Esta herida está llena de peces, Lorena Salazar Masso desde el Chocó

Por Yessika María Rengifo Castillo

Toda alma tiene sus raspaduras.
Doménico Cieri Estrada[1]

Uno de los departamentos más violentados y olvidados en la historia de Colombia es el Chocó.  Ciudad que está rodeada de un fragmento del África, teniendo en cuenta que la mayoría de sus pobladores son afrodescendientes que se niegan a olvidar. Sin embargo, paradójicamente, el Chocó está lleno de ríos, de selvas, de hombres, de mujeres, de niños y de niñas, contando historias que se tejen en la memoria y el alma de los que entran y salen de la ciudad del pacifico colombiano.

Esta breve descripción del departamento del Chocó estaría incompleta sin recordar que el río Atrato es uno de los más caudalosos de Colombia, el cual ha sido testigo de llantos, de lamentos, de susurros de la guerra, de esa búsqueda incansable de esas madres por sus hijos. En medio de esa herida llena de raspaduras, es también un río que provee y no discrimina.

Dentro de este contexto, la escritora colombiana Lorena Salazar Masso lanzó su obra cumbre Esta herida está llena de peces, bajo las editoriales Angosta y Transito.  En dicha obra, la autora relata la historia de una madre que, a las orillas del río Atrato, inicia un viaje de angustias y de recuerdos junto a su hijo, entre los vuelos de las aves y el susurro de las voces que acompañan las calles de Quibdó, sin olvidar sus interrogantes como: “¿Qué es una madre?” Pregunta que se planteará varias veces en el recorrido de la historia.

La protagonista, una mujer blanca, un día sin planearlo se hizo madre de un niño negro, ambos, personajes cuyos nombres no se develan. Un niño que llegó tras el golpe de una puerta, acompañado de las lágrimas de una su madre biológica que no puede estar a su lado, pero no lo olvida.  Esa madre adoptiva aprendió a amarlo en todo su esplendor, a tal punto, que es capaz de ir junto al niño a buscar a Gina, la madre biológica, tras su miedo de perderlo ante esa pregunta: “¿Por qué eres blanca y yo negro?” Con tal detonante, a su vez, se nos puede revelar en el transcurrir de la obra un racismo. Racismo que acompaña a la protagonista en sus recuerdos de infancia, de foránea blanca, buscando un lugar de pertenencia como ocurría ahora con su hijo.  

Valga aquí recordar que el racismo se instaura como el odio o discriminación de una o varias personas ante un grupo o comunidad que presenta características diferentes, como el tono de piel, el idioma o el lugar de origen.  Desde la voz del escritor Frantz Fanon[2]:

El racismo salta a la vista porque está, precisamente, en un conjunto característico: el de la explotación desvergonzada de un grupo de hombres por otro que ha llegado a un estadio de desarrollo técnico superior. Debido a esto la opresión militar y económica precede la mayor parte del tiempo, hace posible, legitima, al racismo.

Es decir, que el racismo es el resultado de acontecimientos socioculturales que degradan a unos individuos.

En este punto, las meditaciones permitirán comprender al lector por qué la novela presenta ese mundo de desprecio y de amabilidad a partir de aquel viaje que emprenden los protagonistas. Un viaje que relata por el río Atrato no solo la historia de la madre adoptiva, del niño, de la madre biológica que anhela ver a su pequeño, sino la historia de otros viajeros del barco que recorren los municipios del Chocó, como la mujer que hace las veces de Caronte por el río Bojayá.

Finalmente, la novela es un viaje por la historia que a través de ficción permite relatar el sufrimiento de los nadie y las nadie. Esos nadie que no olvidan, pero siguen aprendiendo a perdonar la indiferencia y el dolor al que han sido sometidos históricamente.  La invitación es a leer dicha obra cumbre de Lorena Salazar Masso[3] como un fragmento de Colombia de los que son olvidados, pero no olvidan.

 

 

 

Bibliografía.

Salazar, M. L. (2021). Esta herida llena de peces. Narrativa colombiana. Angosta Editores.

[1] Escritor mexicano (18 de abril de 1954, Querétaro, México), hijo del artista francés Nicolás Cieri y la queretana María Elena Estrada. Autor de varios libros relacionados con el tema del tiempo.

[2] Revolucionarío, psiquiatra, filósofo y escritor francés, autor de Piel negra, máscaras blancas (1952), Los condenados de la tierra (1961) y Por la revolución africana (1964).

[3] Nacida en Medellín, Colombia. Lorena Salazar pasó parte de su infancia en el Chocó una de las comunidades más pobres de Colombia, donde la desigualdad y la discriminación azotan con la misma virulencia que los grupos armados a una población mayoritariamente negra. En este territorio de lluvias interminables y naturaleza insondable se preguntó qué es el arraigo y la pertenencia. Años después, antes de la pandemia, en la Escuela de Escritores de Madrid comenzó a contestarse en su primera novela. Esta herida llena de peces (publicada por Tránsito Editorial ahora en España) y su respuesta es a través de la historia de una madre blanca y un hijo negro que recorren un río, a los que trasladó esa cuestión: ¿a dónde pertenecemos?

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