Aura Guerra-Artola | Poesía

Aura Guerra-Artola (Managua, Nicaragua, 1986) Escritora, poeta y microficcionista. Ha publicado en Nicaragua, Honduras, México, Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Colombia y Canadá. Entre sus libros destacan Jack’s Life in the Box (Canadá, 2020), Las Dolorosas (Flor de Mezcal, México, 2022), Nefelibata (La Chifurnia, Honduras, 2023) y Carne cruda entre mis huesos (Periódico Poético, México, 2023) y la novela Contra el viento (Cetus ediciones, México, 2024). Promueve la literatura como locutora de Radio Poesía y como parte del consejo editorial de Periódico Poético de México.

 

 

 

Puño Alzado

                                    Para Palestina.

Este poema quiere rugir
y llora.
Quiere derramarse,
pero el mar está lleno de náufragos.
Tiene sed,
pero el agua está del otro lado de un muro.
Tiene hambre,
pero el pan hace rato no llega a las bocas.
Quiere correr,
pero al camino lo invaden las ruinas.
Quiere dormir,
pero los gritos de la noche
lo despiertan.
Quiere volar,
pero hay disparos en el aire.

Este poema quiere hablar de guerra,
pero escribe del niño
que cuenta estrellas
donde vuelan bombas.

A este poema le duelLeer más

Mar Alaffita | Poesía

Mar Alaffita (Veracruz, 1994). Poeta, editora y gestora cultural. Fue premiada por parte de la liga Peace and Love del Circuito Nacional de Poetry Slam en 2020. Autora de Transgresiones Divinas  (Cipselas, 2024) y directora del Festival Nacional de Poesía Joven, Puebla. Participó en la antología de poesía infantil Bestiario (Secretaría de Cultura, 2022) y como prologuista del poemario El libro de los libros de Alejandro Aparicio (Astromelia, 2023). Editó y compiló las antologías poéticas Ruge como Niña (Tinta Sangre, 2024, 2025) y Entre jacarandas y versos. Maratón poético 2025 (IMACP, 2025). Representante de México en el segundo encuentro Wine and Poetry (Chile, 2024). Actualmente coordina el círculo de lectura Amanoche y es Maestra en Estética y Arte.

 

 

 

No te mentí

cuando dije que me dolía entregarte las entrañas
permitirte devorar cada fibra entumecida
negando piadosa redención;
te sabías diminuto e indefenso.

Eras un hoyo negro,
el origen de la vida en pleno caos;
expansión sangrante
que abre una puerta y recibe al amor
en carne viva.

Infierno,
otras veces, paraíso;
mirada en devota promesa,
un limbo
donde aguardo herida
tu nacimiento.

El dolor de no saberme más mía
me engulle en la negrura del egoísmo
entristeciendo a la estrella
aprisionada en el vientre
¿qué pensarás ahora
cuando te hagas uno con ella?
¿me perdonarás por esta verdad?,
quizás no.

Y no prometo contarte mi aflicción
con levedad,
me calcina el interior tu latido
que sutil abrasa mis rincones olvidados
reduciendo lo propio en una suerte de ti;
acortar mis días,
para prolongar los tuyos

No te mentí,
tampoco te lo dije todo;
en tanto equívoco
el dolor nos volverá oportunidad,
a ti, sin cargar con culpas
a mí, redimiéndome en tu recién creado cuerpo.

 

 

Instrucciones para atender la terrible belleza

Al primer rayo

[1. prende una hoguera],
levanta la vista,
las flores nacen de las grietas.
Alguien hará un ademán con el rostro
y de los sobrantes

[2. recoge lo esparcido];
pronto será un sueño.
Ahora,
quien viene en socorro

[3. toma en brazos al recién Leer más

Arim Atzin | Poesía

Por Arim Atzin

Muchas mujeres hablan sobre la decisión de abortar como acto político. En el poemario La energía crea o destruye según se transforme, Arim Atzin aborda la inevitabilidad biológica de este suceso desde una perspectiva espiritual y denuncia públicamente los hechos que no pudo denunciar en su momento. Después de haber sobrevivido a dos abortos espontáneos, la poeta reflexiona a través de sus poemas sobre el sentido de estas experiencias vitales. También hace breve alusión a cómo la New Age comercializa con la espiritualidad y relata dos negligencias médicas en forma poética: una costó la vida de su padre, a la otra sobrevivió ella misma antes de nacer. Este libro puede adquirirse a través de tienda.arimatzin.com y de las webs de Gandhi, Gonvill y la editorial Noctis Labyrinthus.

 

La energía crea o destruye
según se transforme

Crónica de unas muertes anunciadas

 

Uno más uno

Soy una mujer en construcción,

un tsunami dirección pestañas,

una madre, hija, hermana

a medio hervir,

soy el coágulo que espera

su primer aliento para derretirse,

soy la vida misma esbozada

sobre el papel de baño

y abrazada por el remolino del váter,

soy Padre que abrasa

al Hijo desmembrado,

Espíritu Santo

cuya sangre corre por las arterias

de la ciudad

a extinguirse en oleajes:

¡un amén por mi intento de gestarme!

Sin embargo…

me quedé en el uno más uno

son dos

y no sé multiplicar,

mas sí dividir mis entrañas

y evacuarme por el hueco

de un hospital,

pues soy una mujer en construcción:

incompleta, vacía, de familia extirpada

y, aun esqueleto de andamio:

una;

aun de lecho desierto:

una,

porque me quedé en el uno y en el dosLeer más

Espacio | Ensayo literario

Por Nancy Medellín

I

Si buscamos en el diccionario de la RAE, sabremos que espacio proviene del latín spatium y se refiere a la extensión que contiene toda la materia existente, el universo, el cosmos. Pero también es un lugar específico, una zona, la distancia entre cuerpos o el transcurso de tiempo entre sucesos. Escribo sobre el espacio que ocupa mi cuerpo.

II

A pesar de añorar una casa amplia y con jardín fui buena amiga de espacios pequeños durante mi soltería, mi departamento tenía lo necesario. Mi área de mayor utilidad era la de mi habitación porque en ese mismo ambiente coexistían otras, recámara, estudio, trabajo, santuario personal, micro spa, baño y clóset.

Según el feng shui, cierto orden y armonía brindan serenidad y paz mental. Si a esto sumamos algo de técnica en dibujo y diseño, parece surgir un proyecto interesante. Fue lo que realicé mientras habitaba ese lugar para poner mi propio sello.

III

En principio todo en mi recámara estaba acomodado funcionalmente, como un organigrama clásico, todo dentro de sus cuadritos, de modo que mi vida cotidiana ocurría sin contratiempos y con un flujo de actividades más o menos rutinarias, sin que esto afectara mi cotidianidad. Qué más podía hacer si no tenía responsabilidades con otras personas en mi casa más que conmigo misma. Y allá afuera, con mi trabajo.

Hacer lo mismo todos los días tarde o temprano comienza a inquietar a una mente enérgica. De pronto aflora el disgusto, el aburrimiento; cierta incomodidad por repetir la misma historia todos los días. Es común que incomodidad y aburrimiento igual que ocurre a infantes desencadenen un fastidio más permanente. Pero es más interesante saber que de ello puede derivar una oportunidad creativa o desarrollo de ingenio, entre otros impulsos positivos. Así comenzó a ocurrir en mí. Ahora que lo recuerdo, me sucedía también siendo niña. Tuve pocos juguetes, de hecho casi ninguno, y cómo las hojas del árbol de aguacate de casa pasadas por barro y agua se convertían en chuletas. Si nos ponemos atentos, podemos desarrollar soluciones, engrandecer proyectos, inclusive cambiar rumbos.

