La urbe como escenario de intervención efímera —entre la performance, la instalación y sus híbridos— para “hacer ciudad
Por María Belén Robeda
Resumen
El panorama actual del arte contemporáneo evidencia un interés por desarrollar propuestas que tienen un rasgo en común: su emplazamiento en la calle. La urbe se presenta como un espacio repleto de cargas sígnicas que no es para nada neutral y donde el artista intenta apropiarse, al menos por un momento, de dicho espacio y hacer reflexionar al transeúnte interpelándolo de diversas formas.
A partir de un enfoque teórico-práctico, el objetivo del trabajo es el de relevar estas producciones efímeras y analizar el modo en que se presentan y funcionan en relación a un entramado complejo como es la ciudad, donde el artista es un revolucionario y busca, en cierta forma, modificar su contexto y coproducir un sentido. Desde la propuesta práctica se concebirá un proyecto de gestión a partir de una convocatoria abierta de obras audiovisuales, donde se invitará a artistas de todo el mundo a intervenir un espacio de manera efímera.
Objetivos
Uno de los propósitos iniciales del trabajo es indagar qué tienen en común las obras que se presentan en la calle y cómo es su relación con ese espacio, a continuación de este estudio se establecerán ciertos parámetros para analizarlas partiendo de sus características, formas de producción, recepción del público, relación con el espacio que está emplazado, entre otros rasgos. Desde mi experiencia personal en este campo y de un análisis previo se constituirán estas categorías para estudiarlas, no desde un juicio de valor, sino para que cumplan sus objetivos y sean movilizadoras y provocadoras de cambios en el espectador.
Considero que la originalidad de la investigación parte de esta necesidad de establecer ciertos parámetros para poder estudiarlas y aportar categorías al análisis de obras en el espacio público, haciendo un especial énfasis en las intervenciones efímeras provenientes del campo de la danza, la performance, la instalación, la videoinstalación y propuestas híbridas, este estudio parte de la definición de ciudad y su transformación histórica hasta la ciudad en nuestros días.
La propuesta consiste en gestionar un evento de proyección de video interviniendo un edificio emblemático de la ciudad de Sevilla, con este trabajo busco profundizar el análisis desde la gestión invitando a artistas de todo el mundo a participar, para luego analizar esta intervención bajo las categorías que aporto inicialmente y además crear un catálogo digital de dicho proyecto.
Marco teórico y metodológico
El nacimiento de la ciudad Barroca
El concepto de espacio público surge a partir del Barroco, donde la ciudad toma un papel preponderante en el ámbito social; la evolución de la arquitectura permitió desdibujar las fronteras entre el interior y el exterior, y conformar espacios que se encontraban en la ciudad articulados entre sí, formando parte de un amplio sistema. Las ciudades con esta nueva arquitectura se configuraban como un gran escenario con un centro y una periferia, marcado sobre todo por la división del trabajo y la ubicación de las fábricas:
Ahora se trata de un sistema policéntrico, basado en múltiples grados de libertad, parámetros de un sistema multidimensional. Así encontramos en la ciudad grandes aparatos escenográficos a modo de decorados, que apoyan el sentido barroco de la teatralidad, generando espacios lúdicos que invitan al juego y a la interacción con el visitante. Podríamos decir que el espíritu barroco desarrolla binomios como arquitectura-escenografía; realidad-ilusión; espectáculo-participación; utilidad-juego, que marcan la conversión del espacio público en un nuevo escenario para la ciudadanía. (Escudero García 2018: 26)
Con el primer binomio arquitectura-escenografía, se crea un paralelismo en estas dos grandes áreas o campos artísticos; por un lado, entendemos la arquitectura como las construcciones y todo lo que confiere nuestro orden espacial en las ciudades, y por el otro, la escenografía como un signo teatral que corresponde al plano discursivo, es decir, una herramienta escénica para contar una determinada historia en el ámbito teatral. Estas definiciones entran en contacto directo con el segundo binomio: realidad-ilusión, todo aquello que creemos que sucede en las ciudades, en la arquitectura, se conforma en el orden de lo real, lo contrario pasaría cuando hablamos de escenografía; este binomio invita a pensar, por otra parte, que la realidad y la ilusión coexisten en el mismo plano, una cuestión que precisamente el arte toma en los años 60 con las vanguardias, cuando los artistas deciden sacar el arte a la calle, esa toma de realidad en esas obras se concibieron desdibujando los límites entre la vida y el arte.
Por otro lado, se incluye la idea de espectáculo-participación, el concepto de espectáculo en la ciudad nos hace reflexionar sobre aquello que se considera un espectáculo: todo lo que es creado para ser visto, y que además requiere la participación de un ciudadano que lo habite. La idea de utilidad-juego se corresponde con la concepción de aprovechar el espacio público, justamente hacerlo propio, jugar con el mismo y desbloquear las barreras de lo privado. Esta noción de apoderarse del espacio la retoma el arte en los años 60 y también se vincula con el concepto de arquitectura:
Pero el espacio público no es solo un mero elemento estructurador, sino que también es un lugar simbólico, que ha contribuido a definir las funciones culturales y que se actualiza a partir de nuevas prácticas, dentro de las cuales podemos pensar en las intervenciones artísticas. Es por ello que el espacio público resulta un escenario privilegiado para propiciar el diálogo entre arte y arquitectura. (Sánchez Hurtado 2017: 44)
Continuando con la definición de ciudad como un gran escenario, se puede determinar entonces que la urbe es una conjunción de dos partes, por un lado, se encuentra conformada por componentes no físicos, ya sea por el aparato social, las costumbres, las relaciones entre los habitantes, las actividades que se plantean allí, etc.; y por otra parte, contiene el componente físico, es decir toda su arquitectura. Estos dos planos a su vez están determinados por el paso del tiempo, en otras palabras, refiere puntualmente a hechos urbanos que han modificado inevitablemente la estética del espacio público y por ende de la ciudad.
En definitiva, describir la calle como un gran escenario no es un mero capricho, según la Real Academia Española el escenario se define como un lugar y circunstancia donde se produce un hecho; el artista debe saber las circunstancias y cargas sociales —que al igual que un escenario teatral— conlleva realizar una obra allí. En palabras de María Cecilia Perea: “Para las artes de la calle en general, la ciudad no es nunca un mero telón de fondo, ni su arquitectura un dispositivo escenográfico, por el contrario, la ciudad se concibe como un ámbito escénico, como una manera particular de moldear espacialmente las relaciones entre artistas y espectadores.” (2011: 3)
Al igual que un espacio teatral que contiene un gran sistema para que funcione, la ciudad también posee un sistema interno, definido por Sánchez Hurtado “como una máquina de habitar” (2016: 38), la ciudad debe responder a sus espectadores, es decir, a sus ciudadanos, por el contrario, si se excluye a una parte de la población aquello no será una ciudad, sino una anti-ciudad.
Crisis del espacio público en la ciudad contemporánea
Después de la segunda guerra mundial la reconstrucción de las ciudades europeas tuvo como objetivo recuperar la ciudad, su estética, en cierta forma, redecorarla; el desarrollo de la escultura en estos años en el espacio museístico se trasladó al espacio público, otorgándole una vital importancia a producir obras al servicio de esta nueva ciudad.
La conformación de este modelo de ciudad en el siglo XX responde a un orden donde el capitalismo entra en todo su esplendor, gestionándose espacios al servicio de la publicidad y al consumo, en otras palabras, espacios sin identidad. El desarrollo de la escultura en el espacio público en estos años responde a este modelo, por lo que se pueden encontrar una variedad de propuestas que no han sido realizadas para su contexto y donde los ciudadanos no se han identificado con ellas, por ejemplo, el caso de la escultura The Picasso, construida en 1967 en Chicago.
Este proceso de construcción de ciudad ha llevado años, pero se podría generalizar en que esta evolución hacia la ciudad moderna ha tenido como rasgo general una pérdida de identidad sobre todo en lo que al espacio público refiere:
En términos generales, ampliando la concepción urbanística y planificadora moderna esbozada en el S. XIX, a partir de la II Guerra Mundial, la conformación de las ciudadesLeer más









