La ciudad que se diluye | Ensayo

Por Vanessa B. Lizárraga Juárez

 

 “Estoy y estuve en muchos ojos.

Yo sólo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.”

Los Recuerdos del Porvenir, Elena Garro

 

Las ciudades se conocen caminando, nos dijo alguna vez en un seminario el maestro Javier Roiz. Por una extraña razón cada vez que camino la mía, siento que se diluye ante mis ojos. La ciudad que anduve de niña se está convirtiendo en escombros, o algo peor, una tienda de autoservicio. Siento que todo se pierde, que aquello que alguna vez contuvo mi infancia se mimetiza con la modernidad. ¿Qué será de mí cuando se pierdan los edificios que le dan sentido a mi memoria?

 

Cada persona tiene una visión muy particular del lugar donde nació, sea un pueblo o una ciudad. Lo cierto es que nunca, hasta antes de los estudios de posgrado, le di tanto peso a la relevancia de vivir en la frontera. Las singularidades que conlleva habitar un espacio tan bizarro como lo es habitar el borde. Recuerdo aquel académico argentino que emocionado me dijo que vivir en Juárez era como estar en la puerta de ingreso a América Latina, fue curioso, siempre vi la ciudad como un punto de salida, nunca de entrada. Era familiar ir los fines de semana (o entre semana) de shopping.  Dimensionar lo que implica vivir en la frontera queda maravillosamente ilustrado en aquel poema de Gloria Anzaldúa: Vivir en la Frontera. 

 

De niña, nunca comprendí que ir a El Paso, Texas, implicaba viajar a otro país, para mí solo era cruzar un puente. La ciudad vecina era una extensión de Juárez, la versión bonita. La inocencia permite ver con otros ojos aquello que es cotidiano. Tampoco, nunca, pensé en mi ciudad como algo feo, hasta que estuve fuera de ella. Cuando tuve que enfrentar el estigma que prevalece sobre ella, como un montón de nubes negras que indican que una tormenta se avecina y nunca llega. ¿Cómo vives en Juárez y no te han matado? ¡La ciudad de las mujeres muertas! ¡Juárez, la ciudad más violenta del mundo! A veces, siento que si Juárez fuera un ente, seguro sería una de esas atracciones raras de circo en una foto de Diane Arbus, y muy probablemente, sería mujer.

 

Juárez, es esa raíz donde me tocó nacer, crecer, partir y volver. ¿Me tocará morir aquí? Por el momento, lo único que muere son aquellos lugares que se van perdiendo.  Mi infancia está tan ligada a los espacios que habité y en los que fui feliz. Me produce una nostalgia absLeer más

Margarita Mora | Poesía

Margarita Mora. Originaria de la Mixteca Oaxaqueña y trabaja en el ámbito de la comunicación. Su trayectoria incluye la gestión de proyectos orientados al empoderamiento de mujeres, personas racializadas y otras voces diversas. Paralelamente, ha cultivado la escritura, la pintura y el dibujo como refugios para explorar y transmitir historias que reflejan realidades complejas, desde la interdisciplinariedad, la vulnerabilidad y la resiliencia.

 

 

 

 

1.

He querido convencerme

que una oración es suficiente,

y he llegado incluso a repetirme

que mi vida yace sobre mis manos.

 

Los tomadores de decisiones,

los corruptos, los inmunes,

los tibios e indiferentes,

los ciegos por comodidad,

todos se ríen de mi ingenuidad,

no les satisface mi dolor, mi esperanza

tampoco el grito mudo de mi pecho.

 

El dolor y la impunidad se han infiltrado en cada célula

de cada pequeño círculo en el que me desenvuelvo.

La injusticia es un cáncer haciendo metástasis:

es imparable, irreversible, irrevocable.

 

 

 

2.

Cuando la garganta se agota,

cuando no hay más palabras en el pecho,

ni sentimientos para ser contados.

¿Será quizás el silencio

una cura para todos nuestros males?

Un remedio para nuestros adioses,

nuestros desamores,

para todas nuestras desilusiones

y sueños marchitos.

 

¿Será que el silencio es el que trae la cariLeer más

La negra Angustias: Matilde Landeta y la desmitificación de estructuras

Por Sergio E. Cerecedo

 

Con los movimientos sociales de la actualidad se han puesto en la mesa nombres que antes no se escuchaban tanto en las masas, debido a muchos factores: ignorancia, sesgos, que pertenecen al pasado, y mil y un razones más. Es ahí donde la figura de Matilde Landeta y su lucha es emulada en movimientos por la igualdad y en contra de la violencia de género, además, gracias a esa representatividad que los grupos de mujeres encontraron, el público en general, y que no está del todo consciente o al corriente de estas causas, puede saber del trabajo, figura e importancia de esta cineasta.

 

Matilde en el medio cinematográfico crece primero como continuista en El Prisionero 13 (Fernando de Fuentes, 1933) y asistente de dirección de varias películas de la época del cine de oro con directores como Ramón Peón, camino que le permitió aprender de diferentes géneros y formas de filmar. En su carrera encontramos tanto películas enmarcadas en la revolución y en las luchas armadas como dramas sobre el trabajo sexual y la vida en las ciudades (Trotacalles, 1951), y eso sí, adaptaciones literarias. Su interés por el teatro y la literatura siempre fue tal que llevó un par de novelas al cine, entre ellas está la película que hoy analizamos, devenida de la novela de Francisco Rojas González

 

Por cuestiones de género y política, Matilde estuvo relegada y censurada de la dirección durante muchos años, lo que no le impidió estar de cerca en la parte administrativa y sin dejar de escrLeer más

El secreto de Romelia

Por Sergio E. Cerecedo

 

La década de los ochenta vino con muchos cambios para la industria del cine mexicano, como la llegada del video casero, la decadencia del género de la sexycomedia y, con ello, las disyuntivas entre lo que el público quería ver, debido a la debacle de los géneros cinematográficos populares. También es la época donde más que nunca se sustituyen los productos nacionales por los extranjeros. Y es en esta época que se vive la consolidación de la comunidad estudiantil egresada de las dos primeras escuelas de cine públicas en el país: el CUEC ahora ENAC, y el Centro de Capacitación Cinematográfica.

 

De esta última encontramos entre las directoras formadas ahí a Busi Cortés (1950-2024), quien rueda su ópera prima en una década con dificultades para las propuestas autorales. Además de su larga carrera como documentalista y directora de programas de televisión, ostenta logros como ser la primera estudiante del centro de capacitación cinematográfica en recibir el apoyo para la producción de su ópera prima, como alumna graduada de dicha escuela, un programa que dio oportunidad a través del esfuerzo de que estudiantes fueran cabezas de área por primera vez o de ser asistentes y recibir entrenamiento de maestros expertos.

 

Busi Cortés (1988)

La maestra Busi siempre tuvo una visión de la demostración de la fuerza femenina, de la lucha en contra de las pretensiones sociales y del mostrar los resultados de la represión y el peso de los roles de género en la vida de las personas. De los duros tiempos de represión que atestiguó de las circunstancias hacia las mujeres construye personajes complejos, imperfectos y que ni buscan ser un ejemplo ni tampoco se conforman con el yugo social que imponen sus decisiones, especialmente devenidas de sus sentimientos.

 

Y precisamente esa conexión en temáticas le llevaría a adaptar las letras de Rosario Castellanos, otra gran defensora de la tridimensionalidad en la visión Leer más

Pechos eternos: la completud del ser escritora

Por Sergio E. Cerecedo

 

En los años cincuenta se empezó a ver con una mayor frecuencia que en las cinematografías del mundo se abriera el paso a las mujeres directoras. En el caso de Japón, y también de otros países, esa brecha se abrió principalmente por dos caminos: las guionistas que llegaron del mundo de la literatura y las actrices que conociendo el oficio frente a las cámaras se animaron a aliarse con las escritoras y escribir papeles para ellas y sus colegas. Entre ese grupo se establecieron alianzas para proponer a las producciones historias que miraran más desde el punto de vista femenino y también que dieran presencia en las películas a los temas de interés de la actualidad de ese entonces y que dieran, por supuesto, voz a las historias femeninas.

