Xilote Ibarra | Artista plástico

Imagen por Xilote Ibarra, La hora del té, Capítulo II. Collage (2019)

Por Ximena Cobos Cruz 

El maíz no crece en todos lados y en cada sito emerge un grano diferente. En Romita, un poblado de Guanajuato, sí que brotó uno, un Xilote, la forma derivada del náhuatl con que se nombra el maíz tierno. A sus nueve años, Xilote Ibarra era un pipiolo que tuvo su primer contacto con el arte, su madre ha sido el apoyo desde entonces para que continúe en su camino hoy que a sus 35 años ha roto por completo el futuro que le había trazado su padre, un hombre dedicado a la mecánica de autos. Sin embargo, antes de romper las líneas aprendió a sacar provecho del oficio; mente inquieta, halló en la mecánica inspiración tanto para el diseño como para la composición, sobre todo del ensamblaje y la distribución de los elementos dentro de las transmisiones.

Xilote-Ibarra-retrato

Xilote Ibarra

Para Gilberto, la otra forma en que lo llaman, el arte es una serie de técnicas creativas por medio de las cuales el humano es capaz de expresar sus ideas y sentimiento. Considera que cada persona se identifica con una o varias de estas técnicas y las acopla a su tipo de trabajo y aptitudes. Escuchando a los Fuck Buttons, Groupe, The Caretaker, se inspira para trabajar en un estilo que ha forjado a través de los años, figurativo y experimental, influenciado por la estética de El Greco, la saturación de El Bosco y la composición de Max Ernst.Leer más

Realidad Virtual, Tránsito y Creación

Imagen tomada de produccionnacional.com

De la modificación del sentido a la modificación efectiva en las obras de arte de realidad virtual

Por Alejandro Arce[1] 

Las obras de arte en realidad virtual son consecuencia de un contexto donde en el ambiente artístico la experimentación a través de nuevos medios y materiales toma un sentido crucial para el arte. Se trata de la fractura de un sistema de representación que supedita la creación artística a un determinado e inamovible conjunto de medios de creación, la crisis de la razón trastoca el orden estético que la academia artística había construido y transgrede los convencionalismos formales y conceptuales de la disciplinariedad, la fragmentación y la normalización de la experiencia en las categorías artísticas específicas de las bellas artes (música, danza, pintura, etcétera), ya no representan un dogma a seguir; por el contario, las nuevas necesidades estéticas del siglo XX desbordan el parcelamiento sensible de las disciplinas tradicionales. Los artistas optan por la transgresión de los soportes, los géneros, los medios y las disciplinas en un afán de encontrar nuevos métodos de configuración estética y conceptual más adecuados a su experiencia, sus intereses y expectativas[2].

Podemos decir también que en este fenómeno disruptivo de la cultura posmoderna hay un carácter político-estético, la experimentación artística no significa meramente la vehemencia exploratoria hacia las posibilidades formales de los nuevos medios o materiales, sino que en dicha experimentación está implícito el abandono de una estructura de representación y orientación del quehacer artístico: la centralización de los medios en el arte que era en sí la centralización de la actividad artística. En este sentido la experimentación con los medios significó la negación de un sistema exclusivista de creación que se apegaba al mantenimiento de los medios y los patrones de producción para conservar con ellos las estructuras de predilecciones estéticas y sociales que los orbitan. El desborde de la práctica artística hacia la búsqueda de nuevas formas de producción y representación significó entonces un afán de democratización de la Leer más