Bellezo de Nuggets Raggs: el memento mori en el cuerpo cuir

Por Diego Medina

 

Hablar de poesía homosexual parece que es hablar del gay trágico, de un capítulo morboso de Mujer casos de la vida real, al menos eso ha pretendido la moral heterocentrista, machiprogre. Si bien es cierto que la tragedia le pisa los talones a la experiencia cuir por su naturaleza anormal, contestaria y rebelde, también es cierto que hay un mito detrás del marica visto desde la perspectiva hetero: no hay putos felices. Digo mito, porque el homosexual se ha convertido en una bestia mitológica que sirve para moralizar a través de la fábula. Así, por ejemplo, en muchos estratos sociales se sigue advirtiendo a los jóvenes que la principal causa del VIH/SIDA es la homosexualidad.

 

            Sin embargo, la cuestión gay es mucho más compleja y diversa. Es cierto que hay muchas prácticas nocivas dentro de la comunidad gay: el sexo sin condón, el uso de sustancias sin conocimientos de reducción de riesgos, el sexo en espacios públicos, con desconocidos, en lugares insalubres, etc. Pero las principales tragedias de la vida homosexual no residen en el ejercicio de su identidad, sino en el rechazo, la marginación y la discriminación estructurales hacia sus personas. Violencias que se suman a las desventajas económicas, sociales y políticas comunes a las mayorías empobrecidas y excluidas de nuestras sociedades latinoamericanas y del sur global.

 

            Lo que hace Rafael García-Godos, a.k.a NUGGETS RAGGS, en Bellezo es una autopsia al mito del marica, ¿qué dolor hay detrás de esa leyenda urbana que habita la palabra marica? Ese el quid de la cuestión homosexual. No nos referimos a las respuestas fáciles. Damos por sentado que hay motivos estructurales, pero ¿de qué está hecha la tristeza gay? Son preguntas que encuentran ecos, que no respuestas, en los versos y posicionamientos de nuestro autor. El rumbo de la obra es advertido desde los dos epígrafes iniciales, por un lado, la lamentación de Reinaldo Arenas por la pérdida de la juventud —y la salud— cuando descubre que ya no es deseado y, por otro lado, un par de líneas de Javier Ponce que resuenan como consigna política “Los maricones muertos valen mucho. / Vivos no valemos ni mierda”.

 

            La poesía de Nuggets Raggs explora el memento mori desde su enunciación como marica, digo memento mori porque parece más cercana la muerte que el voluptuoso don de vivir propio del carpe diem. Dos caras de la misma moneda. Todos los maricas son hombres (?), todos los hombres son mortales, por tanto, todos los maricas son mortales. El silogismo habla de una obviedad repetida en los cursos de bachillerato, pero ¿por qué es importante introducir la palabra marica en el silogismo? Porque vamos a morir y tal vez nadie nos recuerde. Es importante hablar de la diferencia, hacerla notar, aunque parezca que al final sólo somos sacos de polvo, la biografía determina ese barroco marica. La muerte es al final un diamante más en nuestra corona.

 

            Dice Raggs en su poema “Desayuno”: “Bellezo / una mañana como esta hallarán tu cuerpo / después de varios días en la cocina / con el alma abierta / como huevo cocido a fuego alto / hasta desollarse”, la imagen es tremendamente plástica y precisa: morirás en la pestilencia y en la pus. Podríamos hablar de un razonamiento corporal, de un punto de partida desde el cuerpo, propio de las filosofías cuir, pero también del barroco que nos recuerda que se “es cadáver, es polvo, es sombra, es nada”.

 

            La poesía de Raggs es triste, es dolorosa, es social, es la poesía que habla del marica envejecido, solitario, de barrio y del mariposario que habita su vientre, su piel, su memoria, su tristeza y su voz, cuando, por ejemplo, habla de otros maricas: “ilustres maricas peruanxs: / ser consciente de las consecuencias / que trae nuestra diferencia […] así que, dentro de poco, caeré con mis hermanas las polillas […] la homosexualidad no debería ser tan importante / pero no en mi país / yo muero sin patria”. Esta poesía repite un eco que se deja oír en todas las latitudes: no es que no haya putos felices, es que el mundo nos odia. Ese es nuestro barroco, nuestro memento mori. El tiempo pasa sin piedad, envejecemos cruelmente, sin la felicidad de una plaza pública que respete nuestro nombre y hay en ello un heroísmo trágico, que no una dramaqueen. Los homosexuales permanecen en el legado de los que nos antecedieron. Este no es un libro moralizador, no tiene fines pedagógicos, ni trata de una fábula, pero en sus ecos podemos encontrar reflejados muchos de nuestros silencios más angustiantes.

 

Ser marica no debería importar, pero ya que importa, obras como la de Raggs ponen en la mesa algunas perspectivas a tener en cuenta. Su lenguaje no es complicado, aunque en algunos pasajes repite imágenes y metáforas, me parece que están al servicio de un plan más bien global de la obra. Editado en Perú por Gato Viejo, se puede contactar al autor a través de su cuenta de Instagram: nuggets_raggs. Nuestra calificación final para este libro es de 3.9/5

 

 

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