De la  neolengua al neoclic

 Repensar la política en la era del Gran Algoritmo

 

Por Leidy Viviana Padilla Márquez[1]

 

En 1984, George Orwell nos advirtió sobre el poder de empobrecer el lenguaje para domar el pensamiento; aquel régimen que eliminaba palabras como libertad o revolución nos demostraba que al borrar la posibilidad semántica, se impide imaginar cualquier horizonte distinto a la obediencia. Si bien hoy no hay decretos que prohíban términos, la dinámica de la atención en plataformas de vídeo breve genera un efecto equivalente, este desplazamiento hacia la reacción inmediata, ejemplificado en el frenesí de TikTok, encarna la fatiga de sí descrita por Byung-Chul Han, pues convierte el gesto en sustituto del concepto y disuelve los matices que sostienen la reflexión; esa fragmentación de la atención, la compulsión por deslizar el dedo una y otra vez reduce nuestra capacidad de sostener procesos de pensamiento complejos.

 

Ya lo mencionaba Hannah Arendt en la banalidad del mal,  el verdadero mal político Leer más

La Mirada Materna como Espejo: el arte relacional de Claude Cahun y Marcel Moore

 

Por Janaína Marina Rossi*

 

De la izquierda a la derecha: Claude Cahun y Marcel Moore. Jersey Heritage Trust Collection. 1928. [1]

 

¿Cómo apreciar, ver, una obra artística femenina? ¿Sin contaminaciones hermenéuticas y excesos de ruidos críticos?

Aprendí con el Master DUODA que hay que ver con las entrañas, haciendo “Tabula Rasa” de los prejuicios. Por la práctica nombrada por Carla Lonzi, entiendo desnudarse, deshacerse de los monumentos fálicos de los conceptos e ideas adquiridas, empezar virgen y así, llegar al horizonte de nuestra propia visión original.

Así que empiezo con una pregunta sentida: ¿por qué la obra de Claude Cahun y Marcel Moore me instiga y a una generación de mujeres ubicadas en la monstruosidad femenina, como yo?

Sé que las monstruas me seducen. Así, difícil no partir de mí: mujer que ama mujeres y siempre planteándome, no por mis “derechos”, sino desde el deseo, por la monstruosidad. Yo, quien siempre elijo los márgenes como lugar más cómodo, siguiendo el vuelo de las Arpías que como dice Barbara Verzini: “…están colocadas en el borde del mundo, en el límite de lo que el hombre conoce, de lo que el hombre conoce, ha pisado, ha colonizado y navegado”[2]. Luego, fuera del Patriarcado. Mirándolo de lejos o desde lo alto, sobrevolando, airosas, en gracia y risa clitórica de la decaída del mismo”.

Las monstruas, guardianas de la Diferencia. Siempre en plural en su aparición. Aladas, te raptan, te transportan, extáticamente, hacia su Misterio magnético.

El arte de Cahun y Moore nos rapta. Nos lleva al lugar trascendente de la alteridad que es política de la relación, condición del engendramiento no solo de su obra, sino de todo ser vivo y de todo lo creativo. Aunque los hombres hayan iniciado una tradición donde o se olvidan de Ella (Naturaleza, Mujer, Diosa, como dicho por Luce Irigaray[3]), o se les roba la metáfora y producto de la generación.

Su creación consiste en un juego entre iguales en su diferencia sexual, que a causa de este contexto intercalan e intercambian entre ellas en un diálogo amoroso, erótico, creativo y entretenido, que consiste en un campo experimental de otras estéticas y otras éticas, generando juntas, conjurando, un arte que nos trasporta al mundo de la monstruosidad femenina.

Donatella Franchi afirma que “crear un contexto de relaciones es un verdadero acto creativo y que para una mujer, la relación es un valor en sí[4]. Y está la marca de la diferencia sexual en la obra de estas dos mujeres. Carla Lonzi ha denunciado la visión patriarcal que quiere dibujar el artista como genio solitario: “Yo encuentro abstracto, es decir, no verdadero, irreal, todo ese constituirse de la personalidad masculina como un producir a partir de sí […] existe siempre una relación, un diálogo”.

