Por Ju Ximénez
¿Por qué no tienes nombre? Siempre la niña, la niña, la niña. ¿Acaso al no nombrarte se siente menos la comezón en tu piel?
Decidiste que el dolor guiara tu mente, y que en lugar de los brazos de tu madre, te abrazara la sangre. Te arde, te arden los brazos, te arden las piernas, detrás de las rodillas; a veces duele tanto estar viva y no hay una manera de rascarse la existencia, en cambio, tú la has encontrado de algún modo. El dolor te da el mismo placer que un instante de felicidad, quizá te rascas buscando el consuelo que nadie puede darte.
¿En qué momento una nace deseando la sangre?
Mira tus brazos
Tus piernas
Tus dedos
Mira el cúmulo de piel
La sangre que está goteando
¿En qué momento una nace deseando el dolor?
No dejes que tu humanidad se escape por la piel que se desprende de tu cuerpo.
¿Por qué guardas las costras de los otros?, ¿Crees que así puedes tener lo que te falta?
Tiempo con tu madre
Cuentos en voz alta
Besos de buenas noches
Gustarle a Sofía
Solo una costra de Sofía
Un besito de rodilla
En tu piel están marcados los intentos de controlar la infancia
De controlar la tristeza…
Esta es la marca de los tragos de mamá en la noche
Esta es cuando ese hombre llegó a nuestras vidas
Aquí mamá no me dejó ir a un cumpleaños
Una enfermedad para cada problema que no se resuelve
El asma para alejar a Rafael
El asma para decirle a mi madre que estoy mal
El asma y la comezón
El asma y los granos
Los pulmones y la dermatitis
Un soplo y la piel triste
Mamá, solo quiero que me abraces.
Encontraste el modo de unir todas tus piezas y los pedazos que tomaste de otros. ¿Pensaste que reconstruirías el amor?
Los hilos siempre van a marcar un camino, una línea que nos atraviesa. Quizá estés más a salvo en las puntadas que te enseñó la abuela; una ahí no siente el peso del mundo. Siempre que haya algo que unir, se puede remendar. Una salvación para las rotas, las que nacimos incompletas. ¿Pero cómo vas a coserte lo que nunca tuviste? ¿Cómo coserte al pecho la ausencia?
Mamá llora por la noche porque cree que su amor es quien te ha hecho tanto daño y al final decidió, por encima de tu cuerpo, cubrir tus desaciertos con sus costuras perfectas.
A flor de piel es la primera novela de la escritora Nora Muñiz, quien nos muestra la pesadez del mundo desde los ojos de una madre sola, agotada por su trabajo, por el dinero y por una hija que encontró refugio en el dolor. Nora, ¿Con qué puntada se remienda el vacío que dejan tus páginas?
