Las margaritas | La libertad multicolor de Věra Chytilová

Por Sergio E. Cerecedo

 

Las vanguardias cinematográficas de los 60´s son, fuera de la nueva ola francesa y el free cinema de Inglaterra, algo que raramente sale de los círculos más eruditos. Es difícil alimentar la curiosidad sobre hechos pasados sobre todo cuando lo que en alguna época fue novedoso ha quedado atrás, y a veces se siente feo, sobre todo cuando uno ve que las innovaciones tecnológicas han hecho sustituibles a las piezas porque, aunque su discurso sea relevante, su técnica no parece novedosa.

 

Hoy en día puede parecer muy fácil con los filtros digitales replicar los efectos visuales y tratamientos de imagen, pero hay que valorar que en varios países del este de Europa hay una tradición importante de dar vida a lo inanimado, ya sea a través de marionetas, fotografías, recortes tipo collage o un sin fin de técnicas que dan otro sentido a la creación de imágenes.

 

En plena efervescencia de cambios políticos que llegarían en muchos lados del mundo a su límite en 1968, la directora checa Vera Chytilova concibe y materializa una de las películas más plástica y sensorialmente audaces que han existido. El resultado puede ser extraño, desigual o difícil de entender, pero a mí me resulta tan disfrutable sin necesidad de comprender o ser certero al interpretar lo que sucede en ella, aunque su contenido y simbolismo por supuesto que merece una interpretación y búsqueda de ello. Aunque Vera no recurre a las técnicas antes mencionadas, como la animación, sino al montaje rápido, las superposiciones de imágenes y algunos filtros de color, su propuesta debe tanto a la visualidad de las artes plásticas de su país como a sus propias inquietudes y a las ganas mismas de romper esos cánones, una contraposición que al día de hoy sigue pareciendo maravillosa, divertida y con algunas líneas argumentales que van más allá del bien y el mal.

 

Dos mujeres de veintitantos años planeando salir a divertirse haciendo las bromas más pesadas, desde coquetear a señores con dinero para que les paguen todo hasta echar mucho desmadre. No es difícil ver, si uno tiene la paciencia, que a menudo en las secuencias hay un lenguaje simbólico entre ellas acerca de las cosas que tienen prohibido hacer, lo que resulta un poco absurdo si nosotros como público no aceptamos la convención de leer entre líneas. A continuación, veremos una serie de viñetas en las cuales siguen con este comportamiento y desparpajo infantil. Veremos a una interrumpir la cita de su hermana con un hombre mucho mayor e importunar al fulano en turno comiendo muchos dulces, preguntando cosas indiscretas y llevando con sus acciones toda la contra a lo que normalmente debía hacer una mujer según el conservadurismo rancio.

 

En el metraje podemos divertirnos mucho con números con música de fondo que en mucho remiten al cine mudo y al clásico de hollywood, pero solo en formalidad, pues es notable cómo Chytilova se sirve de estas formas a grosso modo para después trastocarlas con un sentido político y social muy puntilloso. Alrededor de todo el metraje ronda la pregunta de ¿Qué es la libertad? ¿A dónde vamos con lo que hacemos y a donde llevamos nuestro ser? Estas preguntas se exploran de maneras extremas, no siempre claras y nuevamente con un simbolismo sutil que deriva entre temas como el cuerpo y la sexualidad. La presencia de la comida, el atracón y la saciedad, funcionan como íconos de aquello que la sociedad siempre ha dicho, especialmente a las mujeres, que tomemos con medida.

 

El cambio de filtros de colores dentro de la misma secuencia monocroma a cada cambio de encuadre es de un surrealismo desbordado, divertido y que por sí mismo ya habla de desafiar el lenguaje, la atención, las convenciones del cómo narrar una historia con la estructura aristotélica clásica. Las personas dedicadas al arte en los sesenta cuestionan, destrozan y re estructuran todo aquello que las instituciones que dictan lo que debe de ser el cine. El montaje también está lleno de elipsis entre las aventuras de las chicas en la calle y la convivencia introspectiva que tienen en su casa, dentro de estas pláticas podemos leer muchas preguntas, muchas de ellas de carácter inocente, exploratorio y fuera de cualquier método científico, dando a entender que esta infantilización les ha sido dada por su propia opinión. Cuestionamientos punzantes que, junto con la destrucción de alimentos en una de las secuencias más recordadas, le valió la prohibición a la película durante muchos años.

 

La puesta en escena es curiosa, pues lo expresivo de las actuaciones puede resultar teatral, de artes vivas, sobre todo en lo que a expresión facial y corporal concierne —como en los bailes—, pero el montaje segmenta estas exageraciones, nos regala retazos incompletos de esta realidad. El experimento es notable en varias secuencias, pero especialmente en aquella donde una de las hermanas acompaña a un pretendiente a su casa y el lugar está lleno de mariposas disecadas, el ir y venir de los diálogos y las expresiones faciales es nuevamente reminiscente de la animación stop motion.

 

Hay también en varias ocasiones estampas referentes a las revistas de moda y los figurines, en ellas se entiende una burla a lo que pretende ser el estilo de vida vendido como el ideal para la mujer en esa época. Las escenas donde vemos cuerpos desnudos nos hacen patente esa libertad muchas veces ausente que estas amigas disfrutan y buscan de muchas formas, que casi nunca se dirían correctas.

 

De las sensaciones que recuerdo y han ido evolucionando en mí con cada visionado de esta película es la de tener, como estudioso y practicante del sonido cinematográfico, sentimientos encontrados respecto a la manera de abordar el sonido, hay desde las primeras secuencias unas ganas tremendas de burlarse de la convención y de lo típicamente bien hecho, el realismo en el sonido es sacrificado en pos de un expresionismo rítmico en el cual los personajes realizan varios movimientos que no tienen sonidos incidentales aunque estén en primer plano, pero de repente alguno de ellos lo tiene y esto crea un ritmo con la musicalización o con algún sonido continuo como un reloj, hibridando y confundiendo de una manera interesante entre los sonidos de las acciones (foleys), los efectos, y las mismas notas musicales de la banda sonora. Desgraciadamente no le podemos preguntar a su autora, pero lo plasmado crea una singularidad en la que oímos lo que ella quiere. Lo cual es palpable desde las primeras secuencias. La sonoridad de la película es rara, con música disonante llena de instrumentos de aliento que por momento parecen alarmas, por momentos cantos de gansos. Amorfas, desconcertantes pero que no nos dejan ignorarla.Leer más

La Mirada Materna como Espejo: el arte relacional de Claude Cahun y Marcel Moore

 

Por Janaína Marina Rossi*

 

De la izquierda a la derecha: Claude Cahun y Marcel Moore. Jersey Heritage Trust Collection. 1928. [1]

 

¿Cómo apreciar, ver, una obra artística femenina? ¿Sin contaminaciones hermenéuticas y excesos de ruidos críticos?

Aprendí con el Master DUODA que hay que ver con las entrañas, haciendo “Tabula Rasa” de los prejuicios. Por la práctica nombrada por Carla Lonzi, entiendo desnudarse, deshacerse de los monumentos fálicos de los conceptos e ideas adquiridas, empezar virgen y así, llegar al horizonte de nuestra propia visión original.

Así que empiezo con una pregunta sentida: ¿por qué la obra de Claude Cahun y Marcel Moore me instiga y a una generación de mujeres ubicadas en la monstruosidad femenina, como yo?

Sé que las monstruas me seducen. Así, difícil no partir de mí: mujer que ama mujeres y siempre planteándome, no por mis “derechos”, sino desde el deseo, por la monstruosidad. Yo, quien siempre elijo los márgenes como lugar más cómodo, siguiendo el vuelo de las Arpías que como dice Barbara Verzini: “…están colocadas en el borde del mundo, en el límite de lo que el hombre conoce, de lo que el hombre conoce, ha pisado, ha colonizado y navegado”[2]. Luego, fuera del Patriarcado. Mirándolo de lejos o desde lo alto, sobrevolando, airosas, en gracia y risa clitórica de la decaída del mismo”.

Las monstruas, guardianas de la Diferencia. Siempre en plural en su aparición. Aladas, te raptan, te transportan, extáticamente, hacia su Misterio magnético.

El arte de Cahun y Moore nos rapta. Nos lleva al lugar trascendente de la alteridad que es política de la relación, condición del engendramiento no solo de su obra, sino de todo ser vivo y de todo lo creativo. Aunque los hombres hayan iniciado una tradición donde o se olvidan de Ella (Naturaleza, Mujer, Diosa, como dicho por Luce Irigaray[3]), o se les roba la metáfora y producto de la generación.

Su creación consiste en un juego entre iguales en su diferencia sexual, que a causa de este contexto intercalan e intercambian entre ellas en un diálogo amoroso, erótico, creativo y entretenido, que consiste en un campo experimental de otras estéticas y otras éticas, generando juntas, conjurando, un arte que nos trasporta al mundo de la monstruosidad femenina.

Donatella Franchi afirma que “crear un contexto de relaciones es un verdadero acto creativo y que para una mujer, la relación es un valor en sí[4]. Y está la marca de la diferencia sexual en la obra de estas dos mujeres. Carla Lonzi ha denunciado la visión patriarcal que quiere dibujar el artista como genio solitario: “Yo encuentro abstracto, es decir, no verdadero, irreal, todo ese constituirse de la personalidad masculina como un producir a partir de sí […] existe siempre una relación, un diálogo”.

Claude y Marcel demuestran el gusto femenino Leer más

Mar Alaffita | Poesía

Mar Alaffita (Veracruz, 1994). Poeta, editora y gestora cultural. Fue premiada por parte de la liga Peace and Love del Circuito Nacional de Poetry Slam en 2020. Autora de Transgresiones Divinas  (Cipselas, 2024) y directora del Festival Nacional de Poesía Joven, Puebla. Participó en la antología de poesía infantil Bestiario (Secretaría de Cultura, 2022) y como prologuista del poemario El libro de los libros de Alejandro Aparicio (Astromelia, 2023). Editó y compiló las antologías poéticas Ruge como Niña (Tinta Sangre, 2024, 2025) y Entre jacarandas y versos. Maratón poético 2025 (IMACP, 2025). Representante de México en el segundo encuentro Wine and Poetry (Chile, 2024). Actualmente coordina el círculo de lectura Amanoche y es Maestra en Estética y Arte.

 

 

 

No te mentí

cuando dije que me dolía entregarte las entrañas
permitirte devorar cada fibra entumecida
negando piadosa redención;
te sabías diminuto e indefenso.

Eras un hoyo negro,
el origen de la vida en pleno caos;
expansión sangrante
que abre una puerta y recibe al amor
en carne viva.

Infierno,
otras veces, paraíso;
mirada en devota promesa,
un limbo
donde aguardo herida
tu nacimiento.

El dolor de no saberme más mía
me engulle en la negrura del egoísmo
entristeciendo a la estrella
aprisionada en el vientre
¿qué pensarás ahora
cuando te hagas uno con ella?
¿me perdonarás por esta verdad?,
quizás no.

Y no prometo contarte mi aflicción
con levedad,
me calcina el interior tu latido
que sutil abrasa mis rincones olvidados
reduciendo lo propio en una suerte de ti;
acortar mis días,
para prolongar los tuyos

No te mentí,
tampoco te lo dije todo;
en tanto equívoco
el dolor nos volverá oportunidad,
a ti, sin cargar con culpas
a mí, redimiéndome en tu recién creado cuerpo.

 

 

Instrucciones para atender la terrible belleza

Al primer rayo

[1. prende una hoguera],
levanta la vista,
las flores nacen de las grietas.
Alguien hará un ademán con el rostro
y de los sobrantes

[2. recoge lo esparcido];
pronto será un sueño.
Ahora,
quien viene en socorro

[3. toma en brazos al recién Leer más

Arim Atzin | Poesía

Por Arim Atzin

Muchas mujeres hablan sobre la decisión de abortar como acto político. En el poemario La energía crea o destruye según se transforme, Arim Atzin aborda la inevitabilidad biológica de este suceso desde una perspectiva espiritual y denuncia públicamente los hechos que no pudo denunciar en su momento. Después de haber sobrevivido a dos abortos espontáneos, la poeta reflexiona a través de sus poemas sobre el sentido de estas experiencias vitales. También hace breve alusión a cómo la New Age comercializa con la espiritualidad y relata dos negligencias médicas en forma poética: una costó la vida de su padre, a la otra sobrevivió ella misma antes de nacer. Este libro puede adquirirse a través de tienda.arimatzin.com y de las webs de Gandhi, Gonvill y la editorial Noctis Labyrinthus.

 

La energía crea o destruye
según se transforme

Crónica de unas muertes anunciadas

 

Uno más uno

Soy una mujer en construcción,

un tsunami dirección pestañas,

una madre, hija, hermana

a medio hervir,

soy el coágulo que espera

su primer aliento para derretirse,

soy la vida misma esbozada

sobre el papel de baño

y abrazada por el remolino del váter,

soy Padre que abrasa

al Hijo desmembrado,

Espíritu Santo

cuya sangre corre por las arterias

de la ciudad

a extinguirse en oleajes:

¡un amén por mi intento de gestarme!

Sin embargo…

me quedé en el uno más uno

son dos

y no sé multiplicar,

mas sí dividir mis entrañas

y evacuarme por el hueco

de un hospital,

pues soy una mujer en construcción:

incompleta, vacía, de familia extirpada

y, aun esqueleto de andamio:

una;

aun de lecho desierto:

una,

porque me quedé en el uno y en el dosLeer más

Reseña de la antología poética “Canto de pájaras sin jaula”

Por Laura V. Medel[1]

 

«Voz tan rara,
¿es la mía?
Se nota cuando emerge,
transgresora»[2]
Magda Calderón/Verónica Márquez

 

Este mes de junio se cumple un año de la publicación de la antología poética Canto de pájaras sin jaula. Celebro el acontecimiento con esta reseña brevísima, con la que invito a las lectoras a explorar esta obra.

 

Desde una rama un silbido emprende el vuelo; desde el cable de alta tensión, otro silbido contesta. Viajan los cantos de extremo a extremo. Surge el amanecer y junto a él el canto conjunto de las aves silvestres. De extremo a extremo, Magda Calderón, quien radica en Guatemala, y Verónica Márquez, desde Tijuana, han construido un puente a través de un lenguaje poético que han logrado materializar en forma de libro pájara: alas-hojas. Canto de Pájaras sin Jaula es un poemario conjunto en el que ambas poetas, amigas, plasman sus sentipensares, sabiéndose una misma y no otra, pero a la vez espejo: dualidad amalgama, reconocimiento de la/las otra/s: movimiento puesto en vuelo mediante un par de alas que cantan la dirección del encuentro con otras.

 

Un par de alas que se manifiestan al abrir el libro, unidas por Leer más

The Watermelon Woman: La búsqueda de una esencia en videocassettes

Por Sergio E. Cerecedo

 

Tal vez no quieran saberlo, pero uno de mis eventos canónicos de la secundaria fue el descubrimiento del cine independiente, especialmente el gringo, pues era el que más se comentaba y estudiaba, nombres como Richard Linklater, Jim Jarmusch y Gus Van Sant, entre otros, me dieron muchas ideas sobre las historias que no eran de gente rica o de hazañas extraordinarias o de fantasía, si no de gente común en las calles y sus problemáticas, algunas veces estrafalarias. De entre todos esos nombres y títulos hay varios que nunca llegaron a este lado y ni siquiera se subtitularon o doblaron,”Watermelon woman” es una de ellas y hoy en día salta a la vista su importancia dentro del panorama social y fílmico de esas épocas que mucho nos aporta también al presente de los temas que aborda.

 

Cheryl Dunye (1996)

Cheryl, una encargada de un videoclub de Filadelfia, que también hace videos para bodas y eventos sociales, con un deseo profundo de convertirse en cineasta y la facilidad que le da el poder adquirir películas a través de su trabajo, se obsesiona con investigar sobre una actriz a la que solo encuentra acreditada como “The watermelon woman”. De entre su búsqueda de hablar del olvido hacia las mujeres negras, encuentra ese legado específico en algunas películas de los años 30´s, le fascina verla en pantalla y más aún después de ver que no se le conoció mucho por su nombre, sino por ese apodo ofensivo que implica la relación entre la sandía y los afrodescendientes, sobre todo en la época del esclavismo. Pero esto es solo el punto de partida, ya que a cada paso hay más rasgos comunLeer más

Espacio | Ensayo literario

Por Nancy Medellín

I

Si buscamos en el diccionario de la RAE, sabremos que espacio proviene del latín spatium y se refiere a la extensión que contiene toda la materia existente, el universo, el cosmos. Pero también es un lugar específico, una zona, la distancia entre cuerpos o el transcurso de tiempo entre sucesos. Escribo sobre el espacio que ocupa mi cuerpo.

II

A pesar de añorar una casa amplia y con jardín fui buena amiga de espacios pequeños durante mi soltería, mi departamento tenía lo necesario. Mi área de mayor utilidad era la de mi habitación porque en ese mismo ambiente coexistían otras, recámara, estudio, trabajo, santuario personal, micro spa, baño y clóset.

Según el feng shui, cierto orden y armonía brindan serenidad y paz mental. Si a esto sumamos algo de técnica en dibujo y diseño, parece surgir un proyecto interesante. Fue lo que realicé mientras habitaba ese lugar para poner mi propio sello.

III

En principio todo en mi recámara estaba acomodado funcionalmente, como un organigrama clásico, todo dentro de sus cuadritos, de modo que mi vida cotidiana ocurría sin contratiempos y con un flujo de actividades más o menos rutinarias, sin que esto afectara mi cotidianidad. Qué más podía hacer si no tenía responsabilidades con otras personas en mi casa más que conmigo misma. Y allá afuera, con mi trabajo.

Hacer lo mismo todos los días tarde o temprano comienza a inquietar a una mente enérgica. De pronto aflora el disgusto, el aburrimiento; cierta incomodidad por repetir la misma historia todos los días. Es común que incomodidad y aburrimiento igual que ocurre a infantes desencadenen un fastidio más permanente. Pero es más interesante saber que de ello puede derivar una oportunidad creativa o desarrollo de ingenio, entre otros impulsos positivos. Así comenzó a ocurrir en mí. Ahora que lo recuerdo, me sucedía también siendo niña. Tuve pocos juguetes, de hecho casi ninguno, y cómo las hojas del árbol de aguacate de casa pasadas por barro y agua se convertían en chuletas. Si nos ponemos atentos, podemos desarrollar soluciones, engrandecer proyectos, inclusive cambiar rumbos.

Fue mi caso, yo albergaba una desazón interior y notaba cómo se iba acumulando al pasar el tiempo. A pesar de que todo estaba arreglado y dispuesto para funcionar bajo una agenda organLeer más

Laura Rojas del Toro | Poesía

Laura Rojas del Toro (San Luis Potosí, 1980). Poeta, gestora cultural y activista. Es fundadora de la Lectura Masiva de Escritoras Potosinas y directora de la editorial Letra Púrpura. Obtuvo la mención honorífica en el premio de poesía Manuel José Othón 2012 con su libro Malandra (Ediciones el Viaje, 2013). Mención honorífica en el premio nacional Dolores Castro 2022 con el libro Mecanismos de defensa. Y la publicación de la novela La casa de los jacintos (Vocho Amarillo, 2020). Actualmente es docente en la Coordinación de Arte de la UASLP.

 

 

 

Enfermedad del suicidio*

De esto se trata la vida:

extirpar el corazón por goteo

arrodillarse para exigir perdón

en la víspera del desconsuelo

de la muerte

terminar con la vida

como un acto de reparación

hacia nosotras mismas

 

Mi país es una cama hospitalaria

Soy del club de las desahuciadas

donde el ímpetu hacia la vida

es el centro pulmonar de la angustia

 

Miro el techo desde la cama

como otro universo

un cosmos que sólo

el corazón humeante y yo podemos ver

 

Afuera

            un vendaval inesquivable

golpea la ventana

 

aquí adentro

            pensamos en la vida

 

respirar por un segundo el huLeer más

Reseña colectiva después de leer a Mayra Santos-Febres

Por Crysti, Danae, Nat, Victoria, Cecilia, Gloria

Cuando nos acercamos a la obra de Mayra Santos-Febres nos encontramos una autora con la capacidad de escribir sobre diversos temas y a cada uno darle su toque especial. Es lindo hallar una escritora que tiene tantas historias por contar. Además de que resulta liviana, divertida, con una profundidad que no termina por ser pesada, sino disfrutable por su dinamismo en esa variedad de historias que imagina. Mayra se muestra como una escritora con muchas voces y estilos, en sus narraciones destaca la sensibilidad de sus personajas, la manera en la que ellas viven su cuerpo, sensualidad y negritud; siempre con un maravilloso toque de humor y crítica.

 

En esta edición de Pez e vidrio también podemos encontrar una escritora que se comparte en su proceso, pues en su segunda edición, revisada y aumentada, contiene un apartado dos con cuentos que, ella misma nos comparte en el prólogo, tienen otra intención. Son cuentos en los que se ha dado otros permisos como autora, entonces experimenta incluso con la extensión de los textos, con los juegos de estructuras de cajas, con la seriedad que, no obstante, no vuelve cansino el texto. Además, es una escritora atrevida de diversas formas, y la que se nos revela en ese compartirse en su proceso como cuentista a través del segundo apartado es una Mayra que se permite trastocar a ciertas figuras de la historia de la literatura —entre otras—, y poner el foco en las mujeres, desmitificando a los grandes héroes.

 

Así pues, leer a Mayra siempre es un deleite; las historias que ofrece van más allá de lo normativo y eso es quizá el centro de su escritura. Romper con aquello “válido y aceptado”, para ofrecer precisamente esos matices tan variados. Al ser una mujer caribeña, cuando la leo tengo la sensación de estar en un ir y venir, Leer más

La hija como madre en la lengua de la imagen: Ana Casas Broda

Por Kenia Namiliz Salas Peláez

*Este texto fue escrito para el Máster la Política de las Mujeres, Universidad de Barcelona

 

La casa, obra materna, conserva y expande la divinidad de las Tres Madres, origen de la genealogía femenina, origen del cuerpo en el mundo. Ana Silva precisa “Las Tres Madres —abuela, madre e hija— están trenzadas por un hilo de oro irrompible e intocable”.[1] Es así que la relación madre-hija, hija-madre, aquel hilo de oro, constituye la casa materna, que al tiempo teje y protege la obra de la madre; como apunta Luce Irigaray “[…] lo divino se encuentra en la casa, y es la mujer quien lo guarda. Y las madres lo transmiten a sus hijas”.[2] Laura Mercader, con una lucidez extraordinaria, da nombre y por ello una proposición significante —lo que sabemos no es cosa menor— a la relación de las Tres Madres: la casa natal.[3]

La casa natal es el espacio simbólico y material[4] que acontece, y lo ha hecho siempre, en la inmensidad de Amor. Tal es su infinidad que “se mueve, circula, se ondula, se cae, remonta, planea…”.[5] Infinidad que excede al orden masculino. La casa natal hace un desplazamiento preciso para la creación femenina y el cuidado de la grandeza de las mujeres. La entrañable Virginia Woolf lo supo y plasmó en su ensayo Un cuarto propio; quiero decir que pienso el cuarto de Virginia como una analogía de la casa natal, la morada simbólica y material de la libertad femenina. Virginia era plenamente consciente de las perlas que se gestan en la casa natal. Por ello, nos convoca a tener cuidado para no perderla, y con ella, perdernos a nosotras mismas. Nos susurra: cierra las puertas de la casa, revisa que no quede vestigio del orden simbólico patriarcal. Pon atención: “¿No hay ningún hombre presente? ¿Me prometéis que detrás de aquella cortina roja no se esconde un hombre? Somos todas mujeres. ¿Me lo aseguras?”[6]

Virginia incita, sin vacilar —quiero subrayar que no hay temor en su palabra—, a proteger la obra materna del dominio patriarcal, plenamente consciente de que las tradiciones patriarcales despojan a la madre, colocando al hombre en su lugar. Tal conclusión no surge de una supuesta locura, sino de su profunda sabiduría. Pues “con un olvido y un desconocimiento increíbles, las tradiciones patriarcales han borrado las huellas de las genealogías madres-hijas. Hoy en día, la mayor parte de los científicos pretende, a menudo con la mejor fe, que todo esto jamás ha existido, que no es otra cosa que imaginación femenina o feminista”.[7] Esta es la razón por la cual la lectura sobre la locura de Virginia que algunos han propuesto probablemente provenga Leer más