Positive Songs Proyect de Liz Ruvalcaba

Por Ximena Cobos

Es época de remover, de ver crecer la semilla hasta convertirse en un disco completo. Positive Songs Proyect (en vivo) de Liz Ruvalcaba verá la luz con las lluvias de mayo, pero ya pueden hallar una serie de nueve tracks en Bandcamp, así como siete canciones más bajo el título PSP: Nivel Dos, lanzado en julio de 2020, pues este proyecto fue creado durante la pandemia; y si son fans del algoritmo, en Spotify hallarán varios sencillos ya disponibles. Cabe mencionar que Liz recibió el ‘Golden Record’ por participar en el proyecto de composición ‘Positive Songs Project’ nacido en Birmingham U.K en el 2020, creado para combatir los efectos negativos en la salud mental causados por el confinamiento.

Liz Ruvalcaba es una joven cantante, compositora y artista de live looping radicada en Guadalajara, que habita el mundo desde la voz y la experimentación sonora. Estudió música desde los 6 años, viene de una familia musical, casi todos dedicados a esta disciplina de manera profesional, creció escuchando desde Bach y Mozart hasta Pink Floyd y King Crimson, quizá por eso su imaginación es igual de potente y desbocada.

Creo que crecer en ese ambiente hizo que desde niña me apasionara la música y haya querido dedicar mi vida a ella. Primero quería ser pianista, después el canto me atrapó; primero como corista, después comencé a tocar piano y cantar en una banda de rock pop. Luego durante muchos años estuve inmersa en el jazz, bossa nova y música latina en diferentes agrupaciones hasta que descubrí que podía componer mi propia música y esto me gustaba aún más que ser intérprete.

En medio del encierro más cruento, del abismo de las pérdidas, cuando la salud emocional se aferraba a no caer en el abismo, Liz crea este disco con solo un controlador y un micrófono, inmersa en la soledad de un estudio personal que se convirtió en el espacio para dejar crecer la imaginación sobre lugares interiores que se expandieron cálidamente hacia el afuera, construyendo atmósferas que reanimaban la piel falta de sol y los ojos que no podían sentir el tacto de otra mirada sin la mediación de una pantalla. Si hay que ponerle un género, señala Liz, sería Fusión, Voz/Fusión.

Uso un controlador o un teclado y a veces unas apps en el iPad para generar otros sonidos como sintetizadores para acompañarme. Toco un poquito de batería y de repente un Banjolele. Pero mi instrumento por excelencia es la voz y me gusta generar casi todo el diálogo armónico y muchos de los paisajes sonoros sólo con la voz porque al improvisar no sólo se trata de cantar la escala correcta, para mí, es más libertad hacer todos los sonidos que puedas imaginar que tu voz puede hacer. También algunas composiciones que tengo se pueden definir como Trip/Pop o ambient/experimental. En realidad, trato de no estar casada con algún género musical o incluso con la técnica del live looping; ahora mismo estoy trabajando en un álbum en formato ‘full band’ guitarra, batería, bajo, sintetizadores, piano y voz y me encanta que suena muy diferente a lo que hago normalmente con los loops.

La voz de Liz a veces nos remite a ese misterio profundo que Rita Guerrero portaba, aunque quizá sea la búsqueda de un asidero, una referenta mexicana que nos permita tener palabras para este hallazgo que va más allá de las voces conocidas que, aunque particulares, suenan a un mismo rango bocal, una tesitura construida en serie en la misma escuela de música de la Ciudad de México. En ese sentido, escuchar los paisajes sonoros, los cuentos e invenciones de Liz significa abrirnos a una escena musical que inexplicablemente nos mantienen oculta, como si las fronteras entre estados fueran domos aislantes que no permiten atravesar el sonido, a menos que éste sea estandarizado, menos atrevido, un poco más como todo, es decir, como dicta la industria musical que garantiza ventas y éxitos desmedidos.

La verdad no entiendo aún por qué acá en México es mucho más difícil tener la escucha o la apertura a música que no suena en la radio, y en ciertos momentos es realmente frustrante lo difícil que es llegar a dialogar o proponer proyectos a instituciones culturales o foros. He estado trabajando en mi propia gestión desde hace muchos años, proponiendo conciertos en casas, una sala amplia o un jardín, donde armamos un mini escenario. Hasta ahora es la mejor manera en la que puedo acercar mi música a la gente y es una experiencia muy bonita para ambas partes porque me escuchan en vivo, podemos platicar de cómo hago ciertas cosas con los loops o la voz y se quedan en contacto quienes gustan de lo que hago.

Aquella escena de Guadalajara juega mucho con la música en vivo, con los encuentros entre mentes creativas de jóvenes hartos de la inventiva corta, de los límites entre disciplinas artísticas; los cruces se les salen de las manos y las iniciativas mantienen el terreno siempre fértil para la generación de proyectos incluso durante la pandemia. De ahí la importancia del lanzamiento de este disco en vivo, porque significa transcender lo que en su momento fue un sentimiento personal, único, una necesidad de salvamento para compartir que ahora permitirá reconstituirlo en una celebración de vida, la alegría del contacto y la presencia.

Sin duda, el control absoluto de la industria que marca la tendencia de todo lo que escuchamos nos debiera incitar a ser rebeldes, desadormecer el gusto y naufragar buscando paisajes sonoros, retos a nuestro gusto musical para saber qué tan afinado tenemos el oído y hasta dónde podemos dispersarnos en medio de la música que no mantiene un sonido estándar. Los hallazgos como la música de Liz, reconstruir su carrera musical con más despegue fuera de México —cerró el festival Y2K en 2019 en el fabuloso Catalyst Club, un  foro muy importante en la cultura Californiana donde se han presentado músicos como  Janis Joplin, Tom Petty, Iggy Pop, Nirvana, Patti Smith— nos permite cuestionar la fuga de talento y nos invita antes bien a aprovechar los rincones pequeños, paraísos no tan perdidos, donde la música entra en escena en un vivo insinuante.

¡Mi experiencia en el extranjero ha sido alucinante! Desde la primera vez que fui invitada a un festival internacional de loops he recibido comentarios halagadores de mi música y también críticas que me han ayudado a mejorar tanto la técnica del live looping como de composición y arreglo. He encontrado muchas puertas abiertas para diversos festivales internacionales, en galerías de arte, para colaboraciones a distancia y en vivo, para varias grabaciones. También tengo la fortuna de pertenecer a una comunidad mundial de looperos, que se siente más como una familia musical que escucha y consume la música que uno propone. 

Además, la puesta en escena de un disco en vivo no sólo nos devuelve a la experiencia de un concierto, la idea acariciada que creímos que no volvería jamás; la música que Liz crea es música atmosférica, sensorial, son escenarios que conducen a la mente a un sentimiento, que te permiten acariciar el agua y la risa, volver a ese sitio cálido de la memoria primigenia antes de que nuestros pulmones se dijeran listos para respirar el aire fuera del útero donde nos fuimos construyendo, una alegría que hace derramar lágrimas de un goce profundo: reconocer la vida más allá de nuestro cuerpo, célula que respira; atravesar paredes y situarnos en medio del bosque repleto de olores y sonidos mínimos que se sienten aunque no se escuchen nota a nota recreados, y cómo no, si el disco representa una salida, una libertad de espíritu encerrado. En palabras de Liz:

La música acompaña. La música puede hacer inolvidables ciertos momentos de nuestra vida, realza los sentimientos, hace que queramos compartirlos con quienes nos rodean. Podemos escuchar una canción que nos lleva de la mano a algún episodio lindo o triste de nuestro pasado. Tarareamos melodías inventadas cuando estamos felices, y escuchamos canciones melancólicas para que nos ayuden a expresar el dolor que a veces no tiene palabras. Entonces no es acerca de lo bien o mal que la música esté hecha o interpretada y muchas veces ni de la letra, es el momento en que eso que suena le significa a alguien que escucha.

Siento que eso es el arte en general: Mensajes, momentos de encuentros casuales que significan. Como lo dice Milan Kundera: “solo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días, es mudo. Sólo la casualidad nos habla. Tratamos de leer en ella como leen las gitanas las figuras formadas por el poso del café en el fondo de la taza”. 

Durante el encierro, en la pandemia, quise plasmar con mi música mensajes que de alguna manera  me hicieran sentir menos frustración, ansiedad o desconcierto por ejemplo con una letra que habla  de lo bello que puede ser un paseo al atardecer en la ciudad con las calles solas como en la  canción de ‘Croma’, o una improvisación instrumental que regale un poco de paz como el track ‘Aura’ que fue el primer sencillo.

Fue difícil canalizar todo ese año oscuro de incertidumbre en mensajes positivos, pero a fin de cuentas, éste ejercicio de composición me obligó a mantener la frente alta y tener la esperanza de mejores tiempos.

Entonces, el vieja en vivo apuesta por la experiencia que activa todos los sentidos, que envuelve el cuerpo y lo hace desprender rayos de luz en pequeñas vibraciones, porque lo que Liz nos recuerda es que la música es más que un objeto de consumo, una pieza escuchada maquinalmente mientras te abstraes de los estímulos del exterior en medio de un caos citadino. Positive Songs Proyect es todo lo contrario, es un catalizador, una dosis que reactiva la percepción del mundo, que supone una mediación en la experiencia para que al tiempo que agudiza los sentidos los estímulos no sean grotescos. Así que si viven en Guadalajara o quieren darse una escapada para poder escuchar en vivo esta experiencia del Positive Sonsg Proyect ahora con la participación de más músicos, y desean conocer la fecha del lanzamiento, pueden seguir las redes sociales de Liz Ruvalcaba, la encuentran en IG, YouTube, Bandcamp y Spotify.

 

 

Publicado en Música y etiquetado , , .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *