María Fernanda Villanueva es artista visual y estudiante de último semestre en la carrera de artes visuales. Su trabajo explora conceptos como la corporalidad, la memoria afectiva y las formas de resistencia desde una mirada crítica y poética. A través de soportes diversos que incluyen textiles, objetos encontrados, archivo y escritura, ha desarrollado proyectos que reflexionan sobre el cuerpo, la antropofagia simbólica, los tótems y la construcción de identidades colectivas. Su práctica se nutre tanto de la investigación como de la experiencia cotidiana, interesándose en cómo lo íntimo y lo social dialogan en el arte contemporáneo.
Salivando
Vienes caminando, Ignorando sagrados ritos
Pisoteando sabios templos de amor espiritual
Largas vidas siguen velando el sueño de un volcán
Para un alma eterna, cada piedra es un altar
Caifanes (el diablito 1990) –
Miedo y deseo.
Parece que estos dos sentimientos son lo único que he sentido en el
último año y medio…
Miedo al deseo que tengo.
Deseo por algo más que piel, por algo más que una cogida rápida en un baño ajeno.
Deseo por algo más que un buen sueldo o una familia tradicional.
Y miedo por todo.
La Ciudad de México me da tanto miedo que a veces no me puedo mover.
Me encuentro parada en una estación del Metrobús; la de Euzkaro, para ser exacta.
Voy tarde y sé que va a llover, pero mi necedad fue más fuerte: no metí el paraguas en la bolsa.
Voy tarde… y se me llena la boca de saliva.
Como si estuviera a punto de vomitar.
Como si algo se hubiese activado en el cuerpo sin que yo lo pidiera.
A veces es por una mirada que me cruza sin pedir permiso.
A veces una palabra que me nombra sin conocerme.
A veces, simplemente, caminar.
Caminar sola por la ciudad.
Mi cuerpo lo hace antes de que lo piense.
Aprieta los dientes, cierra los labios, mueve la lengua hacia atrás.
Y traga.
Aprendí a tragar saliva antes que a responder.
Mi lengua se hace pequeña.
Los dientes se aprietan.
Y todo lo que quiero decir se me va hacia adentro.
Tragar es más rápido que pensar.
Más rápido que gritar.
A veces siento que estoy entrenada para contener (me).
Que aprendí a sobrevivir tragando lo que no podía escupir:
la respuesta, la rabia, el deseo de tocar, de cLeer más→