La anormalidad y el delirio: breve reseña de la novela Isla Partida

Por Irene Martínez[1]

 
y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
 
Alejandra Pizarnik

 

El tiempo y el espacio se entremezclan al entrar en un estado alterado de conciencia, las formas de lo tangible se disuelven ante el delirio. Esas mismas fronteras son las primeras que se desvanecen durante la lectura de Isla partida (Almadía, 2021), la tercera novela de Daniela Tarazona y por la cual ganó el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2022. En dicha obra, la autora diserta acerca de los trastornos neurológicos, desde una perspectiva vivencial, pero muy alejada de los convencionalismos y las obviedades de lo autobiográfico.

La isla es el cerebro, contendor único de nuestra ontología. Que esa isla esté partida es, en primera instancia, el reflejo directo de su imagen física, la división en dos hemisferios de materia orgánica y, aventurando un sentido más amplio, la metáfora del quiebre que supone la alteración de sus señales eléctricas, de su funcionamiento. Así pues, con una narrativa fragmentaria, circular y sumamente poética, Tarazona refleja la confusión a la que lleva el desvarío y la exasperación que causa perder el control de uno mismo: una eLeer más

Reseña a dos voces: La biblioteca de lo imposible

La imagen de portada contiene ilustraciones de Joksan Ruiz contenidas en La Biblioteca de lo imposible

Atrévete a entrar a la Biblioteca de lo imposible

Mary Julia Ruiz Carbó es licenciada en Derecho por la Universidad Iberoamericana, donde además realizó dos cursos de creación literaria y un Diplomado en Arte Literatura y Cine con el maestro Manuel Leonel Pereira. Cardó no sólo ha incursionado en la poesía y en el cuento, pues recientemente publicó su primera novela: La Biblioteca de lo Imposible.

En su primera novela experimental, La Biblioteca de lo Imposible, Mary Julia Ruiz Carbó aborda la coexistencia del bien y del mal a través de una infinidad de eventos por los que atraviesa el humanoide para salvar a la humanidad de su propia destrucción.

La novela narra la llegada del humanoide a la Biblioteca de lo Imposible, que se encuentra en otro universo, en un agujero negro donde el tiempo nunca transcurre, y en el que está prohibido el uso de esa palabra. Su misión es seguir las huellas y las pistas de los libros que ahí se encuentran, cada uno lo llevará a vivir y conocer lugares únicos llenos de experiencias que confrontarán múltiples sentimientos.

La Biblioteca de lo Imposible llevará al lector a adentrarse en las referencias de textos y Leer más

Lo fantástico en “Chaco” de Liliana Colanzi

Por Alejandro Garrigós Rojas

“Chaco”,[1] cuento de la boliviana Liliana Colanzi (1981), contenido en su libro Nuestro mundo muerto (2017), es un texto que, en mi opinión, bien permite una lectura a partir de lo fantástico, según la teoría de Tzvetan Todorov. El presente breve ensayo crítico es una discusión acerca de cómo se configura esta lectura fantástica en este cuento, lo que permite una interpretación literariamente más sugerente que si simplemente lo leemos como un texto de lo extraño o lo maravilloso, categorías vecinas en la misma tipología de Todorov.

 

Lo fantástico, según Todorov

Para Todorov, autor de una obra fundamental para entender lo fantástico en la literatura, Introducción a la literatura fantástica (1970), lo fantástico no es propiamente un género, sino más bien un movimiento del espíritu en la lectura de un texto, un momento manifestado por la duda o incertidumbre acerca de la realidad o irrealidad de los hechos narrados[2]. Literariamente, es propiamente la vecindad entre dos géneros: si se elige creer en los hechos presentados se llega a lo extraño, si no se descarta su posibilidad se obtiene lo maravilloso.[3] De este modo lo fantástico viene dado por un fenómeno anormal que irrumpe en lo conocido ordinariamente, mismo que sugiere dos maneras de interpretación: las causas naturales y las sobrenaturales. La vacilación entre ambas produce el efecto fantástico.[4] La primera condición de esto es que el lector considere el mundo textual como un mundo real. Las interpretaciones alegórica o poética están excluidas para que se dé lo fantástico: el texto debe leerse literalmente.[5] Para nuestro teórico, la literatura fantástica no se cimienta en un juego psicológico, sino en un mecanismo textual: es una inscripción estructural.[6]

La sobrenaturalidad de lo fantástico en la literatura es permitidaLeer más

Valentina

Por Yolanda González Muciño

A mis hijas: Cynthia y Libertad

 

Ya mero está el café, le puse canela, como te gusta.

Durante doce añadas luché en los agarrones a tu lado. ¿Te acuerdas? Ya han pasado cuarenta y uno. ¡Aaah, y siempre estás en mi recordación! ¡Aunque sufrí los infiernos contigo, era feliz! Sí, a’nque eras un cabrón, yo te quería harto. ¡Si me hubieras hecho caso…! ¿Recuerdas al Palemón? Ese campesino rete risueño que nomás enseñaba el diente, y se unió al general Grabiel Leiva, nomás por andar enamorado de mí. Y de la canción tan bonita que me inventó, y así con hartas ganas me la cantaba: “Valentina, Valentina yo te quisiera decir…” A ti te hervía la sangre, yo no sé pa’qué se lo chingaron.

