Mujeres Kayambi, la herencia de mamita Dulu

Por Linda Acosta[1]

En 2016 recorrí los Andes ecuatorianos, donde las mujeres Kayambi hacen gala de su tradición. Dolores Cacuango, Mamá Dulu, fue quién dijo “Somos como la paja de páramo que se arranca y vuelve a crecer y de paja de páramo sembraremos el mundo”. Nace en Cayambe el 26 de octubre de 1881, hace 150 años. Y muere el 23 de abril de 1971, hace 50 años en el 2021. Realmente no ha muerto, la vi pelar papas con las manos de mamita María mientras me ofrecía, mediante un gesto con sonrisa, un poco de quinua con leche para que me sirviera yo misma.

Mamá Dulu se pasea con sombrero de lana y en falda con pliegues de algún color del arcoíris, con su blusa blanca bordada, su fajín rojo a juego del collar enredado en las muñecas como pulsera de siete vueltas que usan las muchachitas del Páramo. Con Maritza cruzamos la carretera Panamericana, corre y corre, su falda volaba, nosotras dos muertas de risa, sabiéndonos con vida entre los camiones que no contemplan a las viandantes. La montañaLeer más

Reflexiones sobre la Historia de las Mujeres

Reseña literaria del libro Historia de las Mujeres; Voces interdisciplinarias (2021)

Por Carla Isabel Rodríguez Saucedo[1]

 

RESUMEN

La historia cuenta acontecimientos trazados del paso del ser humano por la tierra. Hablar de ella suele ser un tema incandescente e iluminador que permite entender cómo la sociedad ha evolucionado, cambiado y desarrollado. Al ser parte de la cultura de cada persona, tiende a ser tan variada como compleja, obligando a quien esté interesado, a estudiarla de manera seccionada para entender mejor los acontecimientos que en ella se esconden.

Entre estas muchas vertientes, encontramos así el estudio de la Historia de las Mujeres, la cual necesita segmentarse una y otra vez para ser entendida y reivindicada en sus distintos contextos socio-culturales y políticos, pues la misma nos demuestra el claro rezago que han sufrido las mujeres en distintas épocas, al grado de tener que librar batallas para que se les reconociera como personas dentro de la sociedad. El libro Reflexiones sobre la Historia de las Mujeres, es solo una muestra reflexiva que nos enseña, a través de la investigación, la necesidad de continuar desentrañando la historia.

 

Por dónde empezar…

En la actualidad, es común escuchar en distintos medios de comunicación hablar sobre la importancia que tiene el rol femenino dentro de la sociedad y la desigualdad por la que el mismo se ha visto reducido en tiempos pasados, llevándonos así a la reflexión y el análisis de dichos acontecimientos.

Hoy en día, gracias a diversos movimientos sociales y acciones en grupo, las mujereLeer más

¡Con voto, con voz, así nos quiere Dios!

Por Irma Lorena Acosta Reveles[1]

El título de esta columna es una consigna de las muchas que enarbolan en los últimos tiempos los movimientos feministas al interior de la iglesia católica. Otras consignas dignas de recordar son “igualdad en la calle y en el altar”, “limpiar y poner flores, que lo hagan los señores”, “no más varones tomando las decisiones”.

Este tipo de proclamas sirven bien para evidenciar que, en el presente, a impulso de movilizaciones progresistas de largo aliento, los ajustes igualitarios en todas las instituciones humanas son ya impostergables. Más urgentes todavía si las vindicaciones se enraízan en una tradición democrática y de derechos humanos que occidente se precia de salvaguardar.

Para entender mejor las pulsiones de cambio que llaman a mover el timón institucional hacia fórmulas más equitativas –en este caso al interior de la iglesia católica– y también para captar su significado social, conviene apuntar algunos elementos claves del contexto.

El 5 de junio del año que transcurre (2022), en el Derecho Canónico entró en vigorLeer más

Las cuatro olas del feminismo en el mundo atlántico

Por Geraldina Dana[1]

Como todo movimiento de transformación social, el feminismo es internacional desde sus orígenes y por la naturaleza de sus aspiraciones. Así es como en el mundo cultural americano-europeo y en sus intercambios reconocemos el feminismo descrito en cuatro olas por sus reivindicaciones, articulación con sus contextos y sujetas más sobresalientes. Si bien el término “feminismo” se utilizó por primera vez en Francia en la década de 1880 como féminisme, diez años más tarde ya se había extendido por diferentes países europeos, para alcanzar en la primera década del siglo XX el continente americano (Freedman, 2002, citado en Gómez Yepes et al., 2019).

Aunque no existe un consenso total respecto de la delimitación de estas cuatro olas, e incluso el modelo haya sido criticado (Garrido Rodríguez, 2021)[1], la primera ola feminista se abrió con la Ilustración, que, poniendo en el centro a la razón y la libertad, hizo que algunos de sus exponentes, como el Marqués de Condorcet, cuestionaran el rol subalterno de la mujer en la sociedad. Sin embargo, no fueron los autores clásicos de la Ilustración aquellos que sostuvieron estas ideas, ni tampoco fueron éstas centrales durante la Revolución francesa. Sin embargo, en ocasión de la misma, las mujeres se organizaron para presentar sus reivindicaciones en los cuadernos de quejas, pidiendo la posibilidad de poseer empleos y educación, así fue como Olympe de Gouges publicó, en 1791, la “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana”, exigiendo una igualdad legal entre varones y mujeres que no fue puesta en acto durante la Revolución francesa. También en 1792 es publicada la “Vindicación de los Derechos de la Mujer”, de Mary Wollstonecraft, que introduce las demandas por la igualdad civil y política en Gran Bretaña. En el mundo americano, lasLeer más

Améfrica Ladina fue nombrada por una negra

Por Ana Hurtado[1]

Existe una disputa histórica sobre la autoridad intelectual del tan controvertido e inagotable concepto América Latina. Abundan discusiones extenuantes sobre las connotaciones, orígenes y evoluciones de América Latina como definición, unidad cultural y espacio geográfico. No obstante, de esta amplia producción intelectual se esgrime un aspecto significativo: el sesgo patriarcal y etnocéntrico que desplaza tajantemente el aporte de postulados políticos y filosóficos de pensadorAs.

No existía un nombre que aglutinara toda la complejidad geocultural de esta región compuesta por tantas fronteras simbólicas y terrestres. América Latina es y será una polisemia. Sin embargo, cuando después de los viajes de Colón, Europa sumó este pedazo de mundo a su acotada cartografía comenzaron a aparecer muchas formas de nombrar estas tierras, el Nuevo Mundo —como lo bautizó el relato colonial— parecía acomodarse en cualquier taxonomía que se le asignara. Tras los primeros viajes de Cristóbal Colón, en los jardines de la Corona Española floreció un vigoroso deseo de poseer las maravillas que, según contaban los cronistas, se vislumbraban al otro extremo del Atlántico.

Las indias fue el primer nombre colonial otorgado por el saqueador de América, Cristóbal Colón. Y aunque las costas orientales de Cuba recibieron a los almirantes Rodrigo de Xerez y Luis de Torres en noviembre 1492[i], fue una latitud excluida de Las Indias por la ignorancia de Cristóbal Colón. No fue sino hasta 1508 cuando se supo que era una isla, es decir, un territorio aparteLeer más

El Feminismo Islámico

Las diferentes interpretaciones del Corán y la lucha por la reivindicación de derechos de la mujer en Afganistán, Turquía y Francia

Denise Amairani Flores Cedillo[1]

La realidad de cada mujer, de manera individual, es diferente, debido a los ámbitos en los cuales ésta se desarrolle. Hablando de la mujer como una colectiva, las realidades cambian en diversos factores, ya sea por rangos de edad, por la religión que profesa ella y el entorno en el que se desenvuelve y, muy importante, por la zona geográfica en la que se encuentre. Estos elementos suelen ser comunes para las mujeres en conjunto.

Al momento de realizar una investigación en el ámbito internacional, es importante conocer el contexto social de los países alrededor del mundo, pues cada continente alberga discrepancias abismales. La vida de una mujer cambia en cada país. Para las Relaciones Internacionales como disciplina, es substancial el estudio de las mujeres musulmana para entender a profundidad los diferentes estratos sociales que se presentan al otro lado del globo.

Para el estudio de la sociedad, es medular entender los procesos Leer más

Afrocreadoras, insurgencia artística

Por Angélica Mancilla 

Negrura de antaño… de siglos que ya se fueron
de cantos antiguos y de mundos viejos,
de mi madre fuerte, de mi abuela sabia;
de todos aquellos valientes ancestros.
Aleida Violeta Vázquez Cisneros, fragmento de “Negrura de antaño”
 

En el marco del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, conmemorado cada 25 de junio, en la Ciudad de México, se lleva a cabo el Foro de Mujeres Afro Creadoras, con actividades híbridas, tanto en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque como en línea a través de la página de Facebook Mujeres Afro en Escena.

La primera vez que se conmemoró esta fecha fue en 1992, durante el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, en Santo Domingo, República Dominicana, cuyo objetivo fue visibilizar y reconocer la lucha de las mujeres de ascendencia africana contra el racismo, el sexismo y la colonialidad, así como la promoción de la creación de políticas públicas para erradicar el racismo y la exclusión.

Alicia Oliviares, gestora y productora de Ébano Teatro, es la creadora de Mujeres Afro Creadoras, iniciativa que impulsó desde hace ya casi tres años, con el objetivo de generar espacios para la creación artística de mujeres afrodescendientes, para que sean ellas quienes cuenten sus propias historias y dejen de ser reducidas a papeles estereotipados que sólo han contribuido a perpetuar el racismo y la opresión de dichas comunidades. El arte creado por mujeres afrodescendientes es un legado histórico que no sólo contribuye a transformar el imaginario social, sino a visibilizar sus historias y resistencias.

Durante este foro, las invitadas denunciaronLeer más

¿Artivismo? Un acercamiento al Círculo de escritura erótica de mujeres

Por Marisabel Macías Guerrero

Para responder esa pregunta, primero debo precisar qué es el Círculo de escritura erótica de mujeres y a qué me refiero con artivismo. Iniciaré con lo segundo, para lo cual retomaré la definición que brinda Nina Felshin en “¿Pero esto es arte? El espíritu del arte como activismo”, pues, aunque ella habla de “arte activista”, es una de las precursoras en el tema del artivismo.

Para Felshin el “arte activista” alude a prácticas culturales activistas, lo define como un híbrido del mundo del arte, el mundo del activismo político y la organización comunitaria. Señala además que su objetivo principal es el desarrollo de propuestas que impulsen determinados cambios sociales.

Ahora bien, qué es y cómo surge el Círculo de escritura erótica de mujeres. Hace aproximadamente cuatro años, desde mi quehacer como escritora de literatura erótica y mi activismo feminista, organicé un taller de “Relato erótico y reflexión feminista”, con la finalidad de acompañarnos en el proceso de escritura. Sin embargo, una vez que preparé el programa y, más aún, cuando se puso en marcha en distintos espacios, me di cuenta de que los motivos y expectativas de las mujeres que se acercaban, así como los míos a partir de ciertos hallazgos, nos llevaban a ampliarLeer más

La Cuarta Transformación, acción gubernamental y mujeres

Por Cecilia Barona

“Nunca olviden que solo hace falta una crisis política, económica
o religiosa para que los derechos de las mujeres sean cuestionados.
Estos derechos nunca pueden darse por sentados. Debes permanecer vigilante durante toda tu vida”
-Simone de Beauvoir

 

La construcción del Estado nación en México en el siglo XIX, igual que en muchos otros países (si no es que en todos), fue androcéntrica, centrada en la universalidad de las necesidades de los hombres. Ellos gobernaban, legislaban e impartían la justicia, y parte del entramado que era de su propiedad o de su pertenecía era el cuerpo y la vida de las mujeres. La acción femenina estaba centrada en el ámbito privado, a saber, en las labores del hogar, el cuidado de las personas enfermas, la enseñanza de ciertas actividades (la costura, por ejemplo), la partería, entre otras, pero en la vida pública no tenían ni la menor injerencia. 

Hoy en día parece casi inimaginable una sociedad mexicana que no tenga la participación de las mujeres en la vida pública del país, sin embargo, hace apenas 67 años se logró el sufragio femenino a nivel federal y solo hace 43 años, por primera vez, una mujer gobierna un estado de la república. Con esto, el derecho político de las mujeres de votar y ser votadas se hizo una realidad, no obstante, la justicia de género[1] sigue siendo una exigencia vigente en la actualidad.

Desde antes de la obtención del voto, la lucha de las mujeres fue perseverante y lo sigue siendo. Sus exigencias constantes al Estado Mexicano, así como su ingreso y participación en espacios como la academia, asociaciones no gubernamentales, el activismo, el gobierno, el poder legislativo y el judicial (espacios que también el movimiento se ha ganado) han rendidos frutos. Hoy podemos hablar de las obligaciones que tiene el Estado por la firma y ratificación de Convenciones internaciones[2] como la CEDAW y la Convención Belém Do Pará, además de la expedición de las Leyes Generales[3] para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Una manera con la que el gobierno cumple con estas obligaciones es con policies, en otras palabras, con acciones de gobierno. Julio Franco (2013) clasifica la policy en tres dimensiones:

  1. Políticas de Estado: Son acciones que implementa únicamente el ejecutivo federal, que están plasmadas en la Constitución y transcienden los periodos de gestión de gobierno. Buscan alcanzar macro objetivos.

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Del cómo y por qué se debe comenzar

                                                                                       

Por Rennata Mercado[1]

En marzo de 1970, la revista estanounidese Newsweek cubría el tema del movimiento de liberación de la mujer con una portada que decía Women in Revolt donde se mostraba a una mujer desnuda con puño en alto saliendo (y trozando en tres) el símbolo femenino. En el mismo momento en que este número salió a la luz, 46 trabajadoras de Newsweek presentaban una demanda mediática a modo de rueda de prensa hacia la revista por motivo de discriminación basada en el género, argumentando que laboralmente a ellas no se les permitía ser parte de la redacción de noticias como periodistas, sino que su papel se reducía al de investigadoras, lo que equivalía a las actividades de recopilación de la información para las notas y parte de la redacción de las mismas, pero no sólo sin el reconocimiento del crédito, sino que esto también se traducía en términos tanto legales como salariales, claramente inferiores a los de los hombres, y a las nulas posibilidades de ser ascendidas.

Era la primera vez en la historia del periodismo que un grupo de mujeres alzaba la voz en pro de sus derechos laborales mediáticamente presentando un discurso que llevó semanas redactar y que cambió su espacio de trabajo. Pese a ello, esta historia se encontró durante varios años en el olvido, tanto de archivo como de sus ajentes, y es así que la historia de su rescate es tan interesante como el caso mismo. Ambas son contadas en el libro de The Good Girls Revolt: How the Women of Newsweek Sued their Bosses and Changed the Workplace escrito por Lynn Povich y publicado en 2012. El libro es una recopilación informativa de primera mano, ya que Povich fue una de las trabajadoras que participó en la demanda. Leer más