Mientras hablar sea gratis

“Badlands”

Por jaazia

 

Volvimos, no estaba de parranda, andaba muriendo. Vaya manera de iniciar el año ¿no? A todas las circunstancias horribles que han ocurrido en el mundo en los últimos meses se me sumaron algunas cuestiones de salud que me entorpecieron la escritura de esta columna, si me extrañaron, una disculpa, si no, bienvenidas. De cualquier manera, estamos de vuelta.

Otro tropezón para esta columna fue que el tema de la escritura me tomó por completo, me desquicio, sigo pensando, leyendo y dialogando al respecto, por eso, daremos una pausa y continuaremos con ese temita más adelante.

Mientras, me gustaría platicarles que vi Depredador: Badlands, una peli palomera, entretenida, no me interesa entrar en detalles técnicos o narratológicos, más bien quiero hablar de las sensaciones que me generó. Me dejó una sensación de satisfacción, una ligera felicidad, una breve veta de esperanza. 

En este relanzamiento, la franquicia le da un giro a la historia ya conocida, desde la peli anterior de la saga Prey, en este caso El depredador es el protagonista. El personaje es conocido por su deseo de “superación” (por llamarlo de alguna manera) o las ganas de querer ser siempre el mejor (típico de varón, a ver quién la tiene más grande), el gran depredador, aunque siempre pierde y ganan los héroes humanos, a veces con la ayuda de los propios depredadores.  

Bien, la narrativa del personaje ya es conocidísima (si no, vayan a ver las pelis, léanse el wikipedia o, si son vagas como yo, véanse el resumen así nomás). Pero lo que me resultó reconfortante fue la narrativa de la historia en la que nos cuentan (una vez más) que nadie se salva solx, ni siquiera el mismísimo depredador.

Vamos por partes, la historia inicia contando un poco sobre la sociedad depredador y cómo se les valora dependiendo qué tan chingones son, qué tan chicos o tan grandes son (típico de varón) y cosas por el estilo. Nuestro protagonista tiene daddy issues (¿Quién no?) y para tener la aceptación de su clan y de su papi decide ir a cazar a la presa más grande y temida en el planeta más hostil y peligroso (sorprendentemente no es la Tierra).

Hago un paréntesis aquí, es cierto que tengo una postura en contra del fin de la metáfora, pero en este caso me gustó que le llamaran a este lugar Badlands. Si bien su título en español se tradujo como Tierras salvajes, quiero quedarme con la traducción literal: tierras malas, malas tierras, que es este lugar donde literalmente todo el ambiente está listo y preparado para matarte, las plantas, los habitantes, se matan entre ellos, bueno, así, terrible; parece un lugar inhabitable, aunque sorprendentemente es habitado.

Entonces tenemos al protagonista, que se quiere creer el más chingón de los chingones y se da cuenta (después de haber perdido todas sus armas y cositos que usa el depredador) que para su objetivo —ir a cazar al ser más peligroso y temido de este lugar— necesita de otras y nuevas “herramientas”. Es así como utiliza a su compañera de viaje, una androide o media androide (media porque es solo la mitad, literalmente), que andaba estudiando el lugar éste, una clase de bióloga/antropóloga física, o algo así. Al dúo se le suma un bicho que anda por ahí y se salvan la vida mutuamente.

Total, la historia se desarrolla como se tiene que desarrollar, pasa lo que tiene que pasar, y al final el depredador se da cuenta que había encontrado, sin querer, lo que tanto había buscado, “una familia”, por decirlo de una manera muy romántica, y ya no quiere ni necesita la aceptación de su clan ni de su papi y lo termina matando (a Freud le gusta esto).

Más allá de la trama de la historia, recupero y me quedo con mi lectura de la cuestión de la colectividad, tengo una necesidad incesante por encontrar esperanza en algún lugar para poder imaginar otro futuro (como decía Martel), se necesitan fuerzas ¡hermana! para poder sobrevivir en este tiempo tan hostil que nos ha tocado vivir, y me voy a aferrar a la que encuentre, por más pequeña y endeble que sea.

Cuando la peli empieza a mostrar ese lugar inhóspito y violento, por supuesto que pensé en nuestro mundo, no tanto por la naturaleza, más bien por la humanidad. Desde el secuestro de Maduro, hasta hoy, a donde quiera que mires todo está valiendo, o por lo menos así lo veo, esto sumado a la falta de oportunidades laborales, la precariedad laborar, la salud, el sistema que nos enferma y la cuestión de ser mujer, enferma y de clase trabajadora, sin duda, me hace sentir habitar en una badland.

Mientras el depredador usaba a su compañera, pensaba cómo este capitalismo tomó los discursos que deconstruyen los vínculos y afectos para adaptarlos, y, entonces, las relaciones humanas se convirtieron en una relación de consumo, donde las personas se vuelven desechables (“si no suma, ahí no es”). Pareciera que hoy en día valoramos la compañía de las otras solo por lo que nos aporta o para lo que nos sirve, ya sea sostener emocionalmente o el mero consumo de los cuerpos. Es por eso, que se me hace hermoso cuando el protagonista deja de pensar a esta androide como una herramienta. Y se da cuenta que ella y el otro bicho, forman un colectivo —no quiero decir familia— y que solo en compañía, entre las tres van a poder terminar con el villano, porque de nuevo, nadie se salva solx.

En fin, algunas reflexiones que me surgieron después de ver la peli, que quizá no da para tanto, pero como les dije antes, me voy aferrar a lo más mínimo, porque, aunque a mí no me vaya tan mal, sé que hay otras que la están pasando muy muy mal. Quiero pensar en otros futuros posibles, no sólo por y para mí, pero por las que vienen y también por las que ya pasaron (y que no la pasaron nada bien para que yo esté donde estoy hoy). Pensar en las otras, saberse parte de algo más grande, para mí, es el primer paso para pensar o imaginar otras posibilidades, otro futuro posible como dice Martel.

Me da una esperanza, encontrar un mensaje a favor de la colectividad, además en un producto comercial y de entretenimiento como es esta película. Vean la peli, funciona para una tarde palomera y de acción, perdón por los spoilers, pero ya saben que yo hablo de más, por lo menos, mientras hablar sea gratis. 

 

 

 

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