«Y la culpa no era suya»

Por Gina Preciado[1]

Tecleé una dirección al azar. Estaba estrenando tarjeta de crédito y perfil. El carro estaba cerca y la adrenalina inundó mis venas. Víctor, mi conductor, llegó en un Versa blanco. Para su sorpresa me subí al asiento del copiloto, me volví a verlo y, sonriendo, lo saludé. No pudo ocultar la emoción, nunca pueden. Sobre todo cuando ven que la falda se me sube muy arriba de los muslos.

Víctor comenzó una plática mezclada con risa nerviosa.Leer más

Encierros

Por León de la Cruz

 

Infección.

 

Todas las personas, sin importad la edad, pudieron pensar por un instante que era preferible morir antes que presenciar el fin del mundo, como si fuera un acontecimiento en el que no participemos. Cobardes.

¿Cómo sé que es el fin del mundo? Porque lo viví. He de añadir que éste no acaba en silencio sino con gritos. Tampoco acaba de un solo golpe, ni es algo de proporciones bíblicas. El fin del mundo se asemeja más a una enfermedad que se esparce paulatinamente. Al principio se enfrenta con optimismo, incluso, con sarcasmo. Otras tantas, con resignación. Pero, al final, terminamos llorando, sea por angustia o soledad.

Uno de los efectos que causa el fin del mundo es que todos nos convertimos en sospechosos y potenciales enemigos. En mi caso, para evitar la confrontación decidí encerrarme en mi búnker. 

Por favor, no me confundan con un maldito gringo de esos que piensan que son tan chingones que todo les podría suceder. Aunque maquillaron su realidad con chaquetas mentales fabricadas en Hollywood, salvando al mundo en cada oportunidad en pos del patriotismo y disfrazado de humanismo, siempre podemos recordarles Vietnam. La verdad es que fueron tan vulnerables como el resto. De hecho, fueron los primeros en caer. Leer más

Yessika Rengifo | Poemas

Yessika María Rengifo Castillo (Colombia) Docente, licenciada en Humanidades y Lengua Castellana, especialista en Infancia, Cultura y Desarrollo, y Magíster en Infancia y Cultura por la Universidad Distrital Francisco José De Caldas, Colombia. Ha publicado para las revistas Infancias Imágenes, Plumilla Educativa, Interamericana De Investigación, Educación, Pedagogía, Escribanía, Proyecto Sherezade, Monolito, entre otras. 

 

Se desvanece, manos asesinas

 

La sangre negra

que cuidaba las raíces de los árboles

ha teñido la danza

de los peces en llantos.

Los girasoles

no juegan más al compás del sol.

El aire de los pesticidas

los marchita en el triste Leer más

La Película

Por Ariel Azor

Estaba viendo una película, tirado en el sillón, tomando una cerveza y comiendo un par de aceitunas; estuve un buen rato buscando hasta que al final me decidí por una. Trataba sobre un tipo que trabajaba para los que parecían ser dueños del mundo. Era, junto a un equipo que estaba bajo sus órdenes, el encargado de encontrar a aquellos habitantes que no generaban nada para sus intereses. Directa o indirectamente, nos involucraba a todos nosotros, a todos los seres vivos. Me pareció que podría tener algo de realidad. Alguien, desde algún lugar, nos maneja con invisibles hilos, como si fuéramos títeres y en sus reuniones tomaban café del bueno y decidían quién debía vivir y quién no, quién vale la pena siga existiendo y quién no. Primero hacen lo posible por arruinarte, por sacarte todo, incluso las ganas de vivir, y después dicen que no vales nada y mandan al actor ese a matarte. Claro, también están los humanos que son inservibles por voluntad propia; es cierto que hay personas que no saben hacer nada, no les preocupa aprender ni salir adelante en la vida; también las hay que están traumatizadas o incluso algunos nos hemos vuelto ya unos viejos inservibles. Parece que el tipo de la película había matado ya a catorce millones de personas. No era que quedaran tantas personas en el mundo; otros antes habían inventado virus, enfermedades contagiosas, gases que caían de las avionetas desde el cielo, y millones morían masivamente. La sobrepoblación era un problema ya resuelto. Leer más

Enemigos del hombre

Por José A. García garciagguerrero@gmail.com

www.proyectoazucar.com.ar

 A Brian Aldiss

 

 

 

Despertó con el penetrante aroma de la savia inundando cada poro de su cuerpo, como cada día, toda su vida. El mismo olor, la misma situación, la sensación de sentirse rodeado, prisionero en aquel lugar que se esforzaba por mantenerse inhóspito, volviendo inútil cualquier intento de cambio.

Se desperezó estirándose cuanto le era posible en su minúsculo refugio encerrado entre la pared de fría piedra y los troncos chamuscados y astillados; se vistió con sus únicas prendas de yute y, con el mismo movimiento, tomó el cinturón del que colgaban la funda del machete y los dos cuchillos de caza que él mismo había forjado con ansia y desesperación cuando encontraran aquellos restos metálicos de lo que parecía ser un antiguo vehículo que sobreviviera al olvido y la corrosión, en las cercanías del pantano. Ordenó las pocas pertenencias que conservaba, un colgante, el cuenco para el agua y el abrigo que usara en los cortos inviernos de la región. Controló el filo del machete y salió a la mañana.Leer más

Angela Padilla | Poemas

Angela Padilla Trinidad (Lima, 1994) se graduó en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (2019), casa de estudios en la que se desempeña como adjunta de docencia del curso “Filosofía del Derecho”. En noviembre del 2018 fundó con dos amigos “Radicales Libres – Revista de Derecho y Crítica” (www.radicaleslibres.pe), revista digital de la que actualmente es editora.

 

QUEEN KONG

 

                                               Simia sintiente

            para ti

                                             la sección astral

                         de las revistas.

 

 

                                  La publicidad histórica

                                   de tu amor mamífero

                                   y la sed de algo cálido

                           sellado al vacío.

 

 

                                                   El no-bigote

                       que extirpas 

                                                 con vergüenza

                                                                         de tu rostro durazno.

                                             (¡Ah, la pubertad 

                                                                         en sangre!).

 

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Anya Lia Montré | Poemas

Anaya Lia Montré (Aquí desde 1994) Chilena por deber, latina por placer. Mujer por sangre y feminista por derecho. Psicóloga de formación y Pseudónima por elección. 

 

Manifiesto en avión

 

Quiero hacer un llamado

a todos aquellos rutinarios

Hijos del calendario

Tecleadores rápidos

Receptores de fotones de máquinas pequeñas

Buscadores de descanso funcional

Sentenciados a la horca por una corbata

Predicadores de indicadores económicos

Estresados del estrés

Sistemáticos sistematizadores

Fanáticos de los gráficos

Visitantes frecuentes del reloj de pulsera

Que solidaricen

Una, dos, tres, cinco, un número primo de horas

No importa, las horas que dure el viajeLeer más

Maritza Calderón de Rivera | Poemas

Maritza Jeannette Calderón de Rivera (Sonsonate, El Salvador, 1965). Una mujer adulta, compañera, madre, amiga, vecina, hermana, ciudadana, docente y psicóloga salvadoreña. Alguien que ama la vida, su familia, la naturaleza y su gente; que disfruta, apoya, promueve el arte. Alguien que escucha, la mano que ayuda, la voz de optimismo, que preocupada por la depredación humana, pobreza, indiferencia y violencia, tiene una voz, y lucha por sembrar esperanza, promover la reflexión, atesorar los valores. 

 

Ignorancia brutal 

 

Lo que el rico no entiende, el pobre lo vive a diario

Graduado en la pobreza, doctorado en la miseria

¡Que ignorancia tan brutal del soberbio poderoso!

¡Que práctica magistral del hombre desposeído!

Donde la tortilla es plato fuerte para paladar tan Heróico 

Cuya odisea sobrepasa las bacterias sobre ligas.Leer más

Oralidad y escritura

Por Karen valiente[1]

 

Para abordar el tema de la oralidad y la escritura, considero necesario mencionar algunas comparaciones que Cassany hace en su libro Describir el Escribir. Para empezar, Cassany expone la complejidad que tiene adquirir la oralidad, así como la escritura, pues cada una esconde un código que vamos descifrando y mejorando a medida que aumentamos el flujo del uso. Cassany va a exponer, entonces, que existen dos características para comparar el código oral con el escrito, las características contextuales y las características textuales.

Las contextuales son las que se refieren al contexto de la comunicación (por ejemplo: el espacio, el tiempo). La comunicación oral es inmediata en el tiempo, todo lo que se diga no se puede borrar, puedes retractarte, pero el emisor o emisora recibe el mensaje en el momento que se le da. En cambio, la comunicación escrita es diferida, ya que el emisor o emisora tarda en leer el escrito del autor o autora, también pueden elegir el lugar donde hacerlo y tomarse el tiempo de leer el mensaje de la forma en que prefiera.Leer más

Francisco Valenzuela Saravia | Poemas

Francisco Valenzuela Saravia (Concepción, Chile, 1987) Periodista, comunicador social y bibliotecario. Imparte el Taller Literario “Porque Leí” en la Universidad Andrés Bello, sede Concepción. En 2015 publicó su primer libro: “Los Colores de la Tribu”. En 2017 ganó el “Concurso Poesía Divergente” de la Editorial Casa Litterae que lo hizo acreedor de una nueva publicación, llamada: Poemas e Híper-Poemas, con el que además logró ser finalista del Premio Ceres, en 2019.

 

DANCE DANCE REVOLUTION! O LA REVOLUCIÓN QUE NO FUE  

 

ya van a cerrar (HAPPYLAND)          

y el GAMER sigue bailando 

desconectan los FLIPPERS      

las montañas rusas

y el GAMER sigue       

sigue bailando

SELECT STYLE!     

SINGLE PLAY!    

SELECT CHARACTER!      

dice la máquina y el GAMER 

pisa y pisa los cuadrículos 

MARVELOUS! GREAT! PERFECT!     

repite la máquina    

OK! 345 COMBO! 

las flechas estallan en el cielo pixelado 

siguen su trayectoria ilusoria Leer más