Análisis de la cinta “Tenemos que hablar de Kevin” | Sobre los ROLES IMPUESTOS: madre-hijo

Por Carmina Cardiel

 

Lionel Shriver, escritora de la controversial “Double Fault”, con su séptima novela “Tenemos que hablar de Kevin” –estrenada en los estantes de librerías hace veinte años–, el cine la llevó a la pantalla grande en 2011 bajo la dirección de la escocesa Lynne Ramsay quien, por su lado, es experta en llevar la literatura a la imagen cinematográfica para hacer explotar lo que no se dice con palabras, pero que es parte de la condición humana y, por tanto, sumamente complejo.

Ambas hicieron una buena mancuerna para tocar temas que son demasiado incómodos para un mundo en donde se espera que las mujeres seamos no solamente madres, sino las mejores madres y, en consecuencia, los hijos deberán ser dichosos y productivos ante un sistema que exige demasiado para realidades que no coinciden con lo esperado.

 

Kevin como constructo de identidad en la sociedad

 

Tenemos que hablar de Kevin es una trama muy cruda desde los ojos de una sociedad que impone la maternidad como una forma de realización femenina, como si ser madres leLeer más

Nudo Mixteco: El lado rudo de las raíces

Por Sergio E. Cerecedo

 

Ángeles Cruz (2021)

Ángeles Cruz lleva una carrera larga como actriz en todo tipo de puestas en escena, desde telenovelas, hasta obras de teatro y películas, ahora nos muestra precisamente la Mixteca, esa zona de unión de cordilleras donde encontramos uno de los lugares que preservan su idioma originario y también problemas y estructuras de hace mucho tiempo, sobre lo que su autora ahonda. Ha participado desde hace unos años en proyectos como “Espiral”, de Jorge Pérez Solano, que también retrataba una población Oaxaqueña, y teniendo en su haber como directora cortos como “La carta” entre otros que exploran los ejes temáticos que llegaron hasta esta primera película de su carrera.

 

Para este proyecto, Ángeles ha comentado en varias entrevistas que el punto de partida para la estructura fue basarse en monólogos de personaje, y se nota en el trabajo de dramaturgia cómo cada rama de la historia tiene su énfasis en una idea, teniendo en común la visión de tres mujeres que por tomar caminos que son impopulares o incómodos para pueblos de formación tradicional con base en el sincretismo católico, que incorporó el santoral a las creencias, enfrentan señalamientos públicos, rechazo de sus familiares o hasta en algunos casos odios dignos de crímenes en su contra.

 

En el primer segmento vemos la vuelta de María a su pueblo que es amarga por las circunstancias, acusada de no cumplir las obligaciones hacia su mamá, ahora fallecida, la búsqueda de una vida independiente y lejos no es buen vista. A ello se suma el rechazo de su papá, por estas cuestiones también viene una confrontación con su preferencia sexual, que su papá señala como causa de la enfermedad y muerte de su madre, aunado su amor hacia otra chica con la que creció y su disyuntiva para consumarlo.

 

La segunda historia nos pone como punto de partida el regreso al pueblo por parte de Esteban, que busca a su familia después de años de haber migrado, regreso que se da en los días de una fiesta patronal distintiva de la región. Tras echarse unos tragos tocando con su compadre, enfrenta casi a manera de cruda moral un hecho que le causa disgusto y le hace ver que su realidad personal y familiar ha cambiado, a lo que demanda una asamblea en el pueblo para pelear por lo que le parece justo,  en la cual los usos y costumbres deciden de qué manera las cosas cambiarán o seguirán, el seguimiento del resultado y los hechos.

 

En la tercera historia, Toña, una comerciante, igualmente regresa a casa de su mamá por su hija para encontrarse con circunstancias difíciles, con un mal social que ella enfrentó y que ahora la niña enfrenta, que en su momento no resolvió y que pinta para dejar una fractura en la relación con ella como la que la misma Toña tiene con su madre, enfatizando la permisividad social hacia quien tiene el poder por las cualidades con las que ha nacido, en este caso, el poder y prioridad que sigue teniendo el hombre.

 

En la narrativa de las tres historias podemos ver también que esas decisiones difíciles se acrecientan por la necesidad económica contrapuestas a las convicciones propias o a los valores con los que la persona ha crecido. Vemos tres retornos en diferentes circunstancias, unos para quedarse y otros que apuntan a ser la última visita al lugar, un rompimiento con el pasado que puede marcar el presente y futuro de las personas.

 

Al sentirse dentro de estas problemáticas en mucho ayuda el reparto, encontrar caras y expresiones que representan etnias y regiones mucho tiempo excluidas del cine, mezclando actrices experimentadas con personas que no están familiarizadas con la actuación, con ello tiene un mérito importante la dirección en el sentir de este conjunto, llevando a buen puerto una decisión arriesgada, rostros conocidos del cine nacional, como Noé Hernández en un dueto actoral muy fuerte con Aída López en escenas difíciles y dolorosas, así como también el contraste de firmeza y ternura que hay en los personajes de Sonia Couoh y Eileen Yáñez. En lo personal, el segmento de ellas dos me conmueve en particular por darnos cuenta de la fortaleza de la mente más allá de los estereotipos de la fuerza física, Piedad y María, con su carácter diferente, defienden una idea de vida y se aferran a ella.

 

También ayuda mucho a esta cercanía la intuición y conocimiento que desde el guion se demuestra de los pueblos de la región explorada y de México en general, la visión común de los lugares donde todos se conocen, donde la mayoría de gente joven y con fortaleza física se ha ido y donde la organización social y política puede dejar en evidencia nuestros errores y falencias de la manera más humillante. Las raíces étnicas y sociales tienen cosas bellas, únicas, rasgos de identidad que nos generan pertenencia, pero también rigidez en conceptos, en creencias, que nos pueden dejar fuera a pesar de sentir amor y arraigo por la tierra en donde nacimos, y ese es el punto que enfatizan las tres partes.

 

Otra cosa importante de la película es el uso de las secuencias de montaje acompañadas por música que no es un adorno sino una contextualización del espacio donde se desarrolla la historia. Mientras Esteban toca el clarinete con su compadre, podemos ver imágenes demostrativas de cómo se realiza una mayordomía por parte de la comunidad en la fiesta a un santo, ofreciendo comida y bebida libre a la gente, que una persona o familia acepta donar o para la que el pueblo coopera y ofrece lo que puede. También en el entierro del papá de María, el acompañamiento de una banda de viento y su sonoridad guía la marcha y contrasta con los rostros de tristeza y soslayo de la familia de la fallecida.

 

La fotografía nos permite sentir la naturaleza del lugar, hay recorridos de las dunas arenosas del pueblo donde las texturas son muy bellas y significativas, realzando tanto la aridez como la fertilidad. En especial, me parece muy interesante la manera de iluminar las tomas nocturnas, destacando siluetas y miradas con un toque muy especial, la corrección de color destaca los tonos ocres y amarillos. Filmada en gran parte en Tlaxiaco, Oaxaca y sus comunidades, la cámara muestra la geografía de manera íntima y sin exotizar a las personas.

 

En un país donde hemos visto durante varios años ejemplos de narrativa fragmentada, historias que se entrelazan, es decir, tenemos muchos referentes de puestas en cámara y propuestas de edición, comparada con la mayoría de ellas, “Nudo Mixteco” lo hace con naturalidad. Aquí el recurso que usa es darnos dos perspectivas del mismo hecho, donde captamos la interacción de las protagonistas de las tres historias en una plática que es tan cotidiana y casual que funciona para ver cómo los momentos nos unen circunstancialmente en un momento y lugar, y nos guían a tres temas comunes en dichos núcleos sociales, quien protagoniza y tiene la palabra un día puede ser esporádico al otro.

 

En la parte sonora, las bandas de viento que podemos ver y escuchar en varios momentos de la película refuerzan el carácter y temperado de la música de esa región, siempre diegética, ya que es una película que elige afortunadamente prestar más atención al espacio, no llevar piezas instrumentales en exceso sino escuchar, a las voces, los tumultos y murmullos, y que nosotros podamos también ser parte y dejarnos llevar por los diversos momentos de la sonoridad del pueblo.