 

Una de estas actrices fue Kinuyo Tanaka, quien es recordada en grandes películas de directores reconocidos como “Cuentos de la luna pálida de Agosto” (Kenji Mizoguchi, 1961) o Barbarroja (Akira Kurosawa,1965). Tanaka empezó desde muy joven con su carrera en las artes escénicas tocando la biwa (un instrumento musical de cuerda típico de Japón) e incorporándose a un grupo musical. Obtuvo sus primeros papeles en los años 30, y en los 40´s su carrera fue tan exitosa que incluso los títulos originales de las películas eran cambiados comercialmente para ponerle su nombre con una referencia a la temática, como “El primer amor de Kinuyo”  o “Doctor Kinuyo”. Kinuyo fue entonces un ícono de una industria que crecía rápidamente a pesar de haber vivido poco tiempo antes una guerra que trajo nuevos horrores y amenazas.

 

Kinuyo Tanaka (1955)

Sin embargo, ella tenía más ambiciones que la de ser un rostro reconocido, para los años 50 empezó a dirigir  y juntó sus inquietudes con gente con quien compartía ideas e intereses. Una de sus colaboraciones más importantes fue con la creciente dramaturga Sumie Tanaka, que colaboraba con elLeer más

María Fernanda Villanueva | Poesía

María Fernanda Villanueva es artista visual y estudiante de último semestre en la carrera de artes visuales. Su trabajo explora conceptos como la corporalidad, la memoria afectiva y las formas de resistencia desde una mirada crítica y poética. A través de soportes diversos que incluyen textiles, objetos encontrados, archivo y escritura, ha desarrollado proyectos que reflexionan sobre el cuerpo, la antropofagia simbólica, los tótems y la construcción de identidades colectivas. Su práctica se nutre tanto de la investigación como de la experiencia cotidiana, interesándose en cómo lo íntimo y lo social dialogan en el arte contemporáneo.

 

Salivando

 

 

Vienes caminando,  Ignorando sagrados ritos

Pisoteando sabios templos de amor espiritual

Largas vidas siguen  velando el sueño de un volcán

Para un alma eterna, cada piedra es un altar

Caifanes (el diablito 1990) –

 

Miedo y deseo.

Parece que estos dos sentimientos son lo único que he sentido en el

último año y medio…

 

Miedo al deseo que tengo.

Deseo por algo más que piel, por algo más que una cogida rápida en un baño ajeno.

Deseo por algo más que un buen sueldo o una familia tradicional.

 

Y miedo por todo.

La Ciudad de México me da tanto miedo que a veces no me puedo mover.

 

Me encuentro parada en una estación del Metrobús; la de Euzkaro, para ser exacta.

Voy tarde y sé que va a llover, pero mi necedad fue más fuerte: no metí el paraguas en la bolsa.

 

Voy tarde… y se me llena la boca de saliva.

Como si estuviera a punto de vomitar.

Como si algo se hubiese activado en el cuerpo sin que yo lo pidiera.

 

A veces es por una mirada que me cruza sin pedir permiso.

A veces una palabra que me nombra sin conocerme.

A veces, simplemente, caminar.

Caminar sola por la ciudad.

 

Mi  cuerpo lo hace antes de que lo piense.

Aprieta los dientes, cierra los labios, mueve la lengua hacia atrás.

Y traga.

 

Aprendí a tragar saliva antes que a responder.

 

Mi lengua se hace pequeña.

Los dientes se aprietan.

Y todo lo que quiero decir se me va hacia adentro.

 

Tragar es más rápido que pensar.

Más rápido que gritar.

 

A veces siento que estoy entrenada  para contener (me).

Que aprendí a sobrevivir tragando lo que no podía escupir:

la respuesta, la rabia, el deseo de tocar, de cLeer más

“Yo no soy guapo”

Por Sergio E. Cerecedo

 

En el trabajo de estudios culturales y etnomusicología que he tenido la suerte de realizar, cada vez reafirmo más mi gran pasión por el fenómeno social que se engloba dentro del gusto de la gente por cierta música, y puedo disfrutar géneros de diferentes orígenes con la misma alegría. Desafortunadamente, a través del tiempo, he visto que sobre cierta música en especial en este país donde el sistema de castas no se nos sale de la cabeza ni de las vísceras, hay géneros y estilos que son discriminados por el grueso de la población y cuyos orígenes en el barrio, en las venas abiertas de las clases populares, los prejuicios y estereotipos alejan a muchos grupos sociales que buscan “lo de moda” más allá de lo que les hace sentir y disfrutar. Así pues, los géneros tocados por los sonideros fueron mucho tiempo ninguneados y calificados como algo de mal gusto, y en lo personal, me da mucho coraje que hasta que un músico o intérprete que gusta a la clase alta se acerca a los géneros y decide hacer una colaboración —mucho también tienen que ver las decisiones de las disqueras—, que la mayoría de las veces diluye el sonido original, la esencia del género, es que afortunadamente sirve para que algunos curiosos volteen a ver más la importancia de los llamados “Sound Systems Mexicanos”

