Poema colectivo después de leer a Ana María Rodas

Por Laura V., Jaazia, Victoria, Cristy, Valeri, Margot, Paloma, Gloria, Almario, Nat y Ximena

 

I

Hay que aprender a escribir 

con el corazón roto

hay que aprender a vivir 

con el corazón roto. 

 

Mirando de frente las cosas diminutas. 

Con la ausencia del ser querido, deseado, 

sobrevivir al deseo imposible, distante.

 

También hay que aprender a desear,

 a querer 

y a escribir en medio de la laguna podrida, 

de la guerra, 

en medio del fin. 

 

Hay que aprender, tanto hay que aprender, todo hay que aprender. 

hay que recordar, tanto hay que recordar, todo hay que recordar.

Y sin embargo, no obstante… 

 

          déjame…

                          pensar un poquito en el amor que no fue, en la utopía de la revolución,

          regálame…

                         una chispa que me encienda la sonrisa de vez en cuando.

         déjame…

soñar, palpar, añorar

Sueño con unos ojos negros

abiertos y brillantes como el sol, 

el fulgor de la mirada encendida 

que me dice “aquí estoy, aliméntame”.

Palpar tu mano y viajar.

 

Eres y serás 

Añoro tu presencia, 

mi lugar en el mundo

Enmarcado por tu andar.

Mi pasado,

mi presente y mi futuro. 

 

Mi razón para

                 Soñar, palpar, añorar. 

                 que la fiesta no termine, porque si no es contigo será con otras,

                las otras. 

 

II

Allí, entonces,

con una palabra

destruyo tu simulacro 

viril,“revolucionario”:

Clítoris
           Clítoris

                              Clítoris

                                        Clítoris

                                            Clítoris

No lancé ni una bala.

Tan solo una palabra.

 

Tu lugar de las ideas

es gesto genocida;

te importa tan poco el mínimo gesto de vida 

que al mundo entero masacras rompes quiebras.

Dejas rastro del siniestro y lo niegas,

como si nadie fuera a enterarse 

sobre en qué monte de huesos 

fundas todas tus victorias.

 

¿Que piensas y luego existes?

Yo sientipienso y SOY:

R E V O L U C I O N A R I A.

Si te dejo escurriendo el ego,

es lo único que entre tú y yo 

va a correrse

porque yo sé reconocer mi deseo, 

atino a mirar tu cuerpo

y no le temo a palparlo con manos

lengua 

uñas. 

 

No sabes construirlo

se  carcome el tiempo

y mi deseo lo moldeo a solas.

 

No demando tu amor ni tu atención 

soy mÍa

muy mía.

Si vienes a llenar mi cabeza de palabras

no diré nada

no porque no me importes 

pero acá que cada quién cargue

con su vida,

yo me hago cargo de mi deseo

lo sé es muy mÍo no lo comparto

lo abrazo nos llenamos.

 

No pienso compartirlo

ha sido doloroso encontrarnos reconocernos.

 

Me erijo Mujer pensante, 

conocedora de mi cuerpa

de sus sensaciones y apetitos

razón, pasión, 

voluptuosidad, deseo,

ternura y violencia,

sin temor a escribir y nombrar

los territorios prohibidos.

 

Mujer en un silencio calmo 

y en un grito de placer.

No vírgenes, 

no complacientes con otros.

Reconocer el valor del cuerpo 

y nombrar a la entrepierna con alegría

es nuestro arte

la victoria de la poesía 

de la venganza de la carne.

 

               Vulvas parlantes, cuerpos que vibran 

               y voces que convocan a las hermanas del alba 

               a soltar la obligación de ser desde el sufrimiento.

 

Apoderarse de la palabra 

y reconocerla nuestra hermana.

El gozo de una “aaaaaaaah” 

que se prolonga                 

sonido gozoso, no performático, 

del ser mujer.

Escupiendo los decires de nosotras.

Escribiendo nuestros propios textos.

 

Quitando los pies que aplastan, 

que nos empequeñecen 

porque nos temen. 

 

Libres para elegir, 

          libres para sentir 

              y libres para pensar.

 

III

Alguien nos robó el fuego.

Fue en nuestra estufa en donde comenzó.

Maestras de la fricción chispeante.

Fuertes, suaves y deseantes

 encontramos los sabores.

