¿Por qué existe Netflix?

 

Detrás del streaming americano

[Parte I]

Por Aarón de la Rosa

 

En los últimos veinte años, la industria del entretenimiento audiovisual transformó su formato de distribución de manera global. Ahora, con los avances tecnológicos y con la actual pandemia del covid-19, que aqueja la salud pública del mundo, se consolidó con el streaming digital el consumo de series y películas en los dispositivos portátiles, como televisiones inteligentes, liderado por la empresa Netflix, entre otras.

La creación de nuevos formatos audiovisuales comenzó a mutar durante la primer década del siglo XXI, gracias al nacimiento de las redes sociales, en video con youtube y vimeo, las cuales, fueron la antesala para la era digital de la plataformización de la industria del entretenimiento. Netflix nace como una empresa especializada en alquiler de dvd´s a fines de los noventa, para fines del 2010, se volvió una de las mayores generadoras de productos audiovisuales a escala global. A consecuencia, la competencia no se hizo esperar con Hulu, Amazon prime, HBO Go, Plutotv, entre otras.

Ahora, los creadores se enfrentan a un contexto histórico, político, económico y social de cambios constantes, producen para un público que demanda diversos productos audiovisuales. Sin embargo, a costa de un monopolio ideológico donde Netflix parecería la punta de lanza de una nueva era que está transformando la industria del entretenimiento. En los últimos años, muchas de sus producciones han obtenido reconocimientos importantes en festivales como Cannes, Oscar, Globos de Oro y los Emmy´s, entre muchos otros. Además, las temáticas expresadas en sus series y películas poseen gran relevancia en las audiencias alrededor del mundo. Desde las comedias ligeras, las policiacas, las de romance idealizado, la ciencia ficción innovadora, que se emparejan con los dramas realistas y los documentales tanto de denuncia histórica como de exploración social. ¿Será el nacimiento de una nueva ideología hegemónica, que se contrapone a los intereses de la industria americana tradicional?, ¿Netflix y su big data le sirve para mover oscuros intereses? Para entender esto, haremos un breve recuento de la historia de la televisión americana.

 

Las edades de oro en la televisión americana

La industria de la radio de los años veinte y treinta fue la que dio origen a la televisión contemporánea gracias a la estructura técnica, empresarial y creativa de su programación. La cual se construyó con una clara diferencia a la fílmica hollywoodense, aquí se generaron las grandes networks o cadenas de televisión del siglo pasado: ABC[1], CBS[2] y NBC[3]. Las cuales, señala Josefina Cornejo, estaban basadas en un modelo económico que funcionaba, a través de la venta de espacios publicitarios en su parrilla de programación. Este periodo comprendía la producción de adaptaciones de obras de teatro como Julio César o Macbeth de Shakespeare, Hedda Gabler o Casa de muñecas de Ibsen, Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. También adaptaciones de libros, películas y series entre las que tenemos Studio One (CBS, 1848-1958), primer antología dramática creada por el canadiense Fletcher Markle; Kraft Television Theater (NBC, 1947-1958), serie dramática que se producía en vivo, que recurría en ocasiones a adaptaciones literarias que catapultaron a varias estrellas a la meca del cine, como Jack Lemmon, Paul Newman, James Dean, Grace Kelly y Cloris Leachman; The U.S. Steel Hour (ABC, 1945-1949; NBC, 1949-1953), que provenía del programa de radio conocido como Theater Guild on the Air, esta serie dramática contenía algunas adaptaciones literarias como las versiones musicales de Mark Twain con “Las aventuras de Tom Saywer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”, varias nominaciones a los premios Emmy incluyendo “mejor programa dramático”, tenía una hora de duración y tuvo a notables escritores como Richard Meibum o Rod Serling, con actores como Dolores de Río, Jack Klugman, Sam Levene, entre muchos otros. Estos programas fueron representativos y constituirían la primera edad de oro de la televisión, ubicada a finales de los años cuarenta y mediados de los cincuenta.[4]

Más tarde, Newton Minow, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, en su famoso discurso del 9 de mayo de 1961[5], demandaba el mal momento de la televisión, quien refería gastadas las fórmulas, la intensa competencia por el rating y el alto costo de los programas televisivos. También argüía las exigencias de los patrocinadores, como una necesidad de atraer a un público masivo. Su idea era proveer a la audiencia de una oferta más alternativa y con mayor diversidad temática.

Tras el discurso de Newton, surgen varias producciones de las majors televisivas mencionadas, donde tenemos a The Defenders (CBS, 1961-1965), serie dramática de abogados con los personajes del padre E. G. Marshall y Robert Reed hijo, donde se trataban temas polémicos como la pena de muerte y el aborto; Alcoa Premiere (ABC, 1961-1963), serie dramática presentada por el actor y bailarín Fred Astaire, que fue producida por Alfred Hitchcok y tuvo como guionistas a Ray Bradury y John Ford; Dr. Kildare (NBC, 1961-1966), primer serie con temática médica protagonizada por Richard Chamberlain como el joven practicante Dr. James Kildare y producida por Herbert Hirschman. Los shows mencionados, según Josefina Cornejo, fueron el inicio de una nueva camada de productos televisivos que revitalizarían la parrilla programática que duraría hacia finales de los setenta.

Es importante destacar que a la par de la beta de seriales dramáticos, los formatos del western y las aventuras crecerían el atractivo para su audiencia, tendrían auge series emblemáticas dentro de la cultura americana del entretenimiento como lo fueron Bonanza (NBC, 1959-1973), Charlie´s Angels (ABC, 1976-1981), Maverick (ABC, 1957-1962), Mission: Impossible (CBS, 1966-1973) y Starsky & Hutch (ABC, 1975-1979). Sin embargo, la saturación de este formato evidenciaba el término de la primera edad de oro de la televisión, que tarde o temprano tendría que renovarse.

En 1982 se anula el Code of Practices for Televisión Broadcasters, el cual fue creado en 1951 por la National Association of Broadcasters, la cual restringía los espacios publicitarios, prohibía escenas de profanación, irreverencia hacia Dios, la religión, sexo, alcoholismo, adicción crueldad, crimen detallado, entre otros detalles temáticos. Con ello se abría la industria a la libertad creativa de guionistas, directores, productores y demás planta laboral del medio para experimentar con nuevas fórmulas narrativas. Con esto, inicia la segunda edad de oro de la televisión donde Josefina Cornejo señala

A principio de la década del ochenta, un nuevo panorama emergía en la televisión norteamericana, como consecuencia de distintos cambios, tanto tecnológicos como industriales. Por un lado, el mando a distancia y las videocaseteras, mientras el primero empoderaba a los televidentes y les permitía fácilmente cambiar el canal, las segundas posibilitaban a las personas ver películas y estrenos de Hollywood desde la comodidad de sus hogares. Por otro lado, la llegada del cable que multiplicaba las opciones de visionado.[6]

 

En este sentido, la industria del entretenimiento comenzó a transformar sus modos de consumo, el formato casero del videocasete (beta y vhs) traería cambios en la parrilla programática de las principales cadenas televisión. Surge, entonces, un mercado muy competido que debía modificar sus formatos televisivos. Gracias a las siguientes características se observa un cambio ideológico en la forma de producir series durante los ochenta, Cornejo las recupera del teórico y escritor Robert J. Thompson, publicadas en su libro televisión Second Golden Age. From “Hill Street Blues” to “ER”

 

  1. La televisión de calidad se define por lo que no es. No es televisión convencional. La calidad rompe reglas. Se puede lograr esto, ya sea tomando un género tradicional como el policiaco, médico o detectivesco y transformarlo hasta redefinirlo (Hill Street Blues, St. Elsewhere, Moonlighting) o a través de nuevas pautas narrativas todavía inexploradas para la televisión (thirysomething, Twin Peaks).
  2. La televisión de calidad posee pedigrí de calidad. Está realizada por artistas cuya buena reputación proviene en muchos casos de otros ámbitos relacionados como, por ejemplo, el cine en el caso de David Lynch con Twin Peaks (ABC, 1990-1991) o por una amplia trayectoria televisiva como fue el caso de Steve Bocho con NYPD Blue (ABC, 1993-2005).
  3. La televisión de calidad atrae una audiencia de un nivel sociocultural alto, educada, urbana y ―por lo tanto― atractiva para los anunciantes.
  4. No suelen ser éxitos instantáneos de audiencia, por lo cual, su continuidad mucha veces se pone en riesgo. Son el tipo de shows donde se libran las batallas entre arte y comercio, entre creativos y ejecutivos. Fue el caso de Hill Street Blues que entró en el top 25 una vez que arrasó en la entrega de los Emmy.
  5. La televisión de calidad suele tener repartos amplios y variedad de personajes, lo que permite mostrar distintos puntos de vista, por lo que se necesitan varias tramas para poder acomodar a todos los personajes.
  6. La televisión de calidad tiene memoria. Esto significa que aunque no sean necesariamente serializadas, en estos shows se refiere muchas veces a eventos que han pasado en episodios anteriores. Los personajes se desarrollan y cambian a medida que la serie avanza.
  7. La televisión de calidad crea nuevos géneros, a partir de la mezcla de géneros antiguos. En los shows de calidad se mezcla la comedia y el drama de una manera en que Aristóteles nunca hubiera aprobado.
  8. La televisión de calidad suele tener fuertes bases en su guión y generalmente es más compleja que otro tipo de programas.
  9. La televisión de calidad suele ser consciente de sí misma. Alude tanto a la alta cultura como a la cultura popular, pero, sobre todo a sí misma (Moonlighting).
  10. En la televisión de calidad, los temas que se tratan suelen ser controvertidos. St. Elsewhere, por ejemplo, fuel el primer show en prime-time en mostrar una historia sobre sida.
  11. La televisión de calidad aspira al realismo.
  12. Las series que poseen estas once características suelen ser aclamadas por la crítica y galardonadas en entregas de premios.[7]

 

A partir de estos parámetros se va perfilando una clara transición de forma y contenido hacia la tercera edad de oro en la televisión. Se considera que los ochenta marcaron un cambio paulatino en el desarrollo de series de diversos géneros como Father Murphy (NBC, 1981-1989) un drama histórico protagonizada por Merlin Olsen; la serie de aventuras de los alumnos de la escuela de arte de Nueva York con Fame (NBC, 1982-1987); las comedias de situación como Cheers (NBC, 1982-1993) y Taxi (ABC, 1978-1982; NBC 1982-1983). A estas se abonan la galardonada Hill Street Blues (NBC, 1981-1987) creada por Steven Bocho y Michael Kozoll, quienes darían los lineamientos para los dramas policiacos venideros, donde se retrataban la cotidianeidad de la comisaría neoyorquina con aspectos más humanos y realistas en los personajes, desarrollando varias sub-tramas innovando en su lenguaje visual y narrativo.

St. Elsewhere (NBC, 1982-1988), producido por MTM enterprises, es un drama médico situado en el hospital ficticio del mismo nombre ubicado en Boston, de tintes realistas con toques de comedia negra. La combinación más interesante sucede al tejer tramas crudas de vida y muerte con momentos amables, que darían un refrescante atractivo a la parrilla de la época. Cultivando mucha audiencia joven, sería la estructura dramática que daría pie a series exitosas del género durante los noventa.

Por otro lado, el drama detectivesco mezclado con drama y romance se daría con Moonlighthing (ABC, 1985-1989), cuyos protagonistas, Cybill Sheperd como la ex-modelo Madelyn “Maddie” Hayes, quien está en bancarrota se une a Bruce Willis, como el detective David Addison, para formar una agencia de detectives privados. La serie creada por Glen Gordon Caro recuperaba la estructura del Hollywood clásico de la comedia de situaciones con drama policiaco, empleaban escenas con nutridas “peleas” amorosas cuyos diálogos entre ambos protagonistas denotaban tensión sexual. La serie cumplía con la inclusión de grandes estrellas del cine de la época, para atraer una mayor audiencia en horario prime-time ubicado entre las 20:00 hrs. y las 22:00 hrs.

Durante los ochenta se produjeron series importantes que es imposible enumerar en este escrito. No obstante, para finales de esta década, las grandes cadenas televisivas producían mayormente “sitcom´s” o comedias de situación, de aventuras policiacas, demeritando la inclusión de dramas de corte más realista. Sin embargo, la fórmula se volvería constante, repetitiva y estandarizaba una etapa que se respiraba revolucionaria.

En octubre de 1990, Fox channel suma a su parrilla programática Beverly Hills 90210, serie creada por Darren Star y producida por Aaron Spelling, este drama cuenta la vida llena de lujos y enredos románticos de los chicos ricos de la ficticia West Beverly Hills High School de California. Con ello, parte de la industria del entretenimiento marcaría un cambio importante en el consumo de la televisión, su marketing se vería enfocado en una audiencia joven y se replicarían los estereotipos americanos incentivando una carga ideológica en su audiencia alrededor del mundo. Gracias a ello, se consagraría la fórmula televisiva de las “teen series” que maduraría en la transición al siglo XXI. En otro extremo, aparece la televisión de la alta factura cinematográfica, con experimentación de géneros, nuevas cadenas de televisión y la consagración del canal premium HBO con sus altos estándares de producción que evidenciaban los tiempos de cambio.

Bajo este escenario Netflix es fundada por Reed Hastings y Marc Rundolph en agosto de 1997; el primero, resignado a pagar una multa de 40 dólares por retraso de la entrega de la película Apolo 13 a Blockbuster, decide crear un mejor servicio de alquiler de dvd´s, que iría perfeccionando con su socio de cara al nuevo milenio. Con un amplio catálogo de selección de películas, una excelente logística de entrega y una creciente lista de suscriptores en la unión americana, los avances tecnológicos auguraban tiempos de cambio en la televisión americana. La era digital y el nacimiento de las redes sociales darían un giro importante a la industria del entretenimiento.

 

Bibliografía

Cornejo Stewart, Josefina. “La televisión. Primera y segunda edad de oro. Características de la ficción televisiva.” en El caso netflix (2012-2015). Nuevas formas de pensar la producción, distribución y consumo de series dramáticas. España, Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna, Universidat Ramón Llull, 2015.

 

 

[1] American Broadcasting Company, por sus siglas en inglés, fue fundada en 1943 por John Noble y Louis Blanche de su filial anterior NBC Blue Network, inicio operaciones como estación de radio el 12 de octubre de ese año y el 19 de abril de 1948 tiene su lanzamiento como canal de televisión. Constituye una de las tres cadenas de televisión más grandes de Estados Unidos.

[2] Tiene su origen en los años veinte como un cadena de emisoras de radio llamada United Indepent Broadcasters, Inc., tras ser comprada por William S. Paley cambia sus siglas a Columbia Broadcasting System, por sus siglas en inglés, convirtiéndose en una de las tres grandes cadenas más importantes de la televisión americana.

[3] Es la cadena de comunicación más antigua de Estados Unidos, fue fundada por la Radio Corporation of America en 1926, fundada por el pionero de la radio David Sarnoff como cadena de televisión llamada National Broadcasting Company e iniciando transmisiones el 30 de abril de 1939.

[4] Josefina Cornejo Stewart. “La televisión. Primera y segunda edad de oro. Características de la ficción televisiva.” en El caso netflix (2012-2015). Nuevas formas de pensar la producción, distribución y consumo de series dramáticas. España, Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna, Universidat Ramón Llull. Págs. 33 y 34.

[5] Ibídem. Págs. 36 y 37.

[6] Loc cit. Pág. 38.

[7] Ibídem. Págs. 41 y 42.

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