Análisis de la cinta “Arrugas” | Sobre la dignidad de la vejez

Por Carmina Cardiel

 

Ignacio Ferreras (2011)

A pesar de que se puede contar con los dedos la filmografía de Ignacio Ferreras, director y guionista de origen argentino, a través de su cine nos ha llevado a explorar temas de los que casi a toda la gente le incomoda hablar: los preparativos para la muerte.

En 2002 vimos “Cómo afrontar la muerte” / How to cope with dead, un cortometraje que trata sobre cómo una anciana juguetea con la muerte a la hora que llega a visitarla. Intuyo que Ferreras se entusiasmó, así que más tarde profundizó en el tema con su ópera prima “Arrugas” (2011), con la cual ganó dos Premio Goya como Mejor película de animación y Mejor guion adaptado. Dicha cinta también fue nominada a premios como los Annie Awards y European Film Awards.

 

 

Emilio y Miguel como símbolo de rebeldía

Adaptada de la novela gráfica de Paco Roca, “Arrugas” nos cuenta la historia de cómo Emilio es recluido por sus hijos en un asilo, una vez que él ya no les es funcional y nadie quiere cuidarlo. Sí, así con esa crudeza inicia la película de la que hablaremos el día de hoy.

En medio de un viaje que nos lleva al silencioso deterioro de un cuerpo poseído por una enfermedad neurodegenerativa, Emilio conoce a Miguel, un hombre que le da un recorrido adelantado al camino que le espera en poco tiempo, pero que también le da su último soplo de adrenalina y rabia para seguir viviendo, muy a pesar del abandono de su familia.

El asilo en términos simbólicos representa un bote de desechos a donde se va a dejar los cuerpos humanos en decadencia y deterioro. Porque claro, una vez que llegamos a la edad improductiva para el sistema capitalista (sin olvidar que la familia es el primer núcleo para este sistema rancio en el que vivimos), pareciera que se acaba nuestra dotación de dignidad humana, corriendo con la suerte de haberla poseído alguna vez; sí, porque la dignidad humana no es para todo mundo como nos han hecho creer.

La película tiene muchos espacios silenciosos en los que la animación hace su magia para transmitir emociones y sentimientos que podemos palpar con el alma y no tanto con los ojos externos. Miguel presenta a Emilio con otros camaradas del asilo, “cachivaches” que serán su familia hasta el último de sus días. En ellos encuentra valores que cuando somos jóvenes a veces no somos capaces de sostener o de apreciar, y que en edades avanzadas se vuelven un acto político de resistencia ante el amañado sistema: la lealtad, la confianza, la amistad desinteresada, el apoyo mutuo, el dar sin esperar a recibir algo a cambio, la compañía, la comprensión, la empatía y la diversión sin juicios ni prejuicios. Miguel es ese amigo argentino que quisiéramos tener no sólo en la vejez: jocoso, alegre, cínico, despreocupado, pero leal y dispuesto a darlo todo con tal de ver felices a quienes considera su familia. Es un monumento a la rebeldía geriátrica.

 

La dignidad humana

Jürgen Habermas, filósofo y sociólogo alemán, dio continuidad a la concepción kantiana de DIGNIDAD HUMANA y de ella retoma la idea de la dignidad como valor intrínseco de la persona; sin embargo, dentro de su crítica y análisis, el alemán complementa esta significación con dos dimensiones que a Kant le faltaron: la dimensión social y la política de la dignidad. Su concepto es actualmente esencial para comprender la relación entre ética, derechos humanos y política.

Para Habermas, la dignidad humana no es una característica o cualidad intrínseca como lo planteaba Kant, sino que a cada persona se le atribuye o se le asigna desde lo social a través del reconocimiento mutuo, que supone la igualdad de derechos dentro de una sociedad democrática. Dicho de otra forma, la dignidad es la base moral de los derechos humanos vinculada directamente a la capacidad que tiene toda persona para poder participar en los procesos de argumentación racional, que es el campo donde debatimos socialmente las normas y valores que afectan a la colectividad.

Para que quede más claro: La dignidad humana radica en que todo ser humano tendría que ser un sujeto de derecho y razón con capacidad de participar en el diálogo moral y político de cualquier sociedad que se diga democrática, otorgándole así autonomía.  Entonces cabría preguntarnos ¿Por qué pareciera que llegada la vejez dejamos de tener voz y nos tratamos como si fuésemos incapaces de sumarnos a ese diálogo? ¿Quién nos ha fomentado la idea de que los más viejos no pueden decidir sobre sí mismos y sus vidas?

Más allá de las deficiencias que vamos adquiriendo con el paso de los años, la edad a la que se le considera vieja a una persona cada día es más prematura. Con ello quiero decir que pasando de los 60, edad establecida por La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, comenzamos a tratar o tratamos a la gente como si no existiera, como si no tuviera derechos, como si fuese un estorbo, les quitamos AUTONOMÍA. Y si tiene padecimientos crónicos de cualquier tipo, ni les cuento porque es peor.

 

Relación Vejez – Capitalismo

Cuando le negamos a un ser humano esa capacidad de autonomía y participación, en automático le estamos reduciendo como persona. A esa acción Habermas le llama instrumentalización. La humanidad es un fin en sí misma, apuntaba Kant, y cada individuo como componente clave de esa humanidad es también o debería ser un fin en sí misma y jamás, pero jamás ser tratada como un algo. Sin embargo, cuando la racionalidad instrumental invade el mundo de la vida, o sea, lo social, las personas dejan de tratarse como interlocutores y empiezan a ser tratadas como objetos manipulables.

En esta reseña entendemos el mundo de la vida como las relaciones cotidianas basadas en el lenguaje, cultura y solidaridad, tal como lo cita Habermas en La Teoría de la acción comunicativa (1981).  En este mismo texto, nuestro sociólogo entiende los sistemas como dinero y poder; por lo que los considera colonizadores del mundo de la vida. Dicho de otro modo y en palabras menos rimbombantes, el dinero y el poder invaden y ciegan a las personas a tal punto de que somos capaces de perder de vista que somo un fin y no un medio.

No todas las personas tienen/mos dinero suficiente, pero el poder, como diría Foucault, se ejerce y está presente en el entramado social. El poder está en grupos minoritarios, pero también en grupos más grandes. Para lo que nos toca analizar desde “Arrugas”, el poder lo tienen las familias que deciden que los viejos ya no les son útiles. El poder se ejerce desde esa decisión deshumanizada cegada por la avaricia.

Emilio fue banquero cuando joven y con ello dejó propiedades y dinero como herencia, por lo que sus familiares, sin reparar en sentimentalismos, deciden que como ya no funciona, hay que irlo a dejar al basurero de cuerpos desgastados e improductivos, o sea al asilo. Pero esto no es precisamente porque la familia de Emilio sea mala, sino porque el propio sistema capitalista ha permeado en la política de la dignidad.

¿Cuántas veces nos hemos sentido inútiles por descansar en nuestro día de descanso? Eso no es porque sí, es porque así nos lo ha impuesto el sistema de las cosas, el sistema que todos conformamos. La mayoría de los obreros solamente tienen un día de descanso y ese día lo utilizan para trabajar en asuntos de la casa que entre semana el trabajo remunerado —a penas— no impide hacer. Ahora imaginen cómo se siente una persona de 60 años a la que le dicen que ya no sirve.

 

México y la vejez

Ninguna institución en México le ha dado la importancia que merece el tema de la geriatría en relación con la salud mental y la indigencia; sin embargo, de acuerdo con CONEVAL (2022), en sus últimas cifra se arroja el dato de que 3.9 millones de personas mayores de 65 años vivían en pobreza, representando el 31.1 % del total. De ellas, aproximadamente el 4.8% vivía en pobreza extrema (a saber, lo que el CONEVAL considera pobreza extrema) que representa un enorme riesgo de vulnerabilidad.

De acuerdo con datos de la Gaceta Parlamentaria, año XXVII, número 6420-II-6, (2023), aproximadamente el 16% de los adultos mayores en México sufren abandono o maltrato, y entre ellos, 1 de cada 5 vive solo y olvidado. La gaceta también apunta que, desde los datos académicos calculados, en este año al menos unos 14 millones de adultos mayores se encuentran en condición de abandono o desamparo. Siendo Oaxaca el Estado donde un mayor número de personas adultas mayores comen de los basureros y padecen condición de calle.

 

 

La colonización del mundo de la vida por los sistemas provoca patologías sociales, al sustituir el consenso por el control.

(Jürgen Habermas – Teoría de la acción comunicativa, vol. 2)

 

 

 

Bibliografía:

  1. Habermas, Jürgen, 1987, Teoría de la acción comunicativa, vol. II, Trotta, España
  2. Habermas, Jürgen, 1999, La inclusión del otro, Paidós básica, Buenos Aires
  3. Gaceta Parlamentaria, año XXVII, número 6420-II-6, diciembre de 2023. Consulta 2025 en https://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/65/2023/dic/20231205-II-6.html
  4. NVINOTICIAS, Adultos mayores envejecen en el abandono y hasta la indigencia en Oaxaca, marzo de 2025. Consulta https://www.nvinoticias.com/oaxaca/general/adultos-mayores-envejecen-en-el-abandono-y-hasta-la-indigencia-en-oaxaca/172292  
  5. La Jornada en línea, Avanza reducción de pobreza entre adultos mayores, diciembre de 2024. Consultada en https://www.jornada.com.mx/2024/12/30/economia/017n1eco

 

 

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