 

Joyce García (2017)

Del trabajo de los músicos que menciono, vinieron otras fusiones que actualmente legitimaron ante la chaviza estos géneros. Un fenómeno de aceptación que hizo posible que el sonido “La Changa” y similares se presenten en el plaza Condesa y otros lugares en colonias que distan mucho de ser populares, lo cual es gracias al paso abierto por ciertas disqueras y músicos que reconocieron una influencia valiosa en la música caribeña y sudamericana de influencias africanas que los sonideros dieron a conocer. La película documental “YO NO SOY GUAPO” es en parte un tributo a esa gente que en ocasiones ha dejado de comer por adquirir un disco y hacer que los trabajadores, los expertos en oficio y la gente que se parte el lomo diario tengan también la alegría que las fiestas populares implican en el mexicano.

 

Y es que en los años 50´s y 60´s, en los momentos de mayor desigualdad sLeer más

Señorario

Diccionario de las mujeres que adultecen

 

Por Natyeli Montiel, Piligrosa, Vanessa V. Lizárraga Juárez, Arlette Luévano, Victoria Pantoja Campa, Paola Flores Miranda, Luz Guerrero, Odeth Osorio, Tania Martínez Suárez, Cristy Quiroa, Oli Guarneros, Soledad Díaz Vázquez, Claudia Fragoso Susunaga, Alejandra Olson, Jacqueline Campos y Ximena Cobos Cruz

 

 Adultecer: No es volverse seria: es volverse cierta || Aceptación a la vida adulta || reconocimiento de nuestra facultad de ballenas, repletas de experiencia y saberes. || Ser históricas y temporales. || Ciclo de la vida en espiral.

 

Agua Bendita: el sudor de las señoras cuando bailan || Elíxir de las Diosas.|| Líquido que emana del cuerpo de la mujer para liberar emociones, ya sea de tristeza o placer.

 

Amiga: persona ineludible, inalterable e inconmensurable compañera y cómplice a lo largo de toda la vida. || Cada mujer que adultece necesita ir haciendo su manada, su grupa, su cuerpa de agua que cuida.

 

Amor entre mujeres: el sentimiento de complicidad y acompañamiento que entrelaza la vida de las mujeres, las reconforta y sostiene. || Tipo de amor que se recomienda, que salva y sana y por el que vale la pena reírse a carcajadas.|| Entre otras cosas, amistad.

 

Arruga: Lo que queda cuando te despojas del disfraz de la lozanía. || Aquello que como cambio inevitable, hospedamos con gusto en nuestra piel. || Sabiduría que se marca en la piel sin pedir disculpas. || Belleza rugosa, indómita. || Signo de envejecimiento que puede convertirse en enemigo acérrimo de la mujer, inicia con una pequeña línea de expresión hasta ir convirtiendo el lienzo de la piel de la mujer en territorio conquistado. Algunas mujeres se sienten orgullosas de poseerlas y las muestran con orgullo; para otras, se convierte en signo de su declive.

 

Arrugarse: Tatuarse con el tiempo || Dejarse ver. || Piel en . || Señal de todas las sonrisas y carcajadas a boca abierta a plenitud.

 

Baile furioso: Danzas que muestran la urgencia de nuestras cuerpas de mujeres que crecen y transforman su vitalidad por habitar el movimiento sin control, nada mesurado. Se asocia con la libertad de nuestras piernas y melenas, cortas o largas. || Proceso corporal en el cual la mujer exorciza diversas situaciones a través de movimientos impulsivos del cuerpo como acto de liberación emocional. Permite la descarga y regeneración.