¿Sabes? Las mujeres no teníamos permiso pa’que nos cantaran, ni pa’ nada. Jue hasta que animosas comenzamos a vestirnos con las ropas abujereadas de los soldados que caían en batalla, y así nos avaloraban un poquito. Yo cambiaba mis faldas de percal, todas deshilachadas, por la ropa del que ya estaba dijunto. Antes de encuerar al muertito, me persinaba y le pedía a Dios y a la virgencita de Guadalupe por él. Lo desvestía rápido, la cara me sudaba y mis acongojados pies hasta la tierra rasguñaban. Me ponía las levitas manchadas de rojo y los pantalones también, nomás que los arremangaba. Y a’n que los trapos jedían a hombre y a sangre, ¡me sentía como toda una soldada! Luego, les quitaba las botas y parecía que los muertitos las agarraban con las uñas. ¡Porque me costaba un chingo sacárselas de las tiesas patas que jedían! Yo y mis compañeras nos reíamos harto porque me quedaban rete grandotas y caminaba como espinada. Hasta rechinaban las diantres botas. Tú también te burlabas de mí y de todas. ¿Qué ya se te olvidó que hasta tú te vestías de mujer pa’ poder jullir? ¿TeLeer más

La violencia de género en Nuevo León reflejada a través del silencio en Comunidad terapéutica de Iveth Luna Flores

Por Carolina Cervantes

Toda obra narrativa o poética debe transmitir algo. Quizá desde sus palabras, desde la construcción de sus versos, de sus diálogos, desde la forma que se le ha dado al texto o de la construcción de cada oración. Pero sí, todo en la obra transmite algo. Incluso pasa lo mismo con aquello que calla el autor; desde el silencio.

Estos silencios no se encuentran en toda narrativa u obra poética, aunque sí hay muchos autores que utilizan este recurso como parte esencial de su obra. Pero ¿cómo puede el silencio comunicar algo? Rosa Ma. Mateu advirtió que el silencio en términos narrativos o de escritura es más bien lo que Bajtín llamó “callar”; éste está construido a partir de aquello que el autor calla, que no dice de manera literal en la obra, y calla porque “esa acepción es la única que permite explicar la ambigüedad, la falta de respuesta, la polisemia, el vacío, la angustia, etc…” (1998, 3) Es decir, el silencio permite al autor expresar sin necesidad de decir o explicar.

Gracias a la herramienta del silencio se permite al lector o lectora conocer e interpretar lo que el autor quiso decir sin necesidad de que se hiciera de manera literal, a través de estos silencios es que se puede hablar de temas de la sociedad tan delicados, en la mexicana especialmente, como lo es la violencia de género.

Esta temática que trata la poeta Iveth Luna Flores es tan tangible en el contexto de ella, y de todo aquel o aquella que reside en México, que no es difícil especular y creer sin duda alguna que su obra ha sido creada con la necesidad de aullar el lamento sobre esta realidad tan dolorosa. Y no sólo a forma de expresión de cómo es vivirla, sino Leer más

El vacío de la pregunta

Por Indira Isel Torres Crux

Cuando escribo necesito descargar mi furia, esta palabra ha estado acompañándome desde hace unos veinte años, mi energía es fuerte, la considero entregada. Para escribir pongo café en mi termo, tomo varias, muchas tazas al día, y pongo música, de preferencia clásica, no he podido escribir con música y letra, me gana, me pone ansiosa, hace poco escribía para una novela y ponía canciones mexicanas, rancheras y de los ochenta como Rocío Banquells y Amanda Miguel, pues para motivar a la ansiedad a mi personaje. Hay amigas que se maquillan para escribir, algunas se ponen zapatos verdes, otras usan pants, otras oran, otras prenden incienso, otras se masturban. Hacer ritual me da flojera, porque yo veo más la escritura como periodismo, es sí o sí. Debería hacerle ciertos guiños a ese endiosamiento, pero si lo considero tan sagrado, siento que yo no puedo entrar en él, para mí la escritura es puro ejercicio, es ir a correr, es caminar y observar y cocinarlo. Últimamente he estado leyendo los gestos y las palabrasLeer más

Autoficción como propuesta narrativa en Cartucho y Canción de tumba

Por Missael Duarte Somoza

Introducción

El presente artículo tiene el interés de relacionar dos textos a los que los separan varias décadas de publicación y también contextos sociales y políticos distintos, pues, a mi modo de ver, dialogan en esa distancia temporal y espacial. Siguiendo a George May, quien ha señalado que los géneros biográficos aparecen en momentos de crisis sociales y políticas, me parece que se pueden conectar Cartucho y Canción de tumba. ¿Qué paralelismos operan entre ambos textos? ¿Qué microgéneros se manifiestan en la conformación de las obras? ¿Qué papel tiene la hibridación en la organización de las narrativas?

Desde que se publicó la novela Fils, de Serge Doubrovsky, con la cual presenta la categoría de autoficción, donde se cuestiona los principios de la autobiografía, es decir, la identidad nominal entre autor, narrador y personaje; y directamente el pacto autobiográfico propuesto por Philipe Lejeune; se han escrito trabajos con estos nuevos enfoques, que han permitido reflexionar la naturaleza del narrador, la relación entre los personajes, el narrador y el autor. Algunos estudiosos han considerado la autoficción como una variante de la autobiografía, resultado de una crisis de ésta, así lo afirma Julia Érika Negrete Sandoval “En los años previos al nacimiento de la autoficción se genera la crisis de la autobiografía, muy a tono con la crisis del sujeto moderno, que oscila entre su desaparición y su retorno en el ámbito discursivo. Con el paso del tiempo la autobiografía se nutre de las técnicas narrativas de la novela e, incluso, asume como suyo el elemento ficción, al mismo tiempo que la novela se vuelca cada vez más sobre el ‹‹yo›› autobiográfico” (Negrete 226-227).

Resulta interesante resaltar de Negrete Sandoval el vuelco que hace la novela al “yo autobiográfico”. Leer más

Hechizo contra las palabras injuriosas

Por Mayra Escamilla[1]

¿Alguna vez ha recibido en su contra palabras injuriosas que se le han quedado grabadas en la memoria y, que al escucharlas, aún guardan las reminiscencias de momentos incómodos, dolorosos o bochornosos? ¿Desea poder escuchar o leer esas palabras sin que le despierten sensaciones desagradables o incluso de tristeza? Entonces ha llegado usted a la solución al problema.

En primera, deberá proveerse de lo siguiente:

  • Una hoja de papel por cada palabra injuriosa de la que quiera deshacer el efecto
  • Lápiz, bolígrafo, crayola, plumón (lo que a usted le plazca para escribir)
  • Una vela

Ya preparados estos objetos, asegúrese de elegir una noche serena para la realización del hechizo. La luna llena es ideal por su luz tenue y apaciguante. Si usted elige una noche lluviosa, con rayos y relámpagos, es posible que el hechizo tenga un efecto diferente al buscado, por lo que de hacerlo, eLeer más

Temazcalteci

Por Ana Laura Corga[1]

Para Marisabel Macías.
Por ser guía en la erótica feminista,
inspiración en la creación literaria
y amiga en la confidencia.
Que tu camino sea siempre gozoso.

 

Llevaba mucho tiempo preguntándome por qué no sentía nada. Por qué mi cuerpo no se estremecía como los de las mujeres en las escenas de la pantalla, en las que las pieles se erizaban, los pezones se erectaban y las personas jadeaban. Mucho tiempo asumí que eran simples actuaciones y que en la vida real eso no existía. ¿Pero sería verdad que todas las personas mienten y no sienten nada, como yo?

Esta pregunta y otras más inundaban mis pensamientos, sobre todo los nocturnos. Se aparecían de la nada cuando veía algo que me gustaba, a alguien que me atraía. ¿Por qué no siento? ¿Por qué no aparece esa electricidad que dicen que se hace en la entrepierna? A lo mejor nací sin algo y el placer me fue suprimido desde un inicio.

Mi primera experiencia con una pareja sexual fue frustrante. Me cuestionó después de haberme practicado sexo oral si lo había disfrutado. Falsamente dije que sí. Durante el acto eché unos gritos bien fuertes, todos aprendidos en el porno. La realidad es que no sentí absolutamente nada. No sabía cómo se sentía un orgasmo. No creí estar ni cerca. Tuve sexo nomás por tener. Porque parecía que era una obligación o porque de manera legítima buscaba sentir. Hasta ese momento no habíaLeer más

Esta herida está llena de peces, Lorena Salazar Masso desde el Chocó

Por Yessika María Rengifo Castillo

Toda alma tiene sus raspaduras.
Doménico Cieri Estrada[1]

Uno de los departamentos más violentados y olvidados en la historia de Colombia es el Chocó.  Ciudad que está rodeada de un fragmento del África, teniendo en cuenta que la mayoría de sus pobladores son afrodescendientes que se niegan a olvidar. Sin embargo, paradójicamente, el Chocó está lleno de ríos, de selvas, de hombres, de mujeres, de niños y de niñas, contando historias que se tejen en la memoria y el alma de los que entran y salen de la ciudad del pacifico colombiano.

Esta breve descripción del departamento del Chocó estaría incompleta sin recordar que el río Atrato es uno de los más caudalosos de Colombia, el cual ha sido testigo de llantos, de lamentos, de susurros de la guerra, de esa búsqueda incansable de esas madres por sus hijos. En medio de esa herida llena de raspaduras, es también un río que provee y no discrimina.

Dentro de este contexto, la escritora colombiana Lorena Salazar Masso lanzó su obra cumbre Esta herida está llena de peces, bajo las editoriales ALeer más