Óscar Páez | Poemas

Óscar Páez (1993 Huatusco, Veracruz) 
Autor del poemario Los castigados. Estudió creación literaria en el taller red de letras 2019, ensayo con Laury García Dueñas, literatura con el escritor Edgar Pérez, Poesía con el poeta Ángel Vargas y corrección del texto poético con el poeta Jorge Humberto Chávez.

 

soñé con un perro
con un perro desollado
cantaba su cuerpo su
cuerpo rojo silbaba 

Blanca Varela

 

Rojo lamento 

Mi madre soñó con un perro,

un perro desollado a media noche,

un perro que lleva mis vísceras,

mi ropa, la medida de mis ojos,

la oscuridad de mi cabello,

mis tenis rotos

y mis ansias de libertad.

Mi madre soñó con un perro

que le dice mamá y lanza ladridos

en forma de auxilio,

auxilio mamá, auxilio, auxilio.

Soñó con un perro cubierto de sarna,

cubierto de mí,

de mi sombra,

sombra de cuchillos y balas

que atraviesan la piel del can,

del hombre, del niño.

Mi madre soñó con un perro, con un perro

desollado que responde a mi nombre y aúlla

a la noche con lágrimas y gritos.

Mi madre soñó con un perro de 26 años,

desesperado jugando su infancia,

en el cadáver de su propia forma.

Mi madre vio en su sueño bolsas negras,

ya no había perro, ni niño, ni hombre ni carne,

solo el sueño, la pesadilla, la pesadilla,

la pesadilla.

 

 

                  **

Nadie te va abrir la puerta 

                              sigue golpeando. Insiste

Blanca varela 

 

No se abre, 

eres la puerta de lo inmundo,

de lo que hiere en la piel, 

el rencoroso aliento de un no.

 

Acaso no ves que me espera

 su inagotable orgasmo,

el sabor de su nuca

 y la precisión de sus lunares. 

 

No se abre, 

como la calle que me guía hacia su sexo.

Muero por expandir su hogar,

por procrear nuevos mundos,

tallar nuestra piel y adornar su torso.

 

No se abre, 

ella me espera en el trance de la noche

sin su dios amorfo, pérdida en mis silencios. 

 

No se abre. 

 Fuera de servicio

 

7:00 PM 

Mamá ya voy en camino, te amo.

 

Uno cae como bala desplomado

sobre cuerpos desconocidos, 

sobre la casa de fuego o de agua

de algún amigo y se desploma en su

propia agonía, se extiende como grama y

fecunda el piso, haciéndose uno con los

azulejos. 

 

9:00 PM

 

El número que usted marcó está fuera del área de servicio.

 

Te descubrieron con ríos en los ojos,

En vuelta en rasguños, 

con marcas de odio,

con tu fragilidad, 

con tu inagotable fuerza. 

 

Primero tus manos sin piel, 

llenas de sueños atrapados, 

carcomidas por la sal,

con peces como aretes. 

 

10:30 PM

 

El número que usted marcó está fuera del área de servicio. 

 

Rompieron más que tu ropa,

tu alma se esparció en la calles, 

en las esquinas, 

en los ojos de otras madres, 

en la nada. 

 

12:00 AM 

 

El número que usted marcó está fuera del área de servicio. 

 

Después fueron tus cabellos 

como trofeos robados, 

como hilos que no alcanzan 

a cocer la herida del mundo. 

 

Tu dibujo de sangre, 

tu cuerpo en pedazos. 

 

1:00 AM

 

 El número que usted marcó está fuera del área de servicio. 

 

Removí la tierra, 

donde florecían nuevos cuerpos, 

pero eras del agua un artefacto flotante, 

una mujer que cayó en estado de ebriedad 

por la borda, la justicia tardó en ver tus marcas, tus heridos pechos, tu abismo en el estómago, tus planes a futuro, tus metas desteñidas sobre el color morado que quedó en tu piel. 

 

3:00 AM

 

El número que usted marcó está fuera del área de servicio.

 

 

Publicado en Obras literarias y etiquetado .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *