La Venus de las mordidas: Carnívora (2022) de Karen Cano, Ediciones del Olvido.

Por Francisco José Casado Pérez[1]

No debería escribir esto, pero algo en la tripa –junto al hígado y por detrás del páncreas– me dice: hazlo. Llevo tiempo sin cuestionar esa sensación y, por lo visto, ha funcionado. Cómo no funcionaría, si lo visceral viene justo desde lo profundo del cuerpo, donde la vida ocurre y termina. Además, es ahí donde en justa medida, en modo anti Benigni, las neuronas intestinales saben que la vida (a veces) no es tan bella por efectos, causas y afectos en constante frecuencia dentro de la paranoica cotidianidad de nombrar inmediatamente lo visto para reconocer el mundo, darle significado y sentido al otro, pero especialmente a uno mismo.

Cuando se lee planta carnívora, de inmediato se piensa en aquellas plantas cuyas hojas y tallos multitask, al mismo tiempo hacen la fotosíntesis y atrapan insectos, otras plantas e incluso animales pequeños, dando un giro epistémico a la cadena alimenticia. Hechos que también se extiende a otras especies, como algunas ranas selváticas cuyo pequeño tamaño y colores vibrantes son letal advertencia que no debe tomarse a la ligera, a pesar de su proximidad estética al plumaje de algún ave exótica. En otras palabras, lo bello tiene su grado de peligro, pero no por una Leer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

7. Cómo dormir sin ti

Bereiz (Ciudad de México, 1982)

 

Por Miguel García

Bereiz (Berenice Reyes) es la única exponente del tango electrónico —o, dicho más propiamente, tango fusión— con obra propia editada en México. Desde el principio, ha mantenido una congruencia, una fidelidad a su búsqueda estética, sin ceñirse a moldes concesivos para instalarse en el ámbito de la industria de la música comercial; todas sus producciones han sido independientes, realizadas con sus propios medios y recursos.

Fue conquistada por el tango del mismo modo que la mayoría de las personas aficionadas en las últimas generaciones: por el baile. Pero la bola de nieve fue creciendo hasta que no le bastó sólo bailar: empezó a escribir textos a manera de poemas, se auxilió de músicos para dar melodía a sus palabras, se animó a cantar, viajó a Buenos Aires con la convicción de aprender más sobre el género, su historia, sus raíces, sus códigos, siempre ubicada en el presente y las propuestas más novedosas en cuanto a estética musical y poética. Inclusive, adquirió un bandoneón y comenzó a aprender a tocarlo.

Alguna noche del año 2000, Bereiz llegó a la milonga El Arrabalero, la más longevaLeer más

15 Letras de tango escritas por mujeres

 

6. Garabatos de mujer

Micaela Sastre (Buenos Aires, 1880 – Buenos Aires 1962)

Por Miguel García

Micaela Sastre fue una maestra cultísima que provenía de una familia asimismo ilustre, y autora de buen número de libros de poemas, sobre todo para niños. En su momento, no quiso firmar como suyos los tangos que escribió, pues era inaceptable que el nombre de una maestra tan insigne fuera relacionado con la palabra tango. Por ello, en algunas de sus canciones le daba todo el crédito a su hijo Rodolfo, autor de la música, o usaba el pseudónimo de Michel Tailor, juego en el que vela su nombre y lo trueca por sus equivalentes en inglés.

Esta conducta de ocultar el nombre propio a cambio de un pseudónimo neutro o masculino fue recurrente entre las autoras de la época, primeras décadas del siglo XX. Por supuesto, adoptaban el género masculino con el propósito de la congruencia, pues en sus tangos desarrollaban acciones contadas en voz de hombre. Es curioso que los tangos en voz de mujer («Loca», «Padrenuestro», «De mi barrio», «Volvé», etc.) fueron todos escritos por autores masculinos.

A finales de la década de los años 20, Carlos Gardel, en su búsqueda incesante de material tanguero cantable para llevarlo al disco, decidió interpretar dos piezas de Micaela y Rodolfo Sastre: «Refucilos» y el que tratamos aquí: «Garabatos de mujer».

 

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Garabatos de tu mano

que tan sólo entiendo yo,Leer más

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5. Palermo viejo

Bibí Albert (Buenos Aires, 1944)

Por Miguel García

Con una obra extensa y consolidada, Bibí Albert es una de las letristas del tango más importantes de la generación que apareció después del boom de Horacio Ferrer, Eladia Blázquez y Héctor Negro. Su labor como creadora la ha llevado a impartir talleres de escritura poética. No le es ajeno el hábito literario de la poesía de libro ni el de la poesía de canción.

Fue ganadora del premio OTI internacional en 1994 con su «Canción despareja», y de ahí siguieron innumerables premios en certámenes nacionales e internacionales. Asimismo, ha publicado varios volúmenes de poesía y narrativa; sus textos han sido difundidos en diversos medios impresos y virtuales. Ha sido editora, conductora de radio, ha dirigido cafés literarios. En fin, es una incansable difusora de la poesía, la lectura, la canción y el tango.

En 1998, SADAIC (la Sociedad Argentina de Autores y Compositores) lanzó la convocatoria de un certamen de tangos.  Bibí Albert y su marido, Pocho Lapouble —reconocido músico de jazz— nunca habían escrito ese género de canción; se aventuraron con una melodía fresca, interesante, y una letra honesta, llena de nostalgia. Su «Palermo viejo» fue acreedor del primer lugar. Esto marcó el inicio de una extensa obra autoral tanguística.

 

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Crecí aquí,

a media cuadra de las citas domingueras

de las morochas con los soldados,

en esos tiempos de jugar en la vereda,

de calesita, cine y helado.

     Después me fui,

viví mudando de balcón mi primavera

y echó raíces mi desarraigo.

Y Zannetín también se fue y la panadera

que me vendía caramelos de fiado.

     Pero a ese paso cascabelero

de los mateos va mi costado

hacia el Zoológico, hacia el Botánico,

con paso esdrújulo pasea mi barrio.

     Yo soy de Palermo Viejo,

como Cortázar, como Carriego,

y cuando salgo de tardecita

por los pasajes me los encuentro.

     Yo soy de Palermo Viejo,

pago de Borges, Ferrer y Negro,

y en el bullicio de la placita

vuelve a hamacarme la voz del tiempo.

     Por fin volví,

traje a mis hijos a vivir de otra manera,

entre jazmines, frente al estaño

del almacén donde mi viejo —¡quién lo viera!—

se amanecía con el truco y sus milagros.

     Yo soy de aquí.

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15 Letras de tango escritas por mujeres

 

4. Sueño de barrilete

Eladia Blázquez (Avellaneda, Pvcia. de Buenos Aires, 1931 – Buenos Aires, 2005)

Por Miguel García

Eladia Blázquez fue la gran renovadora de la canción de tango desde los años 60, época en la que cada vez aparecían menos letras, menos orquestas y menos público. De ascendencia andaluza, desde niña cultivó los géneros españoles, transitó luego a la música folklórica argentina, el bolero, la balada y llegó al tango casi como consecuencia lógica de sensibilidad.

Talentosa en las tres disciplinas que conforman la canción (música, poesía, canto), dio a conocer una enorme cantidad de piezas que han sido interpretadas por artistas de renombre en Argentina y en distintos lugares del mundo. Las ocasiones que no hizo la música de sus obras, colaboró con destacados compositores de la talla de Astor Piazzolla, Virgilio Expósito, Chico Novarro, etc.

Se le ha emparentado estética, temática y temperamentalmente con Enrique Santos Discépolo,Leer más

Positive Songs Proyect de Liz Ruvalcaba

Por Ximena Cobos

Es época de remover, de ver crecer la semilla hasta convertirse en un disco completo. Positive Songs Proyect (en vivo) de Liz Ruvalcaba verá la luz con las lluvias de mayo, pero ya pueden hallar una serie de nueve tracks en Bandcamp, así como siete canciones más bajo el título PSP: Nivel Dos, lanzado en julio de 2020, pues este proyecto fue creado durante la pandemia; y si son fans del algoritmo, en Spotify hallarán varios sencillos ya disponibles. Cabe mencionar que Liz recibió el ‘Golden Record’ por participar en el proyecto de composición ‘Positive Songs Project’ nacido en Birmingham U.K en el 2020, creado para combatir los efectos negativos en la salud mental causados por el confinamiento.

Liz Ruvalcaba es una joven cantante, compositora y artista de live looping radicada en Guadalajara, que habita el mundo desde la voz y la experimentación sonora. Estudió música desde los 6 años, viene de una familia musical, casi todos dedicados a esta disciplina de manera profesional, creció escuchando desde Bach y Mozart hasta Pink Floyd y King Crimson, quizá por eso su imaginación es igual de potente y desbocada.

Creo que crecer en ese ambiente hizo que desde niña me apasionara la música y haya querido dedicar mi vida a ella. Primero quería ser pianista, después el canto me atrapó; primero como corista, después comencé a tocar piano y cantar en una banda de rock pop. Luego durante muchos años estuve inmersa en el jazz, bossa nova y música latina en diferentes agrupaciones hasta que descubrí que podía componer mi propia música y esto me gustaba aún más que ser intérprete.

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“El Iris”, la primera revista literaria del México Independiente

Por Angélica Mayoral[1]

La consumación de la independencia representó para la prensa mexicana un cambio muy enriquecedor. Es una etapa que se caracteriza por publicaciones de índole predominantemente político y polémico.

La primera época de estudio del periodismo que establece María del Carmen Ruiz Castañeda, una de las estudiosas más representativas de la prensa mexicana, comienza en el año 1821. Durante este periodo, la prensa se constituye principalmente por la pugna entre dos tendencias políticas contrarias: los que tenían una marcada línea liberal y aquellos con aspiraciones conservadoras.Leer más