Le grito al agua | Narrativa

Por Mapi Scarlett Flores Cruz

 

Durante el día se convierte en nube y en la noche, en aquella pequeña estrella que acompaña a la luna, me decía mi abuela. Nunca la alcancé a comprender, pero siempre me dijo que solo llegan a entenderlo quienes pierden lo más cotizado por los ancianos: la inocencia; o quienes ven a la muerte de frente. Pero esas palabras volverían a tener sentido en mi vida muchos años después.

Cuando una cumple quince años, sueña con aquella gran fiesta, chambelanes, viajes, regalos y la idea de ser una adulta. Pero mi historia no fue así; a mí me robaron la juventud y robaron la muñeca de mi alma.

Era un jueves 13 de abril a las 4 de la tarde. El sol estaba tan radiante que hacía brillar mi piel morena. Mis papás, Emiliana y Alejandro, me llevaron a nadar porque querían cumplir la fantasía de que yo era una sirena. A pesar de mi edad, ellos deseaban que siguiera soñando. Era la primera vez que mamá me dejaría regresar sola a casa después de mi clase de natación. Estaba tan emocionada, me sentía tan grande, como aquellas chicas del colegio con su pecho desarrollado y tomadas de la mano de su pareja. Me sentía independiente, una mujer, pero ¿cómo a esa edad iba a saber lo que es ser una? Bueno, ¿alguna vez sabré qué significa serlo?

Me quité la ropa, me puse el traje y me dirigí a las albercas. No había mejor manera de pasar mi cumpleaños que nadando, porque me sentía una con el agua. Es una mateLeer más

Mayahuel Xuany | Poesía

Mayahuel Xuany. Originaria de Kopalkojtlan (Copalillo, Gro.) Apasionada de los libros y el mezcal. Promotora Cultural, Docente, Mediadora de Lectura, Tallerista y Escritora. Se especializa en Literaturas Contemporáneas en Lenguas Originarias. Coordina un Círculo de Lectura virtual-permanente “In uitsyotl Mayauetl / Las espinas de Mayahuel” que fomenta la lectura y análisis de estas narrativas. Desarrolla proyectos creativo comunitarios para promover saberes locales enfocados a la enseñanza y preservación de las lenguas mexicanas dirigidos a todo público, con especial énfasis en el mexicano (náhuatl). Investigadora y recopiladora de “Arrullo de luciérnagas. Nanas en Lenguas Originarias de Puebla” en su 1era (2022) y 2da edición (2024). Puebla Alas y Raíces. Ha publicado en medios tanto impresos como digitales, algunas de sus obras se pueden encontrar en Circulo de Poesía, Gusanos de la memoria, Tzam-13 semillas, Ojarasca La jornada, Voces de las mujeres del sur y La fuerza de mi lengua-luz.

 

 

 

 

Espíritu del agua

Miro el mundo sin saber

(La vida en la tierra surgió en el agua)

en cada rezo

                     el agua salva

en cada rezo

                     el agua salva…

 

Sagrada Madre

tú que habitas

cuevas, ríos y caminos

¡bendice mi espíritu!

 

Sagrada Madre

permite que mi corazón sea hoguera

                                                          que se entregue a la luz

que no tema a la oscuridad

o al silencio.

 

Sagrada madre

consiente a mis hermanas aladas  

velar mi sueño

que su lengua sea tierraLeer más

Yakeline Rojas | Minificción

Petofilia

TRILLIZOS

 

Fue un parto difícil, cómo olvidarlo. La vida de los bebés corría peligro. A Rufo lo sacaron por las extremidades. X nació muerto. Lía llegó al mundo exhausta, débil. La partera, sin titubear, se le acercó y con destreza realizó un boca a boca. Nerviosa, testigo de un acto único, volvió a respirar cuando escuchó el primer ladrido.

 

 

 

PETOFILIA

 

La multitud conversaba sin cesar en el salón de la casa de huéspedes. Deborah salió en puntillas de pie de la habitación contigua: «Hablen bajito, que mi bebé acaba de dormirse». Todos se miraron mientras ella atravesaba el salón con un bozal en la mano.Leer más

Dianela Alfonso | Poesía

Dianela Alfonso (Cienfuegos, Cuba, 2001) autora emergente miembro del Laboratorio de Escrituras “Encrucijada”, un proyecto de escritura creativa dirigido por la escritora habanera Elaine Vilar Madruga. Sus poemas “El graznido de la muerte” y “Afonía”, fueron publicados en el fanzine de ficción especulativa “Retazos de Ficción” y en el blog de la Academia de Lengua y Creación Literaria (ALECLI) respectivamente. Asimismo, su microcuento “Libertad” forma parte de la colección “Dosis Mínima I” del Grupo Editorial Letras Negras. Resultó finalista en el 14º Certamen “Picapedreros” de Poesía, Guion y Microrrelato convocado por la revista “La Oca Loca”. Sus poemas “Una mujer vive en las entrañas de mi piel” y “¿Quién yo soy después de ti?” fueron publicados en el Nº 16 de la revista “Alborismos”.

 

 

 

 

Prometeo

Me fundí con la montaña,

quise admirar la cima del mundo con ojos humanos.

Les regalé la antorcha y ahora solo veo al ave,

anclada está al ciclo del agua:

se evapora, se precipita,

arremete contra mi bilis.

La agonía es tan inmortal como mi carne,

mas la llama es ya un incendio;

me complace saber que, bajo la colina,

el águila cocina cerebros con mi hígado.

 

 

 

Palas Atenea

Cuando vi rodar su sangre por la jLeer más

Zyanya Velázquez | Poesía

Zyanya Velázquez (1996) Soy mujer, hija y amiga, facilito talleres artísticos y de escritura para mujeres e infancias y soy profundamente soñadora. Mi nombre significa siempre, me gusta escribir, crear vínculos profundos con mis amigas, viajar, bailar, y aprender cosas nuevas. En mi práctica laboral y cotidiana creo en la pedagogía como la posibilidad de brindar alternativas de convivencia y construir puentes de diálogo con el mundo.

 

 

 

Plenitud

Tejí el presente con mis manos. 

Acaricié la tierra con mi lengua,

mis pupilas se convirtieron en cuarzos.

Solo el mar y mi voz cantaron esa historia.

 

Yo era un vientre que nacía, rojo, gigante y vivo. 

Grávida, preñada del canto de los pájaros. 

Alimenté a la tierra con mi fruto.

Nacimiento imaginario. 

Dios, el mundo, mi abuela.

 

 

 

Punta cometa

Nada de prisaLeer más

Mi cuerpo, mi enemigo | Ensayo

Por Carmen Escalante

Un calor horrendo hizo presa de mí. La blusa me asfixiaba, el corazón me latía al mil. Un deseo fuerte y molesto me impulsaba a cortarla por la mitad y quitármela, pero algo me detuvo, estaba en el camión rumbo a mi casa y, obviamente, no podía desnudarme en la calle.

Pensé que había sido la tela de la blusa, que me quedaba algo pequeña, que mis pechos se habían hinchado repentinamente con la menstruación, alguna de esas cosas. Y me olvidé del asunto.

Seguí con mi vida normal, pasaron los meses y llegó la pandemia. Al entrar a la pandemia yo pesaba 58 kilos, llevaba una alimentación balanceada y me ejercitaba dos o tres veces a la semana según el tiempo, el cansancio o las actividades que tuviera. Mi vida social era aceptable.

Todo parecía transcurrir en perfecta calma y en una perfecta rutina donde yo, ya sabia mas o menos que pasaría cada día en mi vida.

Nadie me advirtió lo que era la menopausia, ni la perimenopausia, ni nada de eso. En mi familia, jamás nadie habló de eso. Alguna vez una de mis tías me dijo que no soportaba traer la ropa puesta y que tenía mucho calor. Mi madre mencionaba algunos síntomas pero jamás, claramente, la palabra menopausia. Mi abuela, me engañó a mis 15 y ella a sus 80, con que seguía menstruando… Esa plática era un tabú. Un secreto Leer más

Zaira Moreno | Poesía

Zaira Moreno (México, 1997). Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Ha publicado escritos en Áspera Fanzine, Periódico Poético, Revista Engarce, Poesía de morras, Revista Estrépito, Especulativas, Revista Literaria Polilla, Revista Monolito, Sorelle Magazine, Paradigma, Revista Alcantarilla, entre otros. Ha participado en la exposición El arte de ser mujer (2023) en Casa Quinqué y Feria del Fanzine (2021) en Casa Vidrio. Realizó la gestión e impresión del fanzine Ciudad, resultado del taller Escribir la ciudad del Laboratorio de Arte Público. Además de escritos, realiza collages digitales y análogos. Actualmente labora en Impronta Casa Editora.

 

Sin título

llego tarde

a los primeros lugares de la escuela

al dinero y privilegio

al talento

a la piel lisa y pálida

a la obediencia

a las curvas del cuerpo

al trabajo estable

y a la reciprocidad. 

                              

llego tarde y 

me desbordo.

 

 

 

Agua

El océano dentro de mí, se desLeer más

Análisis de la cinta Enferma de mí (2022)

 Sobre el narcisismo y los trastornos mentales en la Modernidad

Por Carmina Cardiel

 

Intenta entender el ego. Analízalo, disecciónalo, míralo, obsérvalo,

desde todos los ángulos posibles. Y no tengas prisa por sacrificarlo,

de otra manera nace el mayor egoísmo:

El de la persona que piensa que es humilde,

la persona que piensa que no tiene ego.

–Osho

 

El horror de la fama en la modernidad

El género de body horror está ganando lugar en la pantalla grande en los últimos años a través de historias que nos muestran el lado más oscuro y enfermo de la humanidad a partir de la falsa posibilidad de conseguir o conservar la fama y/o atención de los demás a costa de lo que sea, aunque ésta sea efímera.

Enferma de mí (2022, Noruega) es el segundo largometraje del director noruego Kristoffer Borgli, quien nos lleva con un humor muy negro a una historia que, lamentablemente, cada día es más común entre quienes atrapados en el efecto post-pandemia, se han convertido en esclavos de las pantallas celulares.

Signe y Thomas son una pareja que compite por la atención de la gente que les rodea. Él es un snobista cuya fama está en ascenso en la escena del arte, mientras ella trabaja como gerente en una cafetería y se siente opacada por su pareja. Evidentemente ninguno de los dos es estable mentalmente, ya que desde el inicio el director nos deja ver que la trama va de dos narcisistas que, entre la mitomanía y la cleptomanía, son arrastrados a un destino fatídico.

 

El efecto de las pantallas en la Modernidad 

Ray Bradbury, novelista visionario distópico de su época, escribió en 1952 Farenheit 451° para señalar que las pantallas distraían a las personas de los problemas y la tristeza,Leer más

Existir y resistir en la periferia | Ensayo

Por Alejandra Millán

 

Cuando era niña jugaba con los zapatos llenos de lodo y las rodillas raspadas en una calle sin pavimento. Me bañaba en una tina amarilla con el agua calentada bajo el sol y con frecuencia comía sardina que mi mamá compraba cuando podía y que almacenaba para cuando no hubiera para comer. Mi mamá vendía pambazos, tacos, esquites, limpiaba casas y cuidaba a algunos de sus sobrinos para solventar los gastos. Fue en el cuerpo y en la vida de mi madre que aprendí a resistir en la periferia, a sobrevivirle al sistema patriarcal en la pobreza, en las calles en las que ya no se respetaban las vidas, en las que había cada vez más asesinatos, adicciones y, en general, muerte.

Resistir en la periferia significa sobrevivir al señor que te acosaba cuando ibas a las tortillas, al amigo de tu hermano que te acosó cuando empezaste a crecer, al vato que te seguía cuando regresabas de la secundaria y a los que siempre estaban tomando o drogándose en la esquina por la que tenías que pasar para ir a la tienda.

La periferia es bastante más dura en unos y otros lugares. La periferia es la venta de niñas en Guerrero, la explotación sexual de mujeres en Tlaxcala, las miles de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, los feminicidios en el Estado de México, el abuso sexual de niñas que se esconde en los “secretos de familia” y la prostitución como única “opción” para comer o alimentar a tus crías en la precariedad.

A veces, sobre las que no padecen la periferia, me pregunto, ¿cuántas vLeer más

Poesía colectiva: después de leer a Diana Morán

Por Cristina, Danae, Ixchel, Laura, Priscila, Gloria, Nat, Alexa, Victoria, Liliana, Yetza y Ximena

 

Ya no soy ni seré golondrina

I

Crisis o derrota el mismo dolor del combatiente, del que resiste al mal tanto como a la vida arrojada sin aviso. Hay siempre un pájaro en el umbral haciendo preguntas, pensando en el vuelo, reparando su nido, hurgando entre sus ramas, esperando el descanso, volviendo a nacer, aleteando la herida.

 

Revolcado como mares que enfurecen

            y dejan sin hijos

            sin tierra

           sin sentidos descubiertos siempre al alba

 

¿A dónde se han marchado los sueños de verano?

 

el tiempo que no pasa en laberintos de nostalgia

La tinta de las reliquias se destiñe entre los dedos 

La lucha como una pieza sagrada en la memoria, 

que se desgasta de tanto volver a ella 

 

Los huesos que crujen

la tibia y la falange no se mueven

el frío adherido a la espera

de esqueleto que se asfixia Leer más