Rogelio Marcial: un pensador de la juventud

Por Aldo Saúl Uribe Nuñez[1]

El concepto de juventud es complejo, tiene distintos abordajes y significados que varían de acuerdo al campo de estudio y disciplina. En la academia se ha analizado, por ejemplo, desde la antropología, pensando las implicaciones de las identidades de las y los jóvenes y su pertenencia a grupos sociales; desde la psicología, viendo a la persona joven como una persona en proceso de formación de su personalidad a la par de experimentar cambios fisiológicos, emocionales y sociales.

Particularmente, es la sociología una de las ciencias que más ha prestado atención a la juventud, pensándola como un constructo y grupo social regidos por condiciones históricas, culturales, políticas, demográficas y económicas que es formado en un momento y contexto específicos.

El imaginario social que se ha establecido hacia la juventud y las y los jóvenes históricamente se ha caracterizado por ver esta etapa como una fase que no tiene importancia, ya que al ser transitoria, no es necesaria la atención o los recursos, porque mientras sean jóvenes es menester mantenerlos ocupados hasta que sean adultos (Lozano, 2003).

De igual forma, se ha visto como una etapa que no aporta en las dimensiones económica, social o cultural porque son los jóvenes quienes solo utilizan el tiempo y los recursos de los demás. Aunado a esto, esta etapa tiende a ser estigmatizada, criminalizada e idealizada; ya sea que se vea como un grupo amenazador que puede ocasionar daños en el orden y seguridad de la sociedad —y por ello hay que vigilarlos, dominarlos o cambiarlos— o como un grupo débil, sin experiencia y frágil. También, muchas veces hay una inclinación a homogeneizar a la juventud y a las y los jóvenes como si fuesen iguales en todas las culturas o sociedades y tuvieran las mismas necesidades (Lozano, 2003).

En México se han hecho esfuerzos por visibilizar las condiciones y las necesidades de los jóvenes, pasando a ser uno de los temas más importantes en la agenda pública e institucional del país. No obstante, muchas veces el bienestar y desarrollo de este grupo social es relegado y las políticas públicas no responden a sus necesidades.

Específicamente, ha sido la academia una de las instituciones sociales que más han puesto en boca las problemáticas de las y los jóvenes en el país, sus formas de vida, sus características demográficas, económicas, educativas, sociales y culturales, así como sus formas de expresión, sus grupos de pertenencia, etc. En ese ámbito, Rogelio Marcial es un ejemplo de cómo se puede resignificar a la juventud e ir más a fondo de lo que realmente significa ser joven en el país.

Rogelio Marcial nació en la Ciudad de México en 1963. Estudió la carrera de sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. Posteriormente, en1989, ingresó a la maestría en Estudios Rurales en el Colegio de Michoacán, centro de investigación ubicado en la ciudad de Zamora, Michoacán, México. Una vez finalizados sus estudios, entró al doctorado en Ciencias Sociales en el Colegio de Jalisco, en la ciudad de Guadalajara.

Según algunos testimonios, Rogelio tenía interés por los cacicazgos y cómo se generaban relaciones de poder y dominio en el agro, sin embargo, perdió interés en el tema y comenzó a inclinarse a estudiar a los jóvenes, las pandillas y el Rock and Roll por consejo de uno de sus profesores en la maestría. Esta serie de acontecimientos le dieron una transformación a sus intereses y vida y lo llevaron a estudiar a la juventud, trabajando con jóvenes en diferentes barrios en las ciudades de Guadalajara y Zapopan con un especial interés en las pandillas.

La relevancia del trabajo de Rogelio Marcial

A lo largo de sus trabajos, Rogelio nos invita a reflexionar sobre lo que significa ser joven en México, vislumbrar cómo existen prejuicios, estereotipos y representaciones sociales que permiten formar un imaginario social distorsionado sobre este grupo poblacional. Al respecto, contó con una amplia producción académica e investigativa en el Colegio de Jalisco, en el ITESO y en la Universidad de Guadalajara, casa de estudios en la que hasta el año 2020 fue profesor investigador en el Departamento de Estudios de la Comunicación Social. Realizó conferencias, charlas y cátedras en universidades de Brasil, Chile y Estados Unidos y escribió obras como “Andamos como Andamos, porque Somos como Somos”, “Porque así soy yo: Identidad, Violencias y Alternativas Sociales entre Jóvenes Pertenecientes a Barrios o Pandillas en Colonias Conflictivas de Zapopan”, entre otras. Fue una persona con un interés genuino por el bienestar y el desarrollo de las y los jóvenes, un intelectual comprometido con las causas sociales y la solución de problemáticas que los aquejan.

A través de su trabajo, coordinó proyectos de intervención social en aras de implementar políticas públicas y programas sociales con una perspectiva de derechos humanos en los jóvenes, tomando en cuenta sus intereses, sus formas de vida y de expresión. Rogelio ejemplificó la importancia de trabajar en conjunto con la academia, la juventud y el Estado, ayudando a mirar a este sector desde una perspectiva más humana y crítica.

Está claro que esta etapa de la vida se halla marcada por las transformaciones biológicas y psicológicas, pero también, por las trasformaciones sociales y culturales. En ese sentido, Rogelio logró cambiar el imaginario social de la juventud en Jalisco y en México y nos ayudó a entender que es necesario no hablar de juventud, sino de “juventudes”, es decir, de grupos construidos y determinados por condiciones particulares.

En un contexto social en el que cada día prevalece y se perpetúa un discurso tergiversado sobre lo que es ser joven en México y en el mundo, sumado a una perspectiva adultocentrista y estigmatizada, Los aportes de Rogelio Marcial permiten rescatar las subjetividades de las y los jóvenes y comprender que cuando dialogamos sobre juventud no nos estamos refiriendo a un grupo homogéneo, sino a un grupo multidiverso con características, necesidades, cualidades y formas de vida distintas.

Lamentablemente, Rogelio Marcial falleció en el año 2021 a sus 58 años, pero su legado marcó y marcará el trabajo intelectual con jóvenes en México. El estudio de la juventud y los jóvenes no será el mismo después de sus enseñanzas. Por ello, este artículo espera haber evidenciado, aunque de manera sucinta, la importancia de su trabajo e invitar a la comunidad académica, estudiantil y a la sociedad en general a conocer su legado intelectual y humano para acercarnos a observar y resolver las problemáticas que aquejan a las y los jóvenes con una mirada más amplia.

 

 

           

Bibliografía consultada

Lozano, M. (2003). Nociones de Juventud. Ultima década, 11(18), 11-19.

 

 

 

[1] Licenciado en Psicología (UdeG); Especialista en Diagnóstico Clínico y Tratamiento de los Trastornos Mentales (AMSP, A.C.); posee una Formación en Psicogerontología (AEEP, A.C.); una Formación Psicoanalítica Especializada (AMSP, A.C.); así como diplomados en materia de ciencias forenses y derechos humanos. Se desempeñó como asistente de investigación en distintos centros de investigación como el Centro de Investigación en Comportamiento y Salud (CUValles, UdeG), el Departamento de Sociología (CUCSH, UdeG) y el Departamento de Estudios de la Comunicación Social (CUCSH, UdeG). Ha cursado seminarios de investigación en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Ha sido ponente en congresos y coloquios nacionales e internacionales. Ha escrito artículos en revistas académicas estudiantiles y medios digitales sobre psicología social, vejez, estudios sobre juventud, educación y salud mental. Actualmente es estudiante de la Maestría en Humanidades, Línea Formación Docente con eje de especialidad en Ciencias Sociales, Humanidades y Comunicación (UAZ), del Diplomado en Seguridad Pública y Prevención del Delito (ELCPAPO) y trabaja como investigador independiente.

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