Carlos Mijares | Poesía

Carlos Mijares Poyer (Caracas, Venezuela). Escritor y periodista bilingüe; mercadólogo digital. Estudió Literatura Inglesa en el Guilford College, Greensboro NC USA y Pine Crest School Ft. Lauderdale Florida USA. Así como mercadotecnia y comercialización en el Instituto Superior Universitario de Mercadotecnia o Marketing en Caracas Venezuela. Ha publicado literatura en Norteamérica, Australia, Bruselas  Inglaterra, Irlanda, Nigeria y México. Algunos de sus escritos aparecen en medios digitales e impresos como Revista Hispanoamericana de Literatura, Tomo 2 (UNAM), Poéticas Marcianas, Morphos y en el suplemento cultural del diario venezolano ULTIMAS NOTICIAS. Es ganador, en equipo de autores, del premio Nacional de Periodismo cultural y presidencial.

 

 

 

Quebradizo

El hielo del Sol

sobre tu espalda

el río de árboles habla

las pulgas, sí, las pulgas

y el soliloquio de las estrellas obreras anuncia

 las atroces circunstancias

de las circunstancias

llamado del último suspiro

alarido de la vida un día

y el remolino del ojo claroscuro

escuchó palpitación de piernas

como el color de las naranjas

de esas muchachas vestidas

de un nácar occiso

como lamentable fábula en Inglés

que inició la rotura de la gota

sobre tu frente alta y concisa

y el quiebre nocturno de un alma gemela

jorobada y de pie.

 

 

 

 -Fuertes horas en la penumbra de la locura

En cuasi historias nocturnas-

Nada importa,

sólo la muerte.

Como una luciérnaga

se prende y se apaga

la vida es una luz tenue,

azul celeste especie.

Ojos sellados.

 

Y, un farol lejano

quebró su pupila

como luna henchida

y casi con catalejo de piloto

extraviado estarció un sueño

de cetáceos rosados

esos delfines que dibujan un horizonte,

cuando los grillos ahogados

emergieron

como otro atardecer.

 

 

 

 

Una consideración de jazz

Caos romántico…

un espanta pájaro quizá sonriendo con mirada hippie

luego cabeza de Santa Claus plásticas,

restos de la tienda de la esquina,

iluminando un pesebre hecho a mano

protagonizado por un niño Jesús falso.

 

Perfiles afro-americanos redondeando las esquinas difuminándose 

hacia lo lejos huyendo de la policía americana

…recuerdan las luces de navidad olvidadas…-

 

Payasos de los filmes de Fellini reboteando

alrededor de las piscinas de los hoteles,

entretenimiento para los niños ricos

vestidos con trajes de vano fosforescentes tomando Coca-Cola

entre los melindres entre los dientes de generaciones jazzísticas locales.

 

Un hombre viejo reclinado en silla torcida

en contra de paredes de adobe en diaria ceremonia de lectura,

con vehículo urbano ligeramente pasando

rodado de motivos turquesa.

la blanca camisa almidonada respirando hondo

la angustia de latinos meridianos.

 

En contra de otra vez

allí viene el espantajo del trigal

guindado en pose Hollywoodense,

persiguiendo a los afluyentes

alimentando la super intuición burguesa y empolvada

sobre como descifrar el más allá…

 

como en el jasz zzz

es el final feliz, el happy ending

como el silbido retrospectivo del negro esclavo

que independiente revolotea

sin aviso continuo como serpentina digital

o el seco traqueteo de cristal frío entre los dientes,

“Papá acaso se está moviendo la Luna”?

 

el rostro sujetado por el trozo de cigarrillo

En blanco y negro

no advierte respuesta, la pequeña niña

silenciosamente continúa con otras preguntas

con su rostro lunar tímida de hambrientas respuestas,

Como reloj de pared apuñaleado en la habitación.

 

 

 

Publicado en Obras literarias y etiquetado .

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *