Por Yared Hernández Retana
Carlos Alberto Jiménez Elguero
Brandon Rodrigo Arteaga Jiménez
En toda América Latina han aparecido distintos ejemplos de arte mural —muchos de los cuales nacieron inspirados por el muralismo mexicano— que han pasado por un proceso largo y paulatino en el que el ideal de muralismo se fue complementando con otros elementos dando pie a una corriente que busca retratar en gran escala las condiciones bajo las que se vive en América Latina, adicionando elementos del arte urbano, el grafiti y estilos de pintura clásicos; una forma de expresión gráfica que va en contra de las injusticias y busca empatizar con la cotidianeidad del pueblo.
Dentro de dicha expresión artística, es posible reconocer que Brasil, Colombia y Chile son de los más grandes exponentes del muralismo latinoamericano —sin demeritar al resto de países que conforman el territorio—, pues las condiciones sociales, políticas e histórica de estas regiones, que han estado bajo el yugo de dictaduras, represión, precariedad, desigualdad, etc., son cuestiones que diversos artistas han buscado visibilizar mediante la creación de pinturas murales que representen a los habitantes de estos países.
Al respecto, no es un secreto que las ciudades latinoamericanas existen dentro de un imaginario social como lugares coloridos y que esbozan júbilo, sin embargo, en el caso de las favelas de Brasil, por ejemplo, esto es todo lo contrario, ya que zonas con casas arracimadas y que lucen tan pintorescas son en realidad barrios marginales creados de esa forma tan irregular por la falta de espacio y la incorrecta distribución de terrenos. Aunado a esto, miles de habitantes utilizaron las colinas de los alrededores del centro de la ciudad para establecerse y poder mantenerse cerca de sus trabajos, ya que el transporte público no llegaba hasta las afueras de la ciudad, esa es la realidad cotidiana del Brasil de casas pintadas con colores llamativos. Dicha realidad ha sido retratada por artistas como Diego Mouro, muralista contemporáneo que busca resaltar también el amor hacia su raza, el indigenismo presente en Latinoamérica y la cotidianeidad de los barrios de Brasil, como lo muestran los siguientes murales:
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Mural de Diego Mouro a las afueras del Museo de Arte Afro en Brasil

Nota. Velázquez, S. (2021). Museo de Arte Afro en Brasil [Fotografía]. StyleFeelFree. https://www.stylefeelfree.com/2021/01/diego-mouro-muralista-entrevista.html
Imagen 2
Mural de Diego Mouro en Rio de Janeiro.

Nota. Picci, B. (2021). Diego Mouro [Fotografía]. Barbara Picci Artista y Blogger de arte. https://barbarapicci.com/2021/04/13/streetart-diego-mouro-rio-de-janeiro-brazil/
Muralismo en México
Hablar del muralismo en México quizá para algunos sea hablar de un acontecimiento bastante joven, pero con antecedentes históricos muy importantes para nuestro país.
Como todo hecho histórico, el muralismo mexicano ha atravesado por muchas y diversas fases para llegar al punto en el que lo conocemos hoy en día. La palabra que describiría el punto de partida del muralismo mexicano es educación. La educación en México ha sido prioridad dentro de las políticas públicas desde hace ya algunas décadas, sin embargo, lo que debemos cuestionarnos es la forma en que esto se ha querido lograr desde las autoridades competentes, es decir, el gobierno.
En este sentido, a grandes rasgos, podemos situar el nacimiento del muralismo en la primera mitad del siglo XX, el cual retomaba el apartado artístico basado en la época prehispánica para resaltar los elementos históricos, culturales y políticos con el objetivo de que estos fueran plasmados en los edificios públicos y fueran apreciados por los ciudadanos, no obstante, éste se tornó en una especie de método educativo en el país y como un movimiento de transformación social, teniendo su origen en el año de 1910 durante la Revolución Mexicana. Con él nace un sentimiento de reconstrucción espiritual y cultural en el país ya que, como lo mencionamos anteriormente, el muralismo se creó como una forma de representar sentimientos de supremacía e inmortalidad social por algún acontecimiento o imagen que se enaltece o representa en alguna imagen en particular, aunque su inaugurador, José Vasconcelos, utilizó este movimiento como una forma de educar al país.
Es hasta el año de 1921 cuando en realidad tomo forma el muralismo mexicano, siendo uno de sus representantes más fuertes el ex secretario de Educación Pública de México, José Vasconcelos Calderón, durante el sexenio del presidente Álvaro Obregón, quien dio la tarea a varios artistas de elaborar una serie de murales en las paredes de la Secretaría Nacional y posteriormente en la Escuela Nacional Preparatoria. Es aquí donde surge la interrogante: ¿En qué momento el muralismo se volvió una forma de educar al pueblo? Bien, siguiendo a Ruelas, K. (2010), en la revista digital Aguaardiente:
La educación y la cultura son los pilares del plan vasconcelista para el renacimiento de una nación que provenía de una etapa llena de violencia e inestabilidad, la cual necesitaba de una reestructuración de sus cimientos para poder avanzar a una etapa de “progreso nacional”.
La mención al Vasconcelismo nos orienta al plan de desarrollo educativo que buscaba incentivar el progreso nacional, lo cual desembocaría en una relación con las políticas públicas, siendo una influencia directa para la elaboración de los murales y otras artes, determinando que los ideales de libertad de expresión y las políticas de adoctrinamiento se fusionaran para formar una nueva imagen histórica del país por medio del muralismo.
Imagen 3
La maestra rural, Mural de la Secretaría de Educación Pública.

Nota. Secretaría de Educación Pública. (s.f). La maestra rural [Fotografía]. https://murales.sep.gob.mx/swb/demo/escalera
No obstante, los murales recientes cumplen diversas funciones y constituyen formas y medios de agitación y propaganda, son herramientas expresivas de la resistencia y, también, vehículos de la memoria histórica urgente que requiere ser construida y preservada colectivamente. En ese sentido, este trabajo busca ser un indicio que abra la curiosidad para el desarrollo de investigaciones más profundas sobre el muralismo en su expresión más contemporánea, tomando en cuenta no solo el contexto social en el que surge sino el territorio como elemento fundamental en la construcción de su significado.
Bibliografía.
Apartado digital “Consulado general de México en Atlanta”. https://consulmex.sre.gob.mx/atlanta/index.php/component/content/article/22-asuntos-comunitarios/299-movimiento-muralista-mexicano#:~:text=El%20Muralismo%20Mexicano%20es%20uno,movimiento%20de%20transformaci%C3%B3n%20en%20M%C3%A9xico.
Castellanos, Polo (2017). Muralismo y resistencia en el espacio urbano. URBS. Revista de Estudios Urbanos y Ciencias Sociales, 7(1), 145-153. https://core.ac.uk/download/pdf/143457343.pdf
Cid, C. (2016, 9 septiembre). Los murales monumentales del Street art mexicano llegan a Iztapalapa. MXCiti. https://mxcity.mx/2016/09/murales-monumentales-iztapalapa-street-art-mexico/
Cid, A. S. (2021, 18 de septiembre). Más de 6.000 murales para que los vecinos de Iztapalapa vuelvan a mirarse en las paredes. El País México. https://elpais.com/mexico/2021-09-18/mas-de-6000-murales-para-que-los-vecinos-de-iztapalapa-vuelvan-a-mirarse-en-las-paredes.html
López, O. (2021, 14 de octubre). Iztapalapa lucha contra la violencia con murales y teleférico. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2021/10/14/espanol/iztapalapa-teleferico-murales.html
