Análisis de la cinta “La Chica de la Aguja” | Sobre la precariedad, la guerra y el retroceso de Los Derechos de las mujeres

Por Carmina Cardiel

 

En medio de la terrible amenaza de retroceso que el Mundo afronta con la advertencia de echar atrás derechos que las mujeres han ganado en algunos países del Occidente, La Chica de la Aguja aparece en la pantalla grande como una premonición que podría ser cambiada, pero también como agua en el desierto, como fogata en medio de una tormenta de nieve, como el regocijo de la humanidad castigada con el yugo de sus propias sombras arrastradas en el tiempo.

Con 19 premios, incluidos el de Periodismo, imagen de cámara y mejor fotografía; 6 nominaciones entre las que destaca La Palma de oro en Cannes 2024, Magnus von Horn y la guionista Line Langebek consiguen trasladarnos del pasado al presente desde imágenes en blanco y negro que develan rostros tan duros como los escombros que las tormentas de fuego dejan durante y después de los periodos de guerra.

 

Las mujeres en tiempos de Guerra

Solamente hace falta abrir un libro de historia sobre guerras para saber que, a contracorriente de lo que políticos actuales puedan decir desde su ignorancia, la población más vulnerable es la feminizada: infancias, tercera edad y las mujeres. Se sabe que lo primero que hace el enemigo más poderoso es violar a las niñas y mujeres y torturar a los hombres porque la violencia sexual es un arma de guerra.

En 2023 durante el Encuentro Internacional Feminista celebrado en Madrid, Urvashi Butalia, escritora, editora y activista, habló sobre los hechos ocurridos en la India en el año 2013 cuando esta “arma” fue utilizada para mandar un mensaje de poder y dominación a los pobladores. La esclavitud sexual, la prostitución forzada, embarazos, esterilización y abortos forzados, la mutilación y violencia dirigida contra los genitales, trata de personas con fines de explotación sexual y todos los demás actos de violencia sexual, suponen la deshumanización y discriminación de las niñas y mujeres (quienes son sus principales víctimas) dentro de los diversos grupos que las reclutan y explotan de manera reiterada y sistemática.

Ambientada en los locos años 20´s del siglo XX, Karoline es una mujer que hace lo que puede para sobrevivir en Dinamarca y es echada de su habitación por falta de pago. Desesperada y abatida por la espera de un marido que ella cree que ha muerto en las filas, queda prácticamente en la calle y toma decisiones apresuradas que la encaminan a lo que pareciera un abismo.

Para esa época ella podía solicitar una indemnización por viudez, pero a falta de noticias de su esposo y de pruebas que sostengan su sospecha, queda atada a un sueldo mísero y marginal que no le da ni para comer muchas veces. En esas condiciones no es necesario que el otro bando someta porque nunca falta el lobo que se aprovecha de la oveja y del árbol caído es que se hace la pila de leña. Un día Peter, su marido, regresa no sólo trastornado sino también irreconocible y con una prótesis en el rostro que le sirve únicamente para ser objeto de entretenimiento dentro de un circo local, pero Karoline lo corre creída de que el lobo será su cuidador y quien le proveerá amor, un techo y comida.

Empujada por una serie de eventos desafortunados y la hambruna, Karoline decide hacerse un legrado en los baños públicos cuando va a ducharse. En esa época la gente de a pie no contaba con regaderas en casa ni con la posibilidad de asearse diariamente, entonces llega un personaje que parece que va a salvarla de ese infierno en el que se ha metido. Dagmar y su hija Erena le ayudan a no ser descubierta después de que intenta acabar con su mayor problema. La envuelven en una toalla y la acompañan a la entrada del edificio en el que vive no sin antes recibir lo que pareciera un aliciente: –Cuida la hemorragia, si ésta continúa deberás ir a ver al médico. Si logras salvar al bebé, tráemelo –. Esta escena me gustó mucho porque de nuevo se deja ver la trampa que algunas/os directores le ponen a nuestros prejuicios: Si es una mujer con una nena de 9 años aproximadamente, seguro que es buena persona. “La chica de la aguja” está basada en la cruel historia de una asesina serial de origen danés, pero también en la doble moral de las sociedades modernas.

 

La descalificación y condena al aborto como un derecho

Esta historia se desarrolla en un periodo histórico que pareciera lejano, pero no lo es, pues las guerras, a pesar de la civilización que la humanidad presume tener, siguen vigentes y con ellas el constante atropello a derechos humanos y sociales. A pesar de que en algunas ciudades globales, incluida la CDMX, se ha despenalizado el aborto por razones médicas que hemos de enumerar hasta el cansancio, existen no sólo políticos, sino también grupos sociales que luchan para quitarle autonomía a las mujeres desde un discurso meramente ignorante y en 1919 era aún peor.

Karoline finalmente logra tener a su bebé y sigue las instrucciones que Dagmar le da medio año atrás y, a pesar de que Peter le dice que él se hará cargo de la criatura después de que regresaran a vivir juntos, ella decide reunirse con “su ángel de la guarda” para entregar al recién nacido. Dagmar le promete mandarlo con gente buena y adinerada que pueda brindarle una vida digna, pero para ello pide una cuota que Karoline no completa. Así es como empieza a trabajar como nodriza de los bebés que llegan a la agencia clandestina de colocación. Nuestra joven e ingenua protagonista confía en la bondad de quien la ayuda a resolver su problema y hasta se vuelven “amigas”, pero sólo fue cuestión de tiempo para que Karoline descubriera una terrible verdad.

Al quitarse la venda de los ojos confronta a Dagmar y ésta la manipula y empieza a drogarla con éter para atenuar el gran dolor que le ha dejado enterarse de lo que realmente ocurrió con su hijo. Una tarde llega Frida, una antigua amiga de Karoline, a la agencia que simula ser confitería para dejar a su hijo no deseado, pero a las horas y después de ver a su amiga con la mirada perdida, decide regresar diciendo que se ha arrepentido, pero Dagmar se niega a abrirle, así que llega la policía (que por aquél entonces parece que era más rápida que ahora) para arrestar a la criminal y llevarse a su hija biológica Erena a un orfanato mientras Karoline salta por la ventana.

Cuando Dagmar está siendo enjuiciada se atreve a decir que ella solamente hizo lo correcto ayudando a muchas mujeres desesperadas e imposibilitadas para mantener a sus hijos en la posguerra, pero ante los ojos de la sociedad en la que viven, ella representaba el peor monstruo que Dinamarca había visto hasta entonces. Y es aquí donde el director y la moral nos ponen en jaque: ¿A caso esos bebés no estaban socialmente muertos desde antes de que nacieran? ¿A caso existía la seguridad de que una vida mejor les esperaba lejos de sus madres biológicas en un contexto tan sombrío y deshumanizado? ¿A caso esa sociedad que condena el aborto se haría cargo de los bebés no deseados? ¿A caso el único monstruo es Dagmar? ¿A caso la sociedad de esa época dista de la actual?

 

El aborto en la mirada global

Actualmente existen mandatarios que se han pronunciado abiertamente en contra del reconocimiento de los derechos de las mujeres satanizando a través de discursos ultraderechistas de odio, un movimiento social que existe con mayor fuerza desde la época en que se desarrolla “La chica de la Aguja”, y eso recae en consecuencias graves como son la negación a la salud pública y la discriminación, propiciando así la violencia contra las mujeres.

El aborto ha existido y seguirá existiendo mientras las mujeres sigamos poblando la Tierra y mientras la industria de la guerra sea una moneda de uso común para las naciones. Hay estudios que revelan que el 10% de las mujeres pasarán alguna vez en su vida por esta situación y no siempre es voluntario. Ahí tenemos las noticias más recientes sobre las mujeres palestinas que debido a las condiciones infrahumanas con las que han sido tratadas durante el último año y medio, han tenido abortos espontáneos y muchas otras han orado para que sus hijos no nazcan en medio del infierno que un genocidio supone.

En otros contextos sociales, a veces los abortos son espontáneos, pero también es cierto que muchas otras ocasiones no existen las condiciones económicas, emocionales, de salud púbica, sociales y éticas para traer una vida al mundo. Los grupos que se atribuyen el título de defensores de la vida, jamás se detienen a pensar en las causas y razones que una mujer tiene para practicarse un legrado y creen absurdamente que, si el aborto se legaliza, las mujeres que consideran y señalan de cascos ligeros irán por la vida abortando como si de hacer enchiladas se tratara.

Se sabe que un aborto trae consigo no solamente padecimientos físicos, sino también de carácter psicoemocionales. Las consecuencias psicológicas del aborto se dividen entre el trauma y el duelo, y pueden tener o no una exteriorización, de tal forma que los profesionales de la salud, y los allegados a las mujeres que atraviesan por esta situación, pueden/mos no ser conscientes del problema. La ansiedad, la depresión, incluso el suicidio, se han asociado con los abortos. Después de 9 meses del aborto el 18% de las mujeres cumplen criterios de estrés postraumático, el 17% padecen ansiedad moderada o grave y el 6% depresión moderada o grave.

De acuerdo con FIGO (International Federation of Gynecology and Obstetrics), a nivel mundial alrededor del 12-15 por ciento de los embarazos reconocidos terminan en aborto espontáneo. Los estudios sugieren que después de un aborto de este tipo, entre el 30 y el 50 por ciento de las mujeres experimentan ansiedad, y entre el 10 y el 15 por ciento experimenta depresión, que generalmente dura hasta cuatro meses.

Según el Instituto Nacional de Salud y Excelencia en la Atención (NICE) en el Reino Unido, el dolor después de un aborto espontáneo es comparable en naturaleza, intensidad y duración a las reacciones de dolor en personas que sufren otros tipos de pérdidas importantes. Un estudio de 2016 llama la atención sobre la naturaleza traumática de un embarazo perdido: se encontró que cuatro de cada diez mujeres experimentaron síntomas de TEPT (trastorno de estrés postraumático) dentro de los tres meses posteriores a un aborto involuntario o un embarazo ectópico. Los síntomas de trastorno de estrés postraumático informados por los participantes del estudio incluyeron: pesadillas, recuerdos retrospectivos y volver a experimentar sentimientos asociados con la pérdida. Algunas mujeres también notaron que intentaron evitar situaciones que les recordarían su pérdida, como las amigas o familiares embarazadas.

El aborto es un problema de salud que puede tener fatídicas consecuencias físicas y psicológicas para las mujeres, desde problemas físicos derivados de legrados y del tratamiento de este, hasta depresión, ansiedad o incluso suicidio. La sociedad debería tener en cuenta la gravedad de la situación y sobre todo no dejar que la persona que atraviesa por esta pérdida pase el duelo en soledad.

Dentro de la trama de La Chica de la aguja, Peter aparece en todo momento como un símbolo de esperanza y redención en medio de la oscuridad, pues es quien acompaña a Karoline en su depresión y en la desintoxicación de sustancias una vez que se sabe que ha sobrevivido a la caída. Es él quien la apoya para adoptar a Erena quien también ha sido afectada por su madre biológica, dándole así un rayito de luz en medio de todas las pérdidas incluyendo la de sí misma. Es importante hacernos conscientes y regar la semilla de la conciencia social en estos tiempos de ilustración oscura sobre las consecuencias que traerá lo que parece ser la nueva forma de gobierno capitalista, para analizar, repensar y sentipensar posibles salidas o soluciones a tanta mierda inhumana. 

 

 

 

Bibliografía.

 

  1. “¿Cuál es el impacto psicológico del aborto espontáneo?” (2018) en FIGO the global voice for women’s healt, consultado en línea el 29 de enero de 2025 en: https://www.figo.org/es/news/cual-es-el-impacto-psicologico-del-aborto-espontaneo#:~:text=El%20aborto%20espont%C3%A1neo%20es%20un%20evento%20traum%C3%A1tico,s%C3%ADntomas%20de%20trastorno%20de%20estr%C3%A9s%20postraum%C3%A1tico%20(TEPT)
  2. “La violencia sexual como arma de guerra”, (2023) en Por ti Mujer, Colombia. Consultada el 27 de enero de 2025 en: https://asociacionportimujer.org/la-violencia-sexual-como-arma-de-guerra/

 

  1. García Fernández, Miguel, “Consecuencias psicológicas, físicas y económicas del aborto” en el Blog de la Clínica Emby, (2021), España. Consultado el 28 de enero de 2025 en: https://clinicaemby.es/embyblog/consecuencias-aborto/#:~:text=Las%20consecuencias%20psicol%C3%B3gicas%20del%20aborto,han%20asociado%20con%20los%20abortos.

 

  1. Land, Nick, “Ilustración oscura”, 2012 (orig.) 2017 – 2019 (trad.), Independient PDF. Consultado el 29 de enero de 2025 en https://es.scribd.com/document/458361356/Nick-Land-La-Ilustracion-Oscura-2019-Independent-pdf

 

 

 

 

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