Claude y Marcel demuestran el gusto femenino Leer más

Mephisto demoniaco

Por Arturo Rojas Alvarado[i]

 

El alma vive gracias a que es perpetuamente tentada, aunque se resista.

Todo vive en oposición a algo. Yo soy aquello a lo que todo se opone.

– Pessoa, La hora del diablo.

 

Mephisto yergue la cabeza,
No ve elegancia ni delicadeza,
Ve destrucción, suciedad, asco y pobreza.
Y sonríe…

 

Goethe apunta que Mephistopheles no puede concebirse como un ser demoniaco, que Mephistopheles siempre niega, es un espíritu destructor por naturaleza. Lo demoníaco, mientras tanto, se despliega como esa fuerza que sobrepasa la racionalidad humana, que aterroriza naciones, a la propia naturaleza y, en especial, al espíritu de Goethe.

 

Sin embargo, esta concepción goethiana de lo demoniaco no parte de la moralina cristiana que lo niega por ser conductor del mal. Para Goethe no se aleja de ese δαíμων de la antigüedad que escandalizó a los griegos a través de su manifestación en Sócrates y que Herder consideraba un regalo celestial del genio1. Pero para Goethe es espantoso, le persigue y, por ende, huye de aquello.

 

Si Goethe le teme es por esa preferencia por lo armónico, ese amor fati que se manifiesta especialmente en su panteísmo. Lo demoniaco es avasallador, se manifiesta con ímpetu y revuelve todo como una tempestad. Solo la naturaleza misma puede vencerle, nemo contra deum nisi deus ipse. Por eso la pretensión demoniaca de sobrepasar la naturaleza no tiene éxito, por eso Napoleón cae ante las fuerzas de la naturaleza2

 

Lo demoniaco, dice Goethe, se manifiesta en una capacidad de acción decididamente positiva.3 El vínculo entre daímon y genio, entre daímon y creación, se mantiene vigente dentro de su concepción. La violencia de Beethoven y Kleist,4 los Caprichos de Paganini, todos impulsos de lo demoniaco y, por ende, creadores.

 

Mephistopheles es una criatura negativa en exceso, insiste Goethe y, en efecto, aquel afirma:

¡Finalizado! Estúpida palabra.

¿Por qué «finalizado»?

¡Finalizado y la nada absoluta son una y la misma cosa!

¿Qué nos importa entonces la creación eterna?

¿Crear acaso para transfromarlo en nada?

«¡Ha finalizado!» ¿Qué se deriva de ello?

Vale lo mismo que si no hubiese existido,

y das vueltas a la noria como si fuese algo.

Preferiría el vacío eterno. (vv. 11595-11603)5

Preferiría el vacío eterno dice aquella criatura a la que todo le parece detestable,

Los hombres me dan lástima, en sus días de miseria,

y hasta a mí mismo me disgusta martirizar a esas pobres criaturas. (vv. 296-8)5

 

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Platón y la verdad: algunos apuntes sobre las ideas de Platón

Basadas en el libro “¿Existe el método científico? Historia y Realidad” de Ruy Pérez Tamayo

Por Aldo Saúl Uribe Núñez[1]

Introducción

El objetivo de este texto de divulgación es realizar un análisis breve acerca de algunas ideas filosóficas provenientes de Platón, gran pensador de la antigüedad griega, tratadas en el libro del divulgador de la ciencia Ruy Pérez Tamayo ¿Existe el método científico? Historia y Realidad, ideas que han prevalecido hasta nuestros días y han influido de forma considerable en el fascinante mundo de la ciencia y la filosofía a lo largo de la historia.

Tras varios años de estudiar a través de mi formación las características y los métodos que existen en la ciencia, he decidido escribir sobre las ideas filosóficas-científicas de este pensador tan fundamental en la historia de la filosofía. Los postulados de este pensador han impactado en el campo de la política, la educación, la ciencia y la ética, por mencionar algunos; un sabio que nos ha ayudado a interpretar y entender nuestro mundo de una mejor manera. 

Sócrates había formado diversos discípulos: pensadores que eran capaces de analizar y recapacitar aquellas palabras de su maestro, pero sólo Platón fue capaz de trasferir a otras generaciones su mensaje y continuar su pensamiento. En el libro de Pérez Tamayo, las ideas revisadas nos permiten contemplar desde sus orígenes la concepción del método científico y la interpretación del mundo que nos rodea, así como la importancia del pensamiento filosófico griego en la historia de la ciencia.

Este maravilloso libro de Ruy Pérez Tamayo, nos conduce al fascinante camino de la ciencia, camino que, si bien nos ha resultado complicado observar y estudiar con detenimiento, nos ofrece una forma de conocernos a nosotros mismos y preguntarnos el porqué de las cosas. La mayoría de los constructos y referencias de los pensadores que se revisan en su libro provienen de las ciencias “exactas”, es decir, ciencias que procuran el conocimiento científico, el cual puede considerarse como verificable y fundamentado (Pérez, 2012).  

Sin embargo, no toda la investigación científica procura la búsqueda del conocimiento “objetivo”. En este texto de divulgación, se explora y describe los postulados filosóficos de Platón respecto a la búsqueda del conocimiento objetivo y de la verdad retomando lo que Pérez Tamayo asevera sobre Platón. El rostro que este divulgador nos muestra de tal filósofo nos permite enlazarnos y comprender mejor sus aportes al mundo de la ciencia, con esa forma tan característica y creativa de describir la historia de la misma, a sus pensadores y a sus filósofos.

Platón y la búsqueda del conocimiento.

A lo largo de su vida, Platón plasma sus ideas en distintos diálogos en los cuales nos muestra diversos procedimientos para alcanzar el conocimiento. Por una parte, nos encontramos con una de sus principales teorías: la teoría de las Ideas. Postulado que proviene de una particiLeer más

Análisis de la cinta “Memorias de un caracol” | Sobre el sentimiento de la soledad

Por Carmina Cardiel

 

 

La soledad es independencia, yo la había deseado

y me la había ganado a través de largos años. Era fría, es cierto,

pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande,

como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas

Hermann Hesse, enEl lobo estepario”

 

Adam Elliot (2024)

Después de quince años, el director de “Mary y Max”, Adam Elliot, nos vuelve a sumergir en una trama de escenarios muy oscuros con tintes de depresión, soledad, problemas sociales como el alcoholismo, el bullying, el abuso y la amistad entre personas muy jóvenes con adultos, que parecen ser los ejes de sus animaciones para mostrar realidades que alcanzan a chicos y grandes.

 

Memorias de un caracol es una tragicomedia que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy el 10 de junio de 2024, pero fue estrenada en Australia por Madman Entertainment el 17 de octubre del mismo año. Recibió la nominación a Mejor Película de Animación en los 97.º Premios de la Academia, la segunda película animada con clasificación R (como La Pasión de Cristo de Mel Gibson) en ser nominada después de Anomalisa (2015), otra película stop-motion. Curiosamente la clasificación R en Estados Unidos significa que no pueden verla menores de 17 años sin la supervisión de un adulto, aunque en México la clasificaron con categoría B, por lo que, cabe destacar que ésta no una película para las infancias, debido a los temas que trata.

 

La soledad como condición humana:

Distintos filósofos de distintas épocas han tratado de darle un significado al sentimiento de la soledad, pero para los existencialistas es una condición humana de la existencia; es decir, cada persona vive en un cuerpo separado de los demás dentro de los cuales existen mentes que son únicas e irrepetibles. Como una experiencia, la Soledad Existencial, tiene un componente emocional y otro cognitivo relacionado con la toma de conciencia de la propia finitud. Como un proceso de crecimiento interior, la experiencia negativa de la naturaleza solitaria del ser humano es transformada en una experiencia positiva. Por lo que la soledad sería una forma de angustia de separación que aparece cuando no se satisfacen las necesidades de apego.

