Poesía desviada contra la censura

Por Diego Medina

 

En días recientes, la exposición “La venida del Señor” del pintor mexicano Fabián Cháirez en la Academia de San Carlos ha suscitado una respuesta virulenta de la comunidad católica del país y de grupos como “Guerreros Cristeros”, los cuales son un grupo de choque de la ultraderecha conservadora, que operan paralelamente a la Iglesia Católica y grupos políticos como El Yunque. Bajo el argumento de que la exposición “se burla” de la fe católica y que por eso debe ser retirada del recinto de la Universidad Nacional Autónoma de México, es necesario recordarle a los grupos católicos extremistas que la UNAM es una institución laica y precisamente AUTÓNOMA, es decir, no está supeditada a ideologías políticas, ni mucho menos a religiones.

 

Es por eso que el colectivo de poetas gay Novísimxs se declara totalmente en contra de la censura que grupos como “Guerreros Cristeros” y la Iglesia Católica, así como algunos sectores de su feligresía, tratan de imponer, simplemente porque las obras les resultan incomodas. Este ejercicio de censura contraviene todos los principios de libertad de expresión consagrados en la Constitución Política de lLeer más

Restos de un Paisaje Perdido | Ensayo

Por Dorali Abarca

Que estoy fatigada de caminar entre el concreto y el humo de los coches, que es lo único que puedo respirar en este monstruo de ciudad, paso mis días de camión en camión, y aun así sigo caminando, camino y camino, creyendo que mi tristeza puede ser absorbida por los sonidos que van rodeando mi andar, este paisaje que en su relleno esconde el producir de todxs nosotrxs, un andar que no para, que te obliga a no contemplar nada, pero la nada siempre es algo cuando la menciono, se hace presente.

¿En qué se ha convertido el pasaje del obrero, el pasaje del proletariado? me he preguntado mientras intervengo un estado de observadora; nos han saqueado, dejado sin nada, pero ellos lo quieren todo de nuestro lado, bosques por concreto, manantiales por empresas, humanos por máquinas. ¿Qué paisaje nos regresan? El hostil, caminos sin bancas, jardines con picos bien distribuidos para evitar que alguien descanse, banquetas estrechas, parques sin árboles, casas inhabitables, gentrificación, escuelas con menos árboles y más edificios,  flores para adornar la ciudad, flores falsas, flores tristes. El paisaje triste de la ciudad que entristece corazones tristes.   ¿y que nos queda a lxs del campo, a lxs olvidados? El paisaje sonoro del campo, empapado por el frote de la milpa con el Leer más

El lamento de Perséfone | Narrativa

 Por Vanessa B. Lizárraga Juárez

 

El solsticio de verano enmarcó el inicio de nuestro desencuentro. Yo, no recogía precisamente narcisos cuando me encontraste. En el valle buscaba algo más que flores, no obstante, me conformaba con la adulación de los hombres que alababan mi belleza como forma de conseguir mis favores; halagos para alimentar el ego.

Nuestro sino estuvo marcado por los errores, un superlike involuntario determinó nuestra conexión. Mentiría si dijera que me sentí físicamente atraída a ti, sin embargo, con la convivencia cotidiana de las interacciones virtuales, le fuiste dando color a la monotonía de la cotidianidad. Quisiera decir que fuimos una historia de amor, pero sólo fuimos contingencias dependiendo si la historia la narra Perséfone o Hades. Interacciones virtuales y encuentros casuales en diferentes estaciones.

Llegaste a poner fin a una larga sequía. Trece años de espera, y desperté con tu voz, tacto y letras. Salí de la recóndita cueva habitada a conocer de nuevo el mundo, ese del que me alejé como ciervo herido. Emerger del letargo para sumergirme en un mundo nuevo e inexplorado donde las reglas del mundo online me resultaban angustiantes ante la liquidez de los vínculos afectivos. La fragilidad con la cual se maneja la búsqueda del amor a través del sexo, la volatilidad de las interconexiones, la manera en que el amor se convirtió en un producto de consumo al alcance de una cuenta gold o platino.

Mis miedos exacerbados al abandono y mi subyacente rechazo al compromiso. En el caos, tú. Aquel verano en tus brazos, encontré el camino para transformarme de capullo a flor. Abrirme toda ante la docilidad de tu mano gentil en mi piel, territorio inexplorado. Recuerdo un suave beso en el arco de mi pie izquierdo y tus manos tocando delicadamente mis muslos, mi cuerpo desnudo frente a ti y todos los miedos hincados a tus pies. Un tierno beso en el vientre abultado, vestigio de la maternidad, se convirtió en epicentro de mis deseos descontrolados. Nuestros cuerpos fundidos, fuimos fuego y ardimos juntos.

Por una extraña razón me sentí pura en tus brazos, tus labios descLeer más

Le grito al agua | Narrativa

Por Mapi Scarlett Flores Cruz

 

Durante el día se convierte en nube y en la noche, en aquella pequeña estrella que acompaña a la luna, me decía mi abuela. Nunca la alcancé a comprender, pero siempre me dijo que solo llegan a entenderlo quienes pierden lo más cotizado por los ancianos: la inocencia; o quienes ven a la muerte de frente. Pero esas palabras volverían a tener sentido en mi vida muchos años después.

Cuando una cumple quince años, sueña con aquella gran fiesta, chambelanes, viajes, regalos y la idea de ser una adulta. Pero mi historia no fue así; a mí me robaron la juventud y robaron la muñeca de mi alma.

Era un jueves 13 de abril a las 4 de la tarde. El sol estaba tan radiante que hacía brillar mi piel morena. Mis papás, Emiliana y Alejandro, me llevaron a nadar porque querían cumplir la fantasía de que yo era una sirena. A pesar de mi edad, ellos deseaban que siguiera soñando. Era la primera vez que mamá me dejaría regresar sola a casa después de mi clase de natación. Estaba tan emocionada, me sentía tan grande, como aquellas chicas del colegio con su pecho desarrollado y tomadas de la mano de su pareja. Me sentía independiente, una mujer, pero ¿cómo a esa edad iba a saber lo que es ser una? Bueno, ¿alguna vez sabré qué significa serlo?

Me quité la ropa, me puse el traje y me dirigí a las albercas. No había mejor manera de pasar mi cumpleaños que nadando, porque me sentía una con el agua. Es una mateLeer más

Mayahuel Xuany | Poesía

Mayahuel Xuany. Originaria de Kopalkojtlan (Copalillo, Gro.) Apasionada de los libros y el mezcal. Promotora Cultural, Docente, Mediadora de Lectura, Tallerista y Escritora. Se especializa en Literaturas Contemporáneas en Lenguas Originarias. Coordina un Círculo de Lectura virtual-permanente “In uitsyotl Mayauetl / Las espinas de Mayahuel” que fomenta la lectura y análisis de estas narrativas. Desarrolla proyectos creativo comunitarios para promover saberes locales enfocados a la enseñanza y preservación de las lenguas mexicanas dirigidos a todo público, con especial énfasis en el mexicano (náhuatl). Investigadora y recopiladora de “Arrullo de luciérnagas. Nanas en Lenguas Originarias de Puebla” en su 1era (2022) y 2da edición (2024). Puebla Alas y Raíces. Ha publicado en medios tanto impresos como digitales, algunas de sus obras se pueden encontrar en Circulo de Poesía, Gusanos de la memoria, Tzam-13 semillas, Ojarasca La jornada, Voces de las mujeres del sur y La fuerza de mi lengua-luz.

 

 

 

 

Espíritu del agua

Miro el mundo sin saber

(La vida en la tierra surgió en el agua)

en cada rezo

                     el agua salva

en cada rezo

                     el agua salva…

 

Sagrada Madre

tú que habitas

cuevas, ríos y caminos

¡bendice mi espíritu!

 

Sagrada Madre

permite que mi corazón sea hoguera

                                                          que se entregue a la luz

que no tema a la oscuridad

o al silencio.

 

Sagrada madre

consiente a mis hermanas aladas  

velar mi sueño

que su lengua sea tierraLeer más

Dianela Alfonso | Poesía

Dianela Alfonso (Cienfuegos, Cuba, 2001) autora emergente miembro del Laboratorio de Escrituras “Encrucijada”, un proyecto de escritura creativa dirigido por la escritora habanera Elaine Vilar Madruga. Sus poemas “El graznido de la muerte” y “Afonía”, fueron publicados en el fanzine de ficción especulativa “Retazos de Ficción” y en el blog de la Academia de Lengua y Creación Literaria (ALECLI) respectivamente. Asimismo, su microcuento “Libertad” forma parte de la colección “Dosis Mínima I” del Grupo Editorial Letras Negras. Resultó finalista en el 14º Certamen “Picapedreros” de Poesía, Guion y Microrrelato convocado por la revista “La Oca Loca”. Sus poemas “Una mujer vive en las entrañas de mi piel” y “¿Quién yo soy después de ti?” fueron publicados en el Nº 16 de la revista “Alborismos”.

 

 

 

 

Prometeo

Me fundí con la montaña,

quise admirar la cima del mundo con ojos humanos.

Les regalé la antorcha y ahora solo veo al ave,

anclada está al ciclo del agua:

se evapora, se precipita,

arremete contra mi bilis.

La agonía es tan inmortal como mi carne,

mas la llama es ya un incendio;

me complace saber que, bajo la colina,

el águila cocina cerebros con mi hígado.

 

 

 

Palas Atenea

Cuando vi rodar su sangre por la jLeer más

Alienación | Narrativa

Por Diony Scandela

 

La ventana abierta de par en par. El día soleado que muestra su mejor optimismo hacia un ilusorio y lejano horizonte de sucesos; el vendedor es inglés (aseguran muchos), los clientes son latinoamericanos. De todo el extenso cono sur se congregan compradores; ahora bien, no se sabe con exactitud si aquello es una simple tienda de víveres o un supermercado, nadie puede definir realmente qué tipo de negocio es. Una inmensa cola busca definir qué hacía allí.

-No hay una lista de precios ni empleados -comentaba un cliente a otro.- De hecho no se sabe cuándo abrió el negocio.

-Mira. Allí está el gerente atendiendo y a la vez haciendo las cuentas.

-Bonito sombrero de hongo- señala el otro con burla.

El otro bosteza al ver la inmensa cola que tiene en frente. Hay quince o tal vez veinte personas aglomeradas bajo el sol inclemente de la mañana.

-Aun no entiendo ¿Qué buscan los clientes en específico? Veo comida, otros compran libros y…Mira, allí uno ha comprado un par de zapatos.

El otro se cruza de brazos:

-Que se vayan al carajo. Leer más

Zyanya Velázquez | Poesía

Zyanya Velázquez (1996) Soy mujer, hija y amiga, facilito talleres artísticos y de escritura para mujeres e infancias y soy profundamente soñadora. Mi nombre significa siempre, me gusta escribir, crear vínculos profundos con mis amigas, viajar, bailar, y aprender cosas nuevas. En mi práctica laboral y cotidiana creo en la pedagogía como la posibilidad de brindar alternativas de convivencia y construir puentes de diálogo con el mundo.

 

 

 

Plenitud

Tejí el presente con mis manos. 

Acaricié la tierra con mi lengua,

mis pupilas se convirtieron en cuarzos.

Solo el mar y mi voz cantaron esa historia.

 

Yo era un vientre que nacía, rojo, gigante y vivo. 

Grávida, preñada del canto de los pájaros. 

Alimenté a la tierra con mi fruto.

Nacimiento imaginario. 

Dios, el mundo, mi abuela.

 

 

 

Punta cometa

Nada de prisaLeer más

‹‹Tinta en las uña››. Siempre es tiempo de ser rebeldes

Por Ximena Cobos Cruz

Los años han pasado un poco borrosos, el tiempo pandemia parece haber ocurrido con una velocidad distinta que provoca que no se sienta que fue hace ya casi seis años cuando estalló un hermoso encuentro entre mujeres que deseábamos llenar nuestros libreros con otras mujeres; que pusimos en marcha la reconstrucción de una genealogía que reuniera a nuestras madres simbólicas de la literatura—retomamos mucho a Marcela Lagarde y hoy ya también tenemos otras referentas teóricas—, sacando toda la molestia de haber leído una vez tras otras, durante años y años de formación, hombres que no pueden más que construir personajes femeninos que nos encierran y sostienen mandatos de un deber ser femenino que siempre nos ha quedado chico a las mujeres de carne y hueso. En el recuento unas van y otras vienen; surgieron premios, colectivas, fanzinas, publicaciones independientes, autopublicaciones, talleres de creación literaria de mujeres para mujeres, encuentros y editoriales como ‹‹Tinta en las uñas››.

La institucionalización de todo esto que hicimos trajo consigo cosas hermosas como reediciones para que pudiéramos volver con un pelito más de facilidad a las ancestras. Sin embargo, hay un ente voraz dispuesto siempre a engullir toda resistencia, anomalía, incluso cualquier goce que no depende de él. Así es como las grandes editoriales cooptaron este bello acontecer histórico en que nos hicimos justicia luego de los años en los que permanecieron ocultas, casi borradas, las escritoras que nos impulsaron a emprender un recorrido de sabernos nosotras también mujeres que escriben y crean. Por ello, hoy cada vez con más ganas sigo pensando en la necesidad de hacer una historia de las publicaciones y editoriales independientes en Latinoamérica que, además, muchas veces fueron sostenidas por mujeres como Victoria Ocampo, Aída Cartagena, Margareth Randall, Victoria Slavusk, Diana Machiavello y otras tantas que yo no sé nombrar todavía. Porque son proyectos que permitieron construir una carrera literaria a escritoras y escritores, aunque la única carrLeer más

Mi cuerpo, mi enemigo | Ensayo

Por Carmen Escalante

Un calor horrendo hizo presa de mí. La blusa me asfixiaba, el corazón me latía al mil. Un deseo fuerte y molesto me impulsaba a cortarla por la mitad y quitármela, pero algo me detuvo, estaba en el camión rumbo a mi casa y, obviamente, no podía desnudarme en la calle.

Pensé que había sido la tela de la blusa, que me quedaba algo pequeña, que mis pechos se habían hinchado repentinamente con la menstruación, alguna de esas cosas. Y me olvidé del asunto.

Seguí con mi vida normal, pasaron los meses y llegó la pandemia. Al entrar a la pandemia yo pesaba 58 kilos, llevaba una alimentación balanceada y me ejercitaba dos o tres veces a la semana según el tiempo, el cansancio o las actividades que tuviera. Mi vida social era aceptable.

Todo parecía transcurrir en perfecta calma y en una perfecta rutina donde yo, ya sabia mas o menos que pasaría cada día en mi vida.

Nadie me advirtió lo que era la menopausia, ni la perimenopausia, ni nada de eso. En mi familia, jamás nadie habló de eso. Alguna vez una de mis tías me dijo que no soportaba traer la ropa puesta y que tenía mucho calor. Mi madre mencionaba algunos síntomas pero jamás, claramente, la palabra menopausia. Mi abuela, me engañó a mis 15 y ella a sus 80, con que seguía menstruando… Esa plática era un tabú. Un secreto Leer más