Por Cristina, Danae, Ixchel, Laura, Priscila, Gloria, Nat, Alexa, Victoria, Liliana, Yetza y Ximena
Ya no soy ni seré golondrina
I
Crisis o derrota el mismo dolor del combatiente, del que resiste al mal tanto como a la vida arrojada sin aviso. Hay siempre un pájaro en el umbral haciendo preguntas, pensando en el vuelo, reparando su nido, hurgando entre sus ramas, esperando el descanso, volviendo a nacer, aleteando la herida.
Revolcado como mares que enfurecen
y dejan sin hijos
sin tierra
sin sentidos descubiertos siempre al alba
¿A dónde se han marchado los sueños de verano?
el tiempo que no pasa en laberintos de nostalgia
La tinta de las reliquias se destiñe entre los dedos
La lucha como una pieza sagrada en la memoria,
que se desgasta de tanto volver a ella
Los huesos que crujen
la tibia y la falange no se mueven
el frío adherido a la espera
de esqueleto que se asfixia
de tan lejos
tan memoria
tan naufragio
¿Respiro?
El espejo se ha quebrado en los bolsillos de un otro
Somos palomas de alas heridas
buscando en los surcos del viento
los caminos que desaten el porvenir,
golondrina que ha de dejar su casa,
las flores y las sandías
la cintura del mar que es tan suya
Mis hombros se han encogido, me cubro entre las sombras y me lanzo al vacío.
Las peras ya perdieron su textura arenosa cuando se mecen por mi boca reseca,
que ya no enuncia, ya no alienta.
Me quité la vestidura que cargué desde diciembre, enero…,
la ligereza no se anuncia.
Quizá esté perdida
traspapelada en una aduana extranjera.
Los cúmulos de pensamientos se han desvanecido por un futuro sin dientes ni garras.
Mis manos se niegan a levantar la pluma con la tinta ensangrentada, podrida.
Los pliegues de mis ojos no cesan al poder de las olas,
ya no soy ni seré peregrina.
II
¿Qué será transitar otras laderas, otros ismos
cuando la respiración está enraizada
y la cadera peregrina presiente los hijos que dejamos?
En la tierra ajena, donde el viento es frío,
mi alma busca cuna
Soy insecto alado sin rumbo,
en busca de la tierra prometida,
espejo difuso con nostalgia en el tiempo.
Gris bañado de esperanza
Busco un sorbo caliente
envolverme en la memoria de
tus sales, tus peces, tus soles
el abecedario de tu gente
¿Dónde está mi cara, dónde están mis manos?
enterradas mis entrañas
me iluminan otros soles
un nuevo rostro, un nuevo espejo
soledades mudas difuminan mi voz
¿A dónde va el pasado cuando no se sostiene?
Transito por las calles que un día conocí,
buscando el aroma del café de la abuela,
la suavidad de su piel y las manchas de su rostro.
Me detengo en un charco,
admiro el reflejo y la encuentro.
Oigo el crujir de las hojas,
el viento cuenta la memoria,
abre historias jamás contadas,
las migajas esparcidas,
las comidas reducidas a cenizas.
golondrina añora volver
¿Aún recordará el sabor de su campo?
los días pesan como la presencia de un pueblo,
pesan como las piedras que quise sobre mi cuerpo
danzamos curtidos en los caminos de sal
Llegamos con maletas imaginarias
Llenas de jazmines y sueños de lucha
Desde la tierra que acoge
Construimos puentes con letras
Versos … balas en tiempos de eterna distancia
Para invitar a los que quedan
a no dar tregua
III
Nosotras que recorremos el río de versos
que se levantan como piedras formando caminos
fuego que renace, en cada pecho
sostenemos gritos, ritmos que anteceden el futuro
prominente de esta Eva enfurecida
Sostengo tu corazón
que en mi mano palpita aún
el ruiseñor de tu esqueleto
tiritando de miedo
espasmo tras espasmo
vislumbro el consuelo
las golondrinas son tercas y vuelven
volando o en forma de cenizas
siempre vuelven
Mi ímpetu, una tormenta,
un faro en la sublime negritud, ausencia de astros
la melodía del viento tocando la memoria.
