Mañana psicotrópica: la pachequera como vitamina de la amistad

Por Sergio E. Cerecedo

 

Ustedes me lo perdonen, pero para mí, desde hace tiempo, la cercanía al 4:20 se me ha hecho un motivo de reflexión casi casi al nivel de semana santa, preguntándome cosas como el contraste entre el uso que le daban los ancestros y el que le damos nosotros, si realmente escapamos de nuestra mente y otras cosas. La barrera de la censura cinematográfica ha permitido explorar relativamente poco estos estados alterados de consciencia y las historias de quienes se divierten con ellos más allá de lo underground. De esta manera, tenemos o ejemplos desmadrosos y sin pretensiones como la colección de Cheech y Chong o denuncias duras como “Spun” o “Requiem for a dream”, por ello también la explotación de la parte divertida de la historia no es siempre afortunada.

 

Hace tiempo se hizo un documental llamado “The real Cancún” que tomaba como pretexto una trama que aparentaba hablar sobre el lado oscuro de aquel puerto, turístico aunque en realidad, a impresión personal y en palabras de algunos compañeros críticos, era un mero pretexto para que el director grabara las borracheras de sus amigos durante el famoso springbreak, sin lugar a dudas una proyección personal desafortunada que no trasciende como algo hecho con ganas verdaderas de contar una historia y parece más bien un episodio alargado de programas nocturnos para adolescentes calenturientos como “Wild on”.

 

Por el otro lado, hace unos años, el realizador regio Alexandro Aldrete se decidió a hacer algo similar con un guion que reseñara también sus anécdotas personales —en sus propias palabras, que mi compañero Marco González Ambriz recopiló en una entrevista—, que surgieron de pensar en sus vivencias con su consumo de drogas, en las que, contrario al pensamiento común, comentó, más que con sobredosis o delincuencia, sus peores momentos en el consumo lúdico de drogas fueron cuando la policía se involucró, fuera de eso no ha tenido si no buenos recuerdos y cercanía a gente divertida y allegada.

 

Alexandro Alderete (2015)

“Mañana psicotrópica”, tal vez sin quererlo y sin autodefinirse, se constituye como una stoner movie, pues más allá de tener tópicos graciosos es una recopilación de historias de parranda clasemediera adolescentes grabada en varias colonias de Querétaro y en pueblos aledaños, así como en locaciones naturales como la Peña de Bernal; en los alrededores de esta montaña se viven momentos catárticos y algunos otros de auténtica risa absurda y pacheca. Me gusta mucho también que, conteniendo algunos elementos muy universales, introduzca algunas nociones que se sienten plenamente de la juventud mexicana, siendo que el género es eminentemente gringo.

 

Todo el transitar de la trama viene de una anécdota simple, dos primos se reúnen en una casa de campo de las afueras de Querétaro, entre fiestas y descanso , se nos hace notar que Lito, el primo que se encuentra de visita desde Monterrey, tiene un pasado duro con un intento de suicidio y Koko no intenta más que hacerlo sentirse despreocupado, encontrando a alguien que le sigue la corriente, conociendo a sus amistades entre ellas un par de chicas que, haciendo tachas caseras en la sala de su casa, pretenden irse de fin de semana a la playa, plan que se verá postergado, truncado, pero nunca se va de la mente..

 

El ingrediente psicotrópico en el guion sí es una pieza principal y dada la estructura no podría ser sustituido por otro oficio, adicción, afición o etcétera, agradeciendo también que se pueda pasar de la risa a la ternura e inclusive a la tristeza, como los mismos estados eufóricos que se viven en ese tipo de experiencias.

 

En cuanto al reparto, la elección para cada personaje no pudo ser mejor en cuanto a dar al clavo con el feeling que cada personaje necesitaba. Entre los momentos más logrados narrativamente está la plática entre Lito y su ex novia es un momento tierno y desposeído de glamour, en la conversación se muestra la vulnerabilidad de ambos, el germen de un problema y la manera inesperadamente madura de voltear a ver los errores. Y es que un gran acierto de la película es no volverlo del todo sobre los dilemas de crecer, sino más bien sobre las circunstancias de las personas. No transita por el camino de espiral descendente de “Requiem for a dream”, si no más por el hedonismo cotidiano y exploratorio de películas como “The trip” (Roger Corman), con una naturalidad que hace que l@s versad@s en el ambiente fiestero urbano podamos fácilmente identificarnos y seguir la plática y los sucesos desde adentro.

 

Y en este esbozo de realidad es donde se deja de retratar al estereotipo de Junkie ojete que deja varada a su gente, queda obsoleto mostrándonos circunstancias de camaradería y apoyo de grupo que harían entrar en crisis a la florecita de “Vive sin drogas” por ese asunto tan pretendido de las “malas juntas”. Alexandro Aldrete recuerda a la banda con quien la pasó bien y cuyo gusto por lo que apendeja no borra los lazos amistosos y afectivos ni del todo las neuronas (depende de la cabeza de quien se las meta), contrario a los discursos moralinos que las familias, casi siempre con una buena intención, nos dan.

 

En la parte visual, la captura de imagen carece de pirotecnia, no vemos una propuesta llena de tomas subjetivas de los personajes viendo borroso y alucinando y a lo mejor eso alejó al público que esperaba algo más del tipo de los experimentos de Gaspar Noé. La psicodelia es vista desde la óptica de la realidad, eso nos permite burlarnos un poco y a la vez hacer empatía, pues cuando aparece algún dejo de barroquismo visual es en momentos directamente relacionados con la mala suerte de algunos de los personajes y el hecho que detona el final, de una manera abrupta, atroz, pero que deviene en hechos cándidos y divertidos. Llevándonos a una fiesta de recaudación de fondos inusual y divertida, con parientes hablando de política incluidos. Se toma un par de licencias poéticas que a lo mejor a las personas más conocedoras del mundo alucinógeno les va a parecer una inocentada, pero que funcionan para refrendar el mensaje de libertad y escape necesario: para volver a la realidad y al mundo, primero hay que irse, y de repente uno se encuentra. 

 

Y por eso rastrearla en sus andanzas entre cuando la ponen gratis en vimeo o está disponible en el catálogo de Filmin Latino es una experiencia valiosa, divertida y que nos da más de lo que pensamos o le pedimos a una película así, a espera de algo que se asuma como una exploración, es una gran exponente de stoner movie mexicana que cuenta una historia cotidiana a través de no actores y recursos sencillos.

 

 

 

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