 

Grace y Gilbert Pudel son un par de hermanos gemelos cuya madre perece en el parto y quedan al cuidado de su padre, quien es un alcohólico parapléjico que de joven fue artista circense. Ellos no salen de casa ni viven rodeados de más lujos que sus preciados libros, los juegos y la compañía que se hacen entre los tres. Un buen día su vida da un giro de 360° y son separados, Gilbert es adoptado por una familia de granjeros puristas en donde es explotado, mientras que Grace es adoptada por una familia exhibicionista de swingers que le dan todo económicamente, pero no lLeer más

Arte para reflexionar sobre el vacío y la oscuridad

Por Ernesto Moreno

 

En el principio todo era oscuridad y vacío. Al menos así nos lo relatan algunos de los textos arquetípicos más importantes de la humanidad. Por un lado, la Santa Biblia que, en la versión del Rey James, ilustrada por Gustave Doré, dice “And the earth was without form, and void; and darkness was upon the face of the deep”, mismo que traducimos como “Y la tierra no tenía forma, y estaba vacía; y la penumbra yacía en el rostro del abismo”; y por el otro, la tradición grecolatina nos ilustra con la obra de Hesíodo, la Teogonía, que nos relata que “En primer lugar existió el Caos… Del Caos surgieron Érebo y la negra noche… En el fondo de la tierra de anchos caminos existió el tenebroso Tártaro”. Érebo era una divinidad consagrada a la oscuridad, a esa densa niebla que cubría todo lo conocido. Probablemente estas mitologías emanaron a través de miles de años desde el paleolítico, a las culturas sumerias, egipcias y druidas, siendo fortalecidas según Robert Graves, por los cultos mistéricos de Eleusis, Corinto, Samotracia y otros.

 

En ese sentido, la negrura y la nada fueron el principio de todo y serán, tal vez, el final de todo. ¿Proviene de ese presentimiento el inmenso terror que la oscuridad y el vacío nos provocan? ¿Cómo manejar ese miedo? ¿Cómo entenderlo? El arte es quizá una de las expresiones más acabadas de la humanidad, y es también una de las herramientas que hemos usado para intentar expresar y entender parte de esas ideas que nos aquejan. ¿Cómo plasmar esta sensación de vértigo y misterio que nos provoca asomarnos al abismo, que nos inunda cuando una noche sin estrellas nos envuelve?

 

El escritor Felice Picano relata en su cuento “Ébano absoluto” cómo el artista Michaelis descuLeer más

Salsa y estoicismo: la Filosofía que danza ante la tragedia

Por Leidy Viviana Padilla Márquez[1]

 

La salsa no es solo un sonido que emerge del Caribe, es un modo de estar en el mundo, una forma de conjurar la adversidad con ritmo y cadencia. Nacida del mestizaje y la diáspora, su esencia encarna una resistencia que no se limita a soportar el infortunio, sino que lo transforma en arte, en movimiento, en celebración. Este ritmo de las Antillas no es solo una expresión cultural, es también un saber que se inscribe en el cuerpo y la memoria de quienes la viven. En cada clave, en cada golpe de conga, se articula una filosofía que dialoga con algunas de las más profundas reflexiones sobre la existencia humana. ¿Qué nos dice la salsa sobre la condición humana? ¿Cómo su cadencia refleja la tensión entre el destino y la libertad? Al igual que el estoicismo y el existencialismo, la salsa propone una respuesta ante la tragedia: si la vida es incierta, si el dolor es inevitable, entonces solo nos queda el acto radical de bailar sobre nuestras propias ruinas, de encontrar en el movimiento una afirmación desafiante de la vida misma.

 

El estoicismo, nacido en la Grecia helenística, nos enseñó a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, el destino es inamovible, pero la virtud radica en nuestra respuesta ante él. Y, en la salsa, esa respuesta no se limita a resistir, se convierte en una celebración de la vida misma, en un acto de transgresión frente a lo que parece inmutable; con sabor y cadencia, genera su propia filosofía, un saber caribeño nacido en esas calles que no se someten al destino, sino que lo reconfiguran y lo subliman en movimiento.

 

Esto se percibe claramente en las letras de Héctor Lavoe en el  “El día de mi suerte”: “Cuando llegará el día de mi suerte, Sé que antes de mi muerte Seguro que mi suerte cambiará...”

 

Este canto no es solo una espera pasiva, es una invitación a la perseverancia, aLeer más

Análisis de la cinta “The reader” (Una pasión secreta [esp.]) | Sobre el abuso, el enamoramiento y la banalidad del mal.

 

Por Carmina Cardiel

Unos pocos condenados y castigados,
y nosotros,
la generación siguiente,
enmudecida por el espanto,
la vergüenza y la culpabilidad.
Chéjov, A.

 

 

Basado en la historia escrita por Bernhard Schlink, el director Stephen Daldry logra adaptar una novela que nos arrastra en una corriente de sentimientos encontrados a través de la ficción que se entrelaza con la Historia de la humanidad. “The reader” (2008) fue nominada como mejor película en los premios Óscar del 2009 y fue ganadora de tres premios “A la mejor actriz” entre 2008 y 2009.

Esta es una película que remueve las tripas porque todo el tiempo va y viene entre el romance y el horror; entre las pasiones y el amor; entre la atrocidad y la belleza de ser humanø entre la condición humana y la banalidad del mal.

 

“El mal radical no proviene de monstruos, sino de personas ordinarias”

Hannah Arendt

 

La Dama del perrito de Antón Chéjov narra una historia de amor adúltero entre Anna Serguéyevna y Dmitri Gúrov, un banquero ruso. Ambos están casados, pero comparten algunas tardes veraniegas durante sus vacaciones en Yalta. Después de regresar cada uno a casa, no dejan de pensarse hasta que se vuelven a reunir y planean un futuro juntos. Nadie sabe por qué Anna ama a Dmitri si es un hombre misógino. Pero Chéjov nos encamina por una historia que deja clara la transformación de dos personas que se aman y en donde no hay cabida para la moralidad.

En El Lector ocurre algo más o menos parecido, pero con muchas más interrogantes éticas y morales al medio. Hanna y Michael se conocen en 1958 cuando la segunda guerra mundial había terminado. Una tarde de lluvia él enferma en la calle y ella le brinda ayuda y lo acompaña hasta su casa. Michael ya recuperado acude al edificio donde la mujer vivía para agradecerle; sin embargo, lo que parecía que podría ser una relación fraternal, termina convirtiéndose en un verano apasionado entre el regazo de lecturas y el calor de una pasión prohibida por considerarse en nuestros tiempos como pederastia, debido a los 21 años de diferencia que existe entre ambos.

Lo tremendo de esta novela adaptada a la pantalla grande es la analogía que hay entre el personaje de Hanna Schmitz y el teniente coronel de las S.S., Adolf Eichmann, uno de los principales responsables del holocausto, juzgado por crímenes nazis en 1961 en Israel. Hanna Arendt fue enviada desde Nueva York a cubrir el juicio para The New Yorker, en donde era periodista. Entregó 5 reportes para la revista y, a partir de ello, en 1963 Arendt publica su libro “Eichmann en Jerusalem. Un estudio sobre la banalidad del mal”, luego de desplegar una serie de análisis y reflexiones en torno a la maldad, en donde concluye que el mal no siempre es resultado de decisiones sádicas o malvadas, sino de la obediencia ciega y la incapacidad de pensar críticamente. El mal puede surgir de personas comunes que simplemente cumplen órdenes sin cuestionar las consecuencias de sus actos.

 

Hanna y Michael:

 Durante la trama podemos ver a una mujer que parece de buen corazón, pero al mismo tiempo es fría y distante con El Chico, como ella nombra a Michael. La segunda vez que Michael regresa a casa de Hanna, ella le ordena que suba unos cubos con carbón y él obedece, luego lLeer más

Los dilemas de una interpretación religiosa en política

Por Jorge Yáñez Lagos[1]

 

 

«Los dioses politeístas son de suyo tolerantes: viven y dejan vivir. Son los únicos que aceptan gustosos a sus colegas de panteón. Pero en las religiones monoteístas no ocurre así. Quizás, por eso, sólo en ellas se puede observar el espectáculo de tribunales que procesan a quienes tienen opiniones disidentes; sólo ellas practican las persecuciones religiosas; sólo ellas alientan la destrucción de las estatuas de otras divinidades y, en última instancia, sólo ellas experimentan el fervor de las guerras de religión» (Fragmento apócrifo de Arthur Schopenhauer en colaboración con anónimo).

 

En Religión secular, Hans Kelsen distingue dos clases de cosmovisiones estrictamente dicotómicas para él: una visión religiosa del mundo y una visión del mundo irreligiosa (e inclusive antirreligiosa). Todo esto significa que la historia puede interpretarse de dos maneras distintas. Una de ellas es considerar la evolución de la humanidad como una realización humana (filosofía de la historia); y la otra, como la realización de la voluntad de Dios (teología de la historia)[2].

Primero, para situar este tipo de planteamiento es necesario remontarse al clásico Origen y meta de la historia, publicado por Karl Jaspers en 1949. Desde esta mirada, Jaspers introduce el concepto de “era axial” acontecido entre los años 800 y 200 antes de Jesucristo. En dicho período, en China, en la India y en el Occidente se ofrecen al mundo un conjunto de movimientos intelectuales y espirituales orientados a la salvación humana. En el ámbito político, surgen grandes y poderosos Imperios hegemónicos por virtud de la conquista casi a la par en China (Tsin Schi huang-ti), en la India (la dinastía Maurya) y en Occidente (el reino helénico y el Imperio romano). A esta época, Jaspers la denomina “tiempo-eje”[3].

En ese tiempo se concentran y coinciden un conjunto de categorías fundamentales con las cuales pensamos hasta el siglo XX, dando comienzo a las religiones mundiales. En este orden de ideas, aquí se acentúa la noción de lo universal como un equivalente a aprehender el “origen único de la humanidad”[4], por encima de todas las discrepancias religiosas. Por eso, Jaspers enfatiza que la fundamentación espiritual de la humanidad converge en tres lugares separados entre sí[5]. Sin embargo, también nos habla de una era en la que comienzan por primera vez a producirse combates espirituales por el intento de la persuasión. JaspeLeer más

Resistir el tiempo

Entre el trabajo y la libertad dentro de las dinámicas de explotación del capital

 

Por Juan M. Fernández Chico[1]

 

Introducción: El Tiempo como Campo de Batalla en el Capitalismo

En este artículo, quiero explorar cómo el capitalismo no solo organiza nuestro trabajo, sino también manipula el tiempo en el que vivimos. A través de esta red invisible, las estructuras capitalistas afectan no solo la economía, sino nuestras relaciones sociales y, lo que es aún más profundo, nuestra experiencia personal. A lo largo de las siguientes páginas, me voy a adentrar en una serie de teorías y reflexiones que intentan entender este fenómeno. Más importante aún, quiero encontrar una salida a este laberinto que hemos construido entre trabajo, tiempo y capitalismo. La gran pregunta aquí es: ¿cómo se configura y redefine el tiempo en el capitalismo? Y aún más: ¿cómo podemos reinterpretar el concepto de “tiempo propio” como una forma de resistencia ante las demandas implacables del sistema?

El tiempo, como concepto y recurso, ha jugado un papel crucial en la organización de las sociedades, pero bajo el capitalismo, se ha convertido en una métrica de productividad. A veces parece que nuestra vida está medida en bloques de tiempo que sirven para generar valor, ya sea en el trabajo o en el consumo. De alguna forma, la vida parece convertirse en una carrera por exprimir cada minuto. Marx, en El Capital (1867/1990), ya hablaba de esto, señalando cómo el valor de cualquier mercancía se mide por el tiempo de trabajo necesario para producirla. Este concepto se conecta directamente con la extracción de plusvalía, esa diferencia entre lo que producimos y lo que realmente nos pagan, y cómo todo este proceso alimenta la acumulación de capital.

Lo que quiero hacer en este ensayo es poner sobre la mesa algunos de los conceptos que nos ayudan a entender cómo el capitalismo manipula el tiempo, desde las ideas de pensadores que me han influido. Primero, vamos a ver qué significa vivir en un sistema que convierte cada parte de nuestra vida en tiempo de trabajo, y cómo la sociedad de consumo ha distorsionado el sentido del tiempo libre. A través de conceptos como los “trabajos de mierda” y la “sociedad del cansancio”, voy a tratar de desentrañar cómo el capitalismo va más allá de las fronteras del trabajo y nos sigue afectando incluso en nuestro descanso.

La propuesta central de este artículo es bastante sencilla: dejar de ver el tiempo como solo dos cosas: el tiempo laboral y el tiempo libre. El tiempo libre no es solo un espacio para descanLeer más