Por Sergio E. Cerecedo
Con los movimientos sociales de la actualidad se han puesto en la mesa nombres que antes no se escuchaban tanto en las masas, debido a muchos factores: ignorancia, sesgos, que pertenecen al pasado, y mil y un razones más. Es ahí donde la figura de Matilde Landeta y su lucha es emulada en movimientos por la igualdad y en contra de la violencia de género, además, gracias a esa representatividad que los grupos de mujeres encontraron, el público en general, y que no está del todo consciente o al corriente de estas causas, puede saber del trabajo, figura e importancia de esta cineasta.
Matilde en el medio cinematográfico crece primero como continuista en El Prisionero 13 (Fernando de Fuentes, 1933) y asistente de dirección de varias películas de la época del cine de oro con directores como Ramón Peón, camino que le permitió aprender de diferentes géneros y formas de filmar. En su carrera encontramos tanto películas enmarcadas en la revolución y en las luchas armadas como dramas sobre el trabajo sexual y la vida en las ciudades (Trotacalles, 1951), y eso sí, adaptaciones literarias. Su interés por el teatro y la literatura siempre fue tal que llevó un par de novelas al cine, entre ellas está la película que hoy analizamos, devenida de la novela de Francisco Rojas González
Por cuestiones de género y política, Matilde estuvo relegada y censurada de la dirección durante muchos años, lo que no le impidió estar de cerca en la parte administrativa y sin dejar de escribir argumentos para filmes dirigidos por otros, hasta 1992 que pudo adaptar a Manuel Acuña en “Nocturno a Rosario”.
Descripción y cuestionamiento sobre las luchas revolucionarias

Matilde Landeta (1950)
La trama del filme nos lleva a Angustias, que siendo una niña,es cuidada por una curandera debido a la ausencia de su padre, guerrillero y pistolero previamente buscado por la ley. Una vez que éste sale de la cárcel, ella es devuelta a su papá, quien tiene una mala fama que hace que la niña le tema, aunque pronto él disipa cualquier miedo a su persona haciéndole ver que no es una mala persona sino alguien que ha peleado por la justicia social con mano propia, que como afrodescendiente ha tenido que defender a los suyos y a demás pueblos desfavorecidos en formas ambiguas para la ley. Con estas ideas, Angustias nutre su vida y su carácter, creciendo para ser una persona igualmente noble pero firme y que tiene problemas cuando rechaza una propuesta de matrimonio, por lo que recibe acusaciones sobre sus preferencias sexuales y un constante acoso por parte del pretendiente rechazado, hasta que un día pone un alto de forma violenta, lo que ocasiona su huida.
Durante su viaje se encuentra con una serie de malos tratos y tocamientos por parte de gente de la autoridad oficial, quien la confunde con Zapatista y la quiere encarcelar, de lo que huye prontamente para después toparse con gente que conoce del legado de su padre y aprovechando eso y con las certezas de su corazón, usa el impulso para llamar a la sublevación y organizar un pelotón con el propósito de unirse a Emiliano Zapata.
En esta película situada en el contexto de la revolución mexicana, aunque no se constituye como una road movie, de conjunto y de personajes, el viaje que retrata por las haciendas del estado de Morelos es rico en detalles sobre las personajes que habitan los pueblos, que se muestra en la secuencia de montaje del avance de los pelotones a caballo pueblo por pueblo y que funciona como un puente entre la segunda y la tercera parte. Del pelotón podemos ver también su carácter aguerrido y gusto por los vicios, característica que, sabemos, menguará las capacidades del ejército, de hecho rumbo a la segunda mitad, la película se desentiende un poco de lo social, para ahondar en el personaje y cómo todo este contexto moldea su lucha interna.
Aunque pueden verse las limitantes de la época como la no representación al usar actores con maquillaje obscuro en la piel en lugar de gente auténticamente afrodescendiente debido muy probablemente a que el estudio quería o tenía a esos actores, y al desdén de algún sector a la representación de los pueblos originarios, se siente la intención de no faltar al respeto, y de que, a pesar del racismo de los estudios, se hable de los temas importantes.
Apartado actoral y desarrollo de personaje
El guion explora en Angustias la noción y necesidad de estar completa con sus propias convicciones y no con sacramentos o imposiciones sociales y religiosas, cuando ella se siente atraída por alguien lo es por sus intereses en común, lo que ella propiamente admira y siente que necesita en este momento. También es de valorarse la tridimensionalidad en el personaje al hacernos ver sus áreas de oportunidad; en ella como coronela vemos la idealización y la falta de ideas, la gran disposición de guerra contrastada con la carencia de diplomacia que quienes lideran las revoluciones suelen tener. Cuando un “buen” o “mal” modal puede simplemente no ser lo que esperamos, en las interacciones con el maestro a quien le pide que le enseñe a leer podemos ver que la admiración y sentimientos hacia los demás no conoce de moldes.
Las actuaciones son entrañables, María Elena Marqués (La Perla, El jardín de los cerezos) sostiene al personaje con fuerza en miradas y expresión corporal. Los demás personajes constituyen un mosaico de arquetipos interesantes, en especial la breve pero fuerte aparición de Enriqueta Reza como Crescencia, la curandera tachada como bruja que cuida en sus primeros años a Angustias, tiene monólogos poderosos y metafóricos acerca de lo fácil que la gente juzga y de la esencia. Además, con las actuaciones logra sopesarse cierto exotismo blanco devenido también de la novela original. Igualmente entrañable y breve, Eduardo Arozamena como el padre redimido y Agustín Isunza como el capitán Huitlacoche, la mano derecha de Angustias cuando se vuelve coronela.
A pesar de seguir una estructura muy similar a la de otras películas revolucionarias, se da su pausa para, en los labios de Angustias, hablar de la necesidad de representación de las mujeres y de los diferentes pueblos en las luchas sociales y en la construcción o reconstrucción de las sociedades a partir de la escucha a la otredad. A pesar del poco tiempo en pantalla, el guion se da la oportunidad de estructurar al personaje como alguien que intenta ser algo más que alguien hábil para la pelea, intenta educarse, instruirse y llevar las peleas también con conocimiento e intelecto.
Propuesta técnica
Debo decir que al ser una película de hace muchos años, uno se ve limitado por el tipo de copia que pueda conseguir, en mi caso creo que no es una película donde la restauración haya hecho mucha justicia y más allá de los correctos encuadres y del mostrar tanto la expresividad de los actores como las locaciones del estado de Morelos, no puedo agregar mucho. El montaje inclusive tiene algunas elipsis raras, como el paso de niña a adulta de Angustias y también fundidos a negros, recursos que, sin embargo, no opacan el apartado de la puesta en escena que, aunque muy central y clásica, es suficiente para contar lo que quiere.
La banda sonora de Gonzalo Curiel es épica y nostálgica a partes iguales, aunque la parte más memorable de la música son los corridos revolucionarios y románticos que los grupos de pistoleros entonan al pie de la fogata, incluido y destacando el dedicado a Antón Farrera, padre de la negra Angustias.
Pensamientos finales
Veo en “La negra angustias” un recalcar de ideas por parte de la directora de una manera contundente, pero que se esfuerza por no volverse panfletaria. Una escucha al otro y un interés por resaltar a los personajes femeninos que buscan aportar la voz en un mundo eminentemente masculino, hibridando la voz del personaje histórico-literario con la propia.
Veo también a una cineasta que seguía comprometida con sus causas y que muestra una evolución respecto a su primera película “Lola Casanova”(1948), y nos hace desear que las carreras de dirección fílmicas que hoy empiezan las cineastas tengan más títulos en su haber, pues en el camino analizado durante este mes, se ve una gran cantidad de carreras truncas entre las directoras, en lo que a largometrajes se refiere.
