Por Sergio E. Cerecedo

Pablo Olmos Arrayales (2019)
Las veces que una película se vuelve famosa por osadía técnica, como estar filmada en un solo plano secuencia (truqueado o real), se vuelven cada vez más numerosas y la verdad hay que, sin ser hater, analizar objetivamente si este recurso o cualquiera que suponga un reto mayor de producción está siendo bien utilizado. En este caso se puede decir que sí, y aunque el resultado tiene detalles a pulir como cualquier ópera prima, es una propuesta que, sin ser propiamente terror, resulta un ejercicio fresco, con buenas intenciones y que hace pasar un buen rato.
El filme comienza con una cita entre Eduardo, un hombre guapo y pudiente, y Lili, una chica española bonita y enamoradiza, quienes se conocen por internet y quedan de verse en un museo. A partir de aquí, el largometraje transita preguntándose de sus vidas, no obstante, que pretendan que la cita acabe en una noche de pasión se vuelve incierto ante la actitud errática de Eduardo frente a los coqueteos de Lili, denotando que hay intenciones ocultas detrás de sus acciones, las cuales se revelarán conforme avance lo que aparentemente iba a terminar en una noche de pasión y poco a poco se empieza a convertir en un “Nada es lo que parece”, con consecuencias desastrosas y fatídicas —recurso que tampoco garantiza un buen producto—. Resulta así una obra que de su sencillez en situaciones y el estirar sus recursos narrativos lo más que puede hace su mayor fortaleza.
Rendez-vous, de Pablo Olmos Arrayales, está filmada en blanco y negro, sin cortes; las actuaciones son convincentes y “ligeras” dentro de lo normal en un filme así, que toma más el camino del thriller de acción que el del terror psicológico. La interacción entre los actores que intercambian roles de gato y ratón y de regreso —en todos los sentidos— es fluida y les permite utilizar recursos más viscerales que narrativos: sus caras no son tan exigidas como sus voces y expresión corporal. Aunado a ello, es grato ver un lugar tan conocido como el centro de Coyoacán en algo que no sea una telenovela; además hay que reconocer el gran trabajo de trazo escénico, tramoya y todos los departamentos técnicos para que una sola toma de hora y media resultara verosímil y nada atropellado.
Acaso una de las cosas que interrumpa el ritmo ameno sea que los diálogos de algunas de las primeras escenas se vuelven monótonos y hacen que uno sienta que la introducción de la historia dura demasiado y se pierde en pláticas de coqueteo entre los personajes, que poco aportan a generar una empatía inicial con ellos, en las secuencias en exterior sobre todo. Sus diálogos ligones se sienten impostados y poco interesantes así como su forma de contar; aunque se nota que era la intención que la plática fuera pedestre y simplona, la intención no es redonda y termina por sentirse como un relleno bien ejecutado.
En cuanto las acciones se llevan a la locación interior, todo empieza a volverse más interesante, ambiguo y a agilizarse más allá de los movimientos de cámara, aunque no se ha podido evitar uno que otro diálogo con referencias a cultura pop que pudo ser más orgánico para que pareciera menos “Leído de un texto”. Así como el final, que pudo ser más contundente en su manera de narrarse.

El aspecto técnico es muy cuidado sin querer destacar de más, la naturalidad se consigue tras una gran cantidad de ensayos con y sin cámara, terminando con un producto entretenido que, aunque da para más, cumple su cometido. Al ser de esos trabajos donde la fotografía destaca por la agilidad de sus desplazamientos más que por la belleza de los encuadres, permite al montaje utilizar de forma creativa los sonidos fuera de cuadro. El guion tiene los suficientes giros como para quitar lo plano a una historia sencilla y con situaciones eficientes para acrecentar el suspenso, aunque una de ellas es bastante predecible. El tiempo y espacio capturados en este plano secuencia tienen por virtud la sencillez, y aunque a momentos falta ese pulso narrativo más contundente, sabe a dónde quiere llegar.
Mención aparte a la creación/inclusión de música original de bandas poco conocidas, que afortunadamente el cine mexicano empieza a tomar cada vez más en cuenta. En lugar de recalentar una vez más el Rock en tu idioma, el director opta por incluir un par de temas en inglés de bandas mexicanas que dan bastante carácter a las escenas donde suenan.
“Rendez-vous” es un producto entretenido, ligero dentro de lo que se puede decir de este tipo de historias, que no pone en conflicto el ejercicio estilístico del director con brindar un rato movido y pleno de emociones inquietantes y las dudas necesarias al espectador para que vaya sacando sus propias conclusiones.

Muchas gracias por la reseña, Sergio. Soy Pablo Olmos Arrayales.Director y guionista de la película. Saludos