 

 

Análisis de la cinta “Nadie sabe” | Sobre las infancias como constructo olvidado de las sociedades modernas

Por Carmina Cardiel

 

Hirokazu Kore-eda es un director japonés que se destaca por los temas profundamente sociales que acarician la condición humana con tal sutileza que puede proyectarlo en su filmografía, que también abarca cine documental. Y es que no está de más mencionar que el director, antes de hacer cine, quiso ser novelista. Quizás de ahí venga su naturalidad para contar y conmovernos con sus tramas.

En 2018 nos conmovió con la película “Manbiki Kazoku”/“Asuntos de familia”, misma con la que ganó el premio Palma de Oro en el Festival de Cannes de ese mismo año. La trama va de la configuración social de la familia no parental y tiene, como en casi todas sus cintas, esa arista desde donde se puede observar al mundo desde los ojos no solamente adultos, sino desde la mirada de las infancias. Si no la han visto aún, ampliamente les recomiendo que vayan a buscarla. Entre los títulos destacados de su largo trabajo podemos encontrar:

2023 – Monstruo, 2013 – Soshite Chichi ni Naru (De tal padre, tal hijo), 2011 – Kiseki (I wish; en español: Milagro), 2008 – Still Walking (Aruitemo aruitemo), 2004 – Nadie sabe (Nobody Knows) y, de este último título es del que platicaremos hoy en el análisis de #ButacaVioleta.

 

En medio de una isla tan grande como la Ciudad, nadie sabe

Nadie sabe narra una historia construida a partir de hechos reales ocurridos en el centro de Tokio, una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, en un entorno donde paradójicamente reina la soledad. Desde el inicio de la trama el director no permite que te apartes de la vida de cuatro niños que viven ocultos en un pequeño apartamento de Tokio, abandonados gradualmente por la única persona a su cargo. La cinta aborda con sutileza y profundidad una problemática estructural: la invisibilidad de los más vulnerables dentro de sociedades urbanas modernas, aparentemente funcionales y desarrolladas.

Desde una mirada sociológica, la obra permite explorar la descomposición del núcleo familiar, la negligencia institucional, y la forma en que la exclusión social se manifiesta incluso en contextos de aparente prosperidad. Nadie sabe es un gran título para una historia que bien podría estar ocurriendo enfrente de tu casa, pero como prefieres no lidiar con, ni conocer a tus vecinos, puede que también seas parte de la indiferencia social que azota a nuestras sociedades actuales.

Los vecinos, la casera y los transeúntes no advierten la presencia ni Leer más

La negra Angustias: Matilde Landeta y la desmitificación de estructuras

Por Sergio E. Cerecedo

 

Con los movimientos sociales de la actualidad se han puesto en la mesa nombres que antes no se escuchaban tanto en las masas, debido a muchos factores: ignorancia, sesgos, que pertenecen al pasado, y mil y un razones más. Es ahí donde la figura de Matilde Landeta y su lucha es emulada en movimientos por la igualdad y en contra de la violencia de género, además, gracias a esa representatividad que los grupos de mujeres encontraron, el público en general, y que no está del todo consciente o al corriente de estas causas, puede saber del trabajo, figura e importancia de esta cineasta.

 

Matilde en el medio cinematográfico crece primero como continuista en El Prisionero 13 (Fernando de Fuentes, 1933) y asistente de dirección de varias películas de la época del cine de oro con directores como Ramón Peón, camino que le permitió aprender de diferentes géneros y formas de filmar. En su carrera encontramos tanto películas enmarcadas en la revolución y en las luchas armadas como dramas sobre el trabajo sexual y la vida en las ciudades (Trotacalles, 1951), y eso sí, adaptaciones literarias. Su interés por el teatro y la literatura siempre fue tal que llevó un par de novelas al cine, entre ellas está la película que hoy analizamos, devenida de la novela de Francisco Rojas González

 

Por cuestiones de género y política, Matilde estuvo relegada y censurada de la dirección durante muchos años, lo que no le impidió estar de cerca en la parte administrativa y sin dejar de escrLeer más

El secreto de Romelia

Por Sergio E. Cerecedo

 

La década de los ochenta vino con muchos cambios para la industria del cine mexicano, como la llegada del video casero, la decadencia del género de la sexycomedia y, con ello, las disyuntivas entre lo que el público quería ver, debido a la debacle de los géneros cinematográficos populares. También es la época donde más que nunca se sustituyen los productos nacionales por los extranjeros. Y es en esta época que se vive la consolidación de la comunidad estudiantil egresada de las dos primeras escuelas de cine públicas en el país: el CUEC ahora ENAC, y el Centro de Capacitación Cinematográfica.

 

De esta última encontramos entre las directoras formadas ahí a Busi Cortés (1950-2024), quien rueda su ópera prima en una década con dificultades para las propuestas autorales. Además de su larga carrera como documentalista y directora de programas de televisión, ostenta logros como ser la primera estudiante del centro de capacitación cinematográfica en recibir el apoyo para la producción de su ópera prima, como alumna graduada de dicha escuela, un programa que dio oportunidad a través del esfuerzo de que estudiantes fueran cabezas de área por primera vez o de ser asistentes y recibir entrenamiento de maestros expertos.

 

Busi Cortés (1988)

La maestra Busi siempre tuvo una visión de la demostración de la fuerza femenina, de la lucha en contra de las pretensiones sociales y del mostrar los resultados de la represión y el peso de los roles de género en la vida de las personas. De los duros tiempos de represión que atestiguó de las circunstancias hacia las mujeres construye personajes complejos, imperfectos y que ni buscan ser un ejemplo ni tampoco se conforman con el yugo social que imponen sus decisiones, especialmente devenidas de sus sentimientos.

 

Y precisamente esa conexión en temáticas le llevaría a adaptar las letras de Rosario Castellanos, otra gran defensora de la tridimensionalidad en la visión Leer más

Pechos eternos: la completud del ser escritora

Por Sergio E. Cerecedo

 

En los años cincuenta se empezó a ver con una mayor frecuencia que en las cinematografías del mundo se abriera el paso a las mujeres directoras. En el caso de Japón, y también de otros países, esa brecha se abrió principalmente por dos caminos: las guionistas que llegaron del mundo de la literatura y las actrices que conociendo el oficio frente a las cámaras se animaron a aliarse con las escritoras y escribir papeles para ellas y sus colegas. Entre ese grupo se establecieron alianzas para proponer a las producciones historias que miraran más desde el punto de vista femenino y también que dieran presencia en las películas a los temas de interés de la actualidad de ese entonces y que dieran, por supuesto, voz a las historias femeninas.

 

Una de estas actrices fue Kinuyo Tanaka, quien es recordada en grandes películas de directores reconocidos como “Cuentos de la luna pálida de Agosto” (Kenji Mizoguchi, 1961) o Barbarroja (Akira Kurosawa,1965). Tanaka empezó desde muy joven con su carrera en las artes escénicas tocando la biwa (un instrumento musical de cuerda típico de Japón) e incorporándose a un grupo musical. Obtuvo sus primeros papeles en los años 30, y en los 40´s su carrera fue tan exitosa que incluso los títulos originales de las películas eran cambiados comercialmente para ponerle su nombre con una referencia a la temática, como “El primer amor de Kinuyo”  o “Doctor Kinuyo”. Kinuyo fue entonces un ícono de una industria que crecía rápidamente a pesar de haber vivido poco tiempo antes una guerra que trajo nuevos horrores y amenazas.

 

Kinuyo Tanaka (1955)

Sin embargo, ella tenía más ambiciones que la de ser un rostro reconocido, para los años 50 empezó a dirigir  y juntó sus inquietudes con gente con quien compartía ideas e intereses. Una de sus colaboraciones más importantes fue con la creciente dramaturga Sumie Tanaka, que colaboraba con elLeer más

Análisis de la cinta “Háblame” | Sobre el terror como metáfora de lo real

Por Carmina Cardiel

Michael Philippou, Danny Philippou (2023)

Danny y Michael Philippou debutaron en 2022 con su primer largometraje “Talk to me”, luego de hacerse famosos por su trabajo como creadores de contenido y cineastas a través de su canal de YouTube RackaRacka, donde combinaban acción extrema, efectos especiales caseros y humor muy oscuro y violento. El canal se volvió viral por sus videos caóticos con personajes populares como Harry Potter o Ronald McDonald en contextos absurdos y violentos. “Háblame” está categorizada con la etiqueta de terror y recientemente se acaba de estrenar su segunda obra “Haz que se vayan”, de la cual hay muy buenos comentarios de la crítica y estamos esperando ver con ansias.

 

El horror como metáfora de lo real: La posesión

Hace casi un año, mientras escribía la reseña de “De noche con el diablo”, me preguntaba y me respondía algo que en mi pensamiento sigue vigente: ¿Por qué en México pareciera que ya no hay nada que nos asuste? ¿Qué esperamos del cine de terror contemporáneo? ¿Qué es el terror en México?

Entonces descubrí que México es el país que más cine de terror consume a nivel global, de acuerdo con Statista y su encuesta Donde el terror domina la pantalla 2023, realizada por Consumer Insights. La cinta de la que hoy vamos a platicar entra en este género tocando un problema social que en México duele quizás mucho más que en otros países en donde el uso lúdico de sustancias está regulado.

Talk to me/Háblame, de los hermanos australianos, nos lleva a la historia de terror que viven un grupo de amigos adolescentes que se encuentran en una de las etapas más difíciles de la vida: la búsqueda de identidad, la depresión, la presión social y su combinación con el uso de sustancias de forma lúdica.

Los directores se caracterizan por su visceralidad a la hora de contar sus historias, y en “Háblame” este rasgo no es diferente. La cinta establece una relación directa entre la posesión y sentirse “drogado”. Mia había visto a través de las redes sociales las fiestas de sus compañeritos del colegio, a las que nunca era invitada porque la encasillaban como “rara”, luego de una pérdida importante para ella. Cuando por fin logra estar en una de esas reuniones, ella experimenta euforia al utilizar el objeto central de dichas fiestas: una mano embalsamada que los pone en contacto directo con seres desencarnados, pero con pupilas dilatadas y comportamientos que evocan un estado alterado similar a “estar colocada”.

Estas reuniones en realidad son una especie de “rituales” con la mano, combinando risas, grabaciones móviles y aparente diversión, resaltando así el atractivo del “rush” inicial que muchas drogas recreativas ofrecen. Sin embargo, como en todo consumo, existen reglas y aquí la principal es no pasarse de los 90 segundos porque, si se supera ese límite, el espíritu podría quedarse permanentemente, algo que se compara con el riesgo de sobredosis y total adicción.

Mia encuentra en los rituales el alivio al dolor de su pérdida yLeer más

“Yo no soy guapo”

Por Sergio E. Cerecedo

 

En el trabajo de estudios culturales y etnomusicología que he tenido la suerte de realizar, cada vez reafirmo más mi gran pasión por el fenómeno social que se engloba dentro del gusto de la gente por cierta música, y puedo disfrutar géneros de diferentes orígenes con la misma alegría. Desafortunadamente, a través del tiempo, he visto que sobre cierta música en especial en este país donde el sistema de castas no se nos sale de la cabeza ni de las vísceras, hay géneros y estilos que son discriminados por el grueso de la población y cuyos orígenes en el barrio, en las venas abiertas de las clases populares, los prejuicios y estereotipos alejan a muchos grupos sociales que buscan “lo de moda” más allá de lo que les hace sentir y disfrutar. Así pues, los géneros tocados por los sonideros fueron mucho tiempo ninguneados y calificados como algo de mal gusto, y en lo personal, me da mucho coraje que hasta que un músico o intérprete que gusta a la clase alta se acerca a los géneros y decide hacer una colaboración —mucho también tienen que ver las decisiones de las disqueras—, que la mayoría de las veces diluye el sonido original, la esencia del género, es que afortunadamente sirve para que algunos curiosos volteen a ver más la importancia de los llamados “Sound Systems Mexicanos”

 

Joyce García (2017)

Del trabajo de los músicos que menciono, vinieron otras fusiones que actualmente legitimaron ante la chaviza estos géneros. Un fenómeno de aceptación que hizo posible que el sonido “La Changa” y similares se presenten en el plaza Condesa y otros lugares en colonias que distan mucho de ser populares, lo cual es gracias al paso abierto por ciertas disqueras y músicos que reconocieron una influencia valiosa en la música caribeña y sudamericana de influencias africanas que los sonideros dieron a conocer. La película documental “YO NO SOY GUAPO” es en parte un tributo a esa gente que en ocasiones ha dejado de comer por adquirir un disco y hacer que los trabajadores, los expertos en oficio y la gente que se parte el lomo diario tengan también la alegría que las fiestas populares implican en el mexicano.

 

Y es que en los años 50´s y 60´s, en los momentos de mayor desigualdad sLeer más

Mientra hablar sea gratis

“Too much”

Por jaazia 

 

Parece que hoy en día es más sencillo hablar sobre las relaciones. Los discursos progres y los feminismos nos han dado herramientas para cuestionar la idealización del amor, la formas de vincularnos y el contexto en el que lo hacemos. O al menos eso pareciera.

 

Sin embargo, al hacer un breve repaso de mis propios relatos y los de mis amigas, me tropiezo con la misma piedra: la incomodidad y la inseguridad de ser “demasiado”. ¿Somos personas muy demandantes o con estándares imposibles? ¿Pedimos mucho o simplemente somos mucho? o ambas cosas, lo cual resulta, por supuesto, too much. Me resulta fascinante cómo, como humanidad, damos por sentado que el mundo está poblado por personas que sienten y piensan, con sus propias complejidades y contradicciones. Y, sin embargo, parece que se nos olvida constantemente. Estamos tan ensimismadas en nuestro propio sentir/pensar —nuestras necesidades, expectativas, traumas y deseos, siempre los propios— que olvidamos que frente a nosotras existe una otra, igual en humanidad, pero distintas historias.

 

Creo que la nueva serie de Lena Dunham, Too Much, retrata este proceso de manera tan entretenida como incómoda. Aunque tengo una larga lista de series y pelis para ver, fue gracias al análisis de Nati Maldini sobre la obra de Dunham (en su canal de youtube, que uso y recomiendo) que decidí verla inmediatamente, como ella dice: “la serie no es sobre amor, es sobre traumas”.

 

Too much, a primera vista, podría parecer sólo una comedia romáLeer más

Armas blancas: Ópera prima

Por Sergio E. Cerecedo

 

En el cine nacional es muy fácil perder de vista a las producciones que no tienen mucha publicidad; la poca difusión de algunos filmes y la centralización en las ciudades grandes, entre otros factores, hacen que propuestas interesantes se pierdan en la ignominia. No obstante, gracias a muestras como los ciclos virtuales en torno a la entrega de los arieles o a algunos festivales que desde la pandemia del 2020 empezaron a compartir funciones virtuales es que los productos pueden llegar a otros públicos, este es el caso de la ópera prima de Mariana Musalem Ramos, un acercamiento auténtico y sensible a temas tocados muy a menudo como los dilemas de crecer.

 

Valeria, su hermano Emiliano y su amiga Sabina viven en San Miguel de Allende en un vecindario clasemediero, caluroso y donde la alberca del lugar es su refugio; ahí se divierten casi diario juntos, después de salir de la escuela. En el agua se desarrollan sus juegos, crecen sus lazos y los de sus padres, pero pronto llega un suceso que aleja a Sabi. Verse sin esa amistad coincide con el despertar de la adolescencia de Vale, que empieza a mirar a otros lados y a hacerse otras preguntas. Es curioso, incluso a nivel simbólico, que el alejamiento de Sabi, simultáneo a su enamoramiento, la mueva cada vez más fuera del agua.

 

La cinta se muestra precisa en su exploración del cuerpo que crece, y desde el movimiento hasta la ropa que va portando nos hablan de decisiones, de maneras de hacer las cosas en sus personLeer más