Años perdidos

Por Alexis Álvarez Lara[1]

Al cumplir los 45 Feliciana se instaló, decidió no encender una velita más en los próximos festejos, y de ahí nadie la movió. Era tal el resultado de no seguir cumpliendo años que pareciera que también el tiempo decidió evadir su cuerpo y su piel. Se conservó con la figura y la lozanía de esa, por mucho, su mejor época. Soltera y sin hijos que pudieran delatar la farsa, Feliciana vivió gozando de los beneficios de negarse a acumular años, pues su vitalidad y energía no mermaron en nada. Generaciones enteras la vieron desfilar en sus fiestas, departir con ellas, figurar en las fotos, sin que un pliegue en su piel o canas en su cabello pudieran poner en entredicho su edad.

Hasta un día en que se encontró sola, más sola de lo normal, ante la vejez y la muerte irremediable de amigos y familiares, viviendo en un mundo que se dibujaba cada vez más ajeno y difícil de entender. No la entretenían los quehaceres que ocupaban a las otras mujeres de su entorno, evadía los jueves de canasta y no tenía paciencia para tejer.

Hizo cálculos de los años ahorrados. Dedos de manos y pies fueron insuficientes. Los números no le alcanzaron. Feliciana comenzó a considerar recuperar de a poco los años perdidos, agregar de manera discreta una o dos velitas al pastel, aunque la sola idea de ser testigo de su propio deterioro le encrespó los nervios. El día de su cumpleaños, las pocas visitas que la frecuentaban al entrar a la casa se toparon con un pastel colmado de velitas encendidas, que también estaban por todas las piezas, una especie de incendio dosificado. En el sillón donde Feliciana pasaba las tardes, descubrieron un gorro de fiesta sobre un montoncito de cenizas.

 

 

 

[1] Alexis Álvarez Lara (Mérida, 1992). Cursa la carrera de Creación Literaria en el Centro Estatal de Bellas Artes y forma parte, como mediador, del Programa Nacional de Salas de Lectura. Obtuvo el Premio estatal Tiempos de Escritura, categoría Minificción (2020). Textos suyos han sido publicados en revistas y suplementos digitales; la plaquette Incidentes (2019) de la colección escritores de Hipogeo y en la Antología Tiempos de escritura (2021). Desde 2018 es integrante de Hipogeo taller de cuento y ha tomado cursos en el Centro Experimentación Literaria y el INBAL.

 

 

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