Por Diego Medina
Sucede que el mundo de los hombres está dividido en un complejo sistema de castas, desde los blancos, hegemónicos, ricos e influyentes en la cúspide, hasta los maricas prietos en las antípodas sociales. La intelectualidad marica ha señalado esto de diferentes maneras, desde análisis materialistas dialécticos (pensemos en FHAR), hasta reivindicaciones esteticistas que se regodean en referencias a la literatura clásica y desde luego la literatura que se enuncia como literatura de locas.
Sucede que la educación sexual, las políticas de integración e inclusión hoy promueven una clasificación de identidades calcada del contexto del norte global, y aunque términos como queer nos han sido útiles por ser “términos paraguas”, la verdad es que nuestra tradición tiene sus propias categorías, una de ellas es la de LOCA. Uno de sus adeptos más acérrimos fue Pedro Lemebel, quien en Loco afán. Crónicas de Sidario, rechazaba el término gay, porque lo consideraba un término a medida de la fantasía gay de New York, pero alejado de su contexto sudaca. En cambio, prefería usar el término “loca” porque los miembros de la comunidad no estaban ceñidos a una sola experiencia, de tal manera que eran homosexuales, travestis, transexuales, transformistas y sexoservidores. A diferencia de la palabra “gay”, el término loca no construye hegemonías. Y esto lo sabe nuestro autor quien lo cita al inicio de su obra.
Hoy la poesía marica latinoamericana habla de jotos, de maricas, de putos, de locas y con ello se rescata la experiencia del sur global, una experiencia marcada, por ejemplo, por el rechazo católico (que no protestante), un rechazo que atraviesa el lenguaje, las experiencias eróticas y políticas y que Mario Frausto Grande cultiva de manera inteligente y juguetonamente en su poemario Dislocación del macho. El poemario, dividido en tres partes: “Ante ley de macho viril”, “Contra los señoros” y “Prolongación marica”, hace un ejercicio de lectura, es decir, “abre la biblioteca” y lanza estocadas contra el régimen heterosexual y el sistema de castas que existe alrededor de la hombría, no deja a nadie con cabeza, pero no lo hace de una manera soez, fácil, aburrida, sino con la habilidad de las locas, con la creatividad torcida de las poetas, por ejemplo: “mucho le temo a los hombres de dios, / a sus prácticas de luz/ con las que crían leones / o adiestran ballenas / para devorar a los que odian”, sus versos son deliciosamente sarcásticos e irónicos. En este sentido la poesía de Frausto es heredera de las locas del siglo XX, como Lemebel, Bohórquez o Novo.
En la segunda parte del poemario, Frausto juega con el lenguaje como quien ensortija el hilo del yoyo: “y así hasta el quiebre / de la gramática lineal / hasta la dislocación del macho / y su lenguaje sin contracturas […] minuscular es nuestra forma de decirles / no habrá tregua ni reposo”, todo para decirle a los jotos (a quienes, junto a sus onvres y los poetas dedica su libro) que la poesía es una forma de bufarse al mundo, el lenguaje es una manera de bufarse al mundo, ser loca es una manera de bufarse al mundo.
Tal como lo comenta Andrea Rivas en la contraportada “[…] los poemas aquí son testimonio de la dolorosa violencia impuesta a los valores de la masculinidad, son disertación de un mundo binario y brutal”, sin embargo, esta poesía se enuncia desde el humor, la ternura y el deseo, algo que no ha podido —ni podrá— arrebatarnos el régimen heterosexual. La pluma de Frausto no opera a un nivel que sea inaccesible a la jotiza, su registro es coloquial, sin embargo, logra construir imágenes contundentes con ese lenguaje torcido, es un libro sencillo, ruidoso y divertido, por lo que todos deberían leerlo.
En cuanto a los materiales, estos son de buena calidad, la maquetación es sencilla, pero está bien hecha, el único “pero” que tendría es con la portada a cargo de Catalina Turón, pues los colores de la bandera LGBTTTIQ parecen sacados de un banco de imágenes y se comen la ilustración central, aunque en los interiores Catalina se lleva un 10/10. Este libro está a punto de lanzar su segunda edición, lo que lo convierte en el título más popular de su casa editorial, así que aprovechen y hagan su pedido ahora. Nuestra calificación para la obra de Frausto es de 4/5.