Fue mi caso, yo albergaba una desazón interior y notaba cómo se iba acumulando al pasar el tiempo. A pesar de que todo estaba arreglado y dispuesto para funcionar bajo una agenda organLeer más

Laura Rojas del Toro | Poesía

Laura Rojas del Toro (San Luis Potosí, 1980). Poeta, gestora cultural y activista. Es fundadora de la Lectura Masiva de Escritoras Potosinas y directora de la editorial Letra Púrpura. Obtuvo la mención honorífica en el premio de poesía Manuel José Othón 2012 con su libro Malandra (Ediciones el Viaje, 2013). Mención honorífica en el premio nacional Dolores Castro 2022 con el libro Mecanismos de defensa. Y la publicación de la novela La casa de los jacintos (Vocho Amarillo, 2020). Actualmente es docente en la Coordinación de Arte de la UASLP.

 

 

 

Enfermedad del suicidio*

De esto se trata la vida:

extirpar el corazón por goteo

arrodillarse para exigir perdón

en la víspera del desconsuelo

de la muerte

terminar con la vida

como un acto de reparación

hacia nosotras mismas

 

Mi país es una cama hospitalaria

Soy del club de las desahuciadas

donde el ímpetu hacia la vida

es el centro pulmonar de la angustia

 

Miro el techo desde la cama

como otro universo

un cosmos que sólo

el corazón humeante y yo podemos ver

 

Afuera

            un vendaval inesquivable

golpea la ventana

 

aquí adentro

            pensamos en la vida

 

respirar por un segundo el huLeer más

José Santiago Macías | Poesía

José Santiago Macías Cabrera (Puebla, 2006). Estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue ganador del Concurso Cultural de Declamación, organizado por la Secretaría de Educación Pública para el Estado de Puebla durante dos años consecutivos (2022, 2023) y galardonado con el XIII Premio Nacional de Cuento de la Universidad Iberoamericana de Puebla (2024). Ha publicado poesía, cuento, ensayo y traducción en revistas literarias nacionales e internacionales como Enpoli, Hipérbole Frontera, Periódico Poético, Mimeógrafo, Pirocromo, Literatura 451, Awita de Chale, Irradiación, Alcantarilla, Trinando, Cósmica Fanzine, Isotopías y Librópolis (UNAM). Actualmente es becario del PECDA Puebla (FONCA) en la categoría “Adolescentes creadores”, para el área de Poesía.

 

 

 

Memorias del pan

“[…] desflecadas
igual que lechugas sin cogollo.”
Rubén Bonifaz Nuño

I

No guardaré para ella

otra súplica en mi mano. Mi hija

crecerá, estoy seguro,

pero no buscará en ella ninguna

señal, ninguna huella

que demuestre

cómo se aleja, paulatina,

ofuscadamente.

No me preguntará por ella,

y mi glotis, entonces, no tendrá nunca

la necesidad de repetirle

estas mentiras;

porque para mentir la he traído al mundo,

porque ha nacido así

con esta cabellera

que es tan suya y que es

tan nuestra y que me dice,

ya no es esta tu gruta

sino mi seno,

sino mi pesadez tan lenta

y amarga

como una bolsa de piedras.

No vendrá hacia mí de otra manera,

no acudirá a mi túmulo,

 

no preguntarán por ella

mis hijos ni los hijos

de los míos

 

y ellos

no la necesitarán

para salvarse.

 

 

 

 

II

Antes que las cosas siguieran

el cauce helicoidal del viento y el mundo

fuera verdad volcada

hacia las hojas,

antes que la vigilia fuese

exultación feroz de la marea

y antes,

 aún antes de que la llaga

se cerniera en pie sobre Leer más

Poesía colectiva: después de leer a Alcira Cardona Torrico

Por Nora, Cristy, Danae, Ixchel, Victoria, Diana, Nat, Gloria, Priscila, Laura, Celia y Ximena

 

En medio de la noche que acontece al mundo

en la injusticia

soy voces de agua fría

el río que divide el pueblo.

El resto del tiempo es difícil creer en tanta enfermedad,

aplicarte todos los remedios no evitará que despiertes

que abras los ojos

y descubras las heridas que sangran,

día y noche, sangran.

Ofrezco a cambio la sed

el odio insospechado que moldea esta hora

y esta rabia… 

 

Sé de un poder para mostrar la verdad descarnada

una potencia de la lengua que también sangra 

y escupe las cosas que nadie había querido 

ver, escuchar, sentir, alumbrar con los ojos abiertos,

enrojecidos de tanto velar la vida

que se escapa

ojos que arden en la llama de la injusticia

en la boca abierta de la burla

y el grito señalador del inocente

 

Yo, que acontezco entre la tierra

Sangro por 5 días y no muero

porque la sangre en mi cuerpo de mujer Leer más

árbola almendra | Poesía

La almendrona o egombegombe (Ciudad de México, 1999) es una árbola lesbiana tropical de densa sombra y roja madera, de hojas grandes y ovaladas. Da frutos en forma de vulvas verdes. Al envejecer, su follaje se aplana, formando un jarrón. Hija de Zoraida y nieta de Manuela Tiburcio, que tenían mecedora de almendrona en casa, para resistir la humedad de su territorio costero veracruzano. Ésta árbola almendra es tejedora, bordadora, poeta y acompañanta de procesos comunitarios de mujeres y niñas. 

 

 

 

Manglaras simétricas

octubre, 2024

Nos dijeron que no nos parecíamos.

 

Pero nos recuerdo a nosotras

igualando el grosor de nuestras pieles

reubicando lunares

abogando por la simetría.

¿Qué somos, sino análogas,

                                                 cuando es el músculo interno de tus piernas

                    lo que me impulsa cuando nado en costa?

 

Te recuerdo a ti

a nosotras

anudadas en la mecedora

contando el tiempo.

¿Quién, sino tú, la que le dice al silencio

                                         todas sus memorias vinculadas

                                                                                     con el dolor?

 

Toda una vida

se mapea en el tejido interno

de la fibra entrelazada

de nuestros cabellos rizados.

 

¿Quiénes sueñan, sino nosotras,

                                           en la dignidad de las pestañas que

                                                 cuidan nuestros ojos, que protegen

                                 nuestros sueños?

Te recuerdo

resguardando pájaros heridos

alimentando iguanas abandonadas

en medio de suradas.

 

Te recuerdo

siendo protectora de lo correcto

cuidando de las criaturas

que no pueden defenderse.

¿Quiénes, sino nosotras,

                que te defendemos de

                            la herida humana, de la llaga aLeer más

Ana Rosa Lozano | Minificciones

Nacimiento

Llegué al mundo así, desnuda como todos. Un lunes santo, casi a medio día. Un grupo de monjas atendieron el parto. Hecha desde el amor y condimentada por la pasión que consumía a mis progenitores. Mujer desbordante fui desde entonces. Llamada por las lunas que rendían homenaje a sus madres, llevo sus nombres. Crecí. Me resignifiqué. No quería ser nadie. Quería ser yo. Me encontré desde diferentes ecos, a veces no los entendía. Guardé silencio. Estaba aprendiendo a leer el mundo. Pedí iluminación. La escritura me escuchó. Todavía no era digna. La abandoné. Caminé entre las hojas secas y me hice una con la tierra. Nacer, me dijeron. Lo hice. Hablé primero con la boca. Liberación. Hablé después con las manos. Armonía. Le di sonido a mis palabras plasmadas en papel. Ascendí, ¿Ahora qué sigue? Me respondieron. Trascender. Sigo viviendo.

 

 

 

Vaso vacío. 

¡Estoy harta! Llevo horas mirándolo y sigue con su insoportable transparencia sobre mi mesa, sin decirme una sola palabra. Ya hice todo. Apagué la luz para acorralarlo y que reventara de miedo. No funcionó. Intenté ahogarlo en el lavaplatos, el muy canijo se resistió; jamás había conocido a alguien así. Opté por el fuego en diferentes tamaños. Primero, la flama de un encendedor; luego, la gran llamarada de un fogón, ¿Y qué resultó? Ni yo entiendo, se mantiene resistente, es como si tuviera mil capas. Así que empecé a intimidarlo. Caminé en círculos; a veces le daba espacio, otras, le reducía los diámetros. Es inútil, sigue sin hablar. Se me secó la garganta, tengo sed, no encuentro mi vaso para poder beber. Ya busqué por toda la cocina. No tengo nada. Creo que me invita a acercarme, se muestra amistoso. Confío. Lo tengo entre mis manos, ya no es resbaladizo. Me puedo ver, sí me reconozco. Soy yo. Aquí está mi vaso. No, nunca ha estado vacío.

 

 

Encierro

He contado mucho hacia atrás. Siempre me revelo la misma imagen: voy dejando mis pasos, seguros y perdidos. Todo dependía de la historia que el día me contara. Una vez, me dediqué a recordar, es imprescindible que una valúe el gramaje de sus experiencias. Otro, en cambio, me lo bebí sin respirar. Me dolía.  En una ocasión, me obsequié el día, me impresionó lo que se puede hacer; también me dediqué a contemplar, eso me lo tengo bien guardadito en el alma. Un día desperté, puertas y ventanas, no eran salidas. El mundo se paró, dejando a los días sin nombre. Ahora habito el frágil cubo transparente, es una máquina del tiempo cruel, cada que le pido viajar, me trae de regreso al día cero.  

 

 

 


 Ana Rosa Lozano González, Ciudad de México, 1991. Escritora, mediadora de lectura y tallerista de creación literaria con perspectiva de género.

María José Ramírez | Poesía

María José Ramírez Jiménez (CdMx, 1988). Licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y maestrante en Estudios Latinoamericanos por la misma universidad. Sus textos han aparecido en Tierra Adentro, Marabunta, ERRR Magazine, Enpoli, Hipérbole Frontera y MilMesetas, donde participa en el consejo editorial. Su cuento “Petriscente o de la transmutación a lo bello” forma parte de Voces indómitas (2022), la primera Antología de Narrativa Breve escrita por mujeres de Crisálida Ediciones. Asimismo, sus textos se publicaron en la antología del Taller de Creación literaria impartido por el Colectivo Hékate, así como en Vagón rosa rosa rosa (2024) de Ediciones Periféricas. Sus intereses abarcan salud, feminismo, literatura y diversidad sexual. Fue coconductora del programa de radio “Carabina”, por No-Fm y reportera para Conexión ExpoMed. Participó en la investigación de la antología de poesía Las Pavorosas. Corpus de poetas libertarias, militantes y activistas mexicanas (siglo XX) (2022). Desde el 2022, dirige Poderosas. Círculo de lectura de escritoras latinoamericanas y del Caribe.

 

 

 

La multiplicidad que soy

El alma trata de llamar risueña a la carne

quiere cambiar los olores de esta humanidad:

 las manos, el camino y sus verdades.

 

Pero soy el antes, las hijas y el después.

            El consuelo en las madrugadas de un lunes

            la pesadez que se abre como             

            caracoles enredados en los brazos

                       y un cúmulo de piedras insomnes.

 

Callo el regreso de mis yo fragmentadas

             vagabundas hebras que llenan

                        mis labios con su hastío.

 

Me voy ahora hacia mi carne

             a un corazón encendido.

¿Me voy hacia ellas o hacia mí misma?

            ¿yo o quién?

            una    yo    cualquiera 

            pero cogido el ritmo, encontramos 

                        el regreso hilado

                        a esa otra que caminará mis huellas. 

 

Incómodas en una soga

            estamos secas, con las rodillas dobladas.

            Quizá sea el peso de una antigua culpa.

 

La multiplicidad que soy

toca unas notas eludiendo mis palabras,

            las entierra entre caracoles disueltos

            y piedras exhaustas:

            la magma de algo que germina

            para reconstruirme, volverme a ser.

             

            Transmuto:

            La carne ríe y la cabeza calla.

 

Hay atenazada una máscara, humana,

            aire, en la llanura    

            impregna el espectáculo    

            de una vieja carroñera:

                               mi alma regresa.

             

¿Por qué el patíbulo discierne      

            y yo, atada a la carne, gruño?

Quizá aún no he parido la voz que Leer más