 

Belleza: Manifestación de armonía y de un habitar pleno en la cuerpa. || Cualidad que se observa ya, sin ojos de patriarcado. || Estado de plenitud que alcanzan algunas mujeres cuando pueden verse en el espejo fuera de la mirada impuesta por el constructo social, plenitud que se alcanza y logra emanar del interior hacia afuera. En dicho momento la mujer irradia un brillo natural.

 

Bolso: Accesorio de señora muy útil para guardar libros, comida, llaveLeer más

Canto de ballenas | Manifiesta

Manifiesta de las señoras que bailan a pesar del dolor en las rodillas

 

Por Natyeli Montiel, Piligrosa, Vanessa V. Lizárraga Juárez, Arlette Luévano, Victoria Pantoja Campa, Paola Flores Miranda, Luz Guerrero, Odeth Osorio, Tania Martínez Suárez, Cristy Quiroa, Oli Guarneros, Soledad Díaz Vázquez, Claudia Fragoso Susunaga, Alejandra Olson, Jacqueline Campos y Ximena Cobos Cruz.

 

Primer acto | Aparecer
Somos un río 

ruge, canta

caudal de soles 

mar entero de disidencias 

      tejido inconmensurable 

que se hace y deshila en la soledad y la dicha

de mirarnos respirar unas a otras 

Estamos naciendo a la libertad que no era nuestra 

que no se articulaba en femenino

que no se nos nombraba

tuvimos que darnos a luz a nosotras mismas 

en un mundo caótico que se abre para engullirnos

seguimos aquí, haciendo frente a la violencia 

bailamos entre las horas de la pérdida 

sabemos de resistencia

hermosa rabia 

fuego 

sin cumplir expectativas ajenas 

                                     e x i s t i m o s

 
Segundo acto | placer y rebeldía 
viva la pausa 

el descanso 

la creación y las amigas. 

Viva nuestro arte, nuestra poesía que hace temblar 

al patriarcado, lo arrincona y acobarda

aunque quiera siempre aniquilarnos

en todas las etapas de la vida.

 

Quisieron quitarnos todo

también el amor y la ternura 

No esperaban el acto de fuerza que nuestras cuerpas

emanaron… 

semillas somos || semillas fueron nuestras madres

                                                                                     abuelas, tías

                                                                                     semillas plantamos

semillas 

que al mundo mejoran, porque les dimos la palabra con fiereza,

atraemos la calma, la fuega interna se nos ilumina

no hay maquillaje o mascarilla que nos apriete más 

la risa, las tetas, las piernas cansadas de bailar por años.

 

Mujeres de hoy, ¿señoras? o SEÑORAS,

el tiempo nos acompaña como una sombraLeer más

Mientra hablar sea gratis

“Too much”

Por jaazia 

 

Parece que hoy en día es más sencillo hablar sobre las relaciones. Los discursos progres y los feminismos nos han dado herramientas para cuestionar la idealización del amor, la formas de vincularnos y el contexto en el que lo hacemos. O al menos eso pareciera.

 

Sin embargo, al hacer un breve repaso de mis propios relatos y los de mis amigas, me tropiezo con la misma piedra: la incomodidad y la inseguridad de ser “demasiado”. ¿Somos personas muy demandantes o con estándares imposibles? ¿Pedimos mucho o simplemente somos mucho? o ambas cosas, lo cual resulta, por supuesto, too much. Me resulta fascinante cómo, como humanidad, damos por sentado que el mundo está poblado por personas que sienten y piensan, con sus propias complejidades y contradicciones. Y, sin embargo, parece que se nos olvida constantemente. Estamos tan ensimismadas en nuestro propio sentir/pensar —nuestras necesidades, expectativas, traumas y deseos, siempre los propios— que olvidamos que frente a nosotras existe una otra, igual en humanidad, pero distintas historias.

 

Creo que la nueva serie de Lena Dunham, Too Much, retrata este proceso de manera tan entretenida como incómoda. Aunque tengo una larga lista de series y pelis para ver, fue gracias al análisis de Nati Maldini sobre la obra de Dunham (en su canal de youtube, que uso y recomiendo) que decidí verla inmediatamente, como ella dice: “la serie no es sobre amor, es sobre traumas”.

 

Too much, a primera vista, podría parecer sólo una comedia romáLeer más