status-quo (Moragas, 1985). Estas investigaciones tuvieron aportes importantes para conocer cómo pensaba la gente y de qué forma se podía influir en ellos, estos estudios ayudaron a perfeccionar los mecanismos para generar propaganda política más eficiente.

Así, para comprender cómo el ciudadano se convierte en un consumidor pasivo tenemos los aportes de la Escuela de Frankfurt. Adorno y Horkheimer analizan el papel de las industrias culturales; el primero hace la definición de cultura de masas, entendida como la estandarización de gustos y de la propia percepción de necesidades. En estudios más recientes como el de Tim Wu en Auge y caída de los imperios de la información, se describe cómo trabajan los monopolios en los medios de comunicación, los cuales actúan en sinergia para llevar su ideología a escala mundial; otro aporte importante de su reflexión es que empieza a apuntalar el papel central de Internet (Wu, 2016). El sociólogo Frederic Martel nos suma a la reflexiones en torno al concepto de cultura mainstream, el cual utiliza para describir una cultura inmersa en la globalización; dicha cultura genera un Soft Power, que a su vez es descrito por Joseph Nye, antiguo ministro de defensa de Bill Clinton, como:

[…] una estrategia de control, con la que explica la influencia de Estados Unidos en los asuntos internacionales, al utilizar su cultura y no su fuerza militar, económica e industrial, la cultura norteamericana está en el corazón de este poder, tanto en el arte o en el enterteiment, como una cultura globalizada. También el Soft Power es la influencia de este país a través de los valores, como la libertad, la democracia, el individualismo, etc. Influencia reforzada por Internet, Google, YouTube, MySpace y Facebook (Martel 2015, citado en Velasco 2020).

¿Cómo podemos retomar lo antes mencionado en el caso de México? Tanto en la película como en el caso mexicano, nos encontramos en medio de una lucha política, caracterizada, en nuestro caso, por el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y los grupos de la burguesía; es evidente que la mayoría de los medios de comunicación, entre ellas los diarios como Reforma, El Universal, Milenio, el semanario Proceso, las televisoras encabezadas por Televisa, Tv Azteca, Cadena Tres, y sus respectivos comunicadores, tienen una misión: atacar al gobierno. Sin embargo, los ataques de los medios de comunicación no se limitan al territorio nacional, sino que en Estados Unidos y sus grandes cadenas, como CNN, FOX, Latinus, The New York Times, El País de España, The Guardian de Reino Unido, también golpetean al gobierno, y es interesante destacar que estos países se han visto afectados en sus intereses económicos.

Bajo ese tenor de guerra hibrida[2] o guerra psicológica, como lo expone Daniel Marmolejo en su documental homónimo, quien ha reflexionado cómo los medios de comunicación se convierten en el cuarto poder, estos se encuentran comprometidos con sus intereses económicos o al servicio de quien les pague, así, la búsqueda de informar con la verdad queda descartada. Los medios de comunicación siguen la vieja premisa propuesta por Goebbels, Ministro de propaganda durante el gobierno de Hitler, “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. Ahora bien, en la película, el papel que desempeña Tomasz ya ha sido denunciado en México, podemos encontrar al publicista colombiano, Juan José Rendón, quien diseñó la campaña de guerra sucia contra AMLO durante la campaña presidencial del 2006 en donde sacaron miles de spots diciendo que era un peligro para México.

En la actualidad, podemos encontrar que el asesor político autodenominado como el Tumbaburros (Luis Alberto Rosas), quien no tiene el empacho en mencionar que está construyendo una alianza política con todas las fuerzas que se opongan al presidente y a MORENA, se ha aliado, entonces, con los sectores del PAN, PRI, PRD, FRENA, BOA y con personajes tan siniestros como Gilberto Lozano, quien ha hecho llamamientos al Ejercito para que dé un golpe de Estado, y también ha llamado a atentar contra AMLO. Al Tumbaburros en múltiples ocasiones se le ha acusado de ser el prestanombres del hijo de Felipe Calderón, que ha sido acusado de dirigir granjas de bots para golpear al presidente.

El analista Alfredo Jalife-Rahme, en una de sus colaboraciones para la agencia de noticias rusa Sputnik, reflexionó después de haber sido censurado en Twitter sobre quién controla esta red social, destaca que son principalmente nueve directores, cinco de ellos relacionados con los bancos Golman Sachs, Rotschild&Sons, Standard Chartered, Lazard y el Banco Mundial[3]. Ahora bien, entre los directivos a nivel latinoamericano se encuentra Santiago Kuribreña Arvide, primo del candidato presidencial en el 2018, José Antonio Meade Kuribreña y quien, a su vez, fue Secretario de Energía durante la administración de Felipe Calderón. Pero, regresando a Santiago Kuribreña, también se rastreó su pasado como asesor de mercadotecnia de Televisa. Otro personaje importante identificado por Jalife es Haim Saban, quien es director de Univisión y a su vez está relacionado con Enrique y León Krauze, acusados de inventar la trama rusa en contra de AMLO. También se encuentra entre ellos Pepe López de Ayala, quien trabajó con Google y para el grupo PRISA, que tiene vínculos con Televisa, y a través del diario español El país y W Radio, López de Ayala ha declarado la importancia y el poder de Twitter para las elecciones y los negocios[4].

AMLO también ha realizado duras críticas a Twitter en sus conferencias mañaneras para evidenciar quién está detrás de los ataques en su contra, pues durante su estrategia frente al Covid-19, ha sido duramente cuestionado en los medios de comunicación digitales, tanto que a diario aparecen tendencias para atacarlo; al respecto, Andrés Manuel utilizó el concepto de infodemia para designar los daños que produce la desinformación en redes sociales, incluidas las cadenas en WhatsApp para difundir noticias falsa o feak news.

De esta manera, se evidencia cómo los medios de comunicación son una mancuerna de los grupos hegemónicos a nivel mundial; así como el capital no reconoce fronteras, los medios de comunicación que son emisarios de la burguesía, se aglutinan y trabajan con otros medios locales, como lo videncia el caso expuesto por Jalife, que pone de manifiesto cómo los medios de comunicación tradicionales están relacionados con las redes sociales y de qué forma éstas obedecen a los intereses transnacionales, además de que se hallan involucradas las entidades financieras a escala mundial.

Para concluir, quiero hacer hincapié en que si bien históricamente los medios de comunicación han sido controlados por los sectores de la burguesía, también podemos encontrar medios alternativos que sirven para denunciar sus abusos. La prensa, que era el medio por excelencia de disputa de las ideas, y hoy en día Internet, se han convertido en la principal arena de conflicto, es precisamente cómo evidencia las nuevas estrategias de Internet para manipular la percepción de las masas lo que hacen que The Hater sea una película muy llamativa, ya que expone el lado oscuro de la política.

Bibliografía

Martel, F. (2015). Cultura Mainstream. Madrid: Punto de Lectura.

Moragas, M. d. (1985). Sociología de la comunicación de masas. Barcelona : Gustavo Gili.

Salvat. (1973). El cine, arte e industría. Barcelona: Salvat.

Silva, L. (1975). Teoría y práctica de la ideología. Ciudad de México: Nuestro Tiempo.

Thompson, J. B. (2006). Ideología y cultura moderna. Ciudad de México: UAM.

Velasco, E. L. (2020). Nuevas formas comunitarias de consumos cinematográficos para la construcción de una cinematografía alternativa a la lógica cultural hollywoodense en la Ciudad de México. Tesis de Licenciatura de Antropología Social. Ciudad de México: Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Wu, T. (2016). El interruptor principal. Auge y caída de los imperios de la información. Ciudad de México: Fondo de Cultura Economica.

  1. Licenciado en antropología social por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y estudiante de Ciencia Política y Administración Urbana en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM SLT).
  2. El periodista Daniel Marmolejo dirige el documental Guerra hibrida, está divido en tres partes, puede ser consultado en YouTube. Ahí se expone como AMLO llego a la presidencia de México y como se ha enfrentado a una guerra hibrida que busca dar un golpe de Estado suave.
  3. Se puede consultar en la siguiente liga: https://mundo.sputniknews.com/opinion/201904091086597749-quienes-controlar-twitter-verdad-investigacion-alfredo-jalife-rahme-video-boqueo/
  4. Se puede consultar en la siguiente liga: https://www.forbes.com.mx/2018-se-perfila-para-que-twitter-haga-historia-en-mexico/

Publicado en Opinión y etiquetado , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *