Génesis de un microuniverso | Minificciones

Gabriel Ramos (Ciudad de México – México, 1952). Psicólogo Educativo egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, graduado en la Especialidad en Alta Dirección por el Instituto Nacional de Administración Pública. Escritor y promotor cultural en diversos medios. Su interés está centrado en la microliteratura. Sus textos han aparecido en más de diecisiete Antologías Internacionales publicadas en Chile, Nicaragua, Perú, Colombia, Argentina y México. Es autor de Vivir es arriesgarse (Libro-objeto publicado por La tinta del silencio, 2017) traducido a los idiomas serbio y árabe; Sueños incumplidos (Libro digital de descarga gratuita de Libros del Fresno, (2020) (en formato físico en Amazon, 2022); La fuerza de la costumbre (Ediciones Ser, 2021, en formato digital en Amazon, 2022); Geografía del amor (Editorial Ex Libris, 2022); Autoconocerse en la escritura (Sello Editorial Minificción, 2022),  Escritura diaria (Sello Editorial Minificción, 2022) y a contracorriente, libro de microficciones en coautoría con Juan Manuel Dorrego (Cazadores de historias. Editores, 2022).

 

 

 

Hasta el infinito

Los Faquires, tendidos cada uno en una cama de clavos colocada sobre el pecho del otro, lograron una torre de siete artistas. Cumpliendo con la máxima circense del “más difícil todavía”, adicionaron más y más capas. Cuentan que aún hay faquires escalando esa montaña de clavos y corazones.

 

 

 

Atando cabos

Aquel sujeto perseguía fantasmas. Un día tiró de la ropa de uno de ellos y en el mismo instante, sintió que lo jalaban fuertemente de su camisa hasta derribarlo.

 

 

 

Día especial

Él siempre fue muy especial con sus cosas, sobre todo con su ropa. Nunca permitió que nadie, siquiera, le Leer más

Claudia Colosio | Poemas

Claudia Alejandra Colosio García (Caborca, México, 1991) es Doctora en Literatura Hispánica por El Colegio de San Luis. Es beneficiaria en la categoría de Creadores con Trayectoria del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico del Instituto Sonorense de Cultura en la especialidad de Artículo de Arte. Formó parte del Taller de escritura creativa “Los signos en rotación” de la Caravana Cultural Interfaz (2015) y de la primera generación del Diplomado Virtual de Creación Literaria del Instituto Nacional de Bellas Artes (2020). Obtuvo el tercer lugar en el Concurso Internacional de Ensayos “Miradas de Iberoamérica” del Programa Iber-Rutas de la Secretaría General Iberoamericana (2020) y cuenta con narrativa, poesía y ensayo publicados en Círculo de Poesía, Irradiación, Hipérbole Frontera, Panorama. Revista de la Universidad Autónoma de Baja California Sur y Redoma. Ha publicado artículos académicos dedicados al estudio de literatura mexicana del siglo XIX en revistas y libros especializados en México y España.

 

 

 

Desde que me importas

Se acabaron los cumplidos sinceros,

los cariños francos en la letra

y los rescoldos cristalinos en los rincones.

 

Mis dedos derriten el papel con reproches entintados,

callo lo malinterpretable.

 

Piso temerosa las entrelíneas del rechazo.

Desinflamo las caricias.

Disminuyo su calor con bolsas de hielo a mis espaldas.

 

Me reduzco a polvo de flor sobre carbón quemado.

 

Leña sin hoguera.

Raíz sobre piedra.

Sangre en la banqueta.Leer más

Yaya Gallardo | Poemas

Yaya Gallardo (Chiapas, México, 1982) Incursiona en el mundo de la literatura con “Alma desnuda” publicada en Abril 2022. La cual es una selección de poemas en los que. como el título refiere, deja de lado el pudor y se muestra sin reservas. Su libro ha sido presentado en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, CDMX; en FIL Guadalajara y FIL UNACH Tuxtla Gutiérrez, en el Festival Internacional Cervantino Barroco, en la FENALEM, en ferias del libro municipales, así como en Programas de Tv y Radio.

 

Poemas del libro Alma desnuda

«Las palabras y el amor son como los ríos: fluyen y encuentran su cauce»

Yaya Gallardo

 

Peregrina

Peregrina por cada rincón de mi corazón,

busca y encuentra lo más desconocido de mí.

Hazte de un espacio lo suficientemente grande para vivir en él,

pero sin echar raíces.

Anda por los senderos de mi vida,

salta por el camino del amor y la pasión sin titubear,

no trates de entender los errores que ni yo reconozco,

búscame en lo más profundo de tu alma y no me pierdas de vista.

No lo hagas por saldar culpas, hazlo por ti y por mí,

que bien que nos lo merecemos;

acá estoy esperando ser conquistada por tu andar.

Vive tu vida, vive mi vida, entre tanto, peregrina.

 

 

 

Eres

Eres como el agua que se queda quieta,

como la nube que huye del viento,

como la lluvia que no moja mi cuerpo pero me seca por dentro,

como la ola que se rompe y no llega a la orilla,Leer más

Bichos

Por Alejandro Chang Hernández[1]

La piedra es pequeña y redondeada, de color blanco, blanco como la leche. Su superficie es muy lisa, sin una grieta, sin una mancha; una piedra graciosa y refinada que no tiene un átomo de vulgaridad.

Claro que una piedra así también puede cometer un crimen, si golpea con la fuerza conveniente en el lugar debido. De donde se deduce que hay aquí una posible autora del asesinato de aquel bicho.

Y no es que interese mucho quién mató al bicho ni cómo lo hizo, pues está mejor así; a fin de cuentas no era más que un ser feo e inútil, cuya muerte solo despierta la curiosidad. ¿De dónde salió aquel bicho? Es una pregunta difícil de responder, teniendo en cuenta que nadie sabe qué cosa era. Solo hay una realidad: estaba y ya no está. O está aún, pero ya dejó de ser.

¿Y la piedra? Una piedra no camina sola, como un bicho, careciendo de patas. Si suponeLeer más

Sandra Ivette González | Poemas

Sandra Ivette González Ruiz. Poeta, investigadora, docente y bordadora feminista, proviene de un linaje de mujeres oaxaqueñas. Desde hace más de 4 años sostiene un proyecto de bordado, dibujo y escritura para sanar personal y colectivamente. Coordina talleres y aquelarres de poesía con diferentes temáticas para mujeres diversas. Ha publicado los libros Apuntes para entrar en un jardín y Del cuaderno de notas de la Mujer Pájaro o algunas maneras de despedirse en La Jardinera Editorial, también una compilación de poemas sobre su abuela materna, titulado “Roberta, sus poemas” en el blog de Pensar lo doméstico. Participó en la antología Alguien aquí que tiembla. Celebración poética de mujeres: Año 1 del confinamiento, de Ediciones Sin Nombre. Es docente en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM, Doctora en Estudios Latinoamericanos (UNAM), investiga poesía escrita por mujeres en contextos de crisis y violencia.  Insta @san27ivette

 

 

 

Hierba mala

Quisiera volver a los días

del olor a tortilla a punto de quemarse,

cuando mamá tostaba tortillas

mientras mis hermanas y yo nos tumbábamos en la sala a mirar el techo y de vez en cuando perseguíamos ese olor hasta la cocina y metíamos las manos al fondo de la masa tibia.

Ya no hago lo que me gusta,

mamá me advirtió de esto:

El mundo te devora, te roba el tiempo,

me dijo un día mientras arrancaba la hierba mala que, por entonces, crecía alrededor de nuestro árbol de peras

ese árbol que acogió mi infancia,

si te descuidas el mundo se come tu aire, se lleva tu vida .

Un día te das cuenta de que la gente vive trabajando,

mírame a mí que me tocó trabajar desde los cinco años para ayudar a la abuela y también para protegerla del maltrato.

La gente se la vive trabajando,

o bueno, no toda,

siempre hay quienes viven de nuestro trabajo,

de nuestro cansancio.

No es cierto que una cosecha lo que siembra.

No si siempre te han robado.

Si trabajas para otro que se quede lo sembrado.Leer más

Paseo matutino

Por Idalia López Carrillo[1]

Lo más espantoso que me ha pasado en la vida y eso que me ha pasado cada chingadera. El caso es que estaba dando mis vueltas en el parque con el Akiles, mi compañero de caminatas desde hace seis años. Es un perro de lo más corriente, pero se cree fino el pendejo, seguido me deja las croquetas baratas, pero cuando le compro de las caras hasta dura un rato lamiendo el plato como paleta tutsi.

Hace seis años que me salieron unos moretes en la corva de la pierna derecha, parecía que me habían dado una buena arrastrada, pero no, yo nada más sentía unos piquetitos ahí en la corva, hasta que un día de mucho calor me puse unos shores y Doña Marú se me acercó muy espichadita a preguntarme si estaba bien, me extrañó la pregunta y luego me señalo la mancha y fue cuando me vi, estuve dándole vueltas a todo lo que había hecho unos días antes y nada, esos moretes sí que me asustaron, la neta creía que me iba morir de cáncer. Resulta que tengo mala circulación, vete tú a saber por qué. El doctor especialista me mandó a caminar todosLeer más

Mujeres de letras libres | Antología Poética 25N

En el marco del 25N “Día Internacional para Eliminación de la Violencia contra las Mujere”, un grupo de poetas, convocadas en principio por Linda Acosta, desde la Fundación Elena Poniatowska, decidimos reunirnos en un Ágora poética no solo para denunciar la violencia de la que, sabemos, las mujeres somos sujetas en el ámbito literario, sino para hacer frente a esa violencia con la expresión marcada de una voz que recuerda que seguimos vivas y firmes, que existimos aunque se trate de silenciarnos de distintas formas en este mundo, y que la vibración que juntas podamos evocar recuerda a las nosotras que no pueden acompañarnos más.

Desde Enpoli, desde la voz de Ximena Cobos Cruz como editora que busca transformar y sostener este espacio como un sitio en que las voces de las mujeres, su palabra, sus ideas y su imaginación reverbere, invitamos a las personas que visitan este sitio a leer a estas mujeres, pero sobre todo a experimentar en el cuerpo la palabra.

 

 

 

Laura Velarde (Ciudad de México, 1992) narradora, poeta, cinéfila y melómana del mundo y de la vida. Amante de la fotografía y los pequeños detalles. Ganadora del 1er concurso de Poesía Emergente «Antonio Alatorre» con el poema «Una ya no duele más». 

 

 

Matrioshka

«Por su seguridad, no se recargue en la nostalgia.»

Luis Pérez Romero

 

Me cruje el hueso

que se guarda en los paréntesis del cuerpo.

Es la soledad que me parte en tantos pedazos

que nadie extraña.

 

Es porque camino desnuda

en una realidad que me llueve

que me estría.

Es porque voy pintando de aguacero

los muebles de la casa

con la ebriedad de mis tristezas.

 

Alguien toca.

Alguien llama.

Es otra mujer

que nutre al salitre

de nombres y fechas.

Es esta mujer hecha de tiempo

también de espacios

que no termina de morir

porque le gusta morder lo breve

y sabe que por más ventanas que abra

las heridas no se borran.

Es esta mujer que desentraña

lo más fracturado de sus nochesLeer más

Perrito

Por Christian Arely Sandoval Hernández[1]

Una casa sencilla pero llena de luz, era lo que Ángela estaba presumiendo últimamente en Instagram. A toda hora, fotos de los hijos que tenían en común aparecían en el inicio de su cuenta falsa. El Jardín de la exesposa de Anuar era amplio para estacionar un auto, pero no había tal, solamente pasto fresco bien cortado y un perro “Un perro jodido”. Anuar no podía aceptar que la estrategia de presentar su rutina de bañar y revisar escrupulosamente a los niños en busca de chinches o piojos como una forma de abuso infantil, le sirviera a ella para quedarse la custodia total. Para ella y los niños era “El malo” porque no permitía que fueran al zoo, la alberca o pijamadas y no tener perro era la queja de los niños cada mes. Ahora que su madre les dio uno, la casa de su padre, sin jardín ni videojuegos, parecería una prisión donde nadie querría pasar el fin de semana.

 “Ninguno sabe lo malo que puede ser para su salud, dormir a ventana cerrada con otros niños emitiendo gases, unos con piojos, otros incubando varicela, ni de las enfermedades que un animal sucio puede causar y ella aparece radiante ahora que puede restregarme en la cara fotos de nuestros hijos abrazados a esa bestia, pero ahora que lo de Tania se haga formal se va a arrepentir” pensó contemplando otra foto de su ex, antes que le llegara un mensaje de Whatssap.

Era un emoji de carita de ojos llorones de parte de Tania.

 

                                ¿Qué pasa? 8:59 p. m.

Necesito un favooor!! 8:59 p. m.Leer más

Carmina Cardiel | Poemas

Carmina Cardiel. Originaria de la CDMX, socióloga, escritora y acuarelista. Participante semifinalista en el Máster Slam de la CDMX (2017) y en 2018 atendió la Convocatoria FIRPPI Speed Poetry, que la llevó a presentar cinco poemas al Foro Pita Amor de la FIL – Zócalo, Ciudad de México. En 2021 fue columnista de “Butaca Violeta” para la revista digital Mujer México, en donde colaboraba con análisis de cine con mirada violeta. Amante de la observación de las dinámicas urbanas, publicó en 2022 “De la gran Anáhuac a la Favela de Polanco” en Historias Metropolitanas, revista de corte cronista urbano de la UAM-C. Como acuarelista, ha tenido exposiciones físicas y virtuales entre las que destacan el 2do. Festival internacional de poesía Saúl Ibargoyen y “Miradas convergentes” de la Galería RAB.

Escribo porque tengo la necesidad de hacerlo, porque la palabra es una de las formas más inmediatas para ir al interior y vernos de frente en estos tiempos donde, pareciera que, incluso, las emociones han sido industrializadas. Ante ese atropello pienso que, para resistir, sólo tenemos un arma: la palabra. #Escribiresmilitancia

 

 

A V E D E A G U A D U L C E

 La lengua tímida

encontró refugio

tras los dientes

durante las noches

de una ausencia

que jamás tuvo

oportunidad de

ser otra cosa

 

Las pupilas expectantes

se excitan y dilatan

con cada trazo

que lleva desde la lengua

hasta las yemas

de los dedos que

se vacían

en fondos blancos

y papel mate,

mientras le buscan

la nuca al tiempo

 

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Regadera

Por Zaira Moreno[1]

La única manera de parar el tiempo es con la muerte. Observo las caras de hastío y cansancio de los pasajeros, los hombros caídos y manos manchadas de pintura blanca. El tráfico eterno y coches que zigzaguean entre carriles. Pienso en detener el tiempo para llegar puntual a mi trabajo. Recuerdo las historias de mi abuela materna cuando me decía que, si uno muere, para el tiempo. A pesar de aún tener una presencia corpórea, lo demás desaparece. Poner pausa como en el control remoto. Tachar una tarea recién hecha, dar vuelta al siguiente mes en el calendario o la graduación de la escuela primaria. Los árboles siguen, el tren que se inunda con cada tormenta, sigue. La señora del puesto de tacos de canasta, sigue; mientras que tú ya no estás más. Detienes el tiempo que transcurría en tu interior. 

 

Veinte minutos después de mi hora oficial de entrada, avanzo hacia la computadora con la pantalla parpadeante. SacudoLeer más