Terapia Narrativa Posmoderna/posestructuralista

Por María del Carmen Suárez Alcántara[1]

La terapia narrativa posmoderna es una forma de psicoterapia que utiliza la narrativa. Fue desarrollada inicialmente durante los años 1970 y 1980 por los trabajadores sociales Michael White (australiano) y David Epston (neozelandés).

En palabras de Péreis (2020), el psicoterapeuta en esta terapia tiene un posicionamiento ético porque a diferencia de la psiquiatría biomédica no cosifica a las personas por medio del diagnóstico. Ubica la problemática que aquejan al consultante en su contexto histórico, social, político y económico.

En esta terapia se le exige al psicoterapeuta un posicionamiento ético respecto a la posición de poder que ostenta dentro del consultorio. Si bien dicha relación nunca va a ser igualitaria por obvias razones (todo saber engendra poder), esta interacción psicoterapeuta -consultante puede ser un poco más equitativa cuando el primero asume que su papel dentro de la terapia no es e del experto sino el de una influencia descentralizada , porque el protagonista dentro de la sesión no es el saber médico, ni el diagnóstico, como suele ser dentro de la psiquiatría biomédica sino la experiencia vivida del consultante, es decir su propia experiencia y las relaciones que éste ha entablado a lo largo de su vida.

En esta terapia, el consultante es el responsable de su proceso terapéutico de principio a fin. Y la manera en que los consultantes solventan cada una de sus necesidades es con sus propios recursos emocionales y los saberes locales que los constituyen como seres humanos, es decir,, con la resignificación de sus propios relatos, relatos que los habitan y, en consecuencia, los hacen actuar de manera diferente.

El trabajo del psicoterapeuta será generar andamios para explorar diferentes mapas narrativos (externalización, remembranza, club de vida, documentos y contradocumentos, reautoría, etcétera.), por los cuales el consultante tiene que transitar para redescubrir sus recursos humanos, materiales, emocionales, etcétera, y así poder solventar las diversas problemáticas que le aquejan.

Dentro de la terapia narrativa posmoderna, toda problemática que tenga que ver con la salud mental es un problema que se deriva de un contexto histórico, social, político, económico, y cultural que están cargados de privilegio, exclusión y poder, que atraviesan las instituciones sociales y las relaciones interpersonales, generando conflictos en los sujetos. De tal manera que el sujeto debe aprender a discernir la contradicción que existe dentro de los discursos hegemónicos y hacer una deconstrucción de estos para poder cuestionar la injusticia subyacente en los mismos.

En la terapia narrativa todo es político y social. Así que tanto el ejercicio de la profesión psicoterapéutica como la acción de parte del consultante para recuperarse son actos colectivos. Las herramientas teóricas de dicha terapia están pensadas para recuperar los discursos contrahegemónicos del consultante, su capacidad de agencia y los discursos colectivos, locales, relacionales y culturales que lo conforman y lo han ayudado a resistir contra la opresión del sistema social.

Desde la terapia narrativa posmoderna, con una perspectiva de derechos humanos, el consultante tiene los siguientes derechos:

  • Todos tienen derecho a definir sus experiencias y problemas en sus propias palabras o términos.
  • Todos tienen el derecho a que su vida sea entendida en el contexto de sus relaciones con el otro.
  • Todos tienen derecho a invitar a otros que sean importantes para ellas a involucrarse en el proceso de reclamar su vida de los efectos de las dificultades.
  • Todos tienen derecho a que los problemas causados por el trauma y la injusticia NO se localicen dentro de ellos internamente como si hubiese un déficit en ellos.
  • Todos tienen el derecho a que sus respuestas en momentos difíciles sean reconocidas, nadie es el recipiente pasivo de la dificultad. Las personas siempre nos encontramos respondiendo. Las personas siempre protestan contra la injusticia.
  • Todos tienen el derecho a que sus habilidades, conocimientos de supervivencia, sean respetados, honrados y reconocidos.
  • Todos tienen el derecho a saber y experimentar que aquello que han aprendido a través de momentos difíciles puede hacer una contribución a otras en similares circunstancias. (Bustamante;2020).

En suman, la terapia narrativa posmoderna privilegia los relatos de resistencia, relatos subalternos, y subyugados, que están latentes en tiempo de crisis, exclusión y marginalidad o de supuesta “normalidad”, donde intrínsecamente prevalece la injusticia y la desigualdad. Busca el uso subversivo del poder para que los consultantes puedan desarrollar otras posibilidades de vivir, abriendo espacios contraculturales y contrahegemónicos.

 

 

Bibliografía.

Bustamante (2020) Externalización del problema en terapia narrativa: Entre el juego y el silencio.” Revisado 29/07/2021. Recuperado de ttps://www.youtube.com/watch?v=rcrBBLH_0_I

Peréis, Nitsán (2020) Ética externalizadora, doble historicidad. Algunas ideas a la bese de las prácticas narrativas. Revisado 29/07/2021. Recuperado de https://www.facebook.com/ResonanciasPracticasNarrativas/videos/428028028122565

Velásquez, L (2021) México supera los 200.000 muertos por coronavirus; así se compara con Brasil y EE. UU., los únicos países que han superado esta cifra. NN. Revisado el 31/03/2021 recuperado de México supera las 200.000 muertes por coronavirus, así como Brasil y EE. UU. (cnn.com)

Uzcátegui, J. (2021) Coronavirus: Salud mental Colectiva, crisis civilizatoria y Buen vivir. II Curso Básico sobre Salud Mental Colectiva y Buen Vivir. PP-1-18.

SEMBLANZA

 

  1. María del Carmen Suárez Alcántara. Actualmente Doctorante en Salud Mental Colectiva y Maestra en Psicología Social de Grupos e Instituciones por la (UAM-X). Egresada de la primera generación del diplomado Cuerpo descifrado. Ganó Mención Académica 2015 por su tesis de maestría: El Fenómeno Pro-Ana Y Pro-Mia en la Web. Autora de «Soy Totalmente Mía- Soy Totalmente Ana. Ensayos para princesas, príncipes y wannabes.» y del cuento «Juegos» de la antología de cuentos Fábula, fobias y filias. Generación XXIV de la Escuela de Escritores. Participó como jurado en el IV Concurso de Creación Literaria en la UAM-Iztapalapa.

 

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