Poesía colectiva: después de leer a Amanda Berenguer

Por Dana, Gloria, árbola almendra, Deni, Nat, Elisa, Victoria, Nora, Cristy, Margot, Ixchel y Ximena

 

Encuentro en el camino hojas dispuestas

 a dorarse con el sol

 expuestas a mis pasos

mientras subo respiro, olvido y me deshago de una piedra que he cargado

desde que llegué

parece pequeña pero mientras estuvo conmigo

creció, rajó mi piel, hizo espacio hasta que me acostumbré 

a su tamaño a la molestia que me hacía callar mientras apretaba los dientes

 y me dejaba tendida

permaneció intrusa hasta salir una perla

a la que hay que dejar

 en el hueco que queda

germinarán las semillas que he levantado

del huerto 

mis lánguidos brazos donde mueren los sueños

el ocaso, el resuello

las pocas cosas

que aún se miran desde la ventana

En mi pecho la fatiga, el dolor y las llagas

otro amanecer sin luz, sin calor, sin criterio

verdades tambaleantes

que yo sostengo con mi sangre que palpita

 

avanzo y me embarco a un viaje

entre las sombras

entre huecos 

entre el polvo, avanzo

entre el temor, palpito

entre el titilo de mi corazón y mis manos

avanzo entre niebla, así sin “ti”

porque no es buena combinación

la suma de potencias al cubo

girar tampoco es crear una parábola

o crecer un árbol 

 

avanzo mudanza vergüenza

mi andanza se corta en la duda 

¿quién viene detrás de mí?

¿a dónde vuela el paso quebrado 

de la estrella incrustada en mi vientre?

lóbrega brújula ventrílocua 

no avanzo si antes no giro

si antes no muero

 

nueva lluvia

otra lluvia

calma, limpia, 

en los verdes tallos da esperanzas

 permite salir a la flor azul eléctrico

 

en el hueco que quedaba

  guardo ríos

de aguas vitalicias

este hueco que quedaba

   lo hicimos cuenco 

de poesía húmeda

lo llenamos de viandas y fiebres 

que reordenan el cuerpo

 

luego el tiempo

la claridad del rocío

corre el agua, corre el viento

acaricia mis ojos que han vuelto a ver

 una 

casa habitación traspatio enredadera

piensa sobre 

sobrepiensa 

y dilata la hoja

la puerta que se sella

y es

y somos

y estamos vivas 

como declaraban las poetas

de las noches de vela lánguida

pero viva(s)

dispuestas a montar cometas

a ser lengua

palmera y esperanza

 

Me dice el canal longevo de mi cuerpa que es verdad el cauce 

 

Precipito palabras olvidadas

verdades escondidas
descondenso las nubes

y me deslizo líquida

    en gotas

        en chorros

             en cascadas

                 Hay verdades en mí

 

que no son impacientes 

 

Las nombro y encuentro nuevas formas

de tocarlas. Sus colores cambian, 

visibles en las noches, se dejan acariciar

           y al llegar el sol se vuelven tímidas.

 

Me dice la piedra erosionada que es prueba

que llega 

que se viene 

el torrente

de duelo deshielado 

azul profundo

antigua la marea

 

Me dice el río principal de mi memoria

que confíe en el curso del agua 

      afluente

            que desemboca 

en el signo de mi mano

mi mapa de todos los cuerpos de agua 

 

con lo que hay en mi cabeza podría hacer películas de terror y de amor

con lo que me causa insomnio hago poemas y cuentos

lleno el silencio con lo que le sobra a mi mente

 

con lo que me habita en las manos podría acariciar y destruir

con mi boca maldigo y beso apasionadamente

lleno mi cuerpo de intensidad

 

todo depende

depende

de si ese instante me habita la podredumbre o la esperanza

el poema o la ecuación compleja

la matemática de un vientre 

yo

    la nada

 

 

 

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