Un sabor desilusionante

Sopa de manzanas del tratado Íntimas suculencias de Laura Esquivel

 

Por Diana Peña Castañeda[1]

Una sopa recién hecha, muy caliente siempre tiene la virtud de la unión familiar. La de manzanas de Íntimas suculencias de Laura Esquivel entremezcla la laboriosa e íntima preparación de la receta con el orgullo que motiva la vida admirable del tío Romero: “Sencillo, bueno, inteligente, guapo, simpático, maravilloso, un político ilustre, importante y bien pagado.” De ahí que no solo cada ingrediente sea añadido de modo preciso, sino que se reúna toda la familia para cocinarla mientras se enaltecen sus probidades como si se tratase del más honorable discurso público.

En el relato, este plato tiene un vínculo con la profunda admiración. La visita del tío Romero era la única razón para aderezar la sopa. El esmero para agradarlo se hace evidente en la experticia para cortar cada ingrediente, aderezar con finos condimentos y revolver con sutil delicadeza. Al ser sus parientes, con esta sopa también se honra la identidad familiar “…En todo México no podía existir una familia de mejor casta, linaje y alcurnia…”

Por supuesto, el sentimiento también se reconoce en la comida. A medida que avanza la preparación de la sopa, lo obsceno de la vida de aquel pariente se pone en evidencia. Ni la lumbre ni el lector esperábamos tal final. Él no era lo que parecía.

Pero en el fondo, más que perderlo, el verdadero dolor significó el quiebre del orgullo de emparentar con alguien tan ilustre, ahora un simple muerto señalado y odiado. El encanto de la preparación quedó reducido a un “sabor desilusionante” encarnado de manera escabrosa en la memoria incisiva de la sopa de manzanas, la preferida de tío Romero.

 

Receta

Tiempo de preparación: 40 minutos

Tiempo de cocción: 30 minutos

Porciones: 4 porciones

 

Ingredientes:

3 manzanas

6 tazas de caldo de pollo concentrado

2 jitomates grandes (tomate rojo)

1 cebolla

2 cucharadas de harina

1 cucharada de perejil

Aceite de olivas

Sal y pimienta al gusto

 

Preparación:

Pelar las manzanas y cortarlas en cuadritos.

Remojarlas en agua con una cucharada de sal para evitar que se oxiden.

Disponer en una bandeja el jitomate en mitades, la cebolla en trozos.

Bañar con un buen chorro de aceite de olivas, sal y pimienta. 

Asar durante 10 minutos.

Moler. Debe quedar una salsa muy espesa.

Dorar la harina cuidando que no queden grumos.

Agregar poco a poco la salsa de jitomates asados y el caldo de pollo.

Agregar la sal, pimienta.

Adicionar las manzanas escurridas y dejar hervir hasta que ablanden.

Servir la sopa bien caliente con un poco de perejil picado.

 

 

Notas al margen de la receta

Foto: Diana Peña

Un giro sutil para esta receta podrían ser unas notas de jerez o brandy en el fondo (se puede lograr dorando previamente las manzanas con los jitomates y cebolla). Unos cuantos dientes de ajo también asados dan un toque picante y contundente. ¿La cebolla? Blanca, quizás puerro. Un poco de tocineta asada picada y algo de crema agria al momento de servir agregan un placer deleitoso.

 

En fin, aquella es la receta que la familia preparaba para el tío Romero, pero como dice en alguna parte del libro: “Uno es lo que come, con quién lo come y cómo lo come. La nacionalidad no la determina el lugar donde uno fue dado a luz, sino los sabores y los olores que nos acompañan desde niños.” En el arte culinario, las posibilidades resbalan a través de los sentidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Comunicadora Social, especialista en Comunicación Organizacional, Magister en Ciencia Política. Interés en escribir sobre la comida como elemento narrativo en la literatura y como arte simbólico de la memoria social. linkedin.com/in/dianapeñacastañeda

@la_libreria_patisserie

 

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