Anisley García | Poesía

Anisley García Suárez (Guantánamo, 1987) Bachiller en Humanidades e Instructor de Arte (Teatro). Poeta y narradora. Poemas y cuentos suyos aparecen en antologías como Poemas bajo el brazo (Los Cínicos Editorial, México); Té por limón 2 (Editorial Jungles House, de Estados Unidos); Un soneto me manda a ser amante, por Laia Editora, de Argentina con extensión en Cuba. Ha publicado en revistas como Omega Poética y Azahar, en España; en la revista Andariego en Cuba y en la revista literaria mexicana Aquiescencia. Es antologadora junto con otras escritoras de las antologías Un seno de nata y de ternura, de la editorial Aquiescencia, y La manzana en el cuerpo, de la editorial Primigenios, ambas en proceso de edición. Mención del I Premio de Poesía Diógenes 2024.  Pertenece al grupo internacional Grandes Poetas Iberoamericanos.

             

 

 

 Tósigo en la boca

Tuerce la boca, desamor, veneno en sus labios,

gruesas huellas adheridas a la piel

romance que danza en acordes de olvido.

 

Otro beso,

otra gota de tósigo,

futuro de insidia.

 

La comisura delata,

muchas bocas dormitaron en sus mentiras,

despedida

adiós

poros abarrotados de extravío.

 

Palpita la soledad, erguida se enseñorea.

Una vena masoquista me crece

nostalgia del desamor.

Embriaguez,

boca maldita

no serán mis labios su próximo verano.

Gélidos se sienten los besos del pasado.

Quiero una boca

otra boca que incendie mis anhelos.

 

              Saturno

Fue Pablo Alborán quien nos cautivó

entre alucinaciones llegamos a Saturno.

Colgaste en mi cuello cartas de antaño

poema en papel añejo.

 La hora fue una daga

astilló mi razón,

guardamos el clímax  bajo lágrimas

corren en sentido contrario.

Hora de romper el eclipse,

separar átomos, jugar a desconocernos.

Me alejo, olor a ventura, placer y remordimiento con sabor a distancia

eco que he de tragar hasta nuevo aviso.

Doce am, tiemblo, me agito.

Una bandada de ¡ay! traspasan el silencio.

Mariposas del abdomen vuelan por tu cara.

“En Plutón aún se oyen gritos de amor,

en la Luna gritan a sola tu voz y mi voz

 pidiendo perdón”.

 

Tus dedos no llegaron

a la tortura de mis caderas.

Voy a quedarme en Saturno,

por si quieres jugar a ser mío antes de que muera el silencio.

 

 

                  Desierto

Otro invierno amargo

se cuela por las rendijas del mohín.

La saliva frustrada,

garabatea deseos en un almanaque

agónico de abandono.

Inmune quedó el abrazo de la hora gélida,

La cercanía gimió un hasta pronto

 y mi alegría se hizo hielo.

 Reconozco el desgaste de los años.

La cama es un desierto con notas de horizonte.

 

 

 

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