 

Antes nos quisieron

fuimos territorio del deseo

juego 

conquista 

luego nos escondieron en una cocina

a lavar y criar

nos apagaron en demandas

y nos llamaron madres

mujeres parturientas

carentes de deseo nos construyeron… 

y lo apagamos.

 

Lo buscamos en espacios de ternura      luego en soledad

ahí nos encontramos                y nos reconocimos en ese territorio

que parecía árido

 en abandono

ahí nos reconocimos deseosas

para abrazarnos 

recorrer caminos propios

 espacios sin conquistar 

a manos de hombres torpes.


El fuego volvió a nosotras

piernas que se tocan

universos que explotan.

 

Ahora que el silencio ha sido roto

o reina acá adentro 

sin demandas

sin la estúpida tensión 

de decirme lo que soy

lo que debo

lo que tengo 

lo que me ajusta

ahora, precisamente, hoy mismo

en esta noche

por este tiempo

para nosotras

nos habito

piernas libres

cabelleras al aire

cinturas procaces

bocas que arden entre lengua y dientes.

 

Nos nutro de deseo

en tu espejo de maleza

de potra

fiera

cataclismo y corazona delirante

ahora, hoy mismo, precisamente

me soy

me sé

me escucho entre bravura de mares 

escurriendo

en líquenes lamidos

en flor nocturna que se abre.

 

IV

¿Se puede hacer la revolución 

sin hacer el amor?

¿Se puede ganar una guerra 

sin ganar el derecho a desear?

Yo no podría

si no pasa por mi cuerpo 

no quiero triunfos

ni medallas.

Mi posesión de tu cuerpo y mente 

es una de mis revoluciones.

 

No quiero conquistar a los vencidos

ni hacer festivales

o ganar todos los premios del mundo

quiero abrazar sin prisa

no quiero lanzar bombas a los poblados

quiero explotar de ganas en mi cama

no quiero reconocimientos ni estatuas

quiero una foto con vos

amaneciendo

 

no quiero ser mártir 

solo quiero ser una mujer 

deseante 

chorreante

palpitante 

en un solo grito

que desanude la rabia

y desaparezca los males del mundo.

 

¡NO!,

no se puede hacer la revolución 

sin hacer el amor.

 

¡No se puede hacer una revolución

 sin hacer el amor!

RE PI TO

                ¡NO!

 

V

Nos robaron el fuego interno

para ponerlo en las brasas de una estufa

Nos robaron la voz para silenciarla

Nos robaron la piel para ocultarla

Nos robaron la ternura 

para convertirla en un producto

En la época de la revolución mexicana 

cuando una niña nacía 

su cordón umbilical

era enterrado en la cocina 

decretando una vida servil 

Sometida y Atada a la cocina

para servir a otros

no para nosotras

no para ella

no para sí

 

Sometida y atada

para complacer al padre 

al hermano 

al novio

al marido

a los hijos

 

Ha llegado el momento

de comenzar la revolución de la ternura

la revolución de la piel

La revolución del disfrute

de nuestro territorio-cuerpo

 

Ha llegado el momento 

de poder hablar

Nombrar

Habitar

Aceptar

Gritar

Disfrutar 

nuestro cuerpo arrebatado

Sometido

Silenciado

 

Ha llegado el momento 

del triunfo de la libertad de la piel

del deseo

del erotismo 

y del amor

 

VI

Bienvenidas todas

las manifestaciones 

de la feminidad 

aceptada y abrazada

 

En un mundo 

creado por machos 

para los machos… 

la feminidad

la ternura

la sensualidad 

el gozo 

y el erotismo femenino 

son nuestra arma 

más poderosa!!

 

Granada de fragmentación 

olorosa a piel 

a huesos que no tiritan

rugen

tañen

repiquetean

entre manos que tocan

 

Nombre de mujer

mujer que nombra

sus ganas de correr

correr sin rumbo

sin pausa

 girar al revés

con los pies sobre la tierra

 

las ganas de comer

comer con hambre

despacio

y romper

romper el tiempo

hacerlo pedazos

 

y dibujar

con las manos abiertas

otros relojes

otra pared

 

VII

Soy esta mujer

que vive en el poema

Ama

duele

recuerda

 

Soy esta mujer 

Desafiante y honesta

 

Mujer que es todo

Mujer filosa

Mujer que arde 

Mujer sin cadenas

 

Mujer plena

Navegante del gozo

Observadora 

Vena mordaz 

Muerde

Gime

Jadea

y hace